LIBRO VIII REPÚBLICA

INTRODUCCIÓN
COMENTARIO1
(543ª- 547c )
PRIMERO:El libro VIII de la República comienza
recordando las cuatro especies de gobierno injustas señaladas en el libro IV
(445c) asi como la importancia de descubrir los defectos de tales gobiernos injustos tanto
a nivel colectivo como individual. (Ver República 544ª). A continuación Sócrates enumera
las cuatro formas de gobierno injusto (Timocracia,Oligarquía,Democracia y Tiranía)
asi como los caracteres humanos que con ellas se corresponden (República
544c-544e). Realmente las formas de gobierno son 5 ya que tenemos que contar con
la forma de gobierno Aristocrática. Ahora bien, para Platón está es la
forma de gobierno realmente justa;por ello no la describe en las formas injustas de
gobierno.De todos modos, es fundamental tener, presente también el modo de gobierno Aristocrático
ya que interviene en el estudio de la Timocracia. No se puede olvidar que, para
Platón, las formas de gobierno injustas son una DEGENERACION del modo de gobierno ideal (el aristocrático).En este sentido,la timocracia
no es otra cosa que el primer nivel en tal degeneración puesto que aún podemos percibir
en tal forma de gobierno elementos de tipo aristocrático.En las restantes formas de
gobierno resulta cada vez más dificil. {Ver
Texto1a}
SEGUNDO: A continuación,Platón,señala que el punto de partida de estas investigaciones
debe realizarse, siguiendo el mismo modelo presente en el estudio de la Justicia,
comenzando por el estudio de los CARACTERES GENERALES antes que los los particulares (Ver República (545c). De todos modos, habría
que señalar que el estudio de los caracteres generales de las formas de gobierno
injusto se encuentran en una estrecha unión con los caracteres individuales, por
lo que habría que desterrar la idea de que Platón considere a lo primero como lo más
importante. Más bien habría que señalar lo contrario ya que lo que destaca de los libros
VIII-IX de la República es precisamente la fuerza y maestría con que Platón
describe los caracteres psicológicos de los individuos timocrático, oligárquico,
demócratico y tiránico. Platón piensa, como ya hemos señalado, en la progresiva degeneración
de los regímenes políticos y de los caracteres humanos que con
ellos se reflejan. Como causas de tal degeneración, Platón, pensaba en la existencia de
leyes misteriosas presentes tanto en la vida vegetal como en la vida animal y humana.
Incluso intentó una fundamentación matemática de tales leyes degenerativas lo
que constituye uno de los pasajes más oscuros de la República.(546ª y siguientes).
Allí el texto gira acerca de la procreación en el sentido de explicar
cómo puede producirse una degeneración de la raza humana si no se controlan los
nacimientos. Tal degeneración o mezcla de las razas de oro con las de planta, bronce
o hierro, acabarán por producir un ser humano degenerado en relación a la raza de
oro original. Puede verse una explicación (Adan) de la fundamentación matemática de
esta curiosa teoria en las páginas 420-422 de la edición de la Republica en Alianza
editorial. {Ver Texto2a}
Presentación
Cuestionario
TEXTO1A
(543a-545b)
Muy bien.Hemos convenido,oh,¡Glaucón!en lo siguiente. En la ciudad que aspire al
más excelente sistema de gobierno deben ser
comunes las mujeres, comunes los hijos y la educación entera e igualmente
comunes las ocupaciones de la paz y la guerra;y serán reyes los que, tanto en la filosofía como en lo tocante a la milicia,
resulten ser los mejores de entre ellos.
-Convenido -dijo.
-También reconocimos esta
otra cosa:que,una vez hayan sido designados los gobernantes,se llevarán a los guerreros
para asentarles en viviendas como las antes descritas,que no tengan nada exclusivo para
nadie,sino sean comunes para todos. Y además de estas viviendas, dejamos arreglada, si lo
recuerdas, la cuestión de qué clase de bienes poseerán.
-Si que me acuerdo -dijo- de que consideramos necesario que nadie poseyera nada de lo que
poseen ahora los otros,sino,en su calidad de atletas de guerra y guardianes,recibirían
anualmente de los demás,como salario por su guarda,la alimentación necesaria para ello
estando, en cambio, obligados a cuidarse
tanto de sí mismos como del resto de la ciudad.
-Dices bien -respondí-. Pero, ¡ea!,ya que hemos terminado con esto, acordémonos de dónde
estábamos cuando nos desviamos hacia acá para que podamos seguir de nuevo por el mismo
camino.
-No es difícil -dijo-. En efecto,empleabas,como si ya hubieses expuesto todo lo referente
a la ciudad,poco más o menos los mismos términos que ahora, diciendo que considerabas
como buenos a la ciudad tal como la que entonces habías descrito y al hombre semejante a
ella, y eso que, según parece, podías hablar de otra ciudad y otro hombre todavía más
hermoso.En todo caso, decías que,si ésta era buena,las demás habían de ser por fuerza
deficientes. Y, en cuanto a las restantes formas de gobierno, afirmabas,según recuerdo, que existían cuatro especies de ellas y que
valía la pena que las tomaramos en cuenta y contempláramos en sus defectos,asi como a
los hombres semejantes a cada una de ellas,para que, habiendo visto a todos éstos y
convenido en cuál es el mejor y cuál el peor de ellos, investigáramos si el mejor es el más feliz y el
peor el más desgraciado o si es otra cosa lo que ocurre.Y cuando te preguntaba yo que cuáles son esos cuatro gobiernos de
que hablablas, en esto te interrumpieron Polemarco y Adimanto y entonces tomaste tú la
palabra en una digresión que te ha llevado hasta aquí.
-Me lo has recordado -dijo- con gran exactitud.
-Pues ahora permite,como si fueras un luchador, que te vuelva a coger en la misma presa y, cuando
yo te pregunte lo mismo, intenta decir lo que antes ibas a contestar.
-Si puedo -dije.
-Pues bien -dijo-, por mi parte estoy deseando oír cuales son los cuatro gobiernos de que
hablabas.
-Nada cuesta decírtelo- respondí -,pues aquellos de que hablo son los que tienen
también su nombre:el tan ensalzado por el vulgo,ése de los cretenses y lacedemonios; el segundo en orden y segundo también en cuanto a
popularidad,la llamada oligarquía,
régimen lleno de innumerables vicios; sigue a éste su contrario,la democracia , y luego la gloriosa tiranía,que aventaja a todos los demás en calidad de cuarta y última
enfermedad del Estado.¿O conoces alguna otra forma de gobierno que deba ser situada en
una especie claramente distinta de éstas? Porque las dinastías y reinos venales y otros gobiernas semejantes no son,según creo,más que formas
intermedias entre unas y otras como las que pueden hallarser en no menor cantidad entre
los bárbatos que entre los griegos.
-Sí, son muchas y extrañas las que se mencionan -dijo.
-¿Y sabes -dije yo- que es forzoso que existan también tantas especies de caracteres humanos como formas de gobierno? ¿O
crees que los gobiernos nacen acaso de alguna encina o de alguna piedra y no de los
caracteres que se dan en las ciudades,los cuales, al inclinarse,por así decirlo,en una
dirección arrastran tras de si a todo lo demás?
-No creo en modo alguno -dijo- que vengan de otra parte sino de ahí. -Entonces,si en las
ciudades son cinco, también serán cinco los
modos en que estén dispuestas las almas individuales.
-¿Cómo no?
Ya hemos descrito al hombre correspondiente a la aristocracia, del que decimos con razón
que es bueno y justo.
-Ya lo hemos descrito.
-Después de esto, ¿no tenemos acaso que pasar revista a los caracteres inferiores
,ante todo al que,de acuerdo con el sistema establecido en
Laconia, ansía victorias y honores, y luego al oligárquico y al democrático y por
último al tiránico, para que, después de haber visto quién es el más injusto,podamos
contraponerle al más justo completando así nuestra investigación acerca de la relación
en que se hallan la justicia pura y la injusticia pura en cuanto a la felicidad o
infelicidad de quien las posee y seguir luego a la injusticia o a la justicia según que
obedezcámos a Trasímaco o a las razones que ahora se nos manifiestan?
-Perfectamente -dijo-; tal debemos hacer.
Comentario1
Presentación
TEXTO2A
(545b-547c)
-Y del mismo modo que comenzamos por estudiar los caracteres en los gobiernos antes que en los particulares,porque
así estaba más claro,¿acaso no debemos también ahora comenzar igualmente por el
estudio del gobierno basado en la ambición, al cual, como no conozco ningún otro nombre
con que se le designe, habrá que llamarle timocracia o timarquía?
¿Estudiaremos,comparándolo con ella, al hombre que se le asemeje,pasaremos luego a la
oligarquía y al hombre oligárquico,dirigiremos después nuestras miradas a la democracia
para contemplar al hombre democrático y, una vez hayamos visitado y visto en cuarto lugar
la ciudad tiranizada,en la que se presentará a su vez ante nuestros ojos el alma
tiránica,intentaremos comportarnos como jueces competentes en la cuestión que nos hemos
planteado?
-Sí -dijo-;así se harán de modo racional ese examen y juicio.
-¡Ea, pues! -dije yo-. Intentemos exponer cómo podrá nacer la timocracia de la aristocracia. ¿O no está claro el
hecho de que ningún gobierno cambia sino cuando se produce una disensión en el seno mismo de aquella parte que ocupa los
cargos, y, por muy pequeña que sea esta parte, es imposible que se produzca ningún
movimiento mientras ella permanezca acorde?
-Tal sucede,en efecto.
-¿Pues cómo -dije- podrá darse un movimiento en nuestra ciudad, oh, Glaucón, y por dónde
comenzarán a estar en desacuerdo los auxiliares con los gobernantes y los de cada una de
estas clases con sus propios compañeros? ¿O quieres que,como Homero,roguemos a las Musas
que nos digan cómo surgió en un principio la discordia y que nos la imaginemos
empleando, cual si hablaran seriamente, el lenguaje elevado de la tragedia cuando lo que
hacen es jugar y divertirse
con nosotros como con niños?
-¿Cómo?
-Del modo siguiente.«Es difícil que haya movimientos en una ciudad así constituida;
pero, como todo lo que nace está sujeto a corrupción, tampoco ese sistema perdurará
eternamente,sino que se destruirá.Y se destruirá de esta manera:no sóloo a las plantas
que crecen en la tierra,sino también a todos los seres vivos que se mueven sobre ella les
sobreviene la fertilidad o esterilidad de almas y cuerpos cada vez que las revoluciones
periódicas cierran las circunferencias
de los ciclos de cada especie, circunferencias que son cortas para los seres de vida breve
y al contrario para sus contrarios.Ahora bien, por lo que toca a vuestra raza, aquellos a
quienes educasteis para ser gobernantes de la ciudad no podrán,por muy sabios que sean y
por mucho que se valgan del razonamiento y los sentidos, acertar con los momentos de
fecundidad o esterilidad,sino que se les escapará la ocasión y engendrarán hijos cuando
no deberían hacerlo.Pues para las criatutas divinas existe un período comprendido por un
número perfecto; y para las humanas,otro número,que es el primero en que, habiendo
recibido tres distancias y cuatro límites los incrementos dominantes y dominados de lo
que iguala y desiguala y crece y aminora,estos incrementos hacen aparecer todas las cosas
como acordadas y racionales entre sí.De aquello,la base epítrica,acoplada con la
péntada y tres veces acrecida,proporciona dos armonías: la una, igual en todas sus
partes, siendo éstas varias veces mayores que cien; y la otra, equilátera en un sentido,
pero oblonga, comprende cien números de la diagonal racional de la péntada, disminuido
cada uno en una unidad, o de la irracional, disminuidos en dos, y cien cubos de la
tríada.He aquí el número geométrico que de tal modo impera todo él sobre los mejores
o peores nacimientos; y cuando por ignorancia de esto, emparejen extemporáneamente
vuestros guardianes a las novias con los novios, sus hijos no se verán favorecidos ni por
la naturaleza ni por la fortuna.De entre ellos los mejores serán designados por sus
predecesores; pero, tan pronto como hayan ocupado a su vez los cargos de sus
padres,comenzarán,como indignos que serán de ellos, por desatendernos ante todo a
nosotras,a pesar de ser guardianes,y tener en menor estima de la debida a la música en
primer lugar y luego a la gimnástica,como consecuencia de lo cual se apartarán de
nosotras vuestros jóvenes.De resultas de ello serán designadas como gobernantes personas
no muy aptas para ser guardianes ni para aquilatar las razas hesiodeas que se darán entre
vosotros:la de oro,la de plata, la de bronce y la de hierro. Y, al mezclarse la férrea
con la argéntea y la broncínea con la áurea, se producirá una cierta diversidad y
desigualdad inarmónica, cosas todas que, cuando se producen, engendran siempre guerra y
enemistad en el lugar en que se produzcan.He aquí la raza de la que hay que decir que
nace la discordia dondequiera que se presente.
-Y reconoceremos -dijo- que tienen razón en su respuesta.
-Nada más natural -dije-, puesto que son Musas.
-¿Y qué dicen las Musas después de esto? -preguntó.
-Una vez producida la disensión -dije yo-, cada uno de los dos bandos tiró en distinta
dirección:lo férreo y broncíneo, hacia la crematística y posesión de tierras y casas,
de oro y plata; en cambio, las otras dos razas, la áurea y la argéntea, que no eran
pobres, sino ricas por naturaleza, intentaban llevar a las almas hacia la virtud y la
antigua constitución.Hubo violencias y luchas entre unos y otros y por fin un convenio en
que acordaron repartirse como cosa propia la tierra y las casas y seguirse ocupando de la
guerra y de la vigilancia de aquellos que, protegidos y mantenidos antes por ellos en
calidad de amigos libres, iban desde entonces a ser, esclavizados, sus colonos y siervos.
-También yo creo -dijo- que es por ahí por donde empieza ese cambio.
Comentario1
Presentación
LIBRO VIII REPÚBLICA
COMENTARIO2
(547c-550c)
Desde 547c, en el Libro VIII de la
República, Platón comienza a analizar la PRIMERA de las formas de Gobierno injustas:LA TIMOCRACIA.
Las CARACTERISTICAS GENERALES que la
definen serían, según Platón, las siguientes:
- Representa el término medio entre la aristocracia (regimen
ideal) y la oligarquía (regimen que surge de la degeneración de la misma
timocracia).El que la timocracia sea término medio entre aristocracia y
oligarquía significa que en ella están presentes elementos aristocráticos
(como el respeto a los gobernantes, las comidas colectivas y la vida en común, la
importancia de la gimnasia en la educación, el regimen de los guerreros) y los elementos
oligárquicos (como la codicia, las riquezas,los vicios escondidos, etc)
- Pues bien, la mezcla de estas dos clases de valores son quienes dan
lugar al gobierno de tipo timocrático. Cuando Platón describe este regimen
tiene en mente al degenerado gobierno de Esparta muy alejado ya (en tiempos de
Platón) de lo que consideraba como el regimen aristocrático ideal.
La mezcla de valores aristocráticos y oligárquicos producen un
regimen Timocrático que puede definirse en sus rasgos distintivos como LA AMBICIÓN O ANSIA DE HONORES CON HONRADEZ Y ENTREGA A LOS IDEALES DE LA POLIS.
Las CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS del individuo Timocrático (Ver República
549b y siguientes) es el lugar en dónde Platón nos refiere la psicología del
individuo timocrático. Para explicar la evolución de tal individuo Platón nos
describe la EDUCACIÓN de un joven
espartano de su tiempo. Tal joven es:
- Hijo de un padre excelente (aristoi) pero que vive ya en un
Estado enfermo (Timocrático). Tal padre aún conserva los ideales de la raza
de oro y se mantiene alejado de los honores, los cargos y las prebendas.
- Hijo de una madre ambiciosa que critica constantemente la poca
ambición del padre e inculca en el hijo la idea de que su padre es poco viril. Incluso los
esclavos critican su poca ambición y capacidad de mando.
- En este ambiente educativo y familiar, el alma del joven navega de aquí
para allá: su padre fortalece su parte racional, mientras que las otras gentes
estimulan su parte ambiciosa, asi como su irascibilidad y sus deseos.
- De este modo, llega un momento en que el joven reniega de los ideales del padre
y se entrega abiertamente a la conquista de honores convirtiéndose en un hombre
ambicioso aunque honrado y entregado a servir a los ideales de la Polis. Estaríamos, por
tanto, ante la representanción individual de un indiviudo timocrático fiel
reflejo, por otro lado, de una ciudad timocrática.
{Ver Texto1b}
Presentación
Cuestionario
TEXTO1B
(547c-550c)
-¿Y esa forma de gobierno -pregunté- no será un término
medio entre la aristocracia y la oligarquía?
-En efecto.
-Así se hará, pues, el cambio. Pero ¿cómo será el régimen que le siga? ¿No es
evidente que, por ser un término medio, imitará en algunas cosas al anterior sistema y en otras a
la oligarquía,pero teniendo algo que le sea peculiar?
-Asi es ,dijo.
-En el respeto de los gobernantes y la aversión de la clase defensora de la ciudad hacia
la agricultura,oficios manuales y negocios y en la organización de comidas colectivas y
la práctica de la gimnástica y los ejercicos militares,¿en todo esto imitará al
régimen anterior?
-Sí.
-Y en lo de no atreverse a llevar sabios a las magistraturas por no poseer ya personas de
esa clase que sean sencillas y firmes, sino más mezcladas en su carácter,e inclinarse
hacia otros seres fogosos y más simples,más aptos para la guerra que para la paz,y tener
en gran aprecio los engaños y ardides propios de aquélla y hallarse durante todo el
tiempo en pie de guerra...¿No serán peculiares del sistema muchos de los rasgos semejantes a
éstos?
-Si.
- Codiciadores de
riquezas -dije yo- serán, pues, los tales, como los de las oligarquías,y adoradores
feroces y clandestinos del oro y la plata, pues tendrán almacenes y tesoros privados en
que mantengan ocultas las riquezas que hayan depositado en ellos y también viviendas
muradas, verdaderos nidos particulares
en que derrocharán mucho dinero gastándolo para las mujeres o para quien a ellos se les
antoje.
-Muy cierto -dijo.
-Serán también ahorradores de su dinero,como quien lo venera y no lo posee abiertamente,
y amigos de gastar lo ajeno para satisfacer sus pasiones; y se proporcionarán los
placeres a hurtadillas,ocultándose de la ley como los niños de sus padres,y eso por
haber sido educados no con la persuasión, sino con la fuerza,y por haber desatendido a la verdadera
Musa, la que va unida al discurso y a la filosofía,honrando en más alto grado a la
gimnástica que a la música.
-Es ciertamente una mezcla de bien y mal -dijo-ese sistema de que hablas.
-Sí que es una mezcla dije-.Pero hay en él un solo rasgo sumamente distintivo y debido a la preponderancia del elemento
fogoso: la ambición y el ansia de honores.
-En gran manera -dijo.
-Tales serán, pues -dije yo, el origen y carácter de este sistema político, del que con
mis palabras he trazado un simple esbozo no completo en sus pormenores, porque basta este
esbozo para darnos a conocer al hombre más justo y al más injusto y sería una tarea de
inacabable duración la de recorrer, sin dejarse ni uno solo, todos los sistemas y todos
los caracteres.
-Tienen razón -dijo.
-¿Cuál será, pues, el hombre
correspondiente a ese sistema? ¿Cómo se formará y qué clase de persona será?
-Por mi parte -dijo Adimanto- creo que,por lo menos en punto a ambición, se parecerá
bastante a nuestro Glaucón.
-Quizá sea así -dije-. Pero a mi me parece que en los rasgos siguientes no se le puede
comparar con él.
-¿En cuáles?
-Debe ser más obstinado-dije yo-y un poco más ajeno a las Musas, aunque sea amigo de
ellas; y aficionado a escuchar, pero en modo alguno a hablar. Y será el tal duro para los esclavos, en vez de despreciarlos como
quienes están suficientemente educados; pero amable con los hombres libres. Muy obediente
para con los gobernantes,y amigo de
los cargos y honras,aunque no base su aspiración al mando en su elocuencia ni en nada
semejante, sino en sus hazañas guerreras y relacionadas con la guerra; y amante, en fin,
de la gimnasia y la caza.
-En efecto -dijo-, tal es el carácter que responde a tal sistema.
-Y en cuanto a las riquezas -dije yo-,las despreciará mientras sea joven, pero ¿no las
amará tanto más cuanto más viejo se vaya haciendo como quién posee un carácter
partícipe de la avaricia y no puro en cuanto a virtud por hallarse privado del más
excelente guardián?
-¿De quién?-dijo Adimanto.
-Del razonamiento combinado con la música -dije yo, que es el único que, cuando se da en
una persona,reside en ella durante toda su vida como conservador de la virtud.
-Dices bien -asintió.
-Así es -dije yo el muchacho timocrático, semejante a la ciudad que es como él.
-Exacto.
-Y esa persona se forma -dije- poco
más o menos de este modo. A veces, siendo hijo todavía joven de un padre honesto que
vive en una ciudad no bien regida y huye de las honras,cargos, procesos y todos los
engorros semejantes y prefiere perder de su derecho antes que sufrir molestias...
-Pero ¿cómo se forma? -dijo.
-Cuando,en primer lugar -dije yo- la madre
que está disgustada porque su marido no forma parte de los gobernantes, por lo cual se
encuentra rebajada ante las otras mujeres; y además ella ve que él no se ocupa
activamente en negocios ni pelea con invectivas en los procesos privados ni en público,
sino que se muestra indiferente para con todo ello; y, dándose cuenta de que él no hace
caso nunca sino de sí mismo y de que a ella ni la estima mucho ni tampoco deja de
estimarla,se queja de todo esto y dice al hijo que su padre no es hombre y es
excesivamente dejado y todo lo demás que, a este respecto,suelen repetir una y otra vez
las mujeres.
-Ciertamente -dijo Adimanto- dicen muchas cosas y muy propias de ellas.
-Y ya sabes -dije yo-que frecuentemente son también aquellos criados de estas personas que pasan por ser adictos a ellas
los que a escondidas les dicen a los hijos algo semejante; y, si ven que el padre no
persigue a cualquiera que le deba dinero o le haya perjudicado en alguna otra cosa,
entonces exhortan al hijo para eso que, una vez llegado a mayor, se vengue de todos ésos
y a sea más hombre que su padre. Y,al salir de su casa, oye y ve otras cosas parecidas:
aquellos de entre los ciudadanos que sólo se ocupan de lo suyo son tenidos por necios y
gozan de poca consideración, mientras son honrados y ensalzados quienes se ocupan de lo
que no les incumbe.Entonces el joven,
que por una parte oye y ve todo esto, pero por otra escucha también las palabras de su
padre y ve de cerca su comportamiento y lo compara con el de los demás, se encuentra
solicitado a un tiempo por estas dos fuerzas: su padre riega y desarrolla la parte
razonadora de su alma, y los otros, la apasionada y fogosa.Y,como en su naturaleza no es
hombre perverso,sino que está influido por las malas compañías de los demás, al verse
solicitado por estas dos fuerzas se pone en un término medio y entrega el gobierno de sí
mismo a la parte intermedia, ambiciosa y fogosa, con lo cual se convierte en un hombre
altanero y ansioso de honores.
-Perfectamente -dijo- me parece que has descrito la evolución de éste.
-Ya tenemos, pues -dije yo-, el segundo
gobierno y el segundo hombre.
-Lo tenemos dijo.
Comentario2
Presentación
LIBRO VIII REPÚBLICA
COMENTARIO3
(550c-555b)
A continuación, Platón, comienza analizar la siguiente forma de gobierno
injusta, degeneración natural, según él, de un regimen timocrático. Se trata del
GOBIERNO OLIGÁRQUICO. (Ver República 550c y
siguientes) Platón define este tipo de gobierno como aquel en QUE
MANDAN LOS RICOS SIN QUE LOS POBRES TENGAN ACCESO AL GOBIERNO.
En relación con la Oligarquía, Platón, hace notar lo siguiente:
- El tránsito de la Timocracia a la Oligarquía se
produce cuando la ambición y ansia de honores de los individuos timocráticos acaba por
convertirse en amor al dinero y las riquezas.
- Las características, los defectos y la critica platónica al gobierno
oligárquico lo realiza Platón a partir de República 551c y siguientes. En esta sección
Platón hace referencia a que, del mismo modo que no es lógico que se nombre patrón
de un barco a alguien que unicamente posee dinero, tampoco es de recibo que deban gobernar
la ciudad aquellos lo único que tienen es mucho dinero. Señala tambien que con el
gobierno oligárguico existen realmente dos estados (ricos-pobres) en uno. Con
ello se rompe la unidad de la Polis y se vive con el temor tanto de que se de
armas a la plebe para defender la ciudad en el caso de peligro, como con el miedo de los
ricos a contribuir economicamente a los gastos de la ciudad. Con la Oligarquía existe
tambien una gran industriosidad y diferenciación de oficios dentro de la Polis.
Ello contribuye a alejarse del ideal de los estamentos (3) que deberían, según Platón,
estar presentes en su República ideal. Además, en la Oligarquía todo puede comprarse
y venderse. Ello acaba produciendo la ruina de muchas personas lo que dará lugar a
la aparición de una plaga o azote de la ciudad: los zánganos. Éstos, afirma
Platón, son de dos tipos: sin aguijón (mendigos) y con aguijón
(ladrones, asesinos). Esta plaga o azote será, según Platón, la enfermedad más
profunda de la Oligarquía y la base tanto de la aparición de la Democracia como de la
Tiranía, como más adelante veremos.
- Todas estas características de la Oligarquía se encuentran en el Libro
VIII de la República desde 550c-553a.
{Ver Texto1c}
A continuación Platón realiza el estudio PSICOLÓGICO del individuo que se corresponde y es reflejo fiel de una ciudad Oligárquica.
(Ver República 553ª y siguientes). En el análisis del INDIVIDUO OLIGÁRQUICO, Platón, afirma que es el hijo
de un padre timocrático, es decir, de un sujeto audaz y ambicioso de honores,
aunque honrado y entregado de lleno a la defensa de su ciudad (Cimón,Arístides...). De
todos modos, la evolución política de la ciudad no le traerá a este padre timocrático
más que disgustos y sinsabores acabando por ser perseguido, desterrado e,
incluso, arruinado. El hijo del sujeto ambicioso y honrado, es decir,
timocrático, pero perseguido y arruinado por la mala política de la ciudad, jura que a
él no le pasará lo mismo. Por ello mata en su alma la audacia, la ambición y la
honradez, al modo timocrático, y se entrega desde posiciones humildes a conseguir ascender
economicamente a través del trabajo y del ahorro. Poco a poco va consiguiendo riquezas,
aunque con la parte timocrática de su alma muerta, con lo que la avaricia
consigue situarse en el parte superior de su alma, esclavizando lo irascible y lo
racional. Solamente piensa en acumular más y más riquezas. Con ello nos
situamos ante la fiel representanción de un individuo oligárquico. Pero,
además, el sujeto oligárquico es un ser humano dividido y escindido en dos
aspectos psíquicos contradictorios: por un lado, es trabajador, ahorrativo y un eficaz
gestor aunque desdeñoso de la cultura y del saber; por otro lado, lleva en sí la
experiencia de la pobreza, la zanganería y la humillación. Ello significa, según
Platón, que el sujeto oligárquico tiene en germen las dos características del
zángano (sin aguijón y con aguijón). Unicamente se necesitan condiciones y caldo
de cultivo para que se manifiesten en su total crudeza. Ello sucederá, como veremos,
con los regímenes democrático y tiránico. En el hombre Oligarquico,
sin embargo, estas características se mantienen ocultas. Por ello, el hombre Oligárquico
es un maestro de la apariencia. Se aprovecha de los más débiles para aumentar
su riqueza, pero, al mismo tiempo, goza de una reputación de hombre justo. Su alma, sin
embargo, afirma Platón, es la representanción más clara de la desarmonía. Todo este
análisis que Platón hace del Individuo Oligárquico se puede ver en el libro
VIII de la República 553a-555b.{Ver Texto2c}
Presentación
Cuestionario
TEXTO1C
(550c-553a)
-¿Y después de esto no hablaremos, como
Esquilo, de otro que está formado de cara a otra ciudad o,
mejor dicho,no veremos ante todo la ciudad de acuerdo con nuestro plan?
-Ciertamente -dijo.
-El que sigue a aquel sistema es, según creo, la oligarquía.
-Pero ¿a qué clase de constitución -dijo- llamas oligarquia?
-Al gobierno basado en el censo -dije yo-, en el cual mandan los ricos sin que el pobre
tenga acceso al gobierno.
-Ya comprendo -dijo.
-¿Y no habrá que decir cómo se empieza a pasar de la timarquía a la oligarquía?
-Sí.
-Pues bien -dije yo-, hasta para un ciego está claro cómo se hace el cambio.
-¿Cómo?
-Aquel almacén -dije yo- que tenía cada cual lleno de riquezas , ése es el que pierde al tal gobierno,porque comienzan
por inventarse nuevos modos de gastar dinero y para ello violentan las leyes y las
desobedecen tanto ellos como sus mujeres.
-Natural -dijo.
-Luego cada cual empieza, me imagino yo,a contemplar a su vecino y a quererle emular y
así hacen que la mayoría se asemeje a ellos.
-Es natural.
-Y a partir de entonces dije yo- avanzan cada vez más por el camino de la riqueza y,
cuanto mayor sea la estima en que tienen a ésta,tanto menor será su aprecio de la
virtud.¿O no difiere la virtud de la riqueza tanto como si, puestas una y otra en los
platillos de una balanza, se
movieran siempre en contrarias direcciones?
-En efecto -dijo.
-De modo que cuando en una ciudad son honrados o la riqueza y los ricos,se aprecia menos a
la virtud y a los virtuosos.
-Evidente.
-Ahora bien, se practica siempre lo que es apreciado y se descuida lo que es
menospreciado.
-Tal sucede.
-Y así aquellas personas ambiciosas y amigas de honores pasan por fin a ser amantes del negocio y la riqueza;y al rico le alaban
y admiran y le llevan a los cargos,mientras al pobre le desprecian.
-Completamente.
-Y entonces establecen una ley, verdadero
mojón de la política oligárquica, en que determinan una cantidad de dinero mayor donde
la oligarquía es más fuerte y menor donde es más débil,y prohíben que tenga acceso a
los cargos aquel cuya fortuna no llegue al censo fijado;y esto lo logran o por la fuerza y
con las armas o bien,sin llegar a tanto,imponiendo por medio de la intimidación ese sistema político.¿No es así?
-Así ciertamente.
-He aquí el modo en que por lo regular se instaura.
-Si -dijo-. Pero ¿cuá es el carácter de ese sistema? ¿Y cuáles son los defectos que le atribuíamos?
-Ante todo -dije- la propia naturaleza de su marca distintiva.Considera, en efecto: si a
los pilotos de las naves se les eligiera del mismo modo, conforme a censo,y al pobre,
aunque fuese mejor piloto,no se le confiara...
-¡Mala sería -dijo- la navegación que llevasen!
-¿Y no ocurre también lo mismo con el mando de cualquier otra cosa?
-Creo que sí.
-¿Excepto con el de la ciudad? -pregunté-.¿O tambien con el de la ciudad?
-Mucho más que con ninguno-dijo-,porque es un mando sumamente importante y dificil.
-Pues bien,he aquí un primer
defecto capital que puede atribuírsele a la oligarquía.
-Tal parece.
-¿Y qué? ¿Acaso es este otro menor
que aquél?
-¿Cuál?
-El que de una tal ciudad tenga necesariamente que ser no una sola,sino dos,una de los
pobres y otra de los ricos,que conviven en un mismo lugar y conspiran incesantemente la
una contra la otra.
-No es nada menor.¡Por Zeus!-exclamó.
-Pues tampoco es precisamente una ventaja el ser incapaces de hacer una guerra por verse
reducidos,o a servirse de la plebe
armada y temerla entonces más que a los enemigos,o bien a no servirse de ella,caso en el
cual se verá en la batalla misma que merecen
bien su nombre de oligarcas;aparte de que,por ser amantes del dinero,no estarán
dispuestos a contribuir con
é1.
-No,no es ninguna ventaja.
-¿Y qué?Aquello que hace rato censurábamos,lo que de en una tal ciudad se ocupen las mismas personas de muchas
cosas distintas,como la labranza, por ejemplo,y los negocios y la guerra, ¿acaso te
parece que eso está bien?
-En modo alguno.
-Pues considera si el siguiente no es el mayor
de todos esos males y el que este régimen es el primero en sufrir.
-¿Cuál?
-El de que sea lícito al uno vender
todo lo suyo y al otro comprárselo y el que lo haya vendido pueda vivir en la ciudad sin
pertenecer a ninguna de sus clases ni ser negociante ni artesano ni caballero ni
hoplita,sino pobre y mendigo por todo título.
-Sí que es el primero -dijo.
-En efecto,en las ciudades regidas oligárquicamente no hay nada que lo impida.Pues en
otro caso no serian los unos demasiadamente ricos y los otros completamente pobres.
-Justo.
-Ahora mira lo siguiente:cuando,siendo rico,dilapida el tal su fortuna, ¿acaso le
resultaba entonces algo más útil a la ciudad con respecto a lo que ahora decíamos?.¿O
tal vez,aunque pareciera ser de los gobernantes,no era en realidad ni gobernante ni
servidor de la ciudad, sino solamente un derrochador de su hacienda?
-Asi es -dijo.Parecía otra cosa, pero no era más que un derrochador. -¿Quieres, pues
--dije yo-,que digamos de él que,del mismo modo que nace en su celdilla el zángano, azote del enjambre, igualmente nace
ése en su casa como otro zángano,azote de la ciudad?
-Ciertamente,¡oh, Sócrates! -dijo.
-¿Y no será, Adimanto, que, mientras la divinidad ha hecho nacer sin aguijón a todos
los zánganos alados en cambio entre esos pedestres los hay que no lo tienen,pero hay
otros que están dotados de aguijones terribles?¿Y qué de los carentes de aguijón salen
quienes a la vejez terminan siendo mendigos, y de los provistos de él,todos aquellos a
los que se llama malhechores?
-Muy cierto --dijo.
-Es evidente, pues --dije yo,que,en una ciudad donde veas mendigos, en ese mismo lugar
estarán sin duda ocultos otros ladrones,cortabolsas,saqueadores de templos y artífices
de todos los males semejantes.
-Evidente -dijo.
-¿Y qué? ¿No ves mendigos en las ciudades regidas oligárquicamente?
-Casi todos lo son -dijo- excepto los gobernantes.
-¿No pensaremos,pues -dije yo-, que también hay en ellas muchos malhechores dotados de
aguijones a quienes el gobierno se preocupa de contener por la fuerza?
-Asi lo pensamos dijo.
-¿Y no diremos que es por ignorancia y mala educación y mala organización política por
lo que se da allí esa clase de gentes?
-Lo diremos.
-Tal será,pues,la ciudad regida oligárquicamente y tantos, o quizá más todavía, los
vicios que contiene.
-Quizá -dijo.
Comentario3
Presentación
TEXTO2C
(553a-555b)
-Dejemos, pues, completamente descrito también este sistema-dije yo-que es llamado
oligarquía y tiene aquellos gobernantes que determine el censo. Y después de
esto,examinemos al hombre semejante a ella: veamos cómo nace y cómo es una vez nacido.
-Ciertamente,dijo.
¿Acaso no es sobre todo del modo siguiente como se cambia en
oligárquico
aquel hombre timocrático?
-¿Cómo?
-Cuando el hijo nacido de un timócrata imita en un principio a su padre y sigue las
huellas de aquél; pero luego le ve chocar súbitamente contra la ciudad,como contra un
escollo,y zozobrar en su persona y sus bienes cuando, por ejemplo,después de haber sido
estratego o haber ocupado algún otro importante cargo,tuvo que comparecer ante un tribunal y, perjudicado por los
sicofantas,fue ejecutado o desterrado o sometido a interdicción y perdió toda su
fortuna.
-Es natural -dijo.
-Y, cuando el hijo ha visto y sufrido todo esto, ¡oh, querido amigo!, y al encontrarse
privado de su patrimonio,se echa a temblar,me figuro yo, y en seguida arroja cabeza
abajo,del trono que ocupaban en su alma,a aquella ambición y fogosidad de antes; y, humillado por la pobreza, se
dedica a los negocios y, a fuerza de trabajo y de pequeños y mezquinos ahorros, se hace
con dinero.Pues bien, ¿no crees que el tal instalará entonces en el trono aquel al
elemento codicioso y amante de
la riqueza, de quien hará un gran rey de su alma revestido de tiara, collar y cimitarra?
-Ciertamente -dijo.
-En cuanto al elemento razonador y al fogoso,creo yo que les hará sentarse en tierra y
permanecer,uno a cada lado, a los pies
de aquél; y los mantendrá esclavizados,pues al uno no le dejará pensar ni examinar nada
más sino la manera de que el poco dinero se convierta en mucho y el otro no podrá
tampoco admirar ni estimar nada más que la riqueza y los ricos ni poner su amor propio en
ninguna otra cosa sino en la adquisición de bienes o en todo aquello que conduzca a este
fin.
-No hay nada -dijo- que tan rápida y seguramente pueda cambiar a un joven de ambicioso en
codicioso.
-¿Y éste no es acaso el hombre oligárquico? --dije yo.
-Por lo menos el cambio se produce a partir de un hombre semejante al sistema de que nació la oligarquía.
-Examinemos, pues, si es igual a ella.
-Examinémoslo.
-Ante todo, ¿no se le parece por el gran aprecio en que tiene a las riquezas?
-¿Cómo no?
-Y también por ser hombre ahorrador e industrioso,que se limita a satisfacer en su
persona los deseos más necesarios, pero no se permite ningún otro dispendio, sino que
mantiene sometidos,por ociosos,a los demás apetitos.
-Exactamente.
-Porque es un hombre sórdido -dije yo- que en todo busca la ganancia; un amontonador de
tesoros de auellos a los que, por cierto,ensalza el vulgo.¿No será así el hombre
semejante a un tal sistema?
-Por mi parte -dijo- así lo creo; en todo caso,no hay nada más precioso que las riquezas
ni para esa ciudad ni tampoco para esa clase de hombre.
-Es que, según creo -dije yo-,el tal no ha atendido jamás a educarse.
-Me parece que no -dijo-, pues en otro caso no habría elegido a un ciego como director de su coro y objeto de su mayor estima.
-Bien -dije-.Ahora considera lo siguiente.¿No diremos que, por falta de educación,hay en
él apetitos zanganiles, propios los
unos de un mendigo, los otros de un malhechor, y que a todos ellos los contiene por la
fuerza su interés dirijido hacia otras cosas?
-Efectivamente -dijo.
-¿Sabes, pues -dije-, adónde has de mirar para ver sus malas tendencias?
-¿Adónde? -dijo.
-A las tutorías de los huérfanos o a cualquier otra cosa semejante en que les acontezca
el gozar de gran libertad para ser malos.
-Cierto.
-¿Y acaso no resulta con ello evidente que lo que hace el tal en los demás negocios,en
los que goza de buena reputación por su apariencia de hombre justo,es contener,por una especie de prudente violencia
con que se domina a sí mismo,otras malas pasiones que hay en él, a las cuales no las
convence de que ello no está bien ni las amansa con razones,sino que las reprime por la
fuerza y gracias al temor que le hace temblar por el resto de su fortuna?
-Ciertamente -dijo.
-Ahora bien,mi querido amigo -dije yo-,será,¡por Zeus!,siempre que se trate de gastar lo
ajeno cuando descubras que en la mayoría de ellos existen esos apetitos propios de
zángano.
-Así es -dijo-, indudablemente.
-No dejará, pues, de haber disensiones
en la propia alma de un tal hombre; y,no habiendo ya unidad en ella, sino dualidad,
prevalecerán por regla general los mejores deseos contra los peores.
-Así es.
-Y por eso es,creo yo,por lo que el tal presentará una aparíencia más decorosa que
muchos otros; pero habrá volado muy
lejos de él la genuina virtud de un alma concertada y armónica.
-Tal me parece.
-Y será, por su tacañería, un competidor de poco cuidado para los particulares que en
la ciudad se disputen alguna victoria o cualquier otra distinción honrosa,porque no
querrá gastar dinero para conseguir gloria en esa clase de certámenes, ya que no se
atreve a despertar los apetitos pródigos ni a pedirles que le ayuden como aliados en su
lucha;combate,pues, solamente con una parte de sus fuerzas, a la manera oligárquica, y
así es derrotado las más de las veces, pero sigue siendo rico.
-Efectivamente -dijo.
-¿Dudamos, pues, todavía -dije yo- de que, en cuanto a similitud, a ese avariento
negociante hay que situarlo frente a la ciudad regida oligarquicamente?
-De ninguna manera -dijo.
Comentario3
Presentación
LIBRO VIII REPÚBLICA
COMENTARIO4
(555b-562a)
Finalizado el estudio del gobierno y del sujeto
oligárquicos, Platón, comienza el estudio de la tercera forma de Gobierno injusto,
derivación decadente de la Oligarquía, es decir: LA
DEMOCRACIA. (Ver República 555b y siguientes). Sobre
este tipo de gobierno la reflexión de Platón gira sobre los aspectos siguientes:
- En primer lugar, Platón, refiere las
CAUSAS que explicarían la aparición del gobierno democrático. Tales causas
residirían en la existencia de la Oligarquía. Y es que, según Platón, la plétora
de los pocos (ricos) y el vacío de los muchos (pobres) presentes en una
ciudad oligárca, acabará por conducir al enfrentamiento y a la revolución democrática.
Para explicar lo que quiere decir, Platón, se sirve de una imagen de gran
fuerza y belleza cuando describe la situación de una campo de batalla en dónde luchan
contra un enemigo común el hombre pobre pero musculoso y el rico y panzón.
Además, según Platón, la Oligarquía convierte en indigentes a
hombres excelentes y con valía.
Todas estas contradicciones del sistema oligárquico explican el
porque, por cualquier motivo, salte la chispa de la revolución y el
enfrentamiento produciéndose la expulsión, el destierro y, incluso, el asesinato de los
principales Oligárcas. Todo ello hace que, poco a poco, éstos vayan perdiendo su poder
para instalarse un gobierno en dónde todos pueden participar en
las labores de gobierno mediante el sistema de sorteo. Nace, según Platón,
la Democracia
Todo este análisis se puede ver en el libro VIII de la República en
555b-557ª {Ver Texto1d}
A continuación, Platón, habla de las
CARACTERÍSTICAS principales de un Gobierno de tipo Democrático. Son de destacar las
siguientes:
- El libertinaje (licencia para hacer lo que a cada uno se le antoja)
- La apariencia engañosa (combinación de múltiples tendencias)
- Individualismo y relativismo en los puntos de vista.
- Tolerancia mal entendida ya que se prefiere el escuchar estupideces
antes que reprimirlas.
- Adulación (a los oradores sólo se les exige adular a las masas)
- Igualdad mal entendida ya que que se tiende a considerar como iguales a
quienes no lo son ni lo merecen.
- A continuación Platón habla acerca de las
DIFERENCIAS entre el hombre Oligárquico y el hombre Democrático, asi como del
Timocrático. (Ver República 558d y siguientes). Para ello, Platón, comienza
estableciendo una división de los deseos o apetitos en necesarios,
innecesarios e ilícitos. Afirma, despues, que el individuo oligárquico
cede a los primeros; el demócrata a los primeros y segundos; y el tirano
a los terceros. En definitiva, mientras que el sujeto timocrático es el producto
del triunfo de la parte irascible-afanosa del alma, y, de ahí su afán de
honores; el sujeto oligárquico y el democrático son el producto del
triunfo de la parte impulsiva-concupiscible del alma. La diferencia entres estos
dos últimos, sin embargo, reside en que los primeros buscan fundamentalmente los placeres
necesarios ya que son ahorrativos en sus ganancias; mientras que los segundos
participan tanto de los impulsos necesarios o ahorrativos como de los
inncesarios e ilícitos, por tener relación con los ideale zanganiles de las masas. {Ver Texto2d}
Posterioremente, Platón, nos habla de las
CARACTERISTICAS
DEL INDIVIDUO DEMÖCRATA asi como del TRÁNSITO DEL INDIVIDUO OLIGÁRQUICO AL DEMOCRÁTICO.
(Ver República 559d y siguientes) Entre las ideas presentes en este análisis serían de
destacar las siguientes:
- La convivencia existente entre el sujeto oligárquico con los zánganos
de aguijón irá llevando la parte oligarca de su alma hacia los ideales
democráticos.
- En el individuo democrático se da un mezcla confusa de elementos
contrapuestos; por un lado se halla presente en él la parte ahorrativa de su
carácter oligárquico y, por otro, la parte zanganil de su convivencia con las masas
zanganiles producto de sistema oligárquico.
- El sujeto democrático es el prototipo perfecto de la insatisfacción:
una parte de él tiende a hacer las cosas con sentido común y medianamente bien; la otra
tiende a la destrucción y al cambio revolucionario.
- Al final, en el sujeto democrático, su parte oligárquica acaba siendo
vencida. En el interior del sujeto democrático se produce una revolución
interna que le lleva a trastocar la concepción de los valores: ahora, para
él, la prudencia consiste en falta de virilidad; la templanza es tacañería; la
valentía es chulería y desvegüenza; la justicia es desarmonía y caos.
- Además, el sujeto igualatorio lo quiere probar todo consituyéndose
así en un sujeto multiple y abigarrado fiel reflejo de la ciudad en la que vive.
- Todas estas cuestions se puede ver en el Libro VIII de la República en
559d-562ª
{Ver Texto3d}
Presentación
Cuestionario
TEXTO1D
(555b-557a)
-Es la democracia, según parece ,lo que hemos de examinar a continuación: veamos
de qué modo nace; y de qué carácter tiene una vez nacida para que, habiendo
conocido el modo de ser del hombre semejante a ella,lo pongamos en línea para ser
juzgado.
-Así seguiríamos -dijo- por el mismo camino que siempre.
-Pues bien -dijo yo-, ¿no es de la manera siguiente como se produce el cambio de la
oligarquia a la democracia por causa de la insaciabilidad con que se proponen, como un bien, el hacerse cada cual lo más rico
posible?
-¿De qué modo?
-Como los gobernantes de esta ciudad lo son,creo yo, por el hecho de poseer grandes
riquezas,por eso no están dispuestos a reprimir a aquellos de los jóvenes que se hagan
disolutos con una ley que les prohíba gastar y dilapidar su hacienda; y así, comprando
los bienes de tales personas y prestándoles mediante garantía, se hacen aún más
opulentos e influyentes.
-Nada más cierto.
-Pero ¿no es ya evidente en una ciudad que les es imposible a los ciudadanos el estimar
el dinero y adquirir al mismo tiempo una suficiente templanza, sino que es forzoso que
desatiendan una cosa u otra?
-Es bastante evidente -dijo.
-Se inhíben, pues, en las oligarquías, toleran la licencia y así obligan frecuentemente
a personas no innobles a convertirse en mendigos.
-Ciertamente.
-Andan, pues, ociosos por la ciudad, según yo creo,estos hombres provistos de aguijón y
bien armados, de los que unos deben dinero, otros han perdido sus derechos, y algunos, las
dos cosas. Y así odian a los que han adquirido sus bienes y a los demás, conspiran tanto contra unos como
contra otros y ansían vivamente un cambio.
-Así es.
-En cambio, los negociantes van con la cabeza baja,fingiendo no verles; hieren,
hincándoles el aguijón de su dinero, a cualquiera de los otros que se ponga a su
alcance, se llevan multiplicados los intereses, hijos de su capital, y con todo ello crean
en la ciudad una multitud de zánganos y pordioseros.
-¿Cómo no van a ser multitud? -dijo.
-Y el fuego ardiente de ese mal -dije yo- no quieren apagarlo ni por aquel procedimiento,
esto es, impidiendo que cada cual haga de lo suyo lo que se le antoje, ni por este otro
con el que se resolvería tal situación por medio de otra ley.
-¿Por medio de cuál?
-De una que sería la mejor después de aquélla y que obligaria a los ciudadanos a
preocuparse de la virtud.Porque, si se prescribiese que fuera a cuenta y riesgo suyo como
tuviese uno que hacer la mayor parte de las transacciones voluntarias,ni se enriquecerían
de manera tan desvergonzada los de la ciudad ni abundarían de tal modo en ella los males
semejantes a cuantos hace poco describíamos.
-Muy cierto --dijo.
-Pero, tal como están las cosas,queda expuesto el estado en que, por todas esas razones,
mantienen a sus súbditos los gobernantes de la ciudad. Y, en cuanto a ellos y a los
suyos, ¿no hacen lujuriosos a los jóvenes e incapaces de trabajar con el cuerpo ni con
el alma y perezosos y demasiado blandos para resistir el placer o soportar el dolor?
-¿Cómo no?
-¿Y los padres se desentienden de todo lo que no sea el negocio y no se preocupan de la
virtud más que los pobres?
-No, en efecto.
-Pues bien, siendo esta su disposición, cuando gobernantes y gobernados coincidan unos
con otros en un viaje por tierra o en alguna otra ocasión de encuentro,por ejemplo,en una
teoría o expedición en que naveguen y guerreen juntos; o cuando, al contemplarse
mutuamente en un momento de peligro, no sean en modo alguno despreciados los pobres por
los ricos, sino que muchas veces sea un pobre, seco y tostado por el sol, quien, al formar
en la batalla junto a un rico criado a la sombra y cargado de muchas carnes superfluas,le vea jadeante y agobiado, ¿crees acaso
que no juzgará el pobre que es sólo por lo cobardes que son ellos mismos por lo que los
otros son ricos, y que, cuando se encuentre con los suyos en privado, no se dirán, como
una consigna, los unos a los otros: «Nuestros son los hombres, pues no valen nada»?
-Por mi parte -dijo- sé muy bien que eso es lo que hacen.
-Pues bien, así como a un cuerpo valetudinario le basta con recibir un pequeño impulse
de fuera para inclinarse hacia la enfermedad,y como a veces nace la disensión en su
propio seno incluso sin causa exterior,¿no le ocurre otro tanto a la ciudad que está lo
mismo que aquél, pues basta el menor pretexto para que, llamando unos u otros en su auxilio a aliados exteriores
procedentes de ciudades oligárquicas o democráticas, enferme ella y se debata en lucha
consigo misma, mientras que a veces se produce la disensión incluso sin necesidad de los
de fuera?
-En efecto.
Nace ,pues, la democracia, creo yo, cuando, habiendo vencido los pobres, matan a algunos
de sus contrarios, a otros los destierran y a los demás les hacen igualmente partícipes
del gobierno y de los cargos, que,por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante
sorteo. Si-dijo-,sí es como se
establece la democracia,ya por medio de las armas, ya gracias al miedo que hace retirarse
a los otros.
Comentario4
Presentación
TEXTO2D
(557b-559d)
Ahora bien, dije yo, ¿de qué modo se administran éstos?
¿Qué
clase de sistema es ése? Porque es evidente que el
hombre que se parezca a él resultará ser democrático.
-Evidente -dijo.
-¿No serán, ante todo, hombres libres y no se llenará la ciudad de libertad y de
franqueza y no habrá licencia
para hacer lo que a cada uno se le antoje?
-Por lo menos eso dicen -contestó.
-Y, donde hay licencia, es evidente que allí podrá cada cual organizar su particular
género de vida en la ciudad del modo que más le agrade.
-Evidente.
-Por tanto este régimen será, creo yo, aquel en que de más clases distintas sean los
hombres.
-¿Cómo no?
-Es, pues, posible -dije yo- que sea también el más bello de los sistemas. Del mismo
modo que un abigarrado manto
en que se combinan todos los colores, así también este régimen, en que se dan toda
clase de caracteres, puede parecer el más hermoso. Y tal vez - seguí diciendo - habrá,
en efecto, muchos que, al igual de las mujeres y niños que se extasían ante lo
abigarrado, juzguen también que no hay régimen más bello.
-En efecto -dijo.
-He aquí --dije yo- una ciudad muy apropiada,¡oh, mi bendito amigo!, para buscar en ella
sistemas políticos.
-¿Por qué?
-Porque, gracias a la licencia reinante, reúne en sí toda clase de constituciones y al
que quiera arganizar una ciudad, como ahora mismo hacíamos nosotros, es probable que le
sea imprescindible dirigirse a un Estado regido democráticamente para elegir en él, como
si hubiese llegado a un bazar de sistemas políticos, el género de vida que más le
agrade y,una vez elegido, vivir conforme a él.
-Tal vez no sean ejemplos lo que le falte -dijo.
-Y el hecho -dije- de que en esa ciudad no sea obligatorio el gobernar, ni aun para quien
sea capaz de hacerlo, ni tampoco el obedecer si uno no quiere, ni guerrear cuando los demás guerrean, ni estar en paz, si no
quieres paz, cuando los demás lo están, ni abstenerte de gobernar ni de juzgar, si se te
antoja hacerlo,aunque haya una ley que te prohíba gobernar y juzgar, ¿no es esa una
práctica maravillosamente agradable a primera vista?
-Quizá lo sea a primera vista -dijo.
-¡Y qué! ¿No es algo admírable la tranquilidad con que lo toman algunas personas
juzgadas? ¿O no has visto nunca en este régimen a hombres que, habiendo sido condenados
a muerte o destierro, no por ello dejan de quedarse en la ciudad ni de circular, paseando
y haciendo el héroe, por entre la gente, que, fingiendo no verles, hace caso omiso de
ellos?
-A muchos -dijo.
-¿Y su espíritu indulgente y nada escrupuloso, sino al contrario, lleno de desprecio
hacia aquello tan importante que decíamos
nosotros cuando fundamos la ciudad, que, a no estar dotado de una naturaleza excepcional,
no podría ser jamás hombre de bien el que no hubiese empezado por jugar de niño entre
cosas hermosas para seguir aplicándose más tarde a todo lo semejante a ellas, y la
indiferencia magnífica con que, pisoteando todos estos principios, no atiende en modo
alguno al género de vida de que proceden los que se ocupan de política, antes bien, le
basta para honrar a cualquiera con que éste afirme ser amigo del pueblo?
-Muy generosa ciertamente -dijo.
-Estos, pues --dije-, y otros como éstos son los rasgos que presentará la democracia; y
será, según se ve, un régimen placentero, anárquico y vario que concederá
indistintamente una especie de igualdad
tanto a los que son iguales como a los que no lo son.
-Es muy conocido lo que dices -respondió.
-Considera, pues -dije yo-, qué clase de hombre será el tal en su vida privada. ¿O habrá que investigar
primero, del mismo modo que hemos hecho con el gobierno, la manera en que se forma?
-Si -dijo.
-¿Y no será acaso de esta manera? ¿No habrá, creo yo, un hijo de aquel avaro
oligárquico que haya sido educado por su padre en las costumbres de éste?
-¿Cómo no?
-Siendo, pues, también éste dominador por la fuerza de aquellos de entre sus apetitos de
placer que acarreen dispendio y no ganancia, es decir, de los que son llamados
innecesarios...
-Evidente -dijo.
-Pero ¿quieres -dije yo- que, para no andar a tientas, definamos ante todo qué apetitos; son necesarios y cuáles no?
-Si que quiero -dijo.
-Pues bien,¿no se llamaría justamente necesarios a aquellos de que no podemos prescindir, y a cuantos al
satisfacerlos nos aprovechan? Porque a estas dos clases de obietos es forzoso que aspire
nuestra naturaleza. ¿No es así?
-En efecto.
-Con razón, pues, aplicaremos a éstos la calificación de necesarios.
-Con razón.
-¿Y qué? Aquellos de que puede uno librarse si empieza a procurarlo desde joven y
además a la persona en que se dan no le hacen ningún bien, sino a veces lo contrario, de
todos esos si dijéramos que eran innecesarios, ¿no lo diríamos acaso con razón?
-Con razón ciertamente.
-¿Tomamos, pues, un ejemplo de cómo son unos y otros para tener una idea general de
ellos?
-Sí, es preciso.
-¿No es acaso necesario el deseo de comer alimento y companage en la medida indispensable
para la salud y el bienestar?
-Así lo creo.
-Ahora bien, el deseo de alimento es necesario, me parece a mí, por dos razones: porque
aprovecha y porque es capaz de poner fin a la vida.
-Sí.
-Y el de companage, en el grado en que resulte de algún provecho para el bienestar
corporal.
-Exactamente.
-¿Y el deseo que va más allá que éstos, el de manjares de otra índole que los
citados, deseo que puede extinguirse en los más de los hombres cuando ha sido reprimido y
educado en la juventud y es nocivo para el cuerpo y nocivo para el alma en lo que toca a
la corduray templanza? ¿No lo consideraríamos con razón como no necesario?
-Con mucha razón.
-¿No llamaremos, pues, dispendiosos
a estos deseos y productivos
a aquellos otros que son útiles para la producción?
-¿Qué otra cosa llamarlos?
-¿Y diremos lo mismo de los deseos amorosos y de los demás?
-Lo mismo.
-Y aquel a quien hace poco llamábamos
zángano,¿no deciamos acaso que es el hombre entregado a tales placeres y apetitos y
gobernado por los deseos innecesarios, mientras que el regido por los necesarios es el
hombre ahorrativo y oligárquico?
-¿Cómo no?
Comentario4
Presentación
TEXTO3D
(559d-562a)
-Pues bien, digamos ahora -seguí- cómo del hombre oligárquico sale el
democrático:en mi opinión, en la mayor parte de los
casos
es del siguiente modo.
-¿Cómo?
-Cuando en su juventud, después de criarse como ibamos diciendo, en la ineducación y la codicia, llega a
gustar de la miel de zángano y convive con estos ardientes y terribles animales capaces de procurar toda clase de
placeres con variedad de color y de especie, entonces date a pensar que empieza la
oligarquía que hay en él a convertirse en democracia.
-Por fuerza -dijo.
-Y así como la ciudad se transformaba
al venir un aliado exterior en socorro de uno de los partidos de ella siendo de la misma
índole que este,¿no ocurre que el adolescente se transforma también si a uno de los
géneros de deseos que en él hay le llega desde fuera la ayuda de una clase de ellos
emparentada y semejante a aquél?
-En un todo.
-Y, a mi ver, si al elemento oligárquico que en él hay le socorre a su vez algún otro
aliado, ya sea por parte de su padre, ya de otros deudos que le reprenden y afean la cosa,
entonces surgen en él la revolución
y la contarrevolución y la lucha consigo mismo.
-¿Cómo no?
-Y alguna vez, supongo yo, lo democrático cede a lo oligárquico y, de determinados
deseos, los unos sucumben y los otros van fuera por haber nacido un cierto pudor en el
alma del joven y éste entra de nuevo en regla.
-Así en efecto sucede en ciertas ocasiones -dijo.
-Y a su vez, creo yo, otros deseos de la misma estirpe, nacidos bajo aquellos que fueron ya expulsados,se
multiplican y hacen fuertes por la insipiencia de la educación paterna.
-Al menos tal suele ocurrir -replicó.
-Y de ese modo le arrastran a las antiguas compañías y,uniéndose todos los deseos de
unos y otros, engendran numerosa descendencia.
-¿Cómo no?
-Y al fin, según pienso, se apoderan de la fortaleza del alma juvenil, dándose cuenta de
que está vacia de buenas doctrinas y hábitos y de máximas de verdad, que son los
mejores vigilantes y guardianes de la razón en las mentes de los hombres amados por los
dioses.
-Los mejores con mucho -dijo.
-Y otras máximas y opiniones falsas, creo yo, y presuntuosas dan el asalto y ocupan, en
el alma del tal, el mismo lugar que ocupaban aquéllas.
-Sin ninguna duda -dijo.
-¿Y,no es el caso que entonces, retornando a aquellos lotófagos, convive abiertamente con ellos y, si de parte de los deudos viene
algún refuerzo al elemento de parquedad que hay en su alma, aquellas máximas arrogantes
cierran en él las puertas del alcázar
real y ni dejan pasar aquel auxilio ni acogen los consejos que,como embajadores,envían otras personas de más edad, sino que
ellas triunfan en la lucha y echan fuera el pudor, desterrándolo ignominiosamente y
dándole nombre de simplicidad, arrojan con escarnio la templanza, llamándola falta de
hombría, y proscriben la moderación y la medida en los gastos como si fuesen rustiquez y
vileza, todo ello con la ayuda de una multitud de superfluos deseos.
-Bien de cierto.
-Vaciando, pues, de todo aquello el alma de su prisionero y purgándole como a iniciado en
grandes misterios, entonces es cuando introducen en él una brillante y gran comitiva en
que figuran coronados la insolencia, la indisciplina, el desenfreno y el impudor; y
elogian y adulan a éstos, llamando
a la insolencia buena educación;a la indisciplina,libertad; al desenfreno, grandeza de
ánimo, y al impudor, hombría. ¿No es así -dije- cómo, en su juventud, se torna de su
crianza dentro de los deseos necesarios a la libertad y al desate de los placeres
innecesarios y sin provecho?
-A la vista está -dijo él.
-Después de esto, según yo creo, el tal sujeto vive gastando tanto en los placeres innecesarios como en los
necesarios, ya sea su gasto de dinero,de trabajo o de tiempo; y, si es afortunado y no
sigue adelante en su delirio, sino, al hacerse mayor, acoge, pasado lo más fuerte del
torbellino, a unos grupos de desterrados y no se entrega del todo a los invasores,
entonces vive poniendo igualdad en sus placeres y dando, como al azar, el mando de sí
mismo al primero que cae hasta que se sacia y lo da a otro sin desestimar a ninguno, sino
nutriéndolos por igual a todos.
-Bien seguro.
-Y no da acogida -dije yo- a máxima alguna de verdad ni la deja entrar en su reducto si
alguien le dice que son distintos los placeres que traen los deseos justos y dignos y los
que responden a los deseos perversos, y que hay que cultivar y estimar los primeros y
refrenar y dominar los segundos, sino que a todo esto vuelve la cabeza y dice que todos
son iguales y que hay que
estimarlos igualmente.
-De cierto --dijo- que eso es lo que hace el que se encuentra en tal situación.
-Y así pasa su vida día por día -dije yo-,condescendiendo con el deseo que le sale al
paso, ya embriagado y tocando la flauta, ya bebiendo agua y adelgazando; otras veces haciendo gimnasia;
otras, ocioso y despreocupado de todo, y en alguna ocasión, como si dedicara su tiempo a
la filosofía. Con frecuencia se da a la política y, saltando a la tribuna, dice y hace
lo que le viene a las mientes; y, si en algún caso le dan envidia unos militares a la
milicia va, y si unos banqueros, a la banca. Y no hay orden ni sujeción alguna en su
vida, sino que, llamando agradable, libre y feliz a la que lleva,sigue con ella por encima
de todo.
-Has recorrido de punta a cabo -dijo- la vida de un hombre igualitario.
-Y pienso -proseguí- que este hombre es muy vario y está replete de índoles distintas y
que él es el lindo y abigarrado semejante a la ciudad de que hablábamos.Y muchos hombres y mujeres envidiarían su
vida, que tiene en sí muchos modelos de regímenes políticos y modos de ser.
-Ése es, de cierto -dijo.
-¿Y qué? ¿Quedará el tal varón catalogado al lado de la democracia en la idea de que
hay razón para llamarle democrático?
-Quede, en efecto -dijo.
Comentario4
Presentación
LIBRO VIII REPÚBLICA
COMENTARIO5
(562a-569c)
A continuación, Platón, se propone
analizar la cuarta forma de Gobierno injusto: LA
TIRANÍA. (Ver República 562a y
siguientes).
La metodología que Platón utiliza para desarrollar su análisis del regimen
tiránico consiste en lo siguiente:
- Estudio de los síntomas de la enfermedad de la
tiranía, presentes ya en el interior del regimen democrático.
- Estudio de la enfermedad en sí de la tiranía.
En relación con el primer punto, (Síntomas
de la enfermedad), Platón, pensaba que en el gobierno democrático existían ya los gérmenes
de la tiranía. Tales gérmenes residirían en lo que se considera como el bien
supremo del sistema democrático: la libertad convertida en anarquía. Desde esos
momentos comienzan, según Platón, aparecer los SINTOMAS de lo que será el futuro regimen tiránico. Según Platón, tales síntomas
se pueden percibir en lo siguiente:
- Se crea una falsa apariencia de igualdad entre los
gobernantes y los gobernados.
Se produce un cambio de funciones entre
los miembros de la ciudad (los padres quieren ser jovenes y alegres como sus hijos; los
hijos quieren ser y saber más que los padres; los maestros adulan y temen a sus alumnos y
los alumnos quieren, a su vez, ser los maestros; los ancianos quieren ser jovenes en humor
y jocosidad; incluso, afirma Platón, los animales parecen sentirse imbuidos de libertad
en una ciudad democrática. (Ver República 562b-563e)
{Ver Texto1e}
En relación al segundo punto la enfermedad en sí - es
decir, la Tiranía, Platón, señala lo siguiente (Ver República 564ª y
siguientes):
- Para explicar la enfermedad en sí de la tiranía
hay que partir, según Platón, del sistema democrático y cuando éste cae en un exceso
de libertad y anarquía. Dentro de este sistema es, según Platón, donde se encuentra
escondida la tiranía.
- Para descubir su escondite, Platón, propone analizar los
estamentos presentes en el regimen democrático, poniendo la atención en uno de
ellos: los zánganos con aguijón y sin él.
- En este contexto, Platón, divide el gobierno democrático en
tres partes o linajes: los demagogos (zumban sobre las masas diciéndoles lo
que desean escuchar); los ricos (de ellos sacan los zánganos su miel por lo que
son "hierba o pasto de zánganos"); la masa (tambien participa
algo de la miel confiscada a los ricos.
Se pueden ver todas estas cuestiones en el
Libro VIII de República 564d-565d. {Ver Texto2e)
A continuación, Platón, nos explica las CARACTERÍSTICAS DE LA TIRANÍA, asi como la TRANSFORMACIÓN
DEL JEFE O CAUDILLO EN UN TIRANO. (Ver
República 565d) y siguientes)
En esta exposición las ideas a destacar son las siguientes:
- A través del mito del hombre lobo, Platón, compara
al tirano con el lobo que come carne humana: destruye a sus adversarios, pero, a su vez,
disfrazado de cordero, en un principio, promete repartir tierras y bajar los
impuestos.
- Se rodea de una guardia personal y comienza la
depuración de los ricos a los que expulsa o mata. Con las masas se finge benévolo y
manso repartiendo algunas de las tierras prometidas.
- Para hacerse indispensable como caudillo inicia
algunas guerras de conquista. Ello le permitirá aumentar los impuestos a los
ricos, haciéndose más popular, y mandar a aquellos de los que quiere deshacerse al campo
de batalla.
- Las guerras comienzan, sin embargo, a plantearle los primeros
problemas con las masas que le apoyaron, sobre todo, si las batallas no marchan bien.
Comienzan, con ello, las primeras críticas de sus partidarios. La respuesta del tirano a
las mismas les ayudará a comprender su verdadera naturaleza, ya que comienza a eliminar
tambien a aquellos que, en un principio, le apoyaron.
- A partir de estos momentos comienza una especie de pesadilla
para todos aquellos que se encuentran bajo la forma de un gobierno tiránico, ya que
cuanto más odioso se hace el tirano a los ojos del pueblo, el primero intentará rodearse
de un ejercito mayor. Y para lograrlo, si no puede conseguir soldados fieles en la Polis,
los consiguirá en otros lugares, con lo que acaba por formar una guardia personal de
mercenarios. Poco a poco el pueblo comienza a darse cuenta de dónde se ha metido ya
que es ahora el pueblo quien tiene que costear los gastos y tributos para sostener un
ejercito de mercenarios.
- Todas estas cuestiones se puede ver en el Libro
VIII de la República 565d-569c. Estamos ya al final del libro VIII. {Ver
Texto3e)
Presentación
Cuestionario
TEXTO1E
(562a-563c)
-Nos falta, pues, que tratar -dije yo- del más
hermoso régimen político y del hombre más
bello,que son la tiranía y el tirano.
-De entero acuerdo -dijo.
-Veamos entonces, mi querido amigo, ¿con qué carácter nace la tiranía? Porque, por lo
demás, parece evidente que nace de la transformación de la democracia.
-Evidente.
-¿Y acaso no nacen de un mismo modo la democracia de la oligarquía y la tiranía de la
democracia?
-¿Cómo?
-El bien propuesto -dije yo- y por el que fue establecida la oligarquía era la riqueza,
¿no es así?
-Sí.
-Ahora bien, fue el ansia insaciable de esa riqueza y el abandono por ella de todo lo
demás lo que perdió a la
oligarquía.
-Es verdad -dijo.
-¿Y no es también el ansia de aquello que la democracia define como su propio bien lo
que disuelve a ésta?
-¿Y qué es eso que dices que define como tal?
-La libertad -repliqué-. En un Estado gobernado democráticamente oirás decir, creo yo,
que ella es lo más hermoso de todo y que, por tanto, sólo allí vale la pena de vivir a
quien sea libre por naturaleza.
-En efecto -observó-, estas palabras se repiten con frecuencia.
-¿Pero acaso -y esto es lo que iba a decir ahora-el ansia de esa libertad y la incuria de
todo lo demás no hace cambiar a este régimen político y no lo pone en situación de
necesitar de la tiranía? -dije yo.
-¿Cómo? -preguntó.
-Pienso que, cuando una cíudad gobernada democráticamente y sedienta de libertad tiene
al frente a unos malos escanciadores y se emborracha más allá de lo conveniente con ese
licor sin mezcla, entonces castiga
a sus gobernantes, si no son totalmente blandos y si no le procuran aquélla en
abundancia, tachándolos de malvados y oligárquicos.
-Efectivamente, eso es lo que hacen -dijo.
-Y a quienes se someten a los gobernantes -dije- les injuria, como a esclavos voluntarios
y hombres de nada; y a los gobernantes que se asemejan a los gobernados y a los gobernados
que parecen gobernantes los encomia y honra así en público como en privado.¿No es,
pues, forzoso que en una tal ciudad la libertad se extienda a todo?
-¿Cómo no?
-Y que se filtre la indisciplina, ¡oh, querido amigo!,en los dominios privados-dije- y
que termine por imbuirse hasta en las bestias.
-¿Cómo ha de entenderse
eso que dices? -preguntó.
-Pues que el padre -dije- se acostumbra a hacerse igual al hijo y a temer a los hijos, y
el hijo a hacerse igual al padre y a no respetar ni temer a sus progenitores a fin de ser
enteramente libre; y el meteco se iguala al ciudadano y el ciudadano al meteco y el
fotastero ni más ni menos.
-Sí, eso ocurre -dijo.
-Eso y otras pequeñeces por el estilo -dije-: allí el maestro teme a sus discípulos y
les adula; los alumnos menosprecian a sus maestros y del mismo modo a sus ayos; y, en
general, los jóvenes se equiparan a los mayores y rivalizan con ellos de palabra y de
obra y los ancianos condescendiendo con los jóvenes, se hinchen de buen humor y de
jocosidad, imitando a los muchachos,para no parecerles agrios ni despóticos.
-Así es en un todo -dijo.
-Y el colmo, amigo, de este exceso de libertad en la democracia -dije yo- ocurre en tal
ciudad cuando los que han sido comprados
con dinero no son menos libres que quienes los han comprado.Y a poco nos olvidamos de
decir cuánta igualdad y libertad hay en las mujeres respecto de los hombres y en los
hombres respesto de las mujeres.
-Así, pues, según aquello de Esquilo, ¿«diremos cuanto nos vino ahora a la boca»? -preguntó.
-Sin dudarlo -contesté-, y lo que digo es esto: que, por lo que se refiere a las bestias
que sirven a los hombres, nadie que no lo haya visto podría creer cuánto más libres son
allí que en ninguna otra parte, pues, conforme al refrán, las perras se hacen sencillamente como sus dueñas,
y lo mismo los caballos y asnos, que llegan allí a acostumbrarse a andar con toda
libertad y empaque, empellando por los caminos a quienquiera que encuentren si no se les
cede el paso y todo lo demás resulta igualmente henchido de libertad.
-Me estás contando -dijo- mi propio
sueño pues a mí me ha ocurrido eso más de una vez cuando salgo para el
campo.
-¿Y conoces -dije- el resultado de todas estas cosas juntas, por causa de las cuales se
hace tan delicada el alma de los ciudadanos que,cuando alguien trata de imponerles la más
mínima sujeción, se enojan y no la resisten? Y ya sabes, creo yo, que terminan no
preocupándose siquiera de las leyes, sean escritas o no, para no tener en modo alguno
ningún señor.
-Muy bien que lo sé -contestó.
Comentario5
Presentación
TEXTO2E
(563e-565d)
-He aquí, ¡oh, amigo! -dije-, el principio ,tan bello y hechicero, de donde, a mi
parecer, nace la tiranía.
-Hechicero en efecto -replicó-; pero ¿qué es lo que viene después?
-Que la misma
enfermedad-
dije - que, produciéndose en la oligarquía, acabó con ella, esa misma se hace aquí
aún más má grave y poderosa, a causa de la licencia que hay, y esclaviza a la
democracia. Pues en realidad todo exceso en el obrar suele dar un gran cambio en su
contrario lo mismo en las estaciones que en las plantas que en los cuerpos y no menos en
los regímenes politicos.
-Es natural -dijo.
-La demasiada libertad parece, pues, que no termina en otra cosa sino en un exceso de
esclavitud lo mismo para el particular que para la ciudad.
-Así parece, ciertamente.
-Y por lo tanto -proseguí- es natural que la tiranía no pueda establecerse sino
arrancando de la democracia; o sea que, a mi parecer, de la extrema libertad sale la mayor
y más ruda esclavitud.
-Eso es lo natural, en efecto -replicó.
-Pero no era esto lo que preguntabas, según creo -dije-, sino cuál era esa enfermedad que nace en la oligarquia y
que es la misma que esclaviza a la democracia.
-Dices verdad -observó.
-Pues bien -dije yo-,me refería al linaje de hombres holgazanes y pródigos: una parte de
ellos más varonil, que es la que guía, y otra más cobarde, que le sigue; y los
comparábamos con zánganos, los unos provistos de aguijón, los otros sin él.
-Y muy justamente -observó.
-Ésos, pues, al aparecer en cualquier régimen, lo perturban como la mucosidad y la bilis perturban al cuerpo -proseguí -; y
es necesario que el buen médico y legislador de la ciudad, no menos que el entendido
apicultor, se prevenga de ellos muy de antemano, en primer lugar para que no nazcan y, si
llegan a nacer, para arrancarlos lo más pronto posible juntamente con sus panales.
-Sí, ¡por Zeus! -dijo él-, desde luego.
-Vamos ahora -dije- a considerarlo en otro aspecto para que veamos más distintamente lo
que queremos ver.
-¿Cómo?
- Dividamos con el pensamiento
la ciudad democrática en tres partes,
de las que efectivamente está formada en la realidad.Una es, creo yo, el linaje que nace en ella por la misma
licencia que allí hay, no menos numeroso que en la ciudad oligárquica.
-Así es.
-Pero resulta mucho más corrosiva que en aquélla.
-¿Cómo así?
-Allá, por no recibir honras, sino más bien ser apartado de los mandos, resulta
inexperto y sin poder, pero en la democracia, en cambio, es él quien manda, con pocas
excepciones, y su parte más corrosiva es la que habla y obra; el resto, sentado en torno
de las tribunas,runfla y no aguanta a quien opinión distinta,de modo que en semejante
régimen todo se administra por esta clase de hombres salvo un corto número de los otros.
-Muy de cierto - dijo.
-Pero hay un grupo siempre se distingue de la multitud.
-¿Cuál es?
-Buscando todos la ganancia, los que por su índole son más ordenados se hacen
generalmente los más ricos.
-Es natural.
-Y de ahí es, si no me equivoco, de donde los zánganos sacan más miel y con mayor
facilidad.
-En efecto -dijo-, ¿cómo habrían de sacársela a los que tienen poco?
-Y tales ricos son, a mi ver, los que se llaman hierba de zánganos.
-Eso parece -contestó.
.El tercer linaje será el del pueblo,
esto es, el de aquellos que, viviendo por sus manos o apartados de las actividades
públicas, tienen escaso caudal. Y es el linaje más extenso y el más poderoso en la
democracia cuando se reúne en asamblea.
-Así es, de cierto -dijo-; pero con frecuencia no quiere hacerlo si no recibe una parte
de miel.
-Y la recibe siempre --dije-en la medida en que les es posible a los que mandan el quitar
su hacienda a los los rìcos y repartir algo al pueblo, aunque quedándose ellos con la mayor parte.
-Así es como la recibe, en efecto -dijo.
-Y entonces, creo yo, los que han sufrido el despojo se ven forzados a defenderse hablando
ante el pueblo y haciendo cuanto cabe en sus fuerzas.
-¿Cómo no?
-Y, aunque en realidad no quieran cambiar nada,son inculpados por los otros de que traman asechanzas contra
el pueblo y de que son oligárquicos.
-¿Qué otra cosa cabe?
-Y así, cuando ven al fin que el pueblo, no por su voluntad, sino por ser ignorante y
porque le engañan los calumniadores, trata de hacerles daño, entonces, quiéranlo o no,
se hacen de veras oligárquicos y no
espontáneamente; antes bien, es el mismo zángano el que,picándoles, produce este mal.
-Así es en un todo.
-Y surgen denuncias, procesos y luchas entre unos y otros.
-En efecto.
-¿Y así el pueblo suele siempre escoger
a un determinado individuo y ponerlo al frente de sí mismo,mantenerlo y y hacer que medre
en grandeza.
-Eso suele hacer, en efecto.
-Resulta, pues, evidente - proseguí - que, donde-quiera que surge un tirano, es de esta
raíz de la jefatura y no de
otro lado de donde brota.
-Bien evidente.
Comentario5
Presentación
TEXTO3E
(565d-569c)
-¿Y cuál es el
principio de
la transformación del jefe en tirano? ¿No es claro que empieza cuando comienza el jefe a
hacer aquello de la fábula que se cuenta acerca del templo de Zeus Liceo en Arcadia?
-¿Qué fábula? -preguntó.
-La de que el que gusta de una entraña humana desmenuzada entre otras de otras víctimas,
ése fatalmente ha de convertirse en lobo.
¿No has oído ese relato?
-Si.
-¿Y así,cuando el jefe del pueblo, contando con una multitud totalmente dócil, no
perdona la sangre de su raza, sino que acusando injustamente, como suele ocurrir, lleva a
los hombres a los tribunales y se mancha,destruyendo sus vidas y gustando de la sangre de
sus hermanos con su boca y lengua impuras, y destierra y mata mientras hace al mismo
tiempo insinuaciones sobre rebajas de deudas y repartos de tierras, no es fuerza y fatal destino para tal sujeto el perecer a
manos de sus enemigos o hacerse tirano y convertirse de hombre en lobo?
-Es de toda necesidad -dijo.
-Así viene a resultar -dije- el que se levanta en sedición contra las gentes
acaudaladas.
-Así.
-Y cuando, habiendo sido desterrado, vuelve a la patria a pesar de sus enemigos, ¿no llega entonces como tirano consumado?
-Claro está.
-Y, si son impotentes para echarlo o matarlo poniendo a la ciudad contra él, en ese caso
conspiran para darle a escondidas muerte violenta.
-Al menos tal suele ocurrir -dijo.
-Y este es el punto en que todos los que han llegado a esta situación incurren a aquella
famosa súplica de los tiranos en
que piden al pueblo algunos guardias de
corps para que aquél conserve su defensor.
-Muy de cierto dijo.
-Y los del pueblo se los dan, creo yo, temiendo por él, pero enteramente seguros por lo
que toca a ellos mismos.
-Muy de cierto también.
-Y, cuando ve esto el hombre que tiene riquezas y que, por tenerlas, se siente inculpado
de ser enemigo del pueblo, entonces es, ¡oh, camarada! cuando éste, ajustándose al oráculo dado a Creso, «escapa
a lo largo del Hermo pedregoso sin miedo a que alguno le llame cobarde»
-No en efecto --dijo, porque no tendría tiempo de avergonzarse segunda vez.
-Y al que es cogido -dijo- bien seguro que se le entrega a la muerte.
-Sin remedio.
-Y es manifiesto que aquel jefe no yace «grande,
ocupando un espacio infinito», sino que, echando abajo a otros muchos,
se sienta en el carro de la ciudad consumando su transformación de jefe en tirano.
-¿Cómo podría no ser así? -dijo.
-¿Repasamos ahora -seguí- la felicidad del hombre y
la de la ciudad en que surge un mortal de esa especie?
-Conforme. Hagámoslo así -dijo.
-¿No es cierto -dije- que, en los primeros días y en el primer tiempo,aquél sonríe y
saluda a todo el que encuentra a su paso, niega ser tirano, promete muchas cosas en
público y en privado, libra de deudas y reparte tierras al pueblo y a los que le rodean y
se finge benévolo y manso para con todos?
-Es de rigor -contestó.
-Y pienso que, cuando en sus relaciones con los enemigos de fuera se ha avenido con los
unos y ha destruido a los otros y hay tranquilidad por parte de ellos, entonces suscita indefectiblemente algunas
guerras para que el pueblo tenga necesidad de un conductor.
-Es natural.
-¿Y para que, pagando impuestos,
se hagan pobres y, por verse forzados a atender a sus necesidades cotidianas, conspiren
menos contra él?
-Evidente.
-¿Y también, creo yo, para que, si sospecha de algunos que tienen temple de libertad y
no han de dejarle mandar,tenga un pretexto para acabar con ellos entregándoles a los
enemigos? ¿No es por todo eso por lo que le es necesario siempre al tirano promover guerras?
-Necesario, en efecto.
-Pero, al obrar así, ¿no se expone a hacerse más y más odioso a los ciudadanos?
-¿Cómo no?
-¿Y no sucede que algunos de los que han ayudado a encumbrarle y cuentan con influencia
se atrevan a franquearse ya con él, ya entre sí unos y otros, censurando las cosas que
ocurren, por lo menos aquellos que sean más valerosos?
-Es natural.
-Y así el tirano, si es que ha de gobernar, tiene que quitar de en medio a todos éstos
hasta que no deje persona alguna de provecho ni entre los amigos ni entre los enemigos.
-Está claro.
-Debe, por tanto, mirar perspicazmente quién es valeroso, quién alentado, quién
inteligente y quién rico,y es tal su dicha que por fuerza, quiéralo o no, ha de ser
enemigo de todos éstos y conspirar en su contra hasta que depure la ciudad.
-¡Hermosa depuración! -dijo.
-Sí -repliqué-, la opuesta a la que hacen los médicos en el cuerpo: pues éstos,
quitando lo peor, dejan lo mejor y aquél hace todo lo contrario.
-Y según parece -dijo- resulta para él una necesidad si es que ha de gobernar.
-¡Pues sí que es envidiable -dije- la necesidad a que está sujeto, que le impone el
vivir con la muchedumbre de los hombres ruines, siendo además odiado por ellos, o dejar
de vivir!
-Tal es ella -dijo.
-¿Y no es cierto que, mientras más odioso se haga a los ciudadanos al obrar así, mayor
y más segura será la guardia de hombres armados que necesite?
-¿Cómo no?
-¿Y quiénes serán esos leales? ¿De dónde los sacará?
-Volando -dijo- vendrán por sí mismos en multitud si les da sueldo.
-Me parece, ¡por vida del perro! -exclamé-, que te refieres a otros zánganos, pero extranjeros éstos y
procedentes de todas partes.
-Y es verdad lo que te parece -dijo.
-¿Y qué? ¿No querría acaso a los del país...?
-¿Cómo?
-Quitando los siervos a los ciudadanos y dándoles libertad, hacerlos de su guardia.
-Bien seguro -dijo-, puesto que éstos resultan los más fieles para él.
-¡Pues buena cosa -dije- es la que, según tú, le ocurre al tirano si ha de utilizar a
tales personas como amigos y leales servidores después de haber hecho perecer a aquellos
otros!
-Y, sin embargo -dijo-, de ellos se sirve.
-¿Y así estos tales compañeros le admiran -dije- y los nuevos ciudadanos forman su sociedad mientras que los que son como deben ser
le odian y le esquivan? -¿Cómo no han de hacerlo?
-No sin razón -dije- se tiene a la tragedia en general como algo lleno de sabiduría y,
dentro de ella,principalmente a Eurípides.
-¿Por qué así?
-Porque él es quien dejó oír aquel dicho propio de una mente sagaz de que «son sabios los tiranos porque a otros
sabios tratan». Y es claro que, en su entender,los sabios con quienes aquél convive
no son otros que los ya mencionados.
-Y elogia a la tiranía -agregó
él- como cosa que iguala a los dioses con otras muchas alabanzas; y esto no sólo él,
sino los otros poetas.
-Ahora bien - seguí -, como también son sabios los poetas trágicos,seguro que nos
perdonan, a nosotros y a los que siguen una política allegada de la nuestra,el que no les
acojamos en nuestra república por ser cantores de la tiranía.
-Pienso -dijo- que nos han de perdonar, por lo menos los que entre ellos sean discretos.
-No obstante ellos van, creo yo, dando vueltas por las otras ciudades, congregando a las
multitudes y alquilando voces
hermosas, sonoras y persuasivas; y con ello arrastran los regímenes políticos hacia la
tiranía o la democracia.
-Muy de cierto.
-Y además reciben sueldo y honras sobre todo,como es natural, de los tiranos, y en
segundo lugar,de la democracia; pero,cuanto más suben hacia la címa de los regímenes
políticos,tanto más desfallece
su honor como imposibilitado de andar por falta de aliento.
-Así es en un todo.
-Pero con esto -dije- nos hemos desviado de nuestro camino. Volvamos a hablar del
ejército del tirano,de aquel ejército hermoso,grande, multicolor y siempre cambiante,y
digamos de dónde sacará para mantenerlo.
-Está claro -dijo- que, si hay tesoros sagrados en la ciudad,los gastará; y mientras le
baste el precio de su venta, serán menores los tributos que imponga al pueblo.
-¿Y qué hará cuando falten aquellos recursos?
-Pues no hay duda -contestó-; vivirá de los bienes paternos,así él como sus
comensales, sus amigos y sus cortesanas.
-Entendido -dije-: el pueblo que ha engendrado al tirano mantendrá a éste y a sus
socios.
-No le quedará más remedio -afirmó.
-¿Cómo lo entiendes? -pregunté-. ¿Y si el pueblo se irrita y dice que no precede que
un hijo, en el vigor de su juventud, sea alimentado por su padre, sino al contrario, el
padre por el hijo, y que no lo engendró y lo puso en su puesto para que, al hacerse
grande, él,el padre, tuviera, esclavo de sus propios esclavos,que mantenerlo,así como a
los esclavos que mantenerlo,así como a los esclavos mismos y a otros advenedizos, sino
para quedar libre, bajo su jefatura, de los ricos y de los que se llaman en la ciudad hombres de pro, y si, en vista de ello,
les manda salir de la ciudad a él y a su cohorte como el padre que echa de su casa un
hijo suyo en companía de sus turbulentos invitados?
-Entonces, ¡por Zeus! -exclamó él-, vendrá a darse cuenta el pueblo de cómo obró y
de qué clase de criatura engendró,
cuidó e hizo medrar; y de cómo, siendo el más débil, pretende expulsar a otros más
fuertes que él.
-¿Cómo lo entiendes? -pregunté-. ¿Se atreverá el tirano a violentar a su padre y aun
a pegarle si no se le somete?
-Sí -dijo, una vez que le haya quitado las armas.
-Así -dije yo- llamas parricida al tirano y perverso sustentador de la vejez; y a lo que
parece, esto es lo que se conoce universalmente como tiranía.Y el pueblo, huyendo, como suele decirse,del humo
de la servidumbre bajo hombres libres, habrá caído en el fuego del poder de los siervos;
y en lugar de aquella grande y destemplada libertad viene a dar en la más dura y amarga
esclavitud: la esclavitud bajo esclavos.
-Muy de cierto -dijo-; eso es lo que ocurre.
-¿Y qué? -dije-. ¿Nos saldremos de tono si decimos que hemos expuesto convenientemente
cómo sale la tiranía de la democracia y cómo es aquélla una vez que nace?
-Bien en un todo lo hemos expuesto -replicó.
Comentario5
Presentación
INTRODUCCIÓN
A)En los libros VIII y IX de la República Platón comienza
a estudiar una cuestión que había dejado planteada de modo general a finales del libro
IV y comienzos del libro V de la República:LAS
FORMAS INJUSTAS DE GOBIERNO. Ello significa dar un giro en
la investigación central de la República, es decir, en el intento de demostrar que la
justicia vale por sí misma. Y es que, a partir de ahora, mediante la investigación de
las formas injustas de gobierno, lo que realmente persigue Platón es demostrar
que es más féliz el hombre justo que el injusto. (Recordar lo planteado al
principio del diálogo a través del mito del anillo de Giges (libro II).
B)Finalizado el libro VII de la República parece finalizada tambien la
investigación central de la misma: la esencia de la justicia. Sin embargo, no
sucede así ya que Sócrates plantea la necesidad de averigüar tambien en qué consiste
la ESENCIA DE LA INJUSCIA.
La metodología que Platón usa para llevar a cabo tal investigación es
diferente, por ejemplo, a la empleada por Aristóteles. Éste investiga primero
las diferentes formas de gobierno, para acabar señalando el que considera como ideal.
Platón, sin embargo, parte de lo que considera el Estado ideal (Aristocracia) y,
después, describe las otras formas que no son otra cosa que una degeneración
del paradigma. Además, Platón, se enfrenta al estudio o análisis de la injusticia del
mismo modo a como se enfrentó al estudio de la Justicia, es decir, comienza por analizar
lo grande, o lo que es lo mismo, las CONSTITUCIONES de los estados que considera injustos, para, después, hacernos ver reflejados
en ellas los distintos caractereres de los INDIVIDUOS injustos. En este sentido, Platón ,realiza un estudio magistral del carácter
psicológico del ser humano.
Comentario1
Presentación
COMUNES
Puede verse el libro V de
la Republica (449a-451c) para comprobar la concepción
platónica de lo que,según él, debía de ser la vida en común de los
guardianes. Volver a Comunes
Texto1a
Comentario1
REYES
Esta es la primera vez que Platón llama reyes
(Regentes-filósofos)a los que,según él, deberían de ser los gobernantes
de su ciudad ideal.Volver a Reyes
Texto1a
Comentario1
RECONOCIMOS
Ver 415 d. Volver a Reconocimos.
Texto1a
Comentario1
CUIDARSE
Ver 416 e. Volver a Cuidarse
Texto1a
Comentario1
ACÓRDEMOMOS
Ver 449 a. Volver a Acordémonos.
Texto1a
Comentario1
SEGÚN RECUERDO
Ver 445c. Volver a Recuerdo
Texto1a
Comentario1
CUATRO ESPECIES
Platón recuerda las cuatro especies de gobierno injustas
señaladas,aunque, despues,interrumpidas en su análisis,a finales del Libro IV (445c). Tales especies
de gobierno son: Timocracia, Oligarquía, Democracia y Tiranía.Volver a Cuatro Especies
Texto1a
Comentario1
INVESTIGÁRAMOS
Terminada la descripción del filósofo y la ciudad
filósofica, Platón, va a examinar las constituciones imperfectas para ver si el mejor de
los hombres es el más feliz o si ocurre lo contrario. No parece que el filósofo haya
pretendido estudiar la evolución histórica de las formas de gobierno, sino el orden
teórico en que, naciendo unas de otras, pueden terminar por producir el tipo de hombre y
de regimen más injusto. De todos modos, un orden semejante de circunstancias puede muy
bien haberse dado en la historia: sobre todo, la sucesión oligarquía-democracia-tiranía
es algo muy conocido.Volver a
Investigaramos
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TE PREGUNTABA
Ver 449a. Volver a Preguntaba
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LUCHADOR
Cuando dos luchadores caían juntos al suelo, debían
colocarse, una vez levantados, en la misma posición exactamente en que antes se
hallaban. Volver a Luchador.
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LACEDEMONIOS.
Platón identifica la Timocracia con el sistema de gobierno
de Esparta (Lacedemonia). Su constitución política gozaba de gran reputación
entre los griegos y más que nunca en esta época,en que Esparta había triunfado
brillantemente en las guerras del Peloponeso.La Timocracia la define
Platón como sinónimo de ambición y ansia de honores,aunque,los Timocrátas
presentes aún rasgos de honradez y entrega a los ideales de la ciudad. Volver a Lacedemonios
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OLIGARQUIA
Platón define la Oligarquía como el gobierno basado en el censo
y,en el cual,mandan los ricos sin que el pobre tenga acceso al gobierno.Volver a Oligarquía
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DEMOCRACIA
Platón la define como el sistema político en donde todos
pueden participar en las labores de gobierno mediante el sistema de sorteo.Volver a Democracia
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TIRANIA
Según Platón,la tiranía es una degeneración casi
natural que surge a partir del libertinaje y descontrol que puede producirse en un sistema
democrático.Volver a Tiranía
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DINASTIAS
La dinastía es una monarquía hereditaria en que no
manda la ley sino los gobernantes (Ver Aristóteles Política 1292 b 5-7) Volver a Dinastías.
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REINOS VENALES
Aristóteles consideraba como una monarquía venal a la que existía,
por ejemplo, en Cartago. (Ver Aristóteles Política 1273 a 21 y siguientes). Volver a Reinos venales.
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CARACTERES
El estudio que Platón realiza de las formas injustas de gobierno
tiene un doble cariz, presente tambien en el análisis de lo que debería ser un gobierno
justo,y es el siguiente:Platón pensaba que un Estado es lo que lo hacen los
individuos que lo forman.Por todo ello, cualquier investigación social aunque debe partir
de lo grande,es decir,del estudio de su constitución política, despues,debe
centrarse en lo pequeño,es decir,en el estudio del caracter de los sujetos que
posibilitan tal Estado. Pues bien, veremos que Platón no solamente se limita a describir
las características de las constituciones Timocrática,Oligárquica,
Democrática y Tiránica,sino que realiza tambien un estudio magistral del caracter
de los individuos Timocrático, Oligárquico, Demócrata y Tiránico. Volver a Caracteres
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CINCO
Realmente las formas de gobierno de las que Platón nos habla en la Republica son
cinco.Y es que tenemos que contar con la forma de gobierno Aristocrática.Ahora
bien,dado que,para Platón,ésta es la forma de gobierno realmente justa no es de
extrañar que no la describa entre las formas injustas de gobierno.De todos modos es
fundamental que tengamos presente tambien el modo de gobierno aristocrático, ya que
interviene en la evolución de la Timocracia.Y es que no se puede olvidar que
para Platón,las formas injustas de gobierno son realmente una degeneración del
modo de gobierno ideal (Aristocrático).En este contexto, la Timocracia,de
la cual, Platón, habla más adelante,no es otra cosa que el primer nivel en tal
degeneración, puesto que áun podemos percibir en tal forma de gobierno elementos de tipo
Aristocrático.En las restantes Constituciones tal presencia es cada vez más
dificil de percibir.Volver a Cinco
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INFERIORES.
Del mismo modo que las formas injustas de gobierno son inferiores al sistema
político aristocrático,tambien los caracteres individuales correspondientes a
las distintas formas de gobierno injustas,son tambien inferiores al individuo
aristocrático.No podemos olvidar esta doble dimensión en el análisis
platónico de las formas injustas de gobernar.Volver a Inferiores
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