Los diez años del filósofo errante (1879-1888)

CAMBIOS EN NIETSCHE DESPUES ABANDONO BASILEA
Es evidente que el abandono de su profesión en Basilea no fue debido a una decisión propia de Nietzsche sino al fatum de su enfermedad. Por ello a Nietzsche se le presenta ahora una nueva tarea: arregárselas con la enfermedad, romper su fuerza y convertirla de enemigo extraño en compañera que le ayude a realizar el objeto de su existencia. Para lograrlo, Nietzsche acabará por introducirla en el todo de su vida como otro elemento vital más. Por ello decide como una de sus  tareas el hacer que la enfermedad actúe como un estímulo intelectual. En este contexto, y, dado que durante este tiempo que estamos analizando (1879-1890) se produce en Nietzsche un cambio y una
transformación muy importantes, siempre se ha intentado analizar las causas y los motivos: ¿factores biológicos? o ¿factores anímicos?
Sea lo que fuere, Nietzsche comprendió que el abandono de sus tareas docentes en Basilea y su enfermedad le imponían un nuevo reto en su vida y que ello implicaba un riesgo de tal magnitud que hacía que, de momento, toda su existencia se congelara. Pero que su existencia estuviera congelada, como en hibernación, no significaba que dejara de estar viva. Nietzsche, aún siendo consciente de lo grave de su enfermedad, siente dentro de sí una fuerza que le exige ser descargada a través de la reflexión y del pensamiento. No está dispuesto a dejar de comunicar, en su nueva vida solitaria, sus puntos de vista y sus intuiciones, aunque su soledad le exija tener que hablar con su propia sombra.
Para poner en práctica sus proyectos lo primero que hace es buscar el lugar externo idoneo con el que su enfermedad interactúe lo más positivamente posible. En el verano de 1879 se dirige a Wiesen situada en el punto de partida para el paso a la Alta Engadina. En esta zona, despues de desechar una nueva invitación de Köselitz para establecerse en Venecia, es dónde decide asentarse; concretamente en St. Moritz. Allí decide vivir en una habitación alquilada y llevar una vida austera y dieteticamente controlada. Al poco tiempo de estar allí afirma estar satisfecho con la elección del lugar aunque ello no significa que hayan desaparecido los momentos de hastío.
De todos modos, Nietzsche era consciente que la Engadina solamente le servía como refugio estival y que el invierno la convertía en un lugar totalmente aislado, lo que era demasiado, incluso, para el solitario Nietzsche. Comienza hacer planes, teniendo como modelo a personajes de la antigüedad, (por ejemplo, el Jardín de Epicuro), y alimenta la idea de tomar a su cuidado en Naumburg, cerca de la vivienda paterna, en el llamado Zwinger, en la ancha muralla de la ciudad, una torre con un huerto.
El 20 de septiembre de 1879, junto con su hermana, se dirige a Naumburg en donde iba a enfrentarse con el invierno, posiblemente, más negro de su existencia. Allí tambien acabará por abandonar el sueño de la torre con su huerto. Entretanto, y a pesar de tanto malestar y sufrimiento, lleva a la imprenta El caminante y su sombra. Envia ejemplares a muchos de sus amigos a partir del 18 de diciembre de 1879. En la publicación de esta obra, Köselitz habia sido un elemento fundamental y, por ello, Nietzsche, se lo agradece con un regalo. Por otro lado, aúnque Nietzsche no envió directamente este libro a los Wagner, parece seguro que allí la obra fue leida.
Por fín, Nietzsche decide abandonar el nebuloso y oscuro Naumburg. El 10 de febrero de 1880 se dirige hacia la Alta Italia y, más allá, hacia la Riviera francesa.
Biografía de Nietzsche













































































































































































































1880-1882
(Del Caminante a Aurora y La Gaya ciencia)
El 13 de febrero de 1880 Nietzsche llega a Riva.Con ello entra en otro espacio cultural y climático esencial en su universo vital. Mientras los valles alpinos (Engadina) lo son en el verano. Ahora, lo serán los territorios alpinos del sur. En definitiva:
mar+montaña. El 22 de febrero recibe la visita de su amigo Köselitz que vivía en Venecia en condiciones extremadamente humildes. Por detrás, sin embargo, Paul Rée es quien posibilita su visita a Riva ayudando economicamente a ámbos. Köselitz y Nietzsche están juntos 4 meses. Las tres primeras semanas en Riva. Despues se trasladan a Venecia.
En este tiempo Nietzsche había comenzado las anotaciones que llevarían finalmente a la publicación de Aurora. En esta obra Nietzsche sacará las más duras consecuencias de su encontronazo físico con la Navidad cristiana en Naumburg, en dónde Nietzsche siente estar a las puertas de la muerte. Los pensamientos que ahora surgen en él los comparte casi unicamente con Köselitz, pues, en esta época, su correspondencia es muy limitada. Tambien comienza a cuestionar su modo de entender la amistad y, sobre todo, la compasión, como puede verse analizando lo que escribe a Rée cuando éste pierde a su hermana.
En Venecia comienza, sin embargo, a molestarle el siroco y la lluvia, lo que no impide que sea aquí en dónde surjan gran parte de los aforismos para Aurora, asi como la realización de un buen número de lecturas que le hará su amigo Köselitz. En el verano de 1880 se dirige a Marienbad en un viaje que describe como decepcionante. Tal decepción aparece tambien reflejada en el aforismo 388 de Aurora. A pesar de todo, Nietzsche, se queda dos meses en Marienbad, es decir, hasta el 1 de septiembre. Despues se dirige a casa de su madre en Naumburg en donde pasa 5 semanas sin dar señales de vida. De Naumburg parte el 8 de octubre de 1880 y se instala en Stresa, en dónde continúa con su trabajo en Aurora. El 8 de noviembre se dirije a Genova para volver encontrar su ansiado paisaje: el mar. Por ello, mientras a la Engadina le había dedicado un aforismo en el Caminante y su sombra; ahora, en el aforismo 423 de Aurora hará referencia a la costa rocosa de Genova junto al mar. Y es que Nietzsche, a partir de ahora muy claramente, decide protegerse contra toda excitación externa demasiado fuerte y, por ello, se esconde como un oso en su caverna. Le interesa, en medio de su cruel enfermedad, lograr el aislamiento necesario para prestar atención a su interior, a sus visiones y a sus problemas.
El 25 de enero de 1881, Nietzsche envía a Köselitz el manuscrito provisional que de momento tenía el título de La reja del arado pero que acabará por convertirse en Aurora, gracias, en parte, a sugerencias de Köselitz. El 8 de julio de 1881, desde Sils, Nietzsche, anunciará a su amigo Overveck la reciente salida de imprenta de su último libro.
Entretando, en uno de esos arrebatos de Nietzsche motivados por la necesidad de cuidados, plantea a su madre que se traslade a Baden-Baden. Ello será motivo de un nuevo enfrentamiento y la aparición de una nueva fisura en la relación familiar. Ante la imposibilidad de llevar a cabo el proyecto Baden, acepta la sugerencia de Köselitz de viajar a Recoaro. Allí a Nietzsche le agrada el paisaje aunque no el clima. De todos modos el contenido esencial de la estancia fue que Köselitz le dió a conocer su música realizada para Broma, astucia, venganza. Nietzsche la aprobó sinceramente y es ahora cuando se le ocurre para Köselitz el pseudónimo de Peter Gast. Nietzsche tambien aprovecha la estancia junto a Köselit-Gast para ampliar sus lecturas, esta vez de acento claramente científico-materialista, como, por ejemplo, sucede con la Mecánica del calor de Mayer que tanto influiría en Nietzsche en la súbita idea, de siguiente agosto, sobre el eterno retorno de lo mismo.
El mal estado de salud le hace abandonar Recoaro para dirigirse a Sils-María en donde se quedará tres meses, hasta el 1 de octubre de 1881. Tiene que soportar grandes dolores de cabeza que, ahora, comienza a atribuir a la atmósfera cargada de tormenta y de electricidad, cuando, en realidad, todo se debía a un gran desasosiego interior y al nerviosismo que le producía saber cual sería la reacción de sus amigos ante su nueva obra. En este sentido sufrirá una gran decepción ante la apocada carta que recibe de Jacob Burckardt. A pesar de todo, en estos momentos de su vida, lo cierto era que todo rechazo le sonaba como venido de un mundo lejano. Por ello, sigue buscando un lugar ideal en donde esconderse para poder seguir creando. Llega a pensar, incluso, en trasladarse a la planicie mexicana. Entretanto, la muerte de su tio materno vino a enturbiar aún más las relaciones con su madre, pero lo cierto es que tal muerte le sirvió a Nietzsche para comprender áun más claramente cuál era realmente su destino.
Su afán por conocer, sin embargo, no desfallece. Sigue encargando libros a su amigo Overbeck como, por ejemplo, el tomo de Kuno Fischer sobre Spinoza lo que le permite entrar en contacto con este filósofo del que dice haber quedado fascinado. Además es consciente que trás Aurora ha roto claramente con su pasado lo que motiva que entre en un delirio de trabajo que le conducirá a las primeras anotaciones que desembocarán en la Gaya Ciencia y en el surgimiento de las primeras ideas sobre Zarathustra aunque, en estos momentos, ni tiene forma el personaje ni tampoco la obra. De todos modos, dos años más tarde confiesa a Köselitz (3 septiembre de 1883) todo esto que acabamos de señalar.En Ecce Homo confirma tambien esta historia sobre el origen de las ideas sobre Zarathustra.
En estos momentos, sin embargo, Nietzsche sigue sujetándose al programa de trabajo previsto: composición de los tres primeros libros de la Gaya Ciencia, que, de momento, entiende como una continuación de Aurora. Solamente en unos pocos parrafos se percibe la ebullición interior que en él provocaba Zarathustra. Para llevar a cabo la elaboración de la Gaya Ciencia, Nietzsche necesita, sin embargo, ampliar sus lecturas. Por ello lee a Liebmann, Otto Gaspari y African Spir, entre otros. Por el 22 de septiembre su estado de salud vuelve a ser, sin embargo, horrible. Abandona la Engadina para volver a Genova en donde vuelve a sentir como muy beneficioso el mar. Su amigo Köselitz le comunica que ha finalizado Broma,astucia, venganza y se pone a trabajar en lo que será su ópera El león de Venecia. Nietzsche, por su lado, descubre y admira la Carmen de Bizet y le ocurre con esta opera algo parecido a lo que le sucederá a Kierkegaard con el Don Giovanni de Mozart.
Un solitario Nietzsche, al que, por otra parte, le siguen surgiendo nuevos admiradores, algunos de ellos molestos, como, por ejemplo, Otto Busse, recibe la visita de Rée en Genova el 4 de Febrero de 1882. Aprovechan la estancia para ir juntos al teatro, bañarse en la playa, viajar juntos a Mónaco, (Nietsche se negará a entrar en el casino), e imaginar planes desmesurados. Por primera vez, firma tambien una carta con el nombre de Filocteto. Sigue pensando que una de las causas de su dolores de cabeza puede ser la electricidad atmosférica y, por ello, pide a Overveck alguna obra que trate sobre el tema, lo que, por otra parte, le decepcionará. Ahora, al dolor de cabeza se le añade el dolor de muelas y de vejiga.
Rée abandona la compañía de Nietzsche, en Genova, el 13 de Marzo y se dirige a Roma para visitar a Malwida. Por su parte, Nietzsche permanecerá todavía dos meses en Genova. La abandona el 29 de mayo para dirigirse a Mesina en donde cree haber descubierto otro lugar apropiado para su salud. Pero lo cierto es que Wagner se encontraba muy cerca, en Palermo. ¿Intentaba Nietzsche inconscientemente buscar un encuentro casual? Si así fuera, tanto para él como para Wagner sería algo muy penoso, pues estaban totalmente alejados en sus planteamientos. Y Wagner arrastando, posiblemente, un gran complejo de culpabilidad.
Bajo este cúmulo de circunstancias, el 25 de enero de 1882, Nietzsche, anuncia a Köselitz que tiene finalizados los libros VI-VII-VIII de Aurora, y que, luego, se convertirán en los libros I-II-III de la Gaya ciencia. En la primavera surgirá el libro IX. El libro X se hizo esperar algunos años (hasta  1887) Y es que por la mente de Nietzsche bullían continuamente ideas como el eterno retorno y Zarathustra. De todas formas, de momento, decide el nuevo título para su nueva obra: La Gaya ciencia que saldrá de la imprenta el 20 de agosto de 1882. El presentimiento de que se avecinaban sucesos grandiosos, aunque trágicos a la vez,  le hizo escribir encima del último aforismo: Incipit tragoedia. Como agradecimiento hacia Köselitz le envia, esta vez, un sencillo pero entrañable regalo. Por otra parte, mientras tanto, se estrenaba el Parsifal de Wagner. En el interior de Nietzsche, sin embargo, tomaba forma su extraordinario Zarathustra. Y es que Nietzsche comienza a vivir una segunda existencia en donde su eros no está en el santo Grial sino en el amor fati.
Es importante destacar tambien la colección de poemas que Nietzsche escribe en Genova y que serán publicados bajo el título de Idilios de Messina.
Biografía de Nietzsche










































































































































































































LOU VON SALOMÉ
(Abril-Octubre de 1882)
A través de la vida de Nietzsche se nos muestra un repertorio de personajes y
figuras que sólo tienen luz porque la reciben de él. Lou von Salomé será una de esas figuras, con ambición de protagonismo, a pesar de su innegable relevancia como mujer, pero a la que, sin embargo, H.F.Peters, en su libro sobre Lou, llega a llamarle une femme fatale. De todos modos, tambien es cierto que de Lou, aunque no se hubiera relacionado con Nietzsche, tendríamos noticias debido a la biografías de Rilke o de Freud.
Lou von Salomé era miembro bien recibido y apreciado en la casa de Malwida von Meysenbug en Roma. Allí conocerá primeramente, tal como nos cuenta en sus memorias, a Paul Rée que había dejado a Nietzsche el 13 de marzo de 1882 en Genova para dirigirse unos días al casino de Montecarlo. Al conocer a Lou, Paul Rée se encontró con una joven que parecía estar en sus planteamientos muy cerca de lo que Nietzsche pensaba en esos momentos. Junto con Malwida llegan a pensar que podía ser, por la agudeza de su inteligencia, la única que podría emprender con Nietzsche discusiones fructíferas. Paul Rée incluso le plantea a Nietzsche que Lou podría ser su compañera de vida,  lo que Nietzsche, en principio, rechaza.
De todos modos, el 23 de abril Nietzsche llega a Roma y visita a Malwida el 29. Le informan   que puede encontrar a Lou en la Basílica de S. Pedro. Allí se conocen ambos por primera vez. El flechazo (por parte de Nietzsche) ante esa joven de 21 años (Nietzsche tenía 37) fue tan fuerte que, de forma torpe y precipitada, decide, eso sí a través del intermediario Rée, pedirla en matrimonio. Lo que Nietzsche no sabía, en esos momentos, es que Rée ya había hecho lo mismo con Lou, aunque si lo sabía Malwida. Pero lo mejor del caso es que Lou Salomé los superaba a todos en sus proyectos.
Cuando Nietzsche recibe la negativa de Lou, con la excusa de que perdería su pensión en Roma y ámbos se quedarían sin medios para llevar una vida conveniente, reacciona sintiendo como una especie de liberación, aunque la represión iba por dentro. Acepta el plan de Lou de formar, junto con Rée, una especie de communité a trois: Nietzsche, Lou, Rée (aunque la madre de Salomé tambien estaría presente de carabina). El pequeño grupo se reune por primera vez en el lago Orta que Nietzsche conocía bien a partir de su estancia en Stresa. Allí tiene lugar, con Lou, el famoso episodio del Monte Sacro. Más tarde, el 15 de mayo se reunen otra vez en Lucerna: Nietzsche y Lou caminan juntos por el puente del lago y, ante el monumento al león moribundo, Nietzsche, vuelve a pedir a Lou que se case con él. Lou se niega de nuevo lo que Nietzsche acepta exteriormente tranquilo, decidiendo quedar como amigos. Más tarde viajan juntos a Tribschen. Es tambien por estas fechas cuando Nietzsche plantea y realiza el montaje de la fotografía en donde aparece él junto a Rée y Lou. Aunque Lou criticará desfavorablemente la falta de gusto de Nietzsche ante el montaje de esta fotografía, lo cierto es que no llegó a captar el mensaje oculto que el genio de Nietzsche intentaba transmitir a través de la misma. La expresión de Nietzsche en la fotografía, es digna de análisis y consideración.
Entretanto entre Lou y Paul Rée el entendimiento y la confianza eran mayores. Con Nietzsche, sin embargo, siempre quedó un resto de reserva. A su vez, Lou quería estudiar, en compañía de dos hombre inteligentes, en la universidad de Viena. Nietzsche, encantado, comenzó a realizar los preparativos para pasar el verano en alguna parte de los Alpes orientales, de camino a Viena.
Pero antes dedicó su tiempo a la confección para la imprenta del manuscrito de la Gaya ciencia que surgió, esta vez, en medio de un extraño grupo de trabajo, lo que hizo que el manuscrito se alargara en su finalización. Tuvo que pedir, de nuevo, ayuda a Köselitz. El 24 de junio de 1882 ya se estaba imprimido. Con él, debajo del brazo, viaja a Berlín para enseñárselo a Lou en un viaje frustrado.Al no poder reunirse con Lou en Berlín queda citado con ella en Tautemburg, cerca de Jena.
Pero antes de tal reunión sucedieron muchas cosas. En principio, Nietzsche tuvo que confesar a su familia su relación con Lou pues iba a necesitar de los servicios de su hermana. Tambien le comunica a Köselitz su nuevo conocimiento y, junto a los pliegos de la Gaya ciencia, le envia, curiosamente, y sin ningún tipo de comentario, la poesía de Lou Salomé: En el dolor.
Al mismo tiempo, en Bayreuth, iba a estrenarse el Parsifal de Wagner. Curiosamente Nietzsche insiste sobre Lou para que asista y, al mismo tiempo, espera que los de Bayreuth tambien le inviten a él. Parece que Malwida realizó un nuevo intento de conciliación que tambien estuvo conducido al fracaso. Por lo tanto, Nietzsche no pudo asistir con Lou al estreno del Pársifal. En su lugar acompañó a Lou su hermana Elisabeth. Lou asiste encantada y con total falta de prejuicios a las veladas de Bayreuth. Ello hizo que la provinciana Elisabeth se viera envuelta en una crisis de indignación y celos. Además, al finalizar los festivales, ambas protagonizarán un incidente deplorable en Jena.
Pues bien, es ahora, finalizados los festivales de Bayreuth y, despues del incidente de Jena, cuando las dos rivales se vuelven a encontrar en Tautemburg para estar en compañía de Nietzsche. Elisabeth, claro está, de carabina. Por su parte, Nietzsche, se había construido el nido para que la estancia fuera de lo más agradable con Lou. Pero los hechos comenzaron a desarrollarse de modo muy diferente a como había planeado. De todos modos, ello no fue impedimento para que entre él y Lou se desarrollaran amplias discusiones de caracter filosófico. Pero lo cierto es que Nietzsche acabará siendo fascinado por Lou Salomé. Esta, sin embargo, como puede verse en su diario, comprende que estaba mucho más cerca de Paul Rée. Además, la inteligente Lou comienza a darse cuenta lo que Nietzsche espera de ella: reclutarla como discípula.  Nietzsche espera que ella comprendiera su pensamiento más abismal, es decir, el misterio del eterno retorno de lo mismo, y que, con su mismo entusiasmo, comenzará a describirlo por doquier. Pero Lou no estaba preparada ni deseosa de desempeñar semejante tarea, y su negativa, a seguir al maestro, llevaría a profundizar aún más en el lado trágico del sufriente Nietzsche. El 26 de agosto de 1882 finalizó el idilio de Tautemburg. Como despedida, Lou regaló a Nietzsche su poesía Oración de la vida, que éste adaptará al texto y a la música de su Himno de la amistad.
A todo esto, el enfado de Elisabeth con su hermano era mayúsculo. Se niega a viajar junto a él a Naumburg. Lo mismo sucede con su madre la cual hace un reproche tan duro a su hijo que éste abandona Naumburg dando un portazo para instalarse en Leipzig. Durante meses no existirá comunicación con su hermana.
Por otro lado el 26 de agosto de 1882 había aparecido la Gaya ciencia que, como siempre, Nietzsche envía a sus más íntimos. A finales de septiembre recibe la visita de Lou y Rée en Lepzig. El trio, sin embargo, ya no resultaba tan armónico como al principio. De todos modos, Nietzsche no abandona su sueño dorado: vivir los tres en París. En principio parece que todos están de acuerdo en ello, pero lo cierto es que nada se llevará a cabo. Lou y Rée se marchan juntos y se instalan en Berlín. Sin saberlo, Nietzsche busca vivienda en París. Pero, poco a poco, le va invadiendo la certeza de que Lou lo ha abandonado.....
Biografía de Nietzsche










































































































































































































AÑO DE SOMBRAS
(Octubre 1882 a Noviembre 1883)
El abandono de Lou, que por otro lado tenía
graves problemas de salud, entristece enormemente a un Nietzsche que, inocentemente, sigue haciendo planes para la temporada de estudio, con sus amigos, en París. Pero pronto llega a la certeza definitiva de que Lou y Rée no irían a Paris. Por todo ello decide irse a la Riviera, pasando por Basilea, para pasar allí un larga estancia. Entretanto se produce la separación de Lou Salomé y Paul Rée. Nietzsche comienza a entender que, a pesar de las  grandes afinidades que tenía con Lóu, las diferencias eran todavía más profundas. La poesía, que le había entregado, como despedida en Leipzig, y a la que Lou nunca contestó, le convenció definitivamente que los caminos de ámbos tenían que ser distintos.
El 18 de noviembre de 1882 viaja de Basilea a Genova en donde no encuentra alojamiento. Por ello se dirige a Porto Fino y se instala en Rapallo. Escribe una última y suplicante carta a Lou Salomé que ésta tampoco responde. Por último, proyecta varias cartas dirigidas tanto a Lou como a Rée. Al fín se convence de que la separación con ámbos es difinitiva y comienza a buscar explicaciones a lo sucedido.
Pero, al mismo tiempo, y en medio de todas estas sombras, Nietzsche, madura el fruto de su Zarathustra que le permite elevarse por encima de su gran amargura y decepción. El 14 de febrero de 1883 envía a su editor el manuscrito de la primera parte de esta obra. Ese mismo día, en Genova, por la tarde, se entera leyendo el períodico Caffaro de la muerte de Wagner. Este hecho se convierte para Nietsche en otra sombra que le abate profundamente, aunque su primera reacción sea el defenderse cínicamente contra ese sentimiento de pérdida. Además su aparente frialdad ante la muerte de su gran amigo parece estar motivada tambien por ciertas noticias, muy posiblemente manipuladas,  que Nietzsche habría tenido recientemente sobre Wagner.
Entre tanto, la hermana de Nietzsche, en esos momentos enfadado con su hermano, sigue con su particular lucha en contra de Lou Salomé. En principio, Nietzsche se mantine al margen aunque es evidente que toda esta situación le desagrada profundamente repercutiendo, como siempre, en su salud: comienza a tener problemas de insomnio; rechaza que Rée le dedique su obra capital y sigue echando de menos a su añorada Lou.
Ya hemos señalado como el 14 de febrero, Nietzsche había enviado a su editor la primera parte del Zarathustra. El problema fue que, despues de esperar impacientemente durante una semana a que saliera de la imprenta, la obra seguía sin publicarse. En estos momentos, su ansiedad llegó a ser  tan grande que comienza a dudar incluso de su propia capacidad como creador, lo que motiva que comienze a plantear el desaparecer definitivamente (habla de instalarse en Barcelona) al modo en que lo estaba haciendo su admirada Cosima. Overbeck, verdaderamente asustado, plantea a su amigo que ocupe su tiempo, haciendo algo distinto, por ejemplo, ejerciendo como maestro. A Nietzsche la idea no le pareció en absoluto descabellada aunque profetiza, con toda razón, que, despues de la aparición del Zarathustra, ninguna institución querrá tener de maestro a nadie como él. Poco a poco su ánimo se va serenando y abandonando la idea de ejercer el magisterio, pues comprende que debe completar su tarea primordial. Recupera la confianza en sí mismo con ayuda, de nuevo, de un entusiasmado Köselitz. Se reconcilia tambien con su hermana con la cual se reune en Roma 3 de mayo de 1883. Despues de pasar unos días juntos, el día 14 de junio Nietzsche se dirige de nuevo a la Engadina para vivir en Sils-María con la familia Durisch. Sin embargo, los problemas en la impresión de la primera parte del Zarathustra siguen creándolo problemas y todo ello debido, en parte, al antisemitismo de su editor. Ello hará que, por esta época, Nietzsche comienze a realizar sus primeras manifestaciones en contra de todo tipo de antisemitismo.
A pesar de todos estos problemas, Nietzsche sigue trabajando y concibiendo la segunda parte del Zarathustra. Esta vez, cuando la acaba, tendrá más suerte con su impresión ya que, despues de que Köselitz haga las correcciones pertinentes, Nietzsche tiene en sus manos el primer ejemplar el 5 de septiembre. Ese mismo día abandona la Engadina y se dirige a Naumburg en donde su hermana sigue empeñada en lograr el mayor desprestigio posible para Lou Salomé. Nietzsche hace todo lo posible para olvidar el asunto.Además la distensión lograda con su hermana es meramente momentanea pues la relación que ésta comienza a mantener con el doctor Förster motivará casi una separación de los hermanos en el futuro.
Con la intención de superar de algún modo esta estresante situación, Nietzsche, intenta buscar una salida impartiendo algunos cursos de filosofía en la Universidad de Leipzig. Pero en Leipzig no quiere oirse para nada del insoportable autor de Zarathustra. Como no podía ser de otro modo, este hecho, en vez de hundir, levantó del ánimo del un orgulloso Nietzsche.
En su estancia en Naumburg, a donde había llegado el 7 de septiembre, además de discutir amargamente con su hermana por el asunto Föster, Nietzsche, sigue con el proyecto de la tercera parte del Zarathustra. Es ahora cuando comienza a pensar que hay que establecer de nuevo todos los valores y cuando piensa que hay que diferenciar entre fuerte-débil, en vez de entre bueno-malo. Despues de abandonar Naumburg el 5 de octubre de 1883, Nietsche, se dirige de nuevo a Génova en dónde su salud vuelve a jugarle malas pasadas. Comienza a dudar de la bondad del clima de Génova. Cuando se entera de que Niza tiene muchas más días calurosos y sin nubes que ninguna otra ciudad, decide, el 23 de noviembre de 1883, abandonar definitivamente Génova. Para él, en  esos momentos, ya constituye el pasado.
Biografía de Nietzsche










































































































































































































MI HIJO ZARATUSTRA
Nietzsche tenía acabadas la 1ª y la 2ª partes de Así habló Zaratustra en Febrero de 1883. La 3ª la finalizará en Enero de 1884. De todos modos, en febrero de 1885 añadirá una 4ª parte y todavía hará planes para una V y una VII que no llegará a realizar pues concibirá nuevas ideas que ya no entran dentro del proyecto artístico del Zaratustra. Este había ido creciendo trozo a trozo como una torre, lo que lleva a muchos a pensar que concibió su obra como una
sinfonía. Por su parte Köselitz coloca el libro en la serie de los escritos sagrados. Para otros, sin embargo, Nietzsche se limitaría a plagiar el Prometeo de Carl Spitteler; y el problema es que el mismo Spitteler lo creía tambien. Para justificar su creencia se apoyaba en la tesis de Weingartner. Sin embargo, el problema es que éste no da prueba alguna que justifique que Nietzsche conoció el Prometeo de Spitteler aparecido en 1881. Lo único que señala como verosimil es el paralelismo de los animales acompañantes an ambos autores: en Spitteler el león y el perrito; en Nietzsche el aguila y la serpiente. Pero incluso aquí, el origen de los animales de Nietzsche habría que buscarlo en otras fuentes.
En relación con el personaje de Zaratustra, es muy probable que Nietzsche sea deudor de la Simbólica de Friedrich Creuzer. Acerca del por qué Nietzsche decide hacer de ese personaje el abanderado de su obra, habría que escuchar primeramente lo que el mismo Nietzsche nos dice en Ecce homo. De todas formas, esta explicación no parece convincente en el contexto de su pensamiento.
Por lo que se refiere a la idea del eterno retorno las explicaciones que se han hecho han sido muchas y lo seguirán siendo. Ya en 1895 Rudolf Steinner avanzó la tesis de que el eterno retorno había surgido en Nietzsche como contraposición a las lecturas que había hecho sobre el Curso de filosofía de Dühring, a lo que Naumann se opuso frontalmente haciendo referencia a la necesidad de tener en cuentra otros testimonios. Naumann avanzó tambien la hipótesis sobre el significado de la idea del Superhombre. De todos modos, aún hoy, tanto el eterno el retorno como el superhombre ofrecen grandes dificultades en su interpretación.
Otra cuestión debatida se refiere al puesto que ocupa el Zaratustra en la obra total de Nietzsche. Llama la atención el hecho de que esta obra aparece como aislada en la totalidad de la misma. Sin embargo, aunque esto parece ser cierto, lo evidente es que con esta obra, y sus ideas sobre la muerte de Dios, el eterno retorno y el superhombre, lo que Nietsche consigue es situarse en un nuevo plano de partida con el que comenzar el largo camino de la transvolaración de todos los valores.
Por último, ¿es Zaratustra el hijo intelectual de Nietzsche o el mismo Nietzsche?
Biografía de Nietzsche



















































































































































































































EL ENTORNO DE NIZA
(Diciembre 1883-Julio 1884)
A partir del 2 de diciembre de 1883, Nietzsche se instala en Niza pasanda a convertirse esta ciudad francesa en su nuevo
genius loci. Nietsche abandona, por tanto, el suelo italiano para dirigirse hacia suelo francés. A partir de ahora, y en los años siguientes, solamente visitará una ciudad italiana: Venecia, en donde residía su amigo Köselitz  y en donde, sin duda alguna, moraba para Niezsche el espíritu de Wagner muerto en Venecia el 13 de Febrero de 1883. Ahora bien, a pesar de  la importancia que el entorno adquiere en la vida de Niezsche, no tendría sentido, sobre tal base, hablar de rupturas ni de períodos diferentes en su pensamiento. No hay que olvidar que el proyecto del Zarathustra, ya iniciado en Italia, sigue estando presente en su nuevo lugar de residencia.
En Niza, Nietzsche entra en contacto con distintas personalidades. Una de de ellos es Paul Lanzky, admirador enfervorizado de Nietzsche, y, al cual se sentía unido por la equivocada creencia del origen polaco de ámbos.Nietzsche nos transmite tambien la impresión que le produjo su admirador. La relación entre ámbos acabará por enfriarse, sobre todo, a partir de la publicación, por parte de Lanzsky, de la colección de aforismos titulada Crepúsculo (1887). Y es que la mayoría de los títulos, publicados por Lanzky, nos muestran claramente la dependencia que tenía con Nietzsche. Por todo ello, cuando Lanzsky deja de relacionarse con Nietzsche su destino será el olvido y el convertirse en alguien ignorado, e incluso, maltratado.
Otro encuentro personal que Niezsche tendrá en Niza será con Josef Paneth con el cual realizará buenos paseos y fecundas conversaciones, relacionadas fundamentalmente con la cuestión antisemita. Aunque Paneth era judio, y, con ideas diferentes a las de Nietzsche, éste con la elaboración del Zarathustra, estaba convencido de haber conseguido pisar un nuevo suelo lo que le proporcionaba mesura y seguridad en sus ideas, incluso con personas de otras creencias. Por todo ello, y a pesar de que no existió entre ellos conexión epistolar alguna, es evidente que ámbos tuvieron gran interés en mantener contacto. El mismo Paneth intentará escribir un artículo sobre el Zarathustra a lo que Nietzsche se opondrá, pero no debido al autor del mismo, sino al estar convencido de que su personaje no necesitaba de propaganda alguna. Tampoco se puede olvidar que la relación de Paneth con Nietzsche acabará por convertirise tambien en elemento fundamental en el conocimiento que Freud tendrá acerca del autor de Zarathustra.
En medio de todo este ambiente surge en enero de 1884, en diez días aproximadamente, la tercera parte de Así habló Zarathustra, pensada, entonces, como el final de la obra. En esta tercera parte, Nietzsche, con la perfecta seguridad de un maestro del lenguaje (algo que admira a su amigo Rodhe, y que provoca, por parte de Nietzsche, una respuesta libre pero que tambien implica despedida) pone por escrito, frase trás frase, apartado trás apartado, como hacían Bach y Mozart con su música (y todo lo contrario a lo que hacía Wagner), sus profundos y originales pensamientos. El 18 de enero de 1884 estaba listo el manuscrito del Zaratustra III lo que provoca en Nietzsche un auténtico sentimiento de felicidad por lo que consideraba como una explosión de fuerzas. Despues de pasar por la imprenta la 3ª parte saldrá a la luz el 10 de abril de 1884. Nietzsche le recuerda a Köselitz que en esta tercera parte se encuentra presenta una idea completamente tremenda. Tambien será por esta época cuando vuelve a surgir en él, el plan de crear un conventículo de almas con intereses semejantes. De todos modos el viejo deseo de fundar una escuela, que sin duda alguna siempre estuvo presente en Nietzsche, se encontraba con el obstáculo de que el Zaratustra constituía unicamente el vestíbulo de su filosofía y de que era necesaria la publicación de una obra capital en la que sistematizar la totalidad de su pensamiento. De todos modos, esto es algo que Nietzsche no tendrá tiempo de llevar a cabo, a causa de su derrumbamiento, lo que imposibilitará que su filosofía incluya una cosmología, es decir, un imagen total del mundo en la que el individuo pueda insertarse. Lo único que Nietzsche pudo llevar a cabo,de un modo genial, fue el describir el  tránsito, en la existencia humana, desde el arte hasta la filosofía. Pero en ese logro falta la elevación cosmológica, como sucede en filosofías como las de Platón, Aristóteles, el Helenismo o Kant.
A todo esto su hermana, inserta en esos momentos en el celo militante de lo antisemita, no deja de acosarlo con amonestaciones de las que Nietzsche se lamenta amargamente y que motiva la interrupción durante meses de todo tipo de correspondencia entre ámbos. Además, parece que la hermana se dedica tambien a boicotear la llegada de las cartas que Nietzsche envía a su madre, lo que le obliga  a tener que hacer uso de Overbeck como intermediario. Lo cierto es que las invectivas de Nietzsche en contra de su hermana y en contra del antisemitismo aumentan cada vez más de tono, lo que provocará, a pesar del dolor que produce en ámbos, una ruptura total entre los dos hermanos.
En esta época Nietzsche conoce tambien a Resa von Schirnhofer. La herencia que esta mujer había recibido de sus padres le permite llevar una vida más libre, aunque acabará perdiendo toda su fortuna. En 1937 escribió un pequeño trabajo titulado Sobre el hombre Nietzsche en donde muestra su admiración por el personaje. Allí nos descubre como fue el primer encuentro con Nietzsche; las excursiones que realizaron en los 10 días que estuvieron juntos; la asistencia a una corrida de toros en Niza; la admiración que sentía por Lou Salomé; la visión que Nietsche tenía sobre Wagner; el regalo que Nietzsche le hizo de su Zaratustra y los pasajes que le pide que lea en voz alta, asi como la comunicación que le hace de la idea del eterno retorno. Es de destacar tambien el paralelismo descorcentante que existe entre este encuentro de Nietzsche con Resa y el producido con Lou Salomé en el lago Orta. Incluso la presencia de un tercero, como había sucedido con Paul Rée, tambien en este caso sería posible.
Resa von Schirnhofer pasó 10 días con Nietzsche en Niza (3-13 de abril de 1884). Una semana despues de su partida, el 21 de abril, Nietzsche abandona su cuartel de invierno para dirigirse a Venecia y hacer una visita al maestro Peter Gast, es decir, a Heinrich Köselitz. En estos momentos Köselitz se encontraba embebido en los últimos retoques a su opera Il matrimonio segredo de la que esperaba su validación definitiva como compositor. Nietzsche le pide que, antes del estreno, se la dedique a la reina de Italia, Margherita, algo que no produce ningún tipo de entusiasmo en Köselitz. Como alternativa a esta petición de Nietzsche, Köselitz, le expone su estrategia  en relación con el estreno de su opera, algo que Nietzsche acepta encantado. De todos modos, las esperanzas de estreno acabarán por no cumplirse. Por todo ello, Nietzsche decide entrar más energicamente en el proyecto y comienza por solicitar de Köselitz que cambie el título de la ópera.
Por otro lado, Nietzsche, intenta atraer al círculo soñado de sus discípulos a Heinrich von Stein, conocedor y admirador de Schopenhauer y adepto a Bayreuth, al cual envia tanto las partes publicadas del Así habló Zarathustra, como cartas incendiarias y proféticas que habría que situar dentro del contexto social y cultural de la época en la que Nietzsche vive. De este modo, y a su manera, Nietzsche se enfrentaba tambien a la situación de grave convulsión social y política que se vivía en su época.Von Stein le contesta agradecido y le envia algunos poemas traducidos de Giordano Bruno y le pide que asista a la representación del Pársifal en Bayreuth algo que en Nietzsche no produce indignación sino penosa renuncia. El grave peso del dogma del eterno retorno no le permite ningún tipo de concesión al pasado, pero tampoco odio ni rencor hacia una etapa de su vida que considera superada.
De forma repentina Nietzsche abandona Venecia y se dirige a Basilea para visitar a Overbeck con quien pasará 14 días en una situación de desamparo absoluto. Además comienza a sentirse extraño en la misma Basilea amén de no poder soportar su clima. Es ahora cuando surge en él la idea de explicarse a sí mismo, en este caso, mediante una misiva personal a Overveck, lo que representa el primer germen de lo que será su último escrito,el Ecce homo. La decepción que le produce su estancia en Basilea le hace decidirse de nuevo por la soledad. Pero lo que sucedía era que Basilea tambien estaba decepcionada con él, por lo menos, ese era el caso de Jacob Burckardt.
Nietzsche abandona Basilea y se dirige, buscando la soledad deseada, al hotel Piora en los Alpes. Aunque estaba situado a una altitud mayor que Sils-María, Nietzsche no alcanza la paz deseada y la estancia resulta un fracaso. Decide dirigirse a Zürich para ponerse en contacto con Meta von Salis. El 17 de Julio abandona Zürich y se dirige a su refugio de verano en Sils-María en donde comienza a convertirse en una especie de atracción para forasteros.
Biografía de Nietzsche


















































































































































































































VERANO DE 1844 EN SILS MARÍA
En el verano de 1844 de Sils-María, Nietsche mantendrá un estrecho contacto con un buen número de amigos/as y admiradores/as. Es de destacar la relación, ya iniciada en Zürich, que sigue manteniendo con Meta von Salis. Esta extraordinaria mujer pertenecía a una poderosa e
ilustrada familia que siempre había mantenido mejores relaciones con Francia que con Austria. Meta von Salis había sido educada en el entorno ilustrado del castillo de Marschlins y desde que estableció su primer contacto con Nietzsche en Zurich se mantuvo entre estas dos personas, que parecían estar más hechos para la amistad que para el matrimonio, un sentimiento de afinidad y respeto más allá de toda duda. Meta von Salis logrará el doctorado en filosofía de la Universidad de Zurich pero afirmando que más que título lo que interesaba es la cuestión de la mujer. Otras mujeres importantes en la vida de Nietzsche, durante este verano, fueron Miss Helen Zimmem y Berta Rohr.
De todos modos, la salud de Nietzsche no parece mejorar tal como nos recuerda Resa von Schinhofer. Para hacer frente a su terrible destino, Nietzsche, se dedica a realizar largos paseos con sus admiradores por el lago Silvaplana.
Pero la visita más importante de este verano procederá de su discípulo soñado, Heinrich von Stein, el cual permanecerá en Sils-María desde el 26 al 28 de agosto.Ya hemos señalado como Nietzsche había enviado a este prometedor intelectual las partes I-II-III del Zaratustra. Es evidente que entre Nietzsche y Stein existían claras afinidades, aunque sus caminos estaban condenados a seguir direcciones muy diferentes. Pero ahora, en Sils-Maria, tales diferencias se mantenían ocultas. En esta visita, Nietzsche, unicamente percibe las semejanzas existentes entre ámbos y considera a Stein como uno de los suyos. Tambien Stein quedó profundamente impresionado por la personalidad de Nietzsche y, sin reparos de ningún de tipo,comunica sus impresiones al círculo de Bayreuth, en donde, por otro lado, no domina todavía un actitud totalmente condenatoria ante Nietsche. Según Stein, Nietzsche estaría deseoso de discípulos y personas que comprendieran sus ideas y hace referencia a que el encuentro entre él y Nietzsche recuerda la historia de Filocteto. En fín, lo cierto es que, durante este verano, Nietzsche se encontraba rodeado de personas con las que sería posible llevar a cabo su proyecto. Pero su destino lo impediría.
Entretanto la madre de Nietzsche intenta acercar a sus dos hijos e invita a Nietzsche a que vaya urgentemente a Naumburg para un encuentro a tres. Nietzsche, en principio, rechaza el ofrecimiento y pone como condición para la reunión el que su hermana y el doctor Förster desaparezcan de Europa durante años. Al final, sin embargo, acabará cediendo y propone un compromiso: verse a medio camino entre Naumburg y Zürich.
Biografía de Nietzsche


















































































































































































































VACACIONES EN ZÜRICH
(25 de septiembre al 31 de octubre de 1884)
En el intento de reconciliación con su hermana, Nietzsche pasa 5 semanas en Zürich. Sin embargo, Elisabeth no permaneció en la ciudad, a su lado, más allá de dos semanas. De todos modos, Nietzsche hizo todo lo posible para
complacer a su hermana, aunque, por otro lado, parece que no le producía gran dolor el librarse de ella por un tiempo.
Pero la estancia en Zürich le sirvió a Nietzsche para llevar a cabo otros planes: por un lado, pudo conocer al que, en esos momentos, era el secretario de Estado y gran escritor Gottfried Keller (por cierto,este genial escritor había criticado agriamente hacía años al joven Nietzsche, de lo que, por fortuna, éste no había llegado a enterarse);  por otro lado, intentó ayudar lo más posible al compositor Peter Gast, el cual, por estas fechas, había abandonado ya el nido veneciano para trasladarse de nuevo a Alemania. Con la intención de echar una mano, Nietzsche, entra en contacto con el director de orquesta de Zürich, Hegar, con la intención de convencerle para que dirija la obra de Gast, Broma, astucia y vergüenza. Hegar, sin embargo, despues de estudiar la obra, manifiesta una serie de objecciones a la obra de Gast. A pesar de ello invita a Köselitz a venir a Zürich y dirijir él mismo su obra, algo que Gast acepta encantado. Despues de su llegada a Zürich, Nietzsche intenta que Köselitz entre en relaciones con estudiantes del círculo de Meta von Salis, algo que el compositor no acepta de buena gana provocando el enfado y el malhumor de Nietzsche.
Al mismo tiempo, Nietzsche cree encontrar un nuevo fiel en la Dra Helene Druscowitz, mujer enfrascada en el movimiento feminista. Cuando Nietzsche la conoce estaba preocupaba por cuestiones filosóficas relacionadas con el libre albedrío. De todos modos, esta relación tampoco acabó bien pues Nietzsche se ofendió con ella al percibir que Druscowitz, o bien quería competir con él, o bien sacar provecho de su genio.
Por otro lado, los últimos días de su estancia en Zürich se verían ensombrecidos por los problemas, cada vez más  graves, que tenía con su editor Schmeitzner, el cual se encontraba al borde de la bancarrota y, posiblemente, deseoso de deshacerse del poco rentable Nietzsche. Ante esta incomoda situación Nietzsche decide sacar sus escritos de la manos de su editor estableciendo una demanda en su contra.
En medio de toda esta polémica, pero repuesto, con animo y con fuerzas, Nietzsche, abandona Zürich el 31 de octubre de 1884.
Biografía de Nietzsche


















































































































































































































LIBRO IV Y FINAL DE ZARATUSTRA
(Noviembre de 1884 a Junio de 1885)
Los días de Zurich constituyen un nuevo momento de pausa engañosa en el proyecto filosófico de Nietzsche. Y es que, en su mente, a pesar de las apariencias se estaba fermentando una obra nueva a la luz de los cuarteles de invierno de la Riviera, en Niza, en lo que va de noviembre de 1884 a junio de 1885.
Despues de abandonar Zürich, Nietzsche, pasó por Menton, a donde llega el 2 de noviembre despues de un
incomodo viaje. En principio, le resulta un lugar más apetecible que Niza. Desde allí proyecta incluso realizar un viaje a Córcega. Finalmente, sin embargo, toma la decisión de pasar el invierno en Niza.
A comienzos de diciembre se encuentra de nuevo en la pensión de Géneve, en la pequeña rue St. Etienne de Niza. Allí recibe la visita de Paul Lanzki el cual comienza a resultarle inaguantable. Al mismo tiempo comienza a temer el que pueda convertirse en una mercancía comercial en manos de vocingleros de mercado, algo que, por otra parte, es lo que el destino criminal político le tiene reservado y de lo que no podrán protegerle, una vez muerto, sus moscas del mercado.
Entretanto su amigo Overbeck le soluciona el grave problema que significaría para Nietzsche la renovación de la pensión concedida por la Universidad de Basilea y que llegaba a su fín en el mes de Junio. Por otro lado, continúan los problemas con su editor y se encuentra con graves dificultades para la publicación del libro IV de su Zaratustra.
Pero el acontecimiento más importante de esta época es como va tomando cuerpo ( en el invierno de 1884-1885) el Libro IV del Zaratustra. El 14 de febrero se lo muestra ya a Köselitz como fruto de invierno. Curiosamente, Nietzsche, con esta parte final del Zaratustra, se inhibe a la hora de mandar ejemplares a su amigos, lo que demuestra claramente su convencimiento de que, a pesar que necesitaba de colaboradores y personas dispuestas a acompañarle en sus pensamientos, era una tarea imposible el poder contar con ellos, como se lo demuestra claramente, en estos momentos, la deserción de Stein. Por todo ello, en el momento de la elaboración de la IV parte del Zaratustra se apodera de Nietzsche la decepción, el asco y una ironía diabólica que le lleva a recubrise de nuevo con la máscara de Zaratustra y burlarse con afectada jovialidad de los que denomina como seres superiores, en relación con los cuales, Nietzsche, no sitúa, curiosamente, a ninguna mujer, determinada, en gran parte, por la imagen que Nietzsche tenía del hetairismo de la antiguedad.
En relación con el Libro IV del Zaratustra habría que señalar que, en sus primeros esbozos, Nietzsche, no pensaba añadir una 4ª parte a su Zaratustra sino que se proponía elaborar un libro nuevo con la intención de constituir un nuevo par. Se trataría, por tanto, de una nueva obra que, partiendo de la idea tremenda del eterno retorno, diese un paso  hacia adelante adentrándose en la transvalaración de todos los valores para situarlos más allá del bien y del mal. Sin embargo, el estado de ánimo de estos momentos y su potencial creativo no se lo permiten. En su lugar, decide hacer uso de una fábula sugestiva: Zaratustra desde su cueva (Sils?) dice escuchar el grito de socorro de unos hombres que tienen necesidad de él, y que, al mismo tiempo, él necesita. Sale a su encuentro en la llanura y los reune en su cueva en las alturas. De tal encuentro, sin embargo, lo que surge es una mutua y terrible decepción.
El Libro IV del Zaratustra no pudo, por tanto, convertirse en una obra autónoma aún siendo proyectada como tal por Nietzsche. Sin embargo, ello no impide que esta 4ª parte enlace con el resto del Zaratustra formando un marco común con otras partes de la misma, como, por ejemplo, con el Prólogo. Además, Nietzsche no clausura la 4ª parte del Zaratustra sino que la deja abierta a un futuro incierto en donde sigue estando muy presente la idea de que Nietzsche sigue aspirando a su obra, es decir, a construir, sobre la base, pero tambien al margen de las ideas del eterno retorno y del superhombre, un sistema. Por todo ello, Nietzsche siente que su Zaratustra está ya agotado y que es necesario, a pesar del sufrimiento y de la decepción, seguir abriendo camino. En este contexto, la despedida del Zaratustra, aún siendo triste y penosa, que Nietzsche realiza en estos momentos es algo evidente. Nietzsche quiere librarse de todos los recuerdos del pasado relacionados con esta obra, incluyéndo a Lou Salomé.
El 6 de Junio se dirije a Venecia para pasar allí 8 días con Köselitz. En un aislamiento total solamente escribe a su familia con motivo de la boda de su hermana, a la cual no asiste, lo que le obliga a pedir disculpas, sobre todo, a su madre pues sabía que era ella a quien más le dolía su no-asistencia.
Biografía de Nietzsche
























































































































































































































LABERINTO
(Verano- otoño de 1885)

Durante el verano y el otoño de 1885 continúa, aunque de modo aparente, la sequía creativa de Nietzsche, el cual vive todavía de la resaca del Zaratustra. Sin embargo, es evidente que siente la necesidad de crear una obra fundamental aún reconociéndo que se encuentra como dentro de un
laberinto. Y es que Nietzsche era consciente de que la tarea que tenía por delante podía desbordar su fuerza física; de ahí que siempre estuviera dispuesto a recibir cualquier tipo de ayuda espontanea, a pesar de las decepciones que ello solía suponerle, como le sucederá ahora con Louise Röder-Wiederhold.
Entretanto, en esta época de Sils (en donde conoce a un siniestro personaje que dará lugar posteriormente a oscuras especulaciones), Nietzsche, sigue relacionándose con su vieja corte de admiradoras, leyendo mucho (con ayuda) y angustiado por su aislamiento. Para distraerse llega plantear a Köselitz que de forma a la ópera Marianna. Continúa tambien con el grave enfrentamiento con su editor al que cree haber vencido. De todos modos, éste, mucho más experto que Nietzsche en asuntos de negocios, conseguirá no sólo salir adelante sino incluso vengarse. Como, en principio, Nietzsche cree que se ha podido deshacer de él, decide, curiosamente, invertir parte del dinero conseguido con su demanda en cubrir la tumba de su padre con una losa de marmol.
Hacia el 15 de septiembre de 1885 abandona Sils-María y, esta vez, decide pasar por Naumburg. En esa época tendrá su último encuentro con Stein (que morirá el 20 de junio de 1887) e intentará ser lo más amable posible con su cuñado Förster. Este había escrito un libro sobre las Colonias alemanas en donde exponía ideas totalmente contrapuestas a las de Nietzsche sobre el ser alemán y otros temas conflictivos. Debido a la cercanía del parentesco y con el objeto de que no llegarán a confundirlos, Nietzsche, trata sobre estos temas, por ejemplo, en Más allá del bien y del mal. Finalmente, Nietzsche, se dirije de nuevo a Niza en donde ya reside el 11 de noviembre de 1885.
En definitiva, esta larga temporada sigue estando dominada por la sequía creativa. Sin embargo, si se echa un vistazo a su cuaderno de notas se puede observar hasta que punto Nietsche seguía trabajando y buscando salida para sus ideas. Entre ellas irrumpen con fuerza la voluntad de poder y el nombre de Ariadna.
Biografía de Nietzsche
























































































































































































































COSECHA DEL MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL
(Enero-Agosto de 1886)
El año 1885 fué, para la producción externa de Nietzsche, una época aparente de sequía creativa determinada por su aspiración a culminar su obra. Además estaba sin editor. De todos modos, interiormente Nietzsche estaba
maduro y la prueba de ello está en la serie de obras que, de ahora en adelante y en poco tiempo, llevará a cabo antes de su derrumbamiento. Nietzsche está dispuesto a recoger la cosecha interior que lleva dentro y, por ello, trabaja intensamente a todo lo largo del invierno de 1886.
Pero la vida real sigue. Su amigo Rodhe acepta la cátedra que le ofrecen en Leipzig, algo que posteriormente lamentará. Por su parte, el doctor Förster y Elisabeth se trasladan a Paraguay. Tambien le quieren comprar una partitura para piano que Wagner le había regalado, algo a lo que se niega categoricamente. Además un tal Credmer se le ofrece como editor, lo que no le librará, sin embargo, de los disgustos relacionados con la edición de sus obras. Antes de trasladarse a Venecia aún tiene ocasión de leer a Paul Bourget y de aconsejar a Overbeck un libro de Julius Lipiner.
En Venecia se hospeda en casa de Köselitz, el cual se encontraba de viaje por Alemania con el objeto de encontrar, sin éxito, un teatro para representar su obra. En Venecia, Nietzsche, sigue dando forma a lo que califica como uno de los resultados del invierno. De todos modos estará poco tiempo en Venecia pues el 11 de mayo ya se encuentra en Münich para entrevistarse con Herman Levi con el objeto de recomendarle la obra de Köselitz, sin saber realmente que a Levi, Peter Gast, le parecía un incompetente como músico. Despues viaja a Naumburg para visitar a su madre y, posteriormente, a Leipzig para encontrarse con su viejo amigo y nuevo catedrático de la universidad. Este sería el último encuentro personal entre ambos y el extrañamiento existente entre ellos fué ya indescriptible. El 27 de Junio abandona Leipzig con dirección a Sils-María. Obligado por las circunstancias tiene que convertirse en su propio editor. En este contexto, su nueva obra  Más allá del bien y del mal pasa a la imprenta el 21 de julio. El 5 de agosto informa a Overbeck de la aparición de su última obra.
En esta nueva obra el pensamiento de Nietzsche se nos muestra claro y antidogmático. Nietzsche divide la obra en 9 capítulos y se sitúa, a través de ellos, más allá de la tradición filosófica anterior que todo lo percibía bajo el dogma dualista de la oposición de lo bueno y lo malo como conceptos antagónicos y contrapuestos.Nietzsche intenta ahora eliminar esta contraposición entre dios- demonio y con ello alejarse de todo intento de fundamentar la moral en lo bueno en sí (al modo platónico) o en la cosa en sí (al modo kantiano). Las secciones presentes en Más allá del bien y del mal son las siguientes:

  1. De los prejuicios de los filósofos, en donde Nietzsche critica toda base metafísica de la moral.
  2. El espíritu libre, en dónde esboza los rasgos que definirán al espíritu libre del futuro.
  3. El ser religioso, aquí se dirige fundamentalmente en contra del cristianismo.
  4. En Sentencias e Interludios critica la disponibilidad de las religiones para valorar el sacrificio así como los efectos negativos de toda religión.
  5. Para la historia natural de la moral, en donde critica la filosofía tradicional por preocuparse unicamente por el origen de la moral, a partir de la ley divina o del imperativo categórico, pero desatendiendo absolutamente la moral como problema. Critica tambien todo intento de fundamentar la moral en una vuelta a la naturaleza, al modo roussoniano, y señala cuales son sus esperanzas de futuro para la inversión de los valores.
  6. En Nosotros los doctos, Nietzsche, se ocupa del filósofo venidero y, para ello, se centra en el análisis del problema de las relaciones entre la ciencia y la filosofía. Critica energicamente el posible surgimiento, en la Europa del futuro, de una casta de tecnócratas que hagan peligrar el desarrollo de los auténticos filósofos.
  7. En Nuestras virtudes, Nietzsche señala que éstas deben buscarse en nuestros laberintos y que tienen su base en la disciplina del gran sufrimiento.
  8. En Pueblos y Patrias, Nietzsche, investiga la locura de las nacionalidades y profetiza la llegada de un hombre europeo situado no en una Europa nacional sino en un espacio cultural que de sentido y abra camino a su existencia. Sobre esta atalaya intenta clarificar el significado de lo que "es" el ser alemán, el ser francés o el ser inglés. Esta especie de tour, por paises europeos, Nietzsche lo realiza siempre bajo la idea de que Europa debe ser una. Tambien dedica, en Pueblos y Patrias, un amplio estudio sobre los judios.
  9. En ¿Qué es aristocrático?, Nietzsche, hace referencia a quienes deberían dirigir espiritualmente la Europa futura como espacio cultural. Rechaza todo intento de fundamentación igualatoria. Según Nietzsche, los dirigentes europeos del futuro deberían de ser seres no tanto de acción como poseedores de un alma que se respete a sí misma. Tambien hace referencia a como debería de ser la naturaleza del filósofo.

Biografía de Nietzsche
























































































































































































































NUEVOS ESTÍMULOS
(Agosto 1886-Junio 1887)
En agosto de 1886 se encontraba ya en las librerías su Más allá del bien y del mal. Además logra, por fín, solucionar los problemas con la
editorial de sus libros.Entre el 7 y el 9 de septiembre recibe en Sils-María la visita de Metan von Salis que se hospedaba en el hotel Alpenrose con su madre. Estando en Sils-María se entera de la muerte de Franz Linz, padre de Cosima, el cual será enterrado en Bayreuth lo que provoca ácidos comentarios por parte de Nietzsche. Tambien recibe la noticia de boda de su amigo Paul Deussen lo que provoca en Nietzsche, a pesar de los problemas existentes entre ellos hace años, alegría sincera y una cierta envidia. Con Deussen seguirá manteniendo - contrariamente a Rodhe - su amistad y  un contacto epistolar basado, sobre todo, en los conocimientos que Deussen poseía del sánscrito y de la filosofía india. 
Pero todos estos acontecimientos externos no impiden que Nietzsche siga trabajando intensamente y organizando el inmeso material del que desponía. Corrige y realiza comentarios para las segundas ediciones de sus obras. Para ello, claro está, cuenta con la colaboración de su amigo Köselitz al cual parece dar carta blanca en las correcciones de los manuscritos, algo que, a la larga, se mostrará como funesto. Pero lo cierto es que, por estas fechas, Nietzsche se encuentra lleno de planes y del mejor humor que se irá agrandando por el éxito y el interés que produce en el público su Más allá del bien y del mal. Este éxito, sin embargo, no dejará de acarrearle problemas pues,desde Paraguay, Förster y su hermana Elisabetz, intentan sablearlo algo a lo que Nietzsche, aconsejado por Overbeck, se opondrá categoricamente. Con tacto y con humor Nietzsche le comunica a su hermana claramente su negativa a enviarles el dinero que solicitan para sus inversiones. Por el contrairo, decide ayudar a su madre que se encontraba sóla en Naumburg.
El 25 de septiembre abandona Sils-María haciendo un recorrido por los lugares zaratustrianos. Se instala primeramente en Roca Ligure. Sin embargo, la mala comida le obliga a  trasladarse de nuevo a Niza a dónde parte el 20 de octubre para instalarse en su vieja pensión de Géneve. De todos modo, Nietzsche, no se limitó unicamente a viajar y a disfrutar de la naturaleza sino que tambien trabajó con gran intensidad.
Al mismo tiempo, y por esta época, Nietzsche, mantuvo un amplio intercambio epistolar condicionado esencialmente por las repercusiones que había producido su Más allá del bien y del mal. Las reacciones sobre esta obra fueron diversas. Por ejemplo, Rodhe reaccionará mostrando un rechazo tajante. Overbeck, aún no estando de acuerdo con muchos aspectos de la obra de Nietzsche, tenía una visión distinta a la de Rodhe debido, quizás, a que entendía mejor el proyecto global de Nietzsche. Por su parte, Burckardt le manifiesta una condescendencia benévola aunque cuidándo de señalar que las ideas presentes en la obra de Nietzsche le sobrepasan en su comprensión. Ello producirá en Nietzsche una gran perturbación y asombro. De gran importancia para Nietzsche, por la repercusión que obtendrá, vino a ser la recesión que sobre el Más allá.. llevará a cabo Widmann (1842-1911) en el suplemento literario del periódico Der Bund (entre el 16-17 de septiembre de 1886) en dónde afirmaba que la filosofía de Nietzsche era dinamita. Por otro lado, desde Francia, Henri Taine le mostraba su admiración y respeto.
Todos estos sucesos producen en Nietzsche un aumento considerable de su autoestima lo que le anima a iniciar un intenso trabajo de lecturas que le hacen sobrecargar sus débiles ojos. A pesar de este handicap, Nietzsche comienza a llevar a cabo lo que denomia como rearme en contra del platonismo, algo que permitiría, según el, avanzar en el camino situado más allá del bien y del mal. En este contexto comienza a trabajar en el Comentario que Simplicio había realizado a la filosofía de Epicteto. De su lectura deduce que con Simplicio nos encontramos ante un ejemplo claro de una naturaleza pagana contaminada por Platón y el idealismo. Para el estudio del pensamiento de Epicteto tiene como base la traducción y el comentario que sobre su obra había realizado Karl Link. A través de la lectura del pensamiento de este autor, Nietzsche, intenta reconstruir las huellas que el estoicismo había dejado en la moral cristiana. Por su parte, en relación con el neoplatónico Simplicio, Nietzsche, leyó el comentario que éste había realizado del Enchiridion de Epicteto 400 años más tarde. A Simplicio, Nietzsche, le reprocha el que intente sintetizar el contenido de las diferentes escuelas griegas sobre la base el eleatismo y del platonismo. De todos modos, analizando objetivamente la significación de Simplicio, Nietzsche es injusto, pues lo cierto es que Simplico representa realmente al último luchador valeroso de la antigüedad en contra del cristianismo asi como con al negador de algo, en lo que Nietzsche creía, como era el principio dualista de los principios del bien y del mal. A pesar de todo ello, Nietzsche, pasa por alto estos detalles y critica a Simplicio por representar la continuación de una linea de pensamiento griego que no tiene sus orígenes en los materialistas antiguos sino en chamanes del estilo de Pitágoras o Jenófanes.
En medio de este rearme en contra del platonismo y sus secuaces, Nietzsche, descubre, por esta época, la obra de Dostoyeski por quien, a partir de ahora, mostrará siempre gran admiración. De él dice importarle, sobre todo, lo incisivo de su penetración literaria psicológica. Y lo que es evidente es que la lectura de este escritor ruso dejó en él una huella profunda.
En esta época se produce tambien en Nietzsche un gran interés por cuestiones de tipo histórico. Realiza lecturas del historiador orientalista Ernest Renan, del historiador Heinrich von Sybel y del francés Montalembert. Conoce tambien, por supuesto, a Tocqueville y a Hippolyte Taine. Lo que Nietzsche aspira lograr con estas lecturas es el tener una visión de conjunto sobre la historia de la ética cristiana la cual debería aprovechar para la realización de su fallida obra fundamental. Muchas de las ideas de estas lecturas las aprovechará en el Anticristo.
Entretanto tiene la oportunidad de asistir, en Monte-Carlo, a la representación del Preludio del Pársifal lo que le procuró una vivencia nueva y profunda que le ayudará a convencerse, ya del todo, que Wagner había sometido su faceta de músico a su faceta de actor. A su vez su amigo Köselitz consigue estrenar en Münich, sin éxito alguno, un septeto dirigido por Richard Strauss.
En Niza, Nietzsche es actor, más bien pasivo, del terremoto que sacudió la ciudad el 23 de Febrero de 1887. El 3 de abril parte hacia la Engadina. Alli su amistad con Rodhe se romperá definitivamente debido a las duras manifestaciones que éste realiza en contra de Taine. Esto motiva una dura reacción de Nietzsche y el final de una vieja amistad que sólo el derrumbe de Nietzsche en 1889 alcanzará a despertar en Rodhe la suficiente compasión que le lleve a olvidar este desagradable incidente. A su vez los Förster se dedican ya no a solicitar de Nietzsche ayuda económica sino, incluso, a exigírsela. Ello será motivo del enfado de Nietzsche y de una respuesta nuevamente negativa. Al final, sin embargo, decidicó no dejarlos en la estacada. Por estas fechas se entera tambien que Lou Salomé había contraido matrimonio. Comienza a pensar en abandonar Sils-María para establecerse en Celerina. Sin embargo, nuevamente el destino parece tenerlo atarlo a la casa Durich.
Biografía de Nietzsche
























































































































































































































ATAQUES SITUÁNDOSE MÁS ALLA DEL BIEN Y DEL MAL
(Desde la Genealogía de la moral hasta la Voluntad de poder-Verano 1887-Abril 1888)
En Junio de 1887 Nietzsche llegó a Sils-María cansado y fatigado por el cúmulo de trabajo que representaba el hacer frente a su nueva obra la Genealogía de la moral. En este contexto, su existencia interior y exterior sigue
escindiéndose progresivamente. Para agravar las cosas, el 20 de Junio le llega la noticia de la muerte de Heinrich von Stein algo que le afecta enormemente. Se siente mal y comienza a analizar las causas posibles de su enfermedad. Unicamente le animan un poco las visitas de Meta von Salis y de su viejo amigo Paul Deussen. Las despedidas, como siempre, le afectarán gravemente a su salud por lo que se decide a llevar de nuevo un ferreo programa dietético. Su estricto modo de vida comienza a producir en su exterior la imagen clásica del filósofo solitario y distraido sacado de la antigüedad. Ello será motivo de que comiencen a surgir bulos acerca de su desorientación espiritual para sacar de ahí, despues, conclusiones sobre la calidad de las obras que Nietzsche escribirá a partir de ahora.
El 30 de Juniode 1887 Nietzsche envia a Nauman el manuscrito de su nueva obra y que saldrá de imprenta el 10 de noviembre, de ese mismo año, con el título de Genealogía de la moral. Las raices de esta obra parecen situarse en las preocupaciones de caracter histórico-religioso que Nietzsche había experimentado con Lou Salomé en el otoño de 1882, asi como en su interés por autores cristianos como, por ejemplo, Tertuliano.  Nietzsche, sin embargo, presenta su Genealogía de la moral como un complemento al Más allá del bien y del mal, aunque reconoce que las ideas presentes en esta su última obra nos remiten mucho más allá todavía.
El primer capítulo de la Genealogía de la moral se titula Primer tratado, al tema actual del más allá: Bueno y malvado; bueno y malo. En él, Nietzsche, ataca a los psicólogos de la moral por querer reducir los juicios morales de lo bueno y lo malo a experiencias de utilidad. En contra de esta tesis, Nietzsche, intenta esclarecer el significado de tales conceptos morales buceando en la prehistoria del hombre con el objeto de levantar la tapadera del pozo a través del cual mirar en el fondo abismático y primigenio del ser humano y descubrir así los auténticos orígenes de tales conceptos.
El segundo capítulo lo titula Nietzsche Culpa, mala conciencia y similares. Aquí Nietzsche intenta bucear en los orígenes de la jurisprudencia y el derecho penal, tanto desde una perspectiva individual como pública. En este contexto, Nietzsche rechaza categoricamente las tesis que intentan fundamentar los orígenes del Estado en una especie de convenio o contrato social al modo de Rousseau. Por otro lado, a pesar de los oscuros orígenes de donde parecen  proceder todas las cuestiones relacionadas con la moral y el derecho, Nietzsche, cree en el hombre como una posibilidad de especie superior.
El tercer capítulo se titula Qué significan los ideales ascéticos. Aquí Nietzsche arregla cuentas con todo aquello que suene a sacerdotal, ya se presente al modo de Nuevo Testamento, de Lutero o de Wagner. En este capítulo Nietzsche adelanta ya ciertas tesis que aparecerán en el Anticristo.
Hay que hacer notar tambien que Nietzsche proyectó  llevar a cabo, como continuación a la Genealogía de la moral, un segundo escrito polémico, algo que, por desgracia, no podrá llevar a cabo.
Entretanto Nietzsche, siempre obsesionado con la música, entra en contacto con Brahms y recibe la invitación de Avenarius para colaborar en la revista Der Kunstwart, algo a lo que Nietzsche accede a regañadientes y por motivos puramente prácticos. El 19 de septiembre abandona Sils-María. El 21 llega a Venecia donde pasará sus últimos días en esta ciudad. Allí se entera tambien, por los periódicos, de las reacciones que sus escritos producían en ciertas esferas. El 21 de octubre abandona Venecia y se dirige de nuevo a Niza. Desde allí comienza a desarrollar una actividad febril ofreciendo su Himno a la vida a todos los directores de orquesta que conoce. Pero de nuevo, a pesar de sus esfuerzos, tampoco la iniciativa ofrecerá el fruto apetecido. Sólo le quedará el consuelo de algunas respuestas prometedoras como la de Felix Mottl.
En Niza tiene que soportar un invierno muy duro lo que le obliga a procurarse una estufa. Tambien decide mantener en mejor orden su aspecto externo. Intenta restablecer la deteriorada amistad con su amigo Rodhe, algo que no podrá ya ser posible. Sigue enviando ejemplares de la Genealogía de la moral a sus amigos y admiradores, como, por ejemplo, al inevitable Jacob Burckardt. De todos modos la gran pesca de esta época fue Georg Brandes, docente en Copenhague, y que comenzó a interesarse vivamente por la obra de Nietzsche.
Las anotaciones de Nietzsche durante estos meses se mueven sobre todo en torno al problema de la ética y el cristianismo, aunque interrumpidas por consideraciones aisladas sobre Wagner y la música en general. Es tambien por esta época cuando comienza a usar una expresión que será, a partir de ahora, recurrente en sus escritos: decadence. Intenta evadirse de la música para concentrarse en la elaboración de su obra capital, varias veces enunciada: la voluntad de poder. Pero, de improviso, se centra tambien en otro tipo de problemática de tipo político que le mantendrá seriamente preocupado y que, en principio, se encuentra relacionado con los sucesos de S. Remo y con el predicador de la corte de Berlín Adolf  Stoeker. Este personaje, que  debió resultar repelente para el gusto de Nietzsche, actuó sobre él como un fantasma terrorífico del que no se libró hasta los días de la disolución mental en enero de 1889.
El 2 de abril de 1888, Nietzsche, abandona Niza sin suponer que nunca habría de volver a ella y emprende viaje a Turín a dónde llega el 5 de abril.
Biografía de Nietzsche
























































































































































































































LA TRANSVALORACIÓN DETENIDA
(Abril-Diciembre de 1888)

El lunes de Pascual, 2 de abril de 1888, Nietzsche, sale de Niza en tren para dirigirse a Turín en un desastroso viaje en dónde se
equivoca a la hora de coger un tren. Por fín llega a Turín el 5 de abril y queda inmediatamente seducido por la ciudad. A su vez, Nietzsche, era consciente de que como filósofo estaba expuesto ya al escenario académico mundial, sobre todo, a partir del interés mostrado por George Brandes el cual impartía cursos en Kopenhague sobre el filósofo alemán Friedrich Nietzsche ¡y con el aula rebosante! Brandes no era, sin embargo, un díscupulo de Nietzsche sino que le interesaban sus tesis que no defendía ni aceptaba a ciegas. En la correspondencia mantenida con Nietzsche aprovecha para llamar su atención sobre Soren Kierkegaard al que define como uno de los más profundos psicólogos que han existido. Tambien le agradece a Nietzsche el envio de sus obras más tempranas ya que, al empezar leerlo por el principio, le permitirá hacerse una idea mejor sobre la evolución de su pensamiento. Brandes aprovecha tambien para hablarle de su propia existencia en Kopenhague a la que califica de destructora, lo que aprovecha Nietzsche para hablar de la dura vida del nórdico. Brandes, cada vez más ilusionado con la filosofía de Nietzsche, le solicita una fotografía. Nietzsche no solamente le envía una sino que le transmite tambien datos, a veces fantasiosos, acerca de la sua vita.
Entretanto Nietzsche sigue trabajando con ánimo de cannibalido, esta vez, en el Caso Wagner. que debió comenzar en torno al 15 de mayo de 1888. Esta obra, a la que pone como subtítulo, Corte turinesa de mayo de 1888, no representa unicamente, como a veces se piensa, un simple desahogo y una escapada a la ociosidad del psicólogo, sino, sobre todo, un crítica a todo lo que representa un movimiento contrario a la voluntad de poder y que podía estar representado, en este caso por el romanticismo de Wagner, pero tambien por el cristianismo, por Lutero o el judaismo paulino. En este sentido, el Caso Wagner no hay que situarla fuera del contexto de la filosofía de Nietzsche sino como una obra que se ensambla perfectamente con los estudios que, durante esta época, Nietzsche, realiza sobre cuestiones de tipo religioso y en dónde Wagner se le presenta como un modalidad más de religión.
A su vez, por estas fechas, recibe un invitación de Resa von Schirnhofer para pasar unos días juntos en Zürich a lo que Nietzsche se niega por sentir que, en estos momentos, es Turín su lugar ideal de residencia. De todos modos le ruega que haga todo lo posible para que puedan verse lo que demuestra, una vez más, la necesidad que Nietzsche tenía del trato familiar con mujeres cultas y distinguidas. Este hecho es lo que hace sorprendentes los comentarios despreciativos de Nietzsche sobre la mujer cuando la reduce sólo a su función sexual. En este contexto Nietzsche se nos presenta como un enigma tanto por sus curiosas ideas sobre la prostitución y la sífilis, como por sus fantasías eróticas dignas de un profundo estudio psicoanalítico. 
El 5 de Junio abandona Turín con rumbo a Sils-María en donde el mal tiempo y el brusco cambio de altitud (de 280 m pasa a 1800) le afectan seriamente a su salud. Ello no le impide, sin embargo, seguir trabajando pues el 17 de Julio envia a Naumann el Caso Wagner. Éste lo devuelve por ilegible lo que no impide que Nietzsche prepare otro manuscrito que envía a los pocos días. En esta nueva copia, y de repente, emprende un ataque durísimo contra Brahms lo que, de todos modos,no debería hacernos perder el auténtico significado y la perspectiva correcta del Caso Wagner. Esta obra causaría una profunda herida en su amiga Malwida y sobre la que Nietzsche, de un modo cruel pero tambien muy claro, ahonda al exigirle una clara definición por su parte: o él o Wagner. Por esta época tiene tambien lugar un suceso que no fué en absoluto de su agrado: su amigo Deussen le envía 2000 marcos en nombre de un círculo de admiradores y destinados a cubrir los gastos de impresión de sus obras. Nietzsche no se creyó en absoluto esta historia sobre sus admiradores. Más tarde Deussen aclarará que todo se debió al interés que el silesio Julius Kaftan, el cual había conocido a Nietzsche en Sils-Maria, habría mostrado sobre la situación de éste. Por cierto este teólogo, con el cual Nietzsche debió debatir ampliamente en Sils-María, nos transmite, en sus recuerdos, una curiosa teoría sobre las causas del desmoronamiento físico de Nietzsche.
En medio de todos estos sucesos, Nietzsche, sigue trabajando. A mitad de Septiembre ya está en las librerías el Caso Wagner. Pero  el 7 de septiembre ya había enviado a su editor un manuscrito titulado Ociosidad de un Psicólogo en dónde afirmaba que con esta obra nos encontramos ante un aperitivo de su transvaloración de todos los valores. Esta obra aparecerá finalmente publicada con el título de El crepúsculo de los ídolos: cómo se filosofa con el martillo. De todas formas no estará en las librerías hasta el 27 de enero de 1889, inmediatamente despues del conocimiento público de la catástrofe de Nietzsche. En contraposición al Caso Wagner esta obra está realizada con mano rápida y en pocos días, pues Nietzsche comienza a centrarse obsesivamente en su obra capital: la transvaloración de los valores.
Con el objeto de llevar a cabo lo que será su fallido intento de elaboración de una obra capital, Nietzsche comienza a centrarse en el estudio de una problemática particular: el estudio del cristianismo. Esto hará que las circunstancias lleven al Anticristo a verse forzado a ser considerado como la primera parte de la Transvaloración. Para la elaboración del Anticristo fueron determinantes las discusiones que mantuvo en Sils-Maria con Kaftan ya que, despues de la partida de éste de Sils-María, Nietzsche, comienza inmediatamente la redacción de esta obra. El 7 de septiembre escribe a Meta von Salis hablándole acerca de la realización de un Prólogo para su Transvaloración.
El 20 de septiembre, Nietzsche, parte para Turín en otro accidentado viaje, esta vez, en la larga travesía del lago Como. Al llegar a Turín, sin embargo, se produce en él una transformación milagrosa, pero que, realmente, no era otra cosa que el triste preludio de su derrumbamiento psíquico. Sin embargo, esta época no esta tampoco exenta de problemas en la agitada vida de Nietzsche. Por un lado, rompe con Hans von Bülow y, como ya hemos señalado, con su vieja amiga Malwida von Meysemburg. Por otro lado, sigue enfrentado con su hermana y confiesa a Spitteler que su admiración por la Carmen de Bizet no es otra cosa que una de sus maldades. Ello no le librará, sin embargo, de los furibundos ataques provenientes del círculo de Bayreuth en donde el biógrafo de Wagner Richard Pohl cuestiona sin piedad su capacidad musical. Estos reproches afectaron seriamente a Nietzsche que se veía cuestionado,de nuevo, en su faceta musical. La indignación de Nietzsche, sin embargo, no se dirigió tanto en contra de Pohl como en contra del editor Fritzsch que había permitido que en su revista se publicara el artículo. Como este editor era todavía el propietario legal de las obras de Nietzsche, éste le solicita su compra. El alto precio que Fritzsch pide por ellas alteró profundamente a Nietzsche. A partir de ahora comienza una obsesiva correspondencia solicitando un préstamo para recuperar sus obras de las manos del editor antisemita. Entre los solicitantes son de destacar, por un lado, la petición de ayuda que dirige a su viejo amigo Deussen, por otro, la carta que dirije, tambien solicitando un préstamo, alguien con quien no había mantenido apenas correspondencia en su vida, pero que demuestra hasta que punto Nietzsche era consciente de la situación, como era Andreas Heusler-Sarasin, residente en Basilea. El ataque destructor le sobrevino a Nietzsche poco despues del envio de esta carta y creó sus primeras diferencias con Overbeck. Nietzsche ya no podría tener en sus manos los derechos editoriales de sus obras, pero la lucha en contra de Fritzch, que él inició, permitió que su obras pasaran en febrero de 1892 a manos de Naumann.
Pero la obsesión por su obra tambien comenzó a ser condicionada por la política. El 15 de junio de 1888 había muerto el emperador Federico II en cuyo talante liberal Nietzsche había cifrado grandes esperanzas para la difusión de sus obras. No confiaba, sin embargo, en su sucesor Guillermo II al que creía dependiende de Bismarck y de la beatería de Stoecker. La consecuencia de esta postura la pagó, una vez más, la elaboración de su obra capital a la que abandonó ya para siempre. En este contexto, el Anticristo, al que había designado como Libro I de la transvaloración, lo dejó en una especie de estado bruto y que considera como finalizado el 30 de septiembre de 1888.
El Anticristo es una de las obras más claras y científicas de Nietzsche.Como en otras obras existe el problema relacionado con el título y con el subtítulo. En esta obra, Nietzsche, critica a los que se denominan, por comodidad, cristianos asi como a la institución eclesiástica. Afirma que la  vida de Jesús no fue doctrina sino praxis. Señala que fue el apostol Pablo quien de modo más radical falsificó la vida y la obra de Jesús. Afirma tambien que el cristianismo, a partir de Pablo, deja de tener contacto alguno con la realidad transformándose en pura ficción. Compara el cristianismo con el budismo al que define como mucho más realista que el cristianismo, al que define, tambien, como una religión de esclavos. Dedica tambien mucho espacio a sus ataques en contra de los teólogos. Afirma que toda forma moderna de existencia encierra una afrentosa contradicción con el dogma cristiano. Incluso, señala, Nietzsche los hombres de estado participan en la mentira de llamarse cristianos y de asistir a misa. Por último, Nietzsche, se lamenta de la suerte que tuvo que correr la cultura antigua debido al triunfo del ideal cristiano. En definitiva, con el Anticristo, Nietzsche, regresa de hecho al mundo de los antiguos tal como ya lo había experimentado, aunque con un bagaje que marca sus distancias, en el Nacimiento de la tragedia. Este regreso le obligará, sin embargo, a tener que abandonar el proyecto de su obra futura y su transvaloración de todos los valores.
Por otro lado, Nietzsche, decide ajustar cuentas consigo mismo e intenta describir como ha vivido. Con esta idea, el 13 de noviembre informa a Köselitz acerca de como surgió en él la idea de su obra Ecce homo. Como se llega a ser lo que se es y que califica como un Prólogo ignívomo de la transvaloración. Köselitz le responde definiéndolo como regente del mundo. Pero, al mismo tiempo, lo que es evidente es que, en estos momentos, Nietzsche ya no es capaz de dar forma a su obra capital. Duda de una tarea que parece desbordarle. El 1 de diciembre reclama el manúscrito del Ecce homo que había enviado a imprenta el 6 de noviembre. El 7 de noviembre lo envía de nuevo a Naumann por considerarlo como listo para la imprenta. Entretanto Avenarius define el Caso Wagner como un folletín algo que afecta profundamente a Nietzsche. La critica de Avenarius le hace darse cuenta que muchos creen todavía que su ruptura con Wagner es algo reciente. Por ello se decide a publicar otro escrito titulado: Nietzsche contra Wagner. Documentos sacados de las obras de Nietzsche. En esta obra, Nietzsche expone 8 trozos elegidos de entre sus obras y que prueban claramente desde que tiempos procedía su ruptura con Wagner. El 15 de diciembre envía a Naumann el manuscrito Nietzsche contra Wagner y le corre tanta prisa su publicación que, incluso, quiere retrasar la publicación del Ecce Homo.  Pero de pronto comienza a tener temores de tipo político y judicial por lo sucedido con el caso Geffcken. Por todo ello el 12 de diciembre pide a Köselitz no imprimir, de momento, el Nietzsche contra Wagner. Pero, a pesar de la advertencia, se continuó imprimiendo ya con un Nietzsche que no podía dirijir su obra.
Al mismo tiempo, por estas fechas, comienza a causar en él un miedo literalmente infernal, que le atenazaba, y que actuó como último contacto con la realidad hasta su difinitivo transtorno mental, todo lo relacionado con el joven emperador Guillermo II y el partido de Bismarck-Stoeker. Comienza a ver a estos personajes una amenaza que acecha y cree que su deber como filósofo es el conjurarlo. En alguna de las partes relacionadas con las anotaciones que hace sobre este asunto se halla la fatal frontera entre saber y locura.
Biografía de Nietzsche
























































































































































































































 

TRANSFORMACIÓN  EN LOS AÑOS 1879-80
Jaspers manifiesta con firmeza que en Nietzsche,durante ese tiempo (1879-80), se produce una transformación muy amplia: «Quien lea los escritos en orden cronólogíco.. no puede sustraerse a la extraordinaria impresión de que en Nietzsche, desde 1880, se está produciendo un cambio tan profundo como nunca antes en su vida. Esto se muestra no sólo en el contenido de los pensamientos, en las nuevas creaciones, sino en la forma de la vivencia-, ... lo que dice adquiere otro tono... Preguntamos si ...en la vida de Nietzsche no aparece claro algo, innecesario intelectual y existencialmente, que da a lo nuevo, por así decirlo, un color no necesariamente pertinente; o si en el servicio de estos impulsos y metas intelectuales aparecen fuentes cuya procedencia remita a algo que llamamos indeterminadmnente un 'factor biológico'... No se puede responder a la pregunta de qué sea este factor biológico. Lo que sucedió con Nietzsche desde 1880 ha de quedar indeterminado por ahora. Pero que algo importante sucedió es cosa difícil de dudar para el observador sin prejuicios que se haya sumergido cronológicamente en la totalidad de las cartas y escritos... Es injusto concebir este hecho como la primera fase de la parálisis, mientras la experiencia de la parálisis no muestre, comparando casuísticamente, que esos estadios previos --,que entonces no serían todavía la propia parálisis como proceso de destrucción pertenecen a ella.» Y Jaspers concluye de ahí: «Una cuestión relevante, aunque no decisiva sustancialmente, para la comprensión de Nietzsche en general, es la de su cambio espiritual desde 1880 y la de la posibilidad de su coincidencia con un suceso biológico de nueva aparición. No existe una investigación profunda de ello que domine todo el material y lo transmita ordenado; se trata de la exigencia más imperiosa de la biografía de Nietzsche: Möbius ha sido el primero que ha visto ese cambio, pero ha cargado su intuición de tantos errores que, de esa forma, no ha conseguido, naturalmente, imponerla. Sin embargo, el cambio como tal, por muy oscuro que quede su tipo..., me resulta tanto más manifiesto ... »
Cambios
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FACTORES BIOLÓGICOS?
Se supone, por ejemplo, que existió, efectivamente, una infección de sífilis, tal cosa se designará normalmente como una enfermedad que, por una parálisis progresiva, es decir, por deterioros orgánicos del cerebro, lo llevó a la muerte tempranamente cuando apenas contaba 56 años. Pero queda por preguntar si el desmoronamiento físico de 1879, del que Nietzsche se había de recuperar, sorprendentemente bien, en los años siguientes, corresponde ya al proceso de esa sífilis, supuesta tan sólo, y si esa enfermedad sólo acarreó consecuencias dañinas. La investigación científica enseña precisamente de la sífilis, como también de otras infecciones (tuberculosis, por ejemplo), que estimulan, al menos a temporadas, ciertas funciones vitales, que producen un efecto como el de determinados narcóticos, por ejemplo el alcohol, y que en tales casos se liberan fuerzas y posibilidades de la fantasía que en el organismo «normal» están por lo general ocultas y reprmidas.
Ya en 1903 el psiquiatra sueco Poul Bjerre consideró el cambio como una extraordinaria ventaja para la evolución de Nietzsche, en cuanto que, partiendo de la certeza de la infección sifilítica, defendió el punto de vista de que el virus de la sífilis produjo un efecto narcótico, ligero y crónico, liberador de la fantasía y desinhibidor de lo espiritual, semejante al del alcohol; según ello habría actuado biopositivamente hasta el desmoronarniento espiritual, momento en el que la obra de destrucción orgánica prevaleció en la sustancia cerebral. Nietzsche mismo ve así su situación a comienzos de 1880, cuando escribe a su médico, el Dr. Otto Eiser: «Mi existencia es una carga terrible: la hubiera arrojado de mí hace ya mucho tiempo, si no fuera porque, precisamente en este estado de sufrimiento y de casi absoluta abstinencia, fue donde hice las pruebas y los experimentos más fructíferos en el terreno ético-intelectual; esta alegría sedienta de conocimiento me eleva a una altura desde donde supero todos los tormentos y desesperanzas. En general soy ahora más feliz que nunca en mi vida... Mi consuelo son mis pensamientos y perspectivas. Aquí y allá, en mis caminos, garabateo algo sobre un papel; amigos descifran mis garabatos.» Y en 1886 escribe recordando, en el prólogo a la
«Gaya ciencia»: «Se adivina que no quiero despedirme de aquel tiempo de grandes padecimientos, cuyo provecho todavía hoy no se ha agotado para mí.»
Naturalmente que este efecto narcótico no fue lo que produjo directamente una obra como «Zaratustra» o como el resto de las del filósofo Nietzsche, puesto que, si no, algún otro infectado de sífilis hubiera tenido que crear algo parecido; pero resta por preguntar si Nietzsche hubiera sido capaz de sacar de sí esa obra que había en él, sin esa superación de un determinado umbral de represión. Todas las numerosas interpretaciones médicas, tan cuidadosas y perspicaces, han de quedarse en ensayos tentativos, puesto que ahora, a posteriori, para emitir un juicio científicamente defendible, ya no pueden aportar las pruebas diagnosticas requeridas, que en 1880-1900 no podían conseguirse debido al nivel de conocimientos de entonces. Aunque todas las investigaciones desde Möbius hasta Lange-Eichbaum difieren en cuestiones de detalle, curiosamente parecen coincidir en un punto, a saber, en la datación aproximada de la gran transformación: tiene lugar en los años 1879-1881.

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FACTORES ANÍMICOS?
Según otros, en modo alguno puede demostrarse el cambio, experimentado por Nietzsche en esos años, como proviniente de una determinada enfermedad  Para comprender esto no se necesita, imprescindiblemente, deducirlo de los tipos de evolución de una enfermedad. El cambio en torno al año 1880 resulta más comprensible a partir de experiencias en el ámbito de lo anímico.
La enfermedad y la temprana muerte del padre habían marcado profundamente, como vivencias infantiles, la conciencia de Nietzsche. Dada su incondicional creencia en la tara y transmisión hereditarias, Nietzsche vivió siempre con el sentimiento - más o menos fuerte según épocas -  de estar amenazado por un destino igual o semejante. Con el desmoronamiento de su existencia burguesa, precipitado en la primavera de 1879 por los padecimientos físicos, y con el subsiguiente estado, que se agravó, en lo posible, durante muchos meses, volvieron a la máxima actualidad las viejas cuestiones sobre el sentido y solidez de la existencia, cuestiones frente a las que hubo de quedar totalmente en segundo plano el programa político-cultural que le preocupaba hasta entonces, es decir, el problema de si a partir de la música, y mejor de la música de Richard Wagner, era posible y deseable una renovación cultural alemana en el sentido modélicamente ejemplar de la antigüedad (y dentro de ella, propia y esencialmente sólo el modelo de la Atenas de Pericles). El momento más bajo en su estado de salud irrumpió --de nuevo como consecuencia de la excitación producida por la Navidad cristiana-- a finales de diciembre de 1879 en Naumburg, a pesar de los amorosos cuidados de la madre: un grave ataque parecido a la jaqueca, con vómitos e incluso con una larga pérdida de consciencia, que duró tres días. Entonces mantuvo Nietzsche un diálogo a dos con la muerte, en espíritu estuvo ante la última frontera, y después se sintió como un iniciado en los misterios de la muerte. Estaba marcado, y podía hablar ya, y hablaría con un tono nuevo. Ya a fines de julio de 1879 había confesado a Paul Rée: «Mi querido amigo: ¿sabe Usted todo lo que me ha sucedido? He eludido un par de veces los portones de la muerte, pero he sufrido horriblemente, así vivo día a día»; y el 22 de octubre de 1879, a pesar de algunas semanas mejores» recientemente vividas, a Overbeck: «En mitad de la vida estuve rodeado por el bueno de Overbeck --si no, quizá se hubiera colocado el otro compañero- Mors.» Tales manifestaciones de desesperación contribuyeron quizá a que incluso se llegara a extender el rumor de la muerte de Nietzsche, hasta París, desde donde Malwida v. Meysenbug, que está allí en casa de su hija Olga Monov el 28 de octubre escribe preocupada a Meta von Salis: «Hoy me lleva hasta Usted una trágica necesidad. De modo totalmente casual oí ayer que Nietzsche, al parecer, ha muerto. Puesto que no quiero escribir a la hermana sin estar segura del hecho, le envío a Usted la carta, dado que si está en Naumburg sabrá al respecto. Si es verdad curse, por favor, inmediatamente la carta; si no es verdad, quémela.» Meta von Salis pudo quemar la carta.
El 14 de enero de 1880 contestó a una carta de Malwida del 27 de diciembre, afirmando: «A pesar de que el escribir pertenece a una de las frutas más prohibidas para mí, Usted, a quien respeto y quiero como a una hermana mayor, ha de tener todavía una carta mía --aunque será la última. Puesto que los horribles y casi insoportables tormentos de mi vida me llevan a desear el final, y, según algunos indicios, el ataque cerebral liberador está suficientemente cerca como para permitirme esperar... Creo haber realizado el cometido de mi vida, bien es verdad que como alguien a quien no se le ha dado tiempo. Pero sé que he escanciado una gota de buen aceite para muchos... Ningún dolor ha conseguido ni conseguirá llevarme a hacer un falso testimonio sobre la vida, tal como yo la entiendo.» Y: «Por lo que se refiere al tormento y a la abstinencia, la vida de mis últimos años puede compararse con la de cualquier asceta de cualquier época; sin embargo en estos años he ganado mucho en lo que se refiere a la depuración y pulimento del alma - y ya no necesito para ello ni la religión ni el arte.» Con esto Nietzsche se distancia claramente de todos aquellos que también han experimentado esta cercanía de la muerte y que desde entonces se convierten en convencidos profetas de la fe en la superación de la muerte por una vida eterna. Estos consuelos, sea en la forma de la dogmática cristiana, sea en las doctrinas filosóficas, como, por ejemplo, la creencia pitagórico- platónica en la trasmigración de las almas, ya no existían para Nietzsche. Precisamente a todas estas doctrinas habría de considerarlas como «gran supercherías», errores, doctrinas erróneas, y las combatiría apasionadamente. Vio en estas creencias, a las que falta cualquier tipo de evidencia convincente, meras argucias dialécticas con cuya ayuda se había intentado empequeñecer el valor de la vida y de las cosas de este mundo, hasta tal punto que su pérdida podía ser considerada de escasa importancia. La estremecedora amenaza que vivió lo llevó al campo opuesto: la vida de este mundo se convirtió para él en el valor supremo... Y para conservar ese valor, incluso para acrecentarlo en lo posible, todo lo demás había de subordinarse a ello. Para Nietzsche quedó fuera de toda duda que por «vida» entendía la mayor realización posible del ser hombre.
Según esta visión, por tanto, desde el punto de vista médico, material, quizá haya intervenido también un «factor biológico»;pero parece que el factor decisivo que desencadenó entonces el incipiente cambio fue la conmoción que le produjo la amenaza de la enfermedad, de los achaques y la desmoralizora escisión entre profesión y vocación.

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CONGELACIÓN DE SU EXISTENCIA
«Error tras error se van colocando tranquilamente sobre hielo, el ideal no se refuta, él se congela... Aquí, por ejemplo, se congela 'el genio'; una esquina más allá se congela 'el santo'; al final se congela 'la fe', la llamada 'convicción', también la 'compasión' va enfriándose significativamente - casi por todas partes se congela 'la cosa en sí!'...», así resume en 1888, en el «Ecce homo», refiriéndose a los tiempos de «Humano - demasiado humano»
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DIALOGO CON SU SOMBRA
A partir del verano de 1879 Nietzsche encuentra la forma de con quien compartir sus pensamientos. Se trata de trasponerlo en una escena de conversadores, tal como en los diálogos platónicos. Pero, como interlocutor, Nietzsche se ve obligado a poner su propia sombra. Las consideraciones aforísticas del verano de 1879 llevan, por eso, el título «El caminante y su sombra». Esta colección de 350 aforismos, aparecida primero por separado, se convertirá después, como «Segunda parte» y juntamente con «Opiniones y dichos varios», en el segundo tomo «Humano - demasiado humano», aunque traza ya claramente el puente hacia «Aurora», que vendría después. Aquí todavía, debido al corto revestimiento escénico, el carácter de diálogo se ofrece abiertamente. Todos los escritos de Nietzsche son diálogos con sombras de la más diversa procedencia, con sombras de acontecimientos o de ideas que le sobrevienen. Para tratar con ellas intensamente y sin molestias, se retira externamente a una soledad relativa, nunca tan lejos, sin embargo, que no le pueda llegar cosa alguna, puesto que necesita objetos, problemas, en los que pueda encenderse su espíritu apasionado: necesita de la polémica. Nietzsche no tiene la disposición del pensador contemplativo que, con tranquilidad, ordenando pensamiento tras pensamiento, construye su sistema en vistas a una única meta de conocimiento.
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LA ALTA ENGADINA
Alguien (quizá la suegra de Franz Overbeek, la Sra. Rothpietz, en Zürich) hubo de indicarle, para el verano de 1879, el pueblecito de Wiesen, en el cantón Graubünden. Si no, no se comprendería cómo topó Nietzsche con ese lugar, que no es ningún renombrado rincón turístico. Wiesen, alrededor de 1.400 m. sobre el nivel del mar, está situado en la línea este-oeste de comunicación de Davos hacia Tiefenkastel, en el punto de partida de las carreteras de los pasos Julier y Albula a la Alta Engadina.
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ST. MORITZ
Tras más de tres semanas de malestares abundantes y soportados con entereza en Wiesen, el 21 de junio, finalmente, se trasladó a la alta Engadina, situada a mayor altitud todavía: a algo más de 1.800 m. sobre el nivel del mar. Sobre ella había escrito a su hermana todavía el 7 de junio: «La Engadina resulta para mí casa inaccesible debido a la afluencia de alemanes y basileos, ahora lo comprendo (también muy cara).» El 15 de junio indica a la hermana, como objetivo de viaje desde Wiesen, el pequeño poblado de Campfér, situado a una hora escasa de camino de St. Moritz, valle arriba. Después vuelve siempre a repetir lo dicho en la tarjeta postal del 25 de junio a Köselitz: «Si me quiere contar algo diríjase a: St. Moritz, Graubünden, lista de correos -¡pero, por favor, no diga nada a nadie sobre esta dirección!»
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ALQUILER DE HABITACIÓN EN ST.MORITZ
A partir de ahora Nietzsche evitará los hoteles y restaurantes. Vive solo, como único inquilino, en alguna parte cerca de St. Moritz, quizá más cerca de Campfer, en una habitación donde puede prepararse él mismo su humilde comida, puesto que ha de acostumbrarse a vivir muy frugalmente para que le quede algo de dinero para los caros viajes que exige su nuevo modo de vida.
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VIDA AUSTERA
El 24 de junio escribe a su hermana por primera vez desde St. Moritz: «Vivo totalmente solo y como en la habitación (igual que en Basilea, casi las mismas cosas también, únicamente no higos), casi ninguna carne: pero mucha leche.» Y el 6 de julio: «Vivo totalmente solo en una casa tranquila, buena cama.» Y «Aquí todas las cosas de panadería son disparatadamente caras: por ello hice que cocieran en Wiesen 150 bizcochos.» En general encarga afuera los alimentos cuando son más baratos. Añade, así, en la misma carta: «Gracias a la Sra. Rothpletz recibo alimentos de Zürich, a saber lengua arnericana»; y el 12 de julio requiere de la hermana: «¿Cuánto cuesta una caja de tres kilos de Brown Coflege? (un bizcocho de cebada) ...Era muy bueno. El embutido, comido con apetito.»
Con ello comienzan los envíos desde Naumburg, con los que se proveerá durante los siguientes diez años constantemente. Escribe a la madre a mitad de julio: «Vivo tranquilo, tengo buena leche y huevos»; y como posdata: «Dentro de un mes rogaré, quizá, que me envíes una provisión de embutidos.»

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SATISFACIÓN POR LA ELECCIÓN DE LA ENGADINA
Poco después de su llegada a St. Moritz escribe a los Overbeck: «Desde mi última postal la mayoría del tiempo en cama: ¡un comentario cuyo texto puedo ahorrarme! Pero ahora he tomado ya posesión de la Engadina y estoy como en mi elemento ¡absolutamente sorprendente! Esta naturaleza me resulta afín.» Y el 1 de julio: «... aquí sigo tan enfermo como en cualquier parte; en total ya he estado 8 días en cama. ¡Esta es la letanía, para mi fastidio y para el vuestro! A pesar de ello -St. Moritz es lo justo, se adecua mucho a mi sensibilidad y a mís órganos de los sentidos (¡ojos!), y resulta apropiado para pacientes. El aire, casi mejor todavía que el de Sorrento ... » Un día más tarde, el 12 de julio, escribe a Köselitz de modo parecido: «Entretanto he encontrado mi tipo de naturaleza, de modo que sólo ahora me doy cuenta de lo que echaba de menos desde hace años y hasta qué punto lo necesitaban.»  Y a mitad de julio, a la madre: «St. Moritz está más alto que Rigi-Kulm, donde estuviste... bosques, lagos, las mejores rutas de paseo, tal como necesita un casi-ciego como yo, y el aire más confortante mejor de Europa-, todo esto me hace agradable el lugar.» El más hermoso recuerdo lo dedica, sin embargo, al paisaje hacia el final de «El caminante y su sombra» (aforismo 338): «Doblez de la naturaleza. En algunos lugares naturales nos volvemos a encontrar a nosotros mismos con agradable espanto; es la más hermosa doblez. Qué feliz ha de sentirse quien tiene esa sensación precisamente aquí, en este consistente y soleado aire de octubre, en este travieso y feliz juego del viento desde por la mañana hasta por la tarde, en esta claridad, la más pura, y en este frescor, el más suave, en el carácter total, delicadamente grave, de las colinas, lagos y bosques de esta altiplanicie que, sin miedo, se ha colocado junto a los horrores de las nieves perpetuas, aquí, donde Italia y Finlandia han llegado a unirse y donde parece estar la patria de todos los plateados tonos de color de la naturaleza: --qué feliz aquel que puede decir: 'hay quizá muchas cosas mayores y más bellas en la naturaleza, pero esto me resulta íntimo y familiar, consanguíneo, ¡más todavía, incluso!»
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HASTÍO DE LA SOLEDAD
Pero también de ello llega a hastiarse pronto. «Estoy tan harto de los muchos paseos..., mis ojos quieren oscurecerse; y después, mucha lectura en voz alta para no meditar de continuo -mi única ocupación, aparte de mis eternos dolores. No puedo leer, no puedo tratar con personas, conozco de memoria la naturaleza, no me atrae. El aire es, sin embargo, sumamente bueno, me horroriza dejarlo ... 'en ninguna parte siento un alivio semejante a este que me produce aquí el aire, incluso en medio de los mayores dolores'.» (El 29 de agosto a su madre.)
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PLANES DE UNA TORRE CON HUERTO
El 21 de julio hace a su madre este apremiante encargo: «Me comprometo formalmente a pagar durante seis años 17 táleros y medio anuales... Pero tengo que hacerme con la habitación de la torre. El cultivo de hortalizas corresponde totalmente a mis deseos y en absoluto resulta indigno de un futuro 'sabio'. Ya sabes que me inclino a un modo de vida sencillo y natural, y cada vez me convenzo más de que no existe otro remedio para mi salud. ¡Necesito un trabajo efectivo, que me ocupe tiempo y me produzca cansancio sin fatigar la cabeza!» Nietzsche piensa ir también el próximo verano, hasta mitad de septiembre más o menos, a la Engadina, y preguntaba: «¿Cómo se casa esto con las obligaciones de jardinero? ... Para el trabajo del huerto quedaría abril, mayo, la primera mitad de junio, y desde finales de septiembre hasta noviembre --a mi parecer estos son los meses de los trabajos más importantes.»
Como si se tratara de un hecho consumado, el 24 de julio escribe a su hermana: «Para la primavera o el otoño he planeado para mí un trabajo de jardinería (cultivo de hortalizas) en Naumburg. A partir de octubre comienza mi arriendo del Zwinger; el cuarto de la torre se va a arreglar para que me sirva de vivienda.» El mismo 24 de julio escribe a Overbeck también: «Para contar con algo firme sobre la tierra ... » Así, pues, parece que Nietzsche no puede acostumbrarse a su total falta de patria, a pesar de que a fines de julio, en una carta a Paul Rée ya se califica de «fugitivus errans». Busca un lugar seguro y cree volver a encontrarlo en la patria, en las cercanías de la madre, y precisamente en una vieja torre de las defensas de la ciudad, que proporciona seguridad y protección; quizá la torre sea inconscientemente aquí un símbolo del «medio», de aquel medio del que tanto habla ahora: media vita o expresiones análogas. Parece que le resulta muy significativo el encontrarse a la mitad de su vida.
El 11 de septiembre escribe a Köselitz: «Querido, querido amigo: cuando lea estas líneas estará mi manuscrito en sus manos; que él mismo le exponga a usted su ruego, yo no tengo el ánimo para ello. Sin embargo ha de compartir conmigo unos instantes de felicidad que me produce ahora el pensar en mi obra ya acabada. Estoy al final de mi 35 años de vida; la 'mitad de la vida', se decía hace ya milenio y medio... Y estoy en la mitad de la vida 'rodeado por la muerte' de tal modo, que a cada hora puede atraparme... En este sentido creo parecerrne al hombre más viejo; pero también porque he cumplido mi tarea vital...»

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INVIERNO NEGRO EN NAUMBURG
El momento más bajo en su estado de salud irrumpió --de nuevo como consecuencia de la excitación producida por la Navidad cristiana-- a finales de diciembre de 1879 en Naumburg, a pesar de los amorosos cuidados de la madre: un grave ataque parecido a la jaqueca, con vómitos e incluso con una larga pérdida de consciencia, que duró tres días. Entonces mantuvo Nietzsche un diálogo a dos con la muerte, en espíritu estuvo ante la última frontera, y después se sintió como un iniciado en los misterios de la muerte.
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DESAPARICIÓN DEL SUEÑO DE LA TORRE Y EL HUERTO
Escribe a Overbeck: «El Zwinger y la torre, ambos pintorescos y más grandes de lo que yo creía, han vuelto, sin embargo, a pasar de mis manos a otras; comprendí que mís ojos son demasiado débiles para el trabajo de horticultor y que el inclinarse no es nada apropiado para mi cabeza por desgracia; por desgracia, visto desde la cercanía inmediata, el cultivo de hortalizas se reveló como algo imposible... Lo mejor de toda la historia, la esperanza, lo tuve; y a esa alegría de la jardinería in spe pertenece también el mandil de jardinero in spe: por el que quiero dar las más cordiales gracias a tu amable esposa.» Efectivamente, Overbeek le había escrito el 13 de octubre; «Cuando hace poco en Zürich me puse el mandil de jardinero para llevar a cabo algún menester especial ..., a mi mujer se le ocurrió que tú también podrías necesitar unos cuantos... Te debían llegar para tu cumpleaños; le han ocupado tanto a mi mujer durante las últimas semanas... que has de hacerte perdonar en el caso de que ahora renuncies a los mandíles.» Torre y huerto desaparecen de su correspondencia tan rauda como inesperadamente había surgido esa idea en julio.
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EL CAMINANTE Y LA SOMBRA
El jardín de la filosofía  es el que Nietzsche comienza ahora a cultivar por medio de una serie ininiterrumpida de obras. Primero le ocupa la impresión de «El caminante y su sombra». El 30 de septiembre Nietzsche recibe «algo más de la mitad» del manuscrito para la imprenta que Kóselitz estaba pasando a limpio. Nietzsche envía a Venecia al fiel ayudante las últimas hojas del manuscrito que había compuesto todavía en la Engadina, y ya tres días más tarde, el 3 de octubre, Nietzsche tiene a limpio en sus manos esas hojas también. «No comprendo cómo ha podido hacer ese horrible trabajo en tan poco tiempo», escribe el 4 de octubre; el 5 de octubre confiesa a Köselitz respecto a su elaboración: «El manuscrito que recibió Usted desde St. Moritz se ha pagado tan caro y tan dificultosamente que quizá nadie lo hubiera escrito a ese precio. Me horrorizo a menudo ahora al leerlo a causa de los malos recuerdos, sobre todo en los apartados más largos. Excepto algunas pocas líneas, todo fue imaginado de camino y esbozado a lapicero en 6 pequeños cuadernos: el refundirlo casi siempre me sentó mal. He tenido que dejar unas 20 largas series de pensamientos, por desgracia muy esenciales, dado que nunca encontré tiempo suficiente para sacarlas de los horribles garabatos de lapicero, tal como ya me sucedió el verano pasado. Después pierdo de la memoria la concatenación de los pensatnientos: y es que tengo que hurtar a un cerebro doliente... los minutos y los cuartos de hora de la 'energía del cerebro'. A veces me parece que no volveré a poder hacerlo. Leo su copia y me resulta tan difícil comprenderme a mí mismo -tan cansada está mi cabeza.»
La impresión hubo de llevarse a cabo sin problemas, puesto que el 18 de diciembre de 1879 Nietzsche recibió los primeros ejemplares, y dos días más tarde, también los amigos.

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REGALO DE NIETZSCHE A KÖSELITZ
Nietzsche sentía la necesidad de mostrarse agradecido con Köselitz por su trabajo, grande y esforzado, en el «Caminante.», y así le pregunta el 22 de octubre: «¿Puedo enviarle algo que le guste - alimentos del espíritu o del cuerpo..» Köselit le responde: « ... a lo que yo, agradecido por su intención, sólo me permito responder que quiero mostrarse complaciente con su amabilidad y con el honor que me dispensa, sin escrúpulos, pero sólo con la condición de que se trate de un recuerdo mínimo de la composición del manuscrito en este verano: --el que provenga de Usted, mi gran educador, eso habrá de constituir su valor... Sin embargo, se me ocurre, por fin, que Usted nombraba en su último libro el «Verano tardío», de Stifter, que yo no conozco. Bajo la condición de que ese libro no sea caro, lo recibiría con placer de sus amables manos.» El lugar del texto al que se refiere Köselitz se encuentra en el «Caminante» como aforismo 109: «Si se excluyen los escritos de Goethe, y sobre todo las conversaciones de Goethe con Eekermann, el mejor libro alemán que existe, ¿qué resta propiamente de la literatura alemana en prosa que mereciera volverse a leer repetidamente? Los Aforismos de Lichtenberg, el primer libro de la Historia de la vida de Jung-Stilling, el Verano tardío de Adalbert Stifter y la Gente de Seldwyla de Gottfried Keller, -y con eso se acaba de momento.»
Nietzsche accede inmediatamente al deseo de Köselitz y le contesta el 5 de noviembre: «!Me resulta muy agradable oír que no conoce el 'Verano tardío'; le prometo algo puro y bueno. Yo mismo lo conozco desde hace poco; Rée me dijo una vez que en él se hallaba la historia de amor más hermosa que jamás había leído; me acordé de el!.» El mismo 5 cle noviembre Nietzsche da la siguiente instrucción en una carta a la Sra. Ida Overbeck para que que se le envie el libro encuadernado en tela verde y con esquinas redondeadas. Köselitz da las gracias el 2 de diciembre: «Desde el domingo estoy... embebido en el maravilloso libro... Me encuentro ahora confuso y avergonzado por haber manifestado aquel deseo, ignorante de la extensión y del gran valor del libro, y no sé cómo podría reparar mi desconsideración. Sin embargo... por el momento no se me ocurre otra cosa que manifestarle... mí más cordial agradecimiento por este noble y elevado regalo, que, por citar ya un párrafo suyo... 'viene como aceite suave al corazón abierto'.»

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El CAMINANTE Y SU SOMBRA EN BAYREUTH
A fines de diciembre Wagner toma en sus manos (quizá introducido por Hans Y. Wolzogen) «El caminante y su sombra», de Nietzsche. El 27 y 28 de diciembre lee a Cosima «algo del nuevo libro del pobre Nietzsche», «y se le ocurrió la expresión de E. Schuré: nihilismo écoeurant (= repugnante nihilismo). ,¡No tener otra cosa que mofa para una figura tan elevada y simpática como la de Cristo!', exclamó Richard enfadado. Sigue hoy con ello y lee algo más (por ejemplo sobre 'Fausto') que resulta horrible.» Puesto que en el «Caminante» sólo se encuentran en dos aforismos (42, 168) consideraciones sobre «Fausto», o bien Wagner recurrió también a otros textos anteriores, o lo horrible» se refiere a otra cosa.

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MAR Y MONTAÑA ESPACIOS VITALES PARA NIETZSCHE
En las notas de aquellos años se encuentra esta frase: «¡Ya no quiero conocimiento alguno sin peligo: que siempre esté en torno al investigador el pérfido mar o la despiadada montaña!» Nietzsche, por tanto, no es un proscrito, rodando de una parte a otra sin plan y sin meta, un «fugitivus errans», hasta el punto en el que se gusta ver en su propia, heroización. Aunque con ello consigue una gran libertad de movimento, la pone en práctica dentro sólo de un espacio nítidamente delimitado y fácilmente supervisable y a un ritmo que depende, casi tozudamente, de las estaciones del año.

1880-1882
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AYUDA ECONÓMICA BAJO CUERDA DE PAUL RÉE
Kóselitz por aquellos años estaba ligado amorosamente con una austríaca, Cácilie Guselbauer, que estaba empleada en el «Sandwier», en Venecia. El la escribe el 27 de enero de 188012: «Ayer por la mañana llegó el cartero y me trajo una nota con el anuncio de que en correos había un pagaré de 250 francos... A mediodía, pues, voy a correos y he de leer que... el Dr. Rée me envía esa suma, con la observación de que Nietzsche quiera... quizá ir a Riva, pero que saberlo solo allí le resulta horrible; que por eso se permite enviarme... una pequeña suma para el viaje hasta allí, etc. Se trata de un asunto delicado, y a pesar de que el Dr. Rée pretende hacerlo olvidar con palabras hermosas, va a resultar dificil comportarse con cierta dignidad frente a lo chocante del asunto.» Finalmente parece que aceptó el dinero,del que pudo hacer buen uso en Riva.
1880-1882
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NIETZSCHE COMPARTE SUS PENSAMIENTOS CON KÖSELIT
Los ataques de Nietzsche en el primer libro de «Aurora» al cristianismo paulino no desmerecen en nada en vehemencia del posterior «Anticristo». Con ello desapareció también la base para la creencia en una ordenación ética del mundo, en especial porque la crítica de Nietzsche también excluye totalmente un posible anclaje platónico de los juicios morales sobre datos trascendentes, como la «idea del bien» por ejemplo. Citemos sólo el aforismo 210 de «Aurora», entre las muchas fomulaciones que persiguen la misma meta: «Uno ha reflexionado y constatado, por fin, que no hay nada bueno, nada hermoso, nada elevado, ni nada malo en sí mismo, sino estados anímicos en los que caracterizamos las cosas fuera y dentro de nosotros con tales palabras. Hemos vuelto a derogar los predicados de las cosas, o al menos a acordarnos de que se los hemos atribuido: «cuidemos de no perder, al reconocerlo, la capacidad de atribuir, y de no volvernos más ricos y más avaros al mísno tiempo.» En Nietzsche, así, todos los juicios morales y estéticos se revelan alguna vez como prejuicios humanos surgidos más o menos razonablemente, cuya «santidad» sólo consiste en que ya no se conoce su origen.
Todo estos pensamientos no podían por menos de impresionar a un hombre vivaz como Köselitz. Compartía estos juicios sin haber experimentado sus razones o al menos aquello que los había dado forma.Y soportaba todo esto él solo, puesto que, aparte de su trato personal con él, Nietzsche mantenía sólo una correspondencia muy limitada, que únicamente manifestaba un poco de aquello que realmente, es decir filosóficamente, le preocupaba. Solamente un año después, tras la aparición del libro, Nietzsche se dio cuenta de que exigía demasiado a su admirador. Así, el 21 de julio de 1881, escribió desde Sils-Maria a Köselitz: «Me di cuenta, querido amigo, de que la disputa que se da en mi libro con el cristianismo le tiene que resultar extraña e incluso penosa», y continúa, sosegante: «pero se trata, sin embargo, del mejor ejemplo de vida ideal que yo he conocido realmente: desde la niñez vengo siguiendo sus huellas por muchos recovecos, y creo que nunca en mi corazón he sido vil con respecto a él. ¡No en vano soy el vástago de generaciones enteras de clérigos cristianos!»

1880-1882
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CARTA DE NIETZSCHE A RÉE ANTE LA PERDIDA DE SU HERMANA
Nietzsche había escrito el 28 de mayo a Rée:«... que precisamente a Usted se le abran tales heridas». A Usted, a quien yo ... deseo un sol pacífico y regularmente cálido, desde la mañana hasta la tarde de la vida, para que toda su abundancia de frutas nobles madure y llegue a su sazón sin violencias ni acritudes.» En este ejemplo puede verse claramente cómo parece haber entendido Nietzsche, y llevado a cabo él mismo, su ataque contra la compasión: sí un fino sentimiento comparado, pero no un lamento, y manifestado sin insistencia. Desea al antiguo protección contra un destino parecido al suyo, para que, a causa de experiencias difíciles, no se le estropeen también a él, se le vuelvan desagradables y agrios, los más nobles frutos del pensamiento. ¡Se trata de una confesión inquietante!
¿Se le habrían vuelto a él agrios los frutos de su pensamiento?
1880-1882
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SIROCO Y CALOR DE VENECIA
El 28 de abril informa a Overbeck: «Siroco siempre», y éste será el motivo por el que Nietzsche abandone fmalmente Venecia. El 3 de mayo informa sobre su modo de vida: «Quizá te alegre oír que vivo fundamentalmente de arroz y de carne de ternera. Desde mi partida el estómago no me ha causado la mínima molestia.» El 15 de junio escribe a Overbeck: «Se impone la partida, hace mucho calor.»
1880-1882
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LECTURAS DE ESTA ÉPOCA
Además de las lectura comunes del Verano tardío de Adalbert Stifter, aparecen en la lista de libros, que consulta en esta época, los siguientes: Herber Spencer (1820-1930), Los hechos de la ética; Julius Baumeann (1837-1916), Manual de moral juntamente con un compendio de filosofía del derecho; Hans Lassen Martensen (catedrático de teología en Kopenhage, y fuertemente atacado por Kierkegaard) Compendio del sistema de la filosofía moral. Después, dos tomos del novelista francés Stendhal (Maric-Henry Beyle, 1783-1842), pero también manuales de viaje como el de Grell-Fel sobre el sur de Francia, un librito sobre las islas griegas, todo lo cual pudo hacérselo enviar de su biblioteca de Naumburg. Con Overbeck se cartea sobre «Un prince de Bohéme» (1 840), de Honoré de Balzac (1 799-1850) y sobre «Histoire de ma vie» (1854), de George Sand (1804-1876), y pregunta por el catálogo de la librería socialista de Zürich. Le pide «La filosofía de la tragedia de Schopenhauer» (Pressburg 1880). Se trata, por tanto, pritnordialtnente, de literatura contemporánea o al menos posclásica.
1880-1882
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VIAJE DECEPCIONANTE AL MARIENBAD
Desde Marienbad escribe el 5 de julio a Köselitz: «Así pues... he amarrado por fin en una especie de puerto salvador, tras la odisea más desagradable que he vivido hasta ahora. Nada de lo que vi en Carniola, en Carintia, en el Tirol, resultaba apropiado para mí; más bien era todo imposible... El viaje ha perjudicado mucho mi salud; algunas veces estuve hasta el borde de la desesperación». Y A SU CASA: « ... he hecho un viaje muy malo para buscar la montaña y el bosque.- todo me decepcionó..., resultó imposible para mis ojos. Así, me he retirado a Marienbad, en Böhmer; mi pensión se llama Eremitage. Hasta ahora, sin embargo, lluvia, lluvia y suciedad. Horriblemente caro... ningún bocado me gusta, y así sucedió durante todo el viaje. Incluso los bosques no son suficientemente profundos para mí... Ni aguantaré aquí más de 4 semanas; después iré al Thüringer Wald, donde el bosque adquiere la mayor profundidad.»
1880-1882
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RECUERDO DE LA EXPERIENCIA DE MARIENBAD
Sorprendenternente, en el aforismo 388 de «Aurora», aparece una observación posterior sobre las experiencias e impresiones del decepcionante viaje a Marienbad: «la canallería con buena conciencia. Ser explotado en el pequeño comercio -esto resulta tan desagradable en  ciertos lugares, como, por ejemplo, en el Tirol; porque, además de la mala compra, uno se ve enfrentado a la cara malvada y a la burda avaricia, a la mala conciencia y a la hostilidad grosera, que el vendedor trapacero nos ofrece. En Venecia, por el contrario, el estafador se regocija de corazón por la bribonada conseguida y no resulta hostil al estafado, sino dispuesto a mostrarle su deferencia y a reír con él si tiene ganas de ello. En una palabra, hay que tener espíritu y buena conciencia para la canallería: esto reconcilia casi al engañado con el engaño.» Se trata de un juicio estético y se acerca mucho a una alabanza de una opereta española hecha ocho años más tarde, cuando el 16 de diciembre de 1888 escribe entusiasmado a Köselitz:«..para ello hay que ser por instinto un bribón y un pícaro y todo ello festivamente.»
1880-1882
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STRESA
El 14 de octubre de 1880 informa a casa: «En Frankfurt comenzaron los vómitos, en Heidelberg me metí en la cama. Otra vez a mitad del San Gotardo me llegó el ataque y estuve tres días enfermo en Locarno»; y el mismo día a Overbeck: «En Locarno me vi obligado a permanecer tres días en el estado más miserable. No puedo prever... lo que ha de depararme Stresa, donde quiero permanecer un mes. -El lago no está suficientemente hacia el sur para mi gusto, ya se nota el soplo del invierno... ¡Las horas de Basilea fueron tan reconfortantes! Saludándole agradecido y cordialmente ... »
1880-1882
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AFORISMO 423 DE AURORA
Nietzsche describirá la costa rocosa de Génova por primera vez en «Aurora», en el aforismo 423, como inicio del libro quinto: «Aquí está el mar, aquí podernos olvidar la ciudad. ¡Es verdad que justamente ahora las campanas rugen el Ave María ---es el ruido tétrico y necio, pero dulce, al cruzarse el día y la noche--, aunque sólo un instante! ¡Ahora todo calla! El mar queda ahí, pálido y brillante, no puede hablar. El cielo juega con colores rojos, amarillos, verdes, su eterno juego mudo de la tarde, no puede hablar. Los pequeños rompientes y bandas de rocas, que se meten en el mar como buscando el lugar más solitario, ninguno de ellos puede hablar. Esta terrible mudez que nos salta de improviso, es bella y espantosa, hace que el corazón se inflame: éste se horroriza ante una nueva verdad, tampoco puede hablar... El hablar, el pensar también, me resulta odioso; ¿no oigo reír detrás de cada palabra al error, a la ilusión, al desvarío?... ¡Oh mar! ¡Oh tarde! ¡Sois maestros malvados! ¡Enseñáis al hombre a dejar de ser hombre! ¿ha de rendirse ante vosotros? ¿Ha de volverse como sois vosotros ahora, pálido, brillante, mudo, terrible, reposando sobre sí mismo? ¿Por encima de sí mismo?»
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NECESIDAD DE AISLAMIENTO ANTE EL MALESTAR
El 24 de noviembre de 1880 describe a Köselitz su existencia genovesa: «Aquí cuento con barullo, y con tranquilidad, y con veredas de montaña, y con algo que es más hermoso que mi sueño al respecto, el campo santo»; y, más detalladamente, el 8 de enero de 1881 a Overbeck: «Pienso tan a menudo en ti; y sobre todo cuando, después del mediodía, me siento o me tumbo casi a diario al lado del mar, en mi roca apartada, como un lagarto al sol, marchando en el pensamiento a la aventura del espíritu. ¡Mi dicta y el plan de vida diario deberían sentarme bien a la larga! ¡Ahora me doy cuenta de que me resulta imprescindible el aire del mar y un cielo muy puro! El calor es menor ahora, a comienzos de año, que a finales, no tengo estufa, ¡pero quién tiene aquí una estufa!» Por una carta suya del 5 de diciembre de 1880 a la hermana, sabemos más cosas sobre su alojamiento: «¡Ando mucho!, ¡también subo! Puesto que para llegar hasta mi buhardilla tengo que subir 164 escalones, además de que la casa misma está situada ya a mucha altura, en una empinada calle de palacios, que a causa de su declive y dado que termina en una gran escalera, es muy tranquila y tiene algo de hierba entre las piedras.» Y el 8 de enero de 1881: «Cuando hay sol voy siempre hasta una roca solitaria a la orilla del mar y me tumbo al aire libre, bajo mi sombrilla, quieto como un lagarto; esto ha ayudado ya varias veces a mi cabeza. ¡Mar y cielo puro! ¡Cuánto me he martirizado antes! Me lavo diariamente todo el cuerpo, sobre todo la cabeza, frotando fuertemente.» ¡No aparece nada aquí respecto a su trabajo intelectual, sólo cosas relativas a la dieta y a los efectos curativos en relación a su cabeza!
1880-1882
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EL MANUSCRITO DE AURORA
Nietzsche envia el manuscrito provisional, el 25 de enero de 1881, a Kóselitz con las siguientes palabras: «¡Dejo así que parta mi barco genovés hacia Usted!... Se trata de nuevo:'¡Amigo, en tus manos encomiendo mi espíritu!', y más todavía: '¡En su espíritu de Usted encomiendo yo mis manos!' Escribo demasiado mal y veo todo torcido. Si Usted no adivina lo que yo pienso, mi manuscrito resultará indescifrable.» El título es todavía «La reja de arado», es decir el título de una «Consideración intempestiva», planeada hacía tiempo. Obviamente, Nietzsche no puede liberarse del todo de los viejos planes de 13 consideraciones intempestivas. Parece que en su fuero interno consideró así todavía las tres partes de «Humano,demasiado humano», con lo que esta nueva, «La reja de arado», hubiera hecho el nº. 8 de las Consideraciones intempestivas.
1880-1882
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SUGERENCIAS DE KÖSELITZ
Köselitz vuelve a trabajar inconcebiblemente rápido. El 6 de febrero devuelve ya el escrito a limpio, añadiéndole, impresionado por las muchas cosas nuevas que se le muestran en él, el motto: «Hay tantas auroras que todavía no han lucido», remitiéndose para ello al Rigveda. Ese motto dio lugar al nuevo título, no estando decidido primero si había de ser «Una aurora» o solamente «Aurora»; Nietzsche,con su fino olfato para la efectividad, se decidiría finalmente por éste último. Kóselitz quería, primero, seguir con el título «La reja de arado» y dejar «Aurora» para un próximo libro de continuación, que seguramente era de esperar, pero se convenció de lo contrario el 19 de febrero de 1881.Nietzsche le había enviado, mientras tanto, un extenso «epílogo», que Köselitz volvió a pasar a limpio inmediatamente y pudo devolverlo ya el 19 de febrero. Sólo ahora emprende Nietzsche la ordenación del todo, agrupándolo provisionalmente en cuatro apartados.
Tras una nueva revisión, sin embargo, lo divide en cinco «libros», y así vuelve el manuscrito de hojas sueltas, el 14 de marzo, a Köselitz. Nietzsche escribe entonces: «Son V libros. Tras la portada sigue una página con la leyenda Libro Primero. (etc.) Para la portada no me gustan los aditamentos simbólicos. ¡Líneas simples, fuertes y animosas, y la mayor legibiedad posible en las palabras!» En referencia al título, Nietzsche añade todavía en esa carta del 20 de marzo: «¡Todo título tiene que ser, ante todo, citable: hemos de cambiarlo, por tanto! No 'Una aurora', sino solamente 'Aurora'. Además así no suena tan pretencioso.»
1880-1882
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PROYECTO DE TRASLADO CON SU MADRE A BADEN-BADEN
El 14 de marzo él pide disculpas: «Perdón por haber hablado de B.Baden -¡Yo no pensé en absoluto en mí al hacerlo! Sino sólo en que nuestra madrecita tuviera un lugar idílico, agradable y dulcemente entretenido para su edad, de modo que no se quedara sola en la necia ciudad burocrática de Naumburg. (Naumburg es repulsiva en el invierno y en el verano -nunca he tenido un sentimiento patriótico respecto a ella, a pesar de que me he esforzado honradamente en aceptarlo.)»
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FISURA EN SUS RELACIONES FAMILIARES
La carta del 11 de junio de 1881 muestra terriblemente hasta qué punto había decaído por aquella época, su relación íntima con la familia: « ... dentro de unas cuantas semanas os llegará mi libro. Miradlo amablemente por fuera:... Pero os pido de todo corazón que no lo leáis y no lo prestéis a nadie.» Elisabeth parece que no comprendió este gesto elusor y, torpemente, quiso informarse sobre el nuevo libro. El 19 de junio Nietzsche reacciona violentamente como ante una enojosa importunidad: «¿Crees que se trata de un libro? ¡Me sigues considerando un escritor! Mi hora ha llegado. Te quiero ahorrar un trabajo así, tú no puedes llevar mi carga.... Me gustaría que pudieras decir a todo el mundo con conciencia pura: 'no conozco los últimos puntos de vista de mi hermano'.»
1880-1882
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RECOARO
Köselitz escribió a Nietzsche el 8 de abril de 1881: «Este mediodía me quejaba de nuevo a un farmacéutico, ...hablándole de lo cansado que estoy de Venecia, y le pregunté qué consejo podría darrne en relación con el frescor estival. Me recomendó para ello Recoaro, en la vertiente sur de los Alpes tiroleses ... Hay allí un pequeño lago, bosques, recorridos románticos, vida barata ... Dijo que el lugar era que ni pintado para poetas y demás artistas; que allí tenía que ocurrírsele a uno algo bueno... Parece que los meses más agradables allí son mayo, junio, julio, agosto; en septiembre ya debe hacer frío... ¿Qué le parecería a Usted, Sr. Profesor, si nos encontráratnos allí en mayo?» Nietzsche estrecha inmediatamente la mano ofrecida: «¡Así, pues, Recoaro! Tengo alquilada la habitación sólo hasta final de mes y pensaba irme de todos modos el primero de mayo: por tanto, si le parece oportuno, viajaré ese día hasta Vicenza (desde allí quedan 4 horas de viaje, eso lo dejo para el día siguiente). Intente enterarse todavía de detalles sobre precios de habitaciones, etc. he aprendido que el conocimiento de los precios es ya la mitad de la economía misma» ( 10 de abril de 1881). El viaje, excepcionalmente, se llevó a cabo conforme estaba planeado. Ambos se encontraron el 1 de mayo en Vicenza y pernoctaron en el hotel «Tre Garofani» «Tres claveles»
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APROBACIÓN DE NIETZSCHE A LA MÚSICA DE KÖSELITZ
El 18 de mayo Nietzsche confiesa  a Overbeck: «Y ahora una alegre, muy alegre noticia: nuestro amigo Köselitz es un músico de primera fila, su obra, de un nuevo y original hechizo de belleza, en el que ninguno de los vivos lo iguala. Alegría , gracia, interioridad, una gran dosis de sentimiento, superando la festividad inofensiva en una elevación inocente: a la vez, una perfección técnica y una finura de pretensiones que, en este burdo siglo, me resultan indeciblemente refrescantes. Además de todo ello, hay un parentesco entre esta música y mi filosofía: ¡la última ha encontrado su portavoz más cadenciosol»

1880-1882
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EL PSEUDÓNIMO DE PETER GAST
Por esta época se le ocurrió a Nietzsche el pseudónirno «Peter Gast». Köselitz lo aceptó, se dejó imponer el nombre por su maestro y lo llevó el resto de su vida; tan consecuentemente, que casi sólo se le conoce por ese nombre, y así ha entrado en la historia de la filosofía y de la literatura, a pesar de que con ello se perdió algo que Nietzsche siempre conservó en sus cartas: Nietzsche siempre se dirigió al hombre con «Köselitz», y, sólo allí donde se refiere exclusivamente al compositor, escribe en contadas ocasiones «Peter Gast»; por última vez, a comienzos de enero de 1889, en una hoja de la época de la locura usa la expresión a su «maestro Pietro». Pero ya le entraron dudas poco después del «bautismo», cuando Köselitz estaba de vuelta en Venecia, y Nietzsche, en la soledad de Recoaro, tuvo tiempo para meditar sobre ello. En la tarjeta postal del 17 de junio añade como PS: «Pseudonimidad y ocultamiento imposibles para Usted: basta cambio de nombre. Por ejemplo, Coselli»; pero Köselitz contesta el mismo día: «Quiero dejarlo en la pseudonimidad, y además en Peter Gast - no se trata de llevarla hasta sus últimas consecuencias, tal como yo lo veo; - por este camino real hacia Italia me vinieron demasiados nombres a la cabeza. Pero ya no volveré a ir por caminos reales.»
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Biografía de Nietzsche















































































































































































































LA MECÁNICA DEL CALOR DE MAYER
El médico Julius Robert Mayer, nacido el 1814 en Heilbronn y muerto allí mismo en 1878, es uno de los exponentes más distinguidos del movimiento materialista a mitad del siglo xix. Después de estar ya establecido el principio de la conservación de la materia, él añadió - al mismo tiempo que el físico Helmoltz, pero independientemente - el principio de la conservación de la energía, y expuso «que la fuerza sólo cambia según la cualidad, pero que según la cantidad es indestructible, y que también el calor es sólo una especie de movimiento, o que el calor y el movimiento se convierten uno en otro, y que, asimismo, se puede expresar numéricamente una ley de la relación invariable entre las magnitudes del calor y del movimiento; la cifra correspondiente la llama equivalente mecánico del calor». Nietzsche seguramente no estudió de inmediato, totalmente y en detalle, la obra de Mayer, puesto que sólo muchos meses más tarde, el 20 de marzo del año siguiente, en una carta a Köselitz, se refiere a ella, y no sin reparos de importancia. Lo enfrenta a Copérnico y, sobre todo a Boscovich, «¡también a todos los físicos y químicos materialistas! e incluso a los mejores partidarios del mismo Mayer». Nietzsche lo considera como «un gran especialista -y no más». Y después le tacha de inconsecuente, no le resulta suficientemente radical: «A fin de cuentas Mayer coloca una segunda fuerza en segundo plano, el primer mobile, el buen Dios -junto al movimento mismo. ¡Y es que lo necesita absolutamente!» Dado el entusiasmo de Köselitz por Mayer, con seguridad este libro proporcionó materia de conversación durante la estancia de ambos en Recoaro, y materia de reflexión para Nietzsche igualmente durante el tiempo que pasó a continuación en soledad; con motivo de ello hubieron de despertarse en él recuerdos de la teoría mecánica de la evolución de Darwin, que había conocido de estudiante, así como de la «Historia del materialismo» de Friedrich Albert Lange. En todo caso, la temática de esa obra de Mayer determina la orientación de todas las lecturas de los meses siguientes, que difiere claramente de la del año anterior: antes «moralia», ahora exclusivamente publicaciones de filosofía mecánico-materialista. No resulta equivocado considerar que todo esto influyó mucho, cuando menos, en la súbita idea de Nietzsche, del siguiente agosto, del «eterno retorno de lo mismo», a la que añade, además de las tesis sobre la finitud y clausura cuantitativa de la materia y de la energía, el principio de la finitud y limitación matemática de las posibilidades de combinación; ese dogma extraño y tan fácil de refutar, aparece, sin consecuencia alguna, en medio justo del trabajo en la continuación de «Aurora», en la «Gaya ciencia», los dos libros antidogmáticos por excelencia, libros que niegan cualquier principio trascendente y que aplican esto metódicamente al campo de la moral y de la metafísica. En Nietzsche se entabló una batalla entre estos antagonismos, batalla que casi pudo con sus fuerzas.
1880-1882
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SILS-MARÍA
 El mal estado de salud obligó categóricamente a Nietzsche a abandonar Recoaro. El 19 de junio parece estar decidido el plan para el verano: «Mi dirección: St. Moritz en Graubünden (Suiza), lista de correos. Se trata otra vez de un último intento», escribe a casa. El 2 de julio de 1881 viaja por Comersee-Chiava-Maloja a St. Moritz, pero cambia inmediatamente a Sils-Maria, desde donde escribe a Köselitz el 8 de julio: «Durante el viaje un tren no cogió a tiempo su enlace - duplicación del tiempo y de los gastos de viaje... St. Moritz me repelía fuertemente, se me aparecía bajo la cristalización de los dolores que padecí allí hace dos años. Lo abandoné a las tres horas; ¡por la tarde quería incluso dejar la Engadina! Por fín, gracias a un suizo formal y amable, con el que viajé durante la noche, ... me he aposentado en el rincón más encantador de la tierra... Considero el descubrimiento de este lugar un regalo tan inesperado como inmerecido, igual que su música, que aquí, en este idilio eternamente heroico, llega más hermosa hasta el corazón que allí abajo. Me estoy recuperando ahora de un ataque de tres días (tormenta).»
1880-1882
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GRAN DESASOSIEGO INTERIOR
De ello dan prueba sus cartas, aunque también los encargos masivos de libros y las referencias a sus nuevas ideas, como la del 14 de agosto, por ejemplo, a Köselitz: «En mi horizonte han surgido ideas tales como no he conocido nunca - no quiero manifestar nada al respecto para mantenerme a mi mismo en una tranquilidad imperturbable. ¡Después de todo, tendré que vivir todavía unos cuantos años! ... Las intensidades de mi sentimiento me hacen estremecer y reír - ya me ha pasado unas cuantas veces no poder abandonar la habitación, por el ridículo motivo de que mis ojos estaban inflamados- ¿por qué? Todas las veces, el día anterior había llorado en exceso durante mis paseos, aunque no lágrimas sentimentales, sino de júbilo; cantaba y decía tonterías, poseído por una nueva visión de las cosas, con la que cuento antes que cualquier otro hombre.»
1880-1882
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CARTA APOCADA DE BURCKHARDT
Nietzsche escribe a Köselitz (el 14 de agosto): «Hubo realmente momentos... (por ejemplo, el año 1878) en los que unas palabras de ánimo... hubieran sido para mí algo como el consuelo de todos los consuelos - y precisamente entonces me abandonaron todos... Ahora ya no espero nada y sólo siento una cierta oscura extrañeza cuando, por ejemplo, pienso en las cartas que estoy recibiendo. - Todo resulta tan fútil, a ninguno le he hecho vivir nada, ninguno se ha hecho una idea sobre mí - todo lo que se me dice resulta respetable y benevolente, pero lejano, lejano, lejano. También nuestro buen Jacob Burckhardt escribió una cartita así, apocada y acobardada.» En esa carta, Burckhardt volvía a emplear la metáfora del caminante sobre riscos, y terminaba: «Quizá, poco a poco, vaya juntándose y creciendo en el valle una muchedumbre que, cuando menos, se ponga a mirar al paseante de riscos»; y en ello no se equivocaría.» Pero comienza la carta: «Verdad es que, como Usted adivinó, hay varias cosas en él que van contra mi opinión; pero mí opinión no tiene por qué ser la única verdadera.» ¡Él, por tanto, no formará parte de esa muchedumbre! Esto tuvo que resultar decepcionante para Nietzsche, puesto que había introducido algunos aforismos políticos que estaban totalmente en la línea de la mentalidad de Burckhardt.
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PLANES DE VIAJAR A LA ALTIPLANICIE MEXICANA
El 18 de agosto, había escrito a su hermana: «No soporto telegrafiar la negativa al Dr. Rée: a pesar de que considero enemigo mío a cualquiera que interrumpa mi verano de trabajo en la Engadina... Una persona en medio de la trama, extendida hacia todas las direcciones, de mis pensamientos --eso es una cosa horrible; y si no puedo asegurar en adelante mi soledad, dejaré Europa por muchos años ¡lo juro!» Tras esta amenaza había, efectivamente, planes: ir a la altiplanicie mejicana.
1880-1882
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MUERTE DE SU TIO MATERNO
Por esta época había muerto su tío materno,Theobald Oehler, Pastor de Altendammbach. A comienzos de julio Nietzsche escribió a su madre lo que él creía una carta de consuelo: «Era un hombre tan dulce y bueno, nuestro Theobald, duro consigo mismo y, sin embargo, no un fanático; siempre lo tuve por el mejor de los Oehler. Quién sabe si la culpa de su enfermedad nerviosa no la tienen todavía más las curanderías de su suegra, que su teología. Prefirió la muerte al manicomio y probablemente hizo bien con ello.» Hubo de recibir la oportuna reprimenda, porque el 13 de julio se apresura a ponerse de lado de la tesis oficial de la famlia: «Sí, así suena más probable: el pobre Theobald, en estado de excitación de ánimo, quiso tomar un baño (para tranquilizarse) y al hacerlo le sobrevino el ataque. Esto sucede a menudo, a menudo.» Por tanto, ya se recurre aquí al diagnóstico de ataque cerebral, como también hará más tarde la hermana en relación con el desmoronamiento de Nietzsche.
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RECONOCIMIENTO CLARO DE SU DESTINO
La muerte de su tio puso delante de Nietzsche con gran claridad su destino, puesto que en la misma «carta de condolencia», hay una frase aterradora: «Mi dolencia cerebral es muy dificil de explicar; con relación al material científico referente al caso, sé yo más que ningún médico.»
1880-1882
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FASCINACIÓN POR SPINOZA
Por esta épcoa pide a Overbeek que le saque de la biblioteca de Basilea, entre otros libros, «el tomo de Kuno Fischer sobre Spinoza». Ya Nietzsche había sacado tiempo atrás de la biblioteca la «Historia de la nueva filosofía», del profesor heidelbergense de filosofía Kuno Fischer (1824-1907), así como sus conferencias de 1860, «Vida y obra de Kant» e «I. Kant, desarrollo, historía y sistema de la filosofía crítica»; su conocimiento de Kant lo obtuvo, sobre todo, a través de Fischer. Probablemente entonces conociera también la exposición de Fischer de la filosofía del solitario Baruch Spinoza, rechazado por su comunidad judía a causa de sus ideas herético- ilustradoras. Ahora vuelve a tomar ese libro, la segunda parte del primer tomo, que contiene la «Escuela de Descartes» y, precisamente, «Spinoza». Overbeck procuró todo ello a vuelta de correo; Nietzsche comenzó inmediatarnente a leerlo y el 30 de julio hace a Overbeck, en una tarjeta postal, esta importante confesión: «¡Estoy totalmente admirado, totalmente fascinado! ¡Tengo un predecesor, y vaya uno! Casi no conocía a Spinoza: lo que ahora me llevó a él fue una 'acción instintiva'. No sólo su orientación general es semejante a la mía -hacer del conocimiento el afecto más poderoso-, sino que, además, yo mísmo me reconozco en cinco puntos fundamentales de su doctrina; este pensador, el más anómalo y solitario, me resulta más cercano en lo siguiente: niega la libertad-; los fines--; el orden ético del mundo-; la falta de egoísmo-; el mal-; aunque es verdad que las disparidades son grandes, se debe más bien a diferencias de tiempo, de cultura, de ciencia. In summa: mi soledad, que a menudo,  como sucede sobre las cimas muy altas, me producía sofocos y hacía que la sangre afluyera por todas partes, resulta ahora, al menos, compartida con otro.»
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CONFESIÓN A KÖSELITZ SOBRE SUS IDEAS SOBRE ZARATHUSTRA
La idea del «eterno retorno de lo mismo» penetra, en estos momentos, como una pesadilla en el alma de Nietzsche. Dos años más tarde, el 3 de septiembre de 1883, confiesa a Köselitz: «Esta Engadina es el lugar de nacimiento de mi 'Zaratustra'. Acabo de encontrar el primer bosquejo de los pensamientos con los que se juega en él; abajo está escrito 'Comienzos de agosto de 1881 en Sils- Maria, 6.000 pies sobre el mar y más alto sobre todas las cosas humanas'.»
1880-1882
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SOBRE EL ZARATHUSTRA EN ECCE HOMO
Nietzsche confirma también en el «Ecce homo» esta historia sobre el origen del Zarathustra: «La concepción fundamental de la obra, la idea del eterno retorno, la mejor fórmula de la afirmación que se pueda jamás encontrar, proviene del mes de agosto del año 1881... Aquel día caminaba yo por los bosques, al lado del lago de Silvaplana; me paré ante una poderosa roca piramidal no lejos de Surlej. Entonces me vino esa idea..... El invierno siguiente viví en esa graciosa y tranquila bahía de Rapallo, cerca de Génova, ... por la mañana subía en dirección sur por la magnífica carretera que lleva a Zoagli, al lado de pinos y con amplia vista del mar; por la tarde, cuando la salud lo permitía, rodeaba la bahía entera de Santa Margherita hasta Portofino... En estos dos itinerarios se me ocurrió el Zaratustra entero, sobre todo el mismo Zaratustra como tipo: más exactamente, él me asaltó.»
Así pues, si hoy se enseña en la Engadina una «roca de Zaratustra» o incluso dos, se debe a un malentendido. El «eterno retorno de lo mismo» pertenece a la Engadina, la figura de Zaratustra como pregonero de esa idea, a la Riviera, con más exactitud: a la bahía de Rapallo.

1880-1882
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AMPLIACIÓN DE SUS LECTURAS
En esta época a Nietzsche le resultaba imprescindible ampliar sus lecturas. Todavía en septiembre hace que Overbeck le envíe algunos libros a Sils, que dejan traslucir de nuevo una fuerte y acuciante exigencia de conocimiento fundado científicamente y de conexión con las corrientes intelectuales más poderosas de su tiempo. Ya estaba familiarizado hacía tiempo con los neokantianos Zeller y Fischer. Ahora se dirige hacia el silesio Otto Liebmann (1840-1912; desde 1872 profesor en Estrasburgo, desde 1882 en Jena) y encarga su «Kant y los epígonos» (1865), en el que acaba cada capítulo con el estribillo: «... así pues, hay que volver a Kant», y «Análisis y realidad» (1876). Lo que debió resultarle más interesante en todo ello fue el esfuerzo de Liebmann por eliminar la «cosa en sí» de la imagen crítica del universo. «El punto esencial de la concepción crítica del universo consiste en la idea de que el hombre sólo conoce en el médium de la conciencia humana... El hecho original no es el mundo, sino nuestra conciencia.» Estas son ideas que Nietzsche expuso ya en «Aurora», pero que ahora, en la «Gaya ciencia» puede desarrollar con mayor seguridad. Desea tener, asimismo, un escrito del darwinista Otto Caspari, «La hipótesis de Thomson» (1876); además, de Adolf Fick (que forma, junto con Helmholtz, Fr. Alb. Lange y otros, la llamada orientación fisiológica del neocriticismo), su «Ensayo sobre la causa y el efecto», una obra notable para su tiempo, de la que en 1882 apareció la 2ª edición.
Con «La fuerza. Una cosmovisión realmonística» (1878) de J. G. Vogts, Nietzsche se introdujo en el círculo y en las ideas del monismo proveniente de E. A. Háckel. «Necesitaría pronto uno de mis libros de los cajones de Zürich.- Spir, Pensamiento y realidad- ... son dos tomos», sigue diciendo en la carta a Overbeck. Nietzsche había estudiado por primera vez a African Spir (1837- 1890) ya en 1873. Una idea y una actitud personal de Spir ejercieron sobre él un influjo nada despreciable: «¡La ley moral proviene de nosotros, no de Dios, es nuestra mejor naturaleza propia! Spir, a pesar de que ha permanecido casi desconocido, consideró sus doctrinas como absolutamente demostradas y como el acontecimiento fundamental del siglo xix, con el que comenzaría la segunda época de la Humanidad, la de la madurez intelectual .»

1880-1882
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EMPEORAMIENTO EN SU ESTADO DE SALUD
El estado de salud hubo de volver a ser horrible. Se lo confiesa a Overbeck el 18 de septiembre, concluyendo así en un párrafo de la carta escrito en latín.- «Sum in puncto desperationis.» Le cuenta cómo ha llamado a la muerte como médico y cómo el día anterior había esperado que fuera el último -pero en vano. El 22 de septiembre escribe a Kóselitz: «¡Fueron tiempos peligrosos, la muerte me miró por encima del hombro, durante todo el verano he sufrido horriblemente: ¡adónde puedo ir!... Piense que, in summa, he pasado aquí arriba 10 días soportables, y que los días malos crearon situaciones tan atroces como las que viví en Basilea.»
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EL BENEFICIOSO MAR DE GENOVA
El estado de salud retrasó su partida. Abandona la Engadina extraordinariamente tarde, el 1 de octubre, para volver a Génova. El 10 de octubre escribe a Naumburg, como si hubiera regresado a la patria: « ... tan difícil me resulta admitir que ya sólo puedo vivir al lado del mar. El martyrium del 1 de mayo al 1 de octubre fue atroz; trajo para mí viejos - y los peores- peligros en su seno. También aquí sufro mucho, como sabéis, pero es posible humanamente soportarlo, mientras que en la Engadina, en Marienbad, en Naumburg y Basilea la vida se me convirtió en tortura animal.»
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NAUSIKAA Y CARMEN
Nietzsche comenzó a tomar parte muy activa en los planes y trabajos de su amigo Köselitz. Por su causa fue a la ópera «y oí Semíramis de Rossini y Romeo y Giuletta de Bellini (ésta cuatro veces)», como escribe el 6 de noviembre. Con esta ocasión hace un descubrimiento que lo conmueve profundamente. «Oí dos veces a una cantante muy joven en el papel de Sonnarnbula: Emma Nevada. Dos veces me colocó en una dulce embriaguez (lo que no había conseguido voz alguna todavía). Ahora siempre me ronda 'Nausikaa', un idilio con danzas y todo el esplendor sureño de aquellos que viven al lado del mar; música y poema del amigo Köselitz; Nausikaa cantada por Emma Nevada. Mis genoveses estaban fuera de sí, la trataron como a un ángel del cielo». (A Köselitz, el 18 de noviembre de 1881.) El 27 de noviembre ya ha acabado este intermezzo: «El lindo pájaro cantor ha volado.»
Pero el descubrimiento más importante, de estas visitas al teatro, resultó el encuentro con la ópera
Carmen de Bizet, el 27 de noviembre de 1881 en el teatro Politeana Al día siguiente del primer encuentro escribe entusiasmado a Köselitz: «¡Hurra! ¡Amigo! He vuelto a conocer algo bueno, una ópera de Francois Bizet (quién es ese): "Carmen". Sonaba como un cuento de Méerimée, inteligente, fuerte, emotiva de vez en cuando, Un auténtico talento francés de la ópera cómica, no desorientado en absoluto por Wagner, por el contrario, un verdadero discípulo de Hector Berlioz. ¡Algo así he creído que sería posible! Parece que los franceses están en el mejor camino en la música dramática; y tienen una gran ventaja sobre los alemanes en un punto fundamental: la pasión no es tan rebuscada en ellos (como, por ejemplo, son todas las pasiones en Wagner).» Y una semana más tarde, el 5 de diciembre del 81: «El que Bizet haya muerto me resultó como una profunda puñalada. Oí Carmen por segunda vez - y de nuevo me recordó una novela de primera fila, como por ejemplo de Méerimée. ¡Un alma tan apasionada y tan gentil! Para mí esta obra merece un viaje a España --una nación muy meridional-. No se ría, viejo amigo, no me equivoco ni tan fácil ni tan completamente con mi "gusto".» Tres días más tarde, el 8 de diciembre, vuelve a escribir a Köselitz: «...Estoy casi por pensar que Carmen es la mejor ópera que hay; y mientras que nosotros vivamos formará parte de todos los repertorios de Europa.» Más de seis años después, en mayo de 1888, en el «Caso Wagner», Nietzsche vuelve a escribir sobre Carmen con entusiastas palabras: «Oí ayer - no sé si lo creerá - por vigésima vez la obra maestra de Bizet ... » Pero a finales del año 1888 escribe a Carl Fuchs: «No debe tomar en serio lo que digo sobre Bizet; tal como yo soy, este Bizet no merece 1000 veces mi atención. Pero como antítesis irónica de Wagner es muy efectivo; hubiera sido una falta de gusto incomparable el que hubiera partido, por ejemplo, de una alabanza de Beethoven.»
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KIERKEGAARD Y EL DON GIOVANNI
En relación con el entusiasmo que Nietzsche pareció sentir por la «Carmen» de Bizet, se impone un paralelo digno de consideración. Ese mismo puesto ocupa «Don Giovanni» de Mozart en «O lo uno o lo otro», de Kierkegaard. También para él esa ópera se convirtió en un paradigma - malo, en este caso, porque está mal elegido - para mostrar un modo de vida, a saber, el puramente estético, orientado sólo al goce de los sentidos, que él rechaza y que no saluda tan exaltadarnente como Nietzsche a la ópera «Carmen». Nietzsche encuentra aquí lo que Kierkegaard llama «lo erótico inmediato.»   Pero Kierkegaard  llega hasta la afirmación de que la representación de ese «erótico inmediato»  es la tarea genuina y única de la música, mientras que - el músico Nietzsche sabe, por el contrario, que con ello no se agotan sus posibilidades, aunque goce de ella especialmente en esta función.  Se dice que Kierkegaard no faltó a ninguna de las representaciones de Don Giovanni en Kopenhage. Nietzsche, con seguridad, no faltó a muchas de las representaciones de Carmen accesibles para él.
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ADMIRADORES
En esta época de su vida Nietzsche puede percibir como surgen nuevos admiradores, aunque, debido a lo importunos que podían resultar no siempre fueron una  alegría para él. Ya el 30 de marzo de 1381 se había quejado a Köselitz: «¡El señor Otto Busse preocupa enormemente a sus parientes y amigos (-¡lleno de delirios respecto a sí mismo y a mí!) y éstos se dirigen ahora a mí! --pensando que yo le haya metido algo en la cabeza... Se considera el reformador de los alemanes y a mí la "autoridad de las autoridades" ---en una palabra: ¡Mahoma y Alá!». Busse era un viejo admirador de Nietzsche de la zona de Brandenburgo, que había malentendido sus primeros trabajos viéndolos sólo como programa de una reforma cultural nacional-alemana. Enviaba poemas voluminosos a Nietzsche, y consiguió impresionarlo hasta cierto punto con ello, puesto que las palabras del 27 de noviembre de Nietzsche a Köselitz no dejan de mostrar una llamativa escisión: «Había en su carta unos cuantos sentimientos tan delicados que me conmovieron -¡conmovido y lleno de burla por mi destino! Nadie... me ha honrado hasta ahora como ese pobre señor Busse. Envíeme sus misivas, pienso incluso contestarle-: es todo mi "público".» Pronto habría de ampliarse el público. «El nuevo año trajo un "escrito de adhesión" de América, en nombre de tres personas (entre ellas un profesor del Instituto Peabody, en Baltimore)» (a Kösselitz, el 17 de enero de 1882). Se trata, sobre todo, de Mrs. Fynn, que en los próximos años vendrá a Europa y será la primera de aquella guirnalda de damas cultas que rodean a Nietzsche en Sils y entablan conversación con él, Un interés más general y creciente por Nietzsche descubre el «Berliner Tagblatt» en marzo de 1882, en un reportaje sobre la existencia genovesa de Nietzsche; «ni la máquina de escribir fue olvidada», observa Nietzsche, de buen humor, a Overbeck.
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JUNTO CON PAUL RÉE EN EL TEATRO
Ambos amigos fueron juntos al teatro. Así, el 5 de febrero, en que vieron a la famosa Sarah Bernhardt como dama de las camelias en la obra de Alejandro Dumas. Pero «con Sarah Bemhardt tuvimos mala suerte... después del primer acto cayó como muerta. Tras una penosa hora de espera siguió interpretando, pero a mitad de ese acto le sobrevino un vómito de sangre... con lo que la función se acabó. Fue una impresión insoportable, sobre todo porque interpretaba a una enferma del mismo tipo... A pesar de ello... volvió a interpretar la noche siguiente y las siguientes   y ha convencido a Génova de que es 'la primera artista viva'. Externamente, y en sus ademanes, me recordó mucho a la señora Wagner», confiesa en la misma carta.
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PLANES DESMESURADOS JUNTO A RÉE
El 4 de marzo escribe a Kóselitz: «Me gustaría dirigir una colonia en las altiplanicies de México: o ir con Rée al oasis de palmeras de Biskra», respecto a los cuales Rée ya había escrito el 11 de febrero a la hermana de Nietzsche: «Para el año próximo ya he acordado con su Sr. hermano un viaje a Biskra, Argelia; caravanas, oasis, camellos», pero entonces ya estaban ambos amigos separados para siempre a causa de amargos -acontecimientos. Rée había traído tatnbién la máquina de escribir comprada por Nietzsche a Hansun, en Kopenhage, que, por desgracia, ya había sufrido desperfectos durante el mismo viaje. Verdad es que un mecánico la reparó en el plazo de una semana, pero pronto dejó totalmente de prestar sus servicios. Sólo hay unas pocas cartas escritas a máquina, y no siempre aguantó ésta hasta el final.
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FILOCTECTO
El 27 de octubre ya puede escribir: «Desde ayer tengo la nueva vivienda, que promete proporcionarme una hermosa tranquilidad. Menos mal que el amigo Rée no me ha visto aquí en las últimas semanas - había caído hasta el último escalón de mis pretensiones. Ahora ya me puedo "dejar ver' - me ha costado mucha reflexión encontrar esta casa. Dirección: Génova, salitta della Battistine 8 (interno 6), pero sólo para Rée y no para cartas. Con cariño, vuestro Filocteto.» ¡Aquí encontramos por primera vez este pseudónimo!
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ELECTRICIDAD ATMOSFERICA CAUSA DE SUS MALES?
Igualmente cambiante era su salud, sobre todo en los primeros meses; su estado fue empeorando hasta un momento de crisis en torno a las Navidades. Sus lamentos no acaban nunca, y busca desesperado la causa: sobre una falsa pista, puesto que la busca sólo fuera, y cree ahora haber encontrado en la electricidad atmosférica una de las fuentes fundamentales. Esta idea ya le había impulsado a preguntar a Overbeck, en septiembre de 1881, con ocasión de su gran encargo de libros: «¿Existe una edición completa de los discursos de Dubois-Reymond?» Emil du Bois- Reymond (1818-1896) había publicado ya en 1848 una «Investigación sobre la electricidad animal». Además de ello, el 28 de octubre pide también el escrito «Meteorología», del médico Pierre Foissac, y justifica así su deseo: «Es a causa del terrible influjo de la electricidad atmosférica sobre mí - ello me hará andar vagando todavía por la tierra, tiene que haber mejores condiciones de vida para mi naturaleza. Por ejemplo en las altiplanicies mejicanas, al lado del tranquilo océano.» El libro llegó pronto, pero Nietzsche volvió a quedar defraudado, y el 14 de noviembre escribe a Overbeck al respecto: «... esa meteorología médica... es por desgracia una ciencia en la niñez todavía y para mi caso personal sólo una docena más de interrogantes...»
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DOLORES DE MUELAS Y DE VEJIGA
A finales de enero de 1882 informa a la madre: «Además de todo eso, desde octubre he estado sometido a grandes dolores de muelas - tengo aproximadamente seis muelas huecas.... » Nietzsche prosigue en su carta:«últimamente he conocido una nueva dolencia, que tiene su propia incomodidad: ahora me atormenta un padecimiento de vejiga y no quiere abandonarme.»
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ALEJAMIENTO CADA VEZ MAYOR DE WAGNER
A Wagner le repelía todo el nuevo derrotero emprendido por Nietzsche, que él iba anotando desde lejos, haciendo ocasionalmente observaciones al respecto. Así, en el «Caminante», lo indignaba la postura de Nietzsche. Wagner considera  como una aberración algo que advierte en Nietzsche: su influjo de los autores franceses, y piensa al respecto (6 de abril de 1880): «Sólo para liberarse de mí se entrega a todas las trivialidades», con lo que Wagner, en efecto, percibe correctamente un aspecto del cambio de Nietzsche. Y se da cuenta también de otra fuente de diferencias: cuando el 28 de agosto de 1880 visita la catedral de Siena y concibe allí, más o  menos, el modelo para su templo del Grial, Cosima y él piensan en el «tono encopetado, fríamente despectivo de Jacob Burckhardt», y ven en ello «huellas del influjo sobre Nietzsche». Esta aversión contra Burckhardt tenía una razón más profunda que superaba lo personal. Wagner no tenía una buena relación con el Renacimiento, que él consideraba como corrupción y ruina de la cultura europea. Lamentaba el triunfo de la «latinidad» sobre el espíritu germánico, triunfo que llega a expresarse en ese momento. «El influjo de la latinidad» (en el Renacimiento) «es la muerte de todo», afirma rotundamente todavía el 3 de enero de 1882, después de que había manifestado (el 2 de diciembre de 1881): «La gente como Nietzsche, pasando por el hombre renacentista Burckhardt, pueden decir lo que quieran: Erasmo, Petrarca, me resultan odiosos.» Ya en Tribschen el aire rígido y profesoral de Nietzsche había llamado la atención de Cosima, al menos como una curiosidad. Ahora, sin embargo, esto se trasforma en Wagner en una especie de aversión; ridiculiza al profesorado alemán en general como «husmeo de trufas» (28 de febrero de 1881). Saca (el 20 de febrero de 1881) la siguiente conclusión con respecto al típico erudito alemán: «Que la ciencia alemana no sabe absolutamente nada, y si dependiera de mí no daría un kreutzer por ella. Por una parte, el ejército; por otra los Profesores.» La antipatía de Wagner, pues, se dirige también contra el ejército de Bismarck, y a la vez contra la idea imperial representada por él. En esto hubiera estado totalmente de acuerdo Nietzsche. Pero en las consecuencias sus caminos divergían por completo. Mientras Nietzsche pretendía impulsar hacia un espíritu europeo supranacional, Wagner creía en el carácter germánico original como fuerza culturizante, que se despierta y representa en la obra de arte, sólo que entonces quedaba sepultado por el militarismo y estaba amenazado por la irrupción del elemento judío, del cual, precisamente, Nietzsche esperaba los impulsos fecundos. Por ello Wagner seguía con gusto al predicador de la corte, el berlinés Adolf Stöcker (¡respecto al que Nietzsche habría de escribir, en sus cartas de la locura, que le gustaría que lo fusilasen!), y seguía con interés la trayectoria del agitador antisemita y fundador de colonias Bernhard Förster, que habría de convertirse pronto en el indeseado cuñado de Nietzsche. Wagner le hace sitio en sus «Bayreuther Blátter», aunque censura ocasionalmente su «oratoria de comediante» (19 de abril de 1881) y se niega a firmar con él un manifiesto antisemita; a fin de cuentas él tiene permanentemente en casa a Josef Rubinstein como pianista, y está en el más estrecho contacto con el director de orquesta de la corte, el munichés Hermann Levi, y, otro judío,  Angelo Neumann viaja con su estudio del «Anillo» y paga a Wagner puntualmente los no escasos derechos de autor, corno uno de los pocos compañeros de negocios digno de confianza!
Wagner está encallado en su imagen del mundo, redondeada hace ya largo tiempo. Encuentra la fundamentación y acabamiento filosóficos en Schopenhauer, a quien se aferra impertérrito. A pesar de esta base pesimista Wagner alberga esperanzas y trabaja por una renovación cultural a partir de la fuerza del carácter germánico, como grecismo antiguo resurgido. En comparación intensa con el budismo y las doctrinas indias, Wagner se acerca --también aquí en contraposición a Nietzsche- cada vez más al cristianismo; y, en fin, dice de San Pablo (3 de mayo de 1882): « ... que ha sido el primer cristiano», cuando Nietzsche atacará precisamente la dogmática paulina como aberración del cristianismo auténtico.

1880-1882
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COMPLEJO DE CULPABILIDAD DE WAGNER
En su relación con Nietzsche Wagner también es consciente de una posible culpabilidad como consecuencia de su brusco carácter. El 29 de diciembre de 1881 recuerda muy en general «las violencias que tanto mortificaban a Nietzsche»; poco después (el 14 de enero de 1882) le viene claramente a la memoria un suceso determinado: Se está hablando de «vegetarianismo» y Cosima confiesa: «Desde que le oí encolerizarse hasta el extremo con Nietzsche por causa de este tema, no tuve ya el ánimo para ser vegetariana; Richard cuenta: 'Hay que ver cómo llegaba, no comía con nosotros, decía 'Yo soy vegetariano'. 'Usted es un asno', dije yo.» Parece que Wagner no recuerda los duros juicios sobre las composiciones de Nietzsche, a pesar de que tenía una opinión pobre de ellas. Seguramente la declaración del 12 de diciembre de 1882 se refiere a Nietzsche, aunque Cosima se calle tímidamente el nombre: «Hay personas buenas y malas, para cada una llega la hora de la decisión sobre si se es capaz, por amor a uno mismo, de sacrificar a los demás, o no. Como esta teoría resulta algo dura, sobre todo en relación a uno de los amigos, Richard dice: 'Hay detemiinadas naturalezas buenas, pero débiles, que a lo más acaban en la música mala'.» Y finalmente, al referirse el 17 de enero de 1883 a «las amistades infieles», y particularmente al caso de Nietzsche y Gersdorff (no al de Rohde, como indica Elisabeth sacándolo de su supuesta conversación con. Wagner; Rohde permaneció afecto a Wagner), «él piensa que es una auténtica vergüenza para nosotros no haber sabido encadenarlos mejor», puesto que en lo referente a Nietzsche «su curiosa naturaleza puede resumiese así: no tenía inteligencia alguna» (Wagner piensa probablemente que en la época de su amistad no tenía perfilada ninguna filosofía propia) «pero podía magnetizársele».
1880-1882
Biografía de Nietzsche















































































































































































































REGALO SENCILLO PARA KÖSELITZ
El 17 de febrero envía a Köselitz, como muestra de la nueva escritura de máquina, siete versitos de dos líneas, el tercero de los cuales no aparece en la edición de las cartas:  «No demasiado generoso, sólo los perros / cagan cada hora.»  Kóselitz alaba «la enjundia de los aforismos» y pregunta: «¿De dónde le viene a Usted de repente ese tono alemán antiguo? Podría aventurarse con toda tranquilidad a publicar unos cientos de tales versos como si se tratara de auténticos aforismos del tiempo de Sebastian Franck.»
1880-1882
Biografía de Nietzsche















































































































































































































AMOR FATI
La conciencia de tener una tarea, un encargo incluso, a saber, anunciar una nueva filosofía; todas estas cosas hicieron que Nietzsche adquiriera una autoconciencia acrecentada. Las más bellas palabras para manifestar con cuánta confianza y decisión miraba el futuro, aparecen en su carta a Malwida von Meysenbug de la segunda mitad de marzo (y no de febrero) de 1882.- «... es verdad que ya nos hemos dado mutuamente un último adiós... Entre tanto ha actuado en mí la fuerza vital y todo tipo de fuerza: de modo que vivo una segunda existencia... Pero no me está permitido acelerar nada ---el arco en que discurre mi trayectoria es grande, y en cada punto suyo he de haber vivido y pensado con igual profundidad y energía: tengo que vivir mucho todavía, ser joven largo tiempo todavía, aunque ya me acerque a los cuarenta.» Con ese ánimo alegre se fue Nietzsche el 29 de marzo a Sicilia, «al extremo del mundo», como le parecía a él; y se fue dispuesto a vivir aquella frase esencial con la que había abierto el libro IV de la «Gaya ciencia», el «Sanctus januarius» (Afor. 276): «Quiero aprender siempre más, a ver lo necesario en las cosas como lo hermoso: - así seré uno de aquellos que hacen hermosas las cosas. Amor fati: ¡sea éste mi amor desde ahora!»
1880-1882
Biografía de Nietzsche















































































































































































































IDILIOS DE MESINA
También en Génova, aunque sólo después de la partida de Rée, el 13 de marzo, surgieron algunos de los poemas que después, revisados y aumentados, aparecieron, a pesar de todo, en el número de junio del «Internationaler Monatsschrift», de Schmeitzner, bajo el título de «Idilios desde Messina». Es la única vez que Nietzsche da a la publicación poemas independientes, sin incrustarlos dentro del plan de una obra, es decir, dentro de un ámbito filosófico. Más tarde hará eso.- con el nuevo título de «Canciones del príncipe Volgelfrei»- cuando aparecen  como «Epílogo» a la segunda versión de 1887 de la «Gaya ciencia», cuya ampliación a cinco libros y el nuevo prólogo que le pone Nietzsche, le dan un nuevo tono.
1880-1882
Biografía de Nietzsche















































































































































































































FIGURAS EN TORNO A NIETZSCHE
«Figuras en torno a Nietzsche» es el título de un libro de Erich Podach, quien con ello se refiere a un hecho auténtico, aunque no se adecúe perfectamente a todas las personas incluidas en él, al menos quizá a «Lou». Hemos encontrado ya muchas veces, y de forma repetida, nombres que sólo nos interesan por su relación con Nietzsche. Rodean a Nietzsche como «monde», sólo tienen luz porque la reciben de él, y prácticamente sólo los vemos en ella. Se puede decir también que en el drama, o dramas, de la historia del espíritu que sucedieron sobre el escenario europeo en el último tercio del siglo xix, fueron más o menos figuras accesorias, personajes secundarios o incluso sólo meros comparsas.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































LOU VON SALOMÉ
Los Salomé eran de origen francés -hugonotes. Después de la terrible sangría a la nación, la expulsión de los hugonotes, se refugiaron en el norte, primero en Estrasburgo y luego en las antiguas provincias rusas del Báltico. El padre, Gustav Salomé (1804-1879), llegó a San Petersburgo en 1810 con sus padres, a la edad de seis años. Entusiasmado por la victoria rusa sobre Napoleón se decidió a seguir la carrera militar, que lo llevó al grado de coronel ya con veinticinco años. En 1831 el zar Nicolás I lo elevó a la nobleza de sangre como recompensa por su valiente comportamiento durante la rebelión polaca de 1830/31. El sucesor de Nicolás, el zar Alejandro II, lo nombró general e inspector de la Armada, con lo que Salomé fue a ocupar una vivienda en los recintos feudales del ministerio de la Guerra, en frente del palacio de invierno del zar. Estos nombramientos estaban en el espíritu de la época. Los zares se esforzaban por orientar su atrasada nación de acuerdo con modelos occidentales y para ello colocaron a muchos extranjeros, sobre todo alemanes y franceses, en altos puestos civiles y militares. El general von Salorné nos es descrito como «un hombre valiente, caballeroso, un gentleman de linaje, enérgica y firmemente enraizado en la fe reformista, pero en absoluto rígido ni pesado. Huellas del temperamento galo de sus antepasados se mostraban, sobre todo, en sus repentinos arranques sentimentales. Era conocido por su carácter ardiente, como lo sería más tarde su hija. Igual que ella se sentía atraído por las personas sobresalientes.» Parece que contó a Puschkin entre sus amigos. «Era ancho de espaldas, de figura grande, actitud severa, un aristócrata caluroso que vivió de acuerdo con el lema: noblesse oblige.» Se casó tarde, en 1844, con Louise Wilin (nacida en 1823), 19 años más joven que él, e hija de un «rico fabricante de azúcar del norte de Alemania y de ascendencia danesa... La muchacha, delicada, rubia, de ojos azules, siempre correcta en vestidos y conducta, llegó a hacerse una joven señora enérgica.»
Del matrimonio surgieron seis hijos: tras cinco niños, el 12 de febrero de 1861, les fue regalada una niña, que hizo las delicias del padre sobre todo. Se la bautizó con el nombre de la madre,    Mimada por el padre y por los hermanos, Louise creció en un entorno marcadamente masculino --al contrario que el niño Nietzsche, que había crecido en un entomo señaladarnente femenino hasta que entró en el internado monacal de Pforta. Tal suerte de disciplina, sin embargo, nunca la hubo para Louise. Muy pronto se resistió ---evidentemente con éxito-- a todo tipo de coerción educativa e impuso su propio camino. Había nacido para autodidacta y en ello consiguió y produjo cosas sorprendentes. Lo revolucionario lo lleva profundamente en la sangre como dote de su época. Su nacimiento coincidió casi exactamente con el día de la abolición de la esclavitud en Rusia. Con esta períclitada medida, sin embargo, no se había llegado al térmio de las reformas sociales, sino sólo abierto vía libre para exigencias mucho más amplias como, por ejemplo, la igualdad de derechos de formación de la mujer, que la joven Louise Salomé, muy al contrario que su madre, apeteció desde muy pronto; una meta por la cual Malwida von Meysenbug hubo de abandonar en 1852 su patria alemana y buscar cobijo en el exilio de Londres. La agitación tensa de aquella época tenía en Rusia dos móviles fundamentales. Por una parte, el nacionalismo que brotaba en toda Europa. En Rusia este movimiento va unido al nombre de Tolstoi y Dostoiewski en la literatura; Mussorgski, Glinka y Rimski-Korsakof en la música: en 1874 se estrenó en San Petersburgo la ópera popular rusa de Mussorgski  «Boris Godunow». Este despertar nacionalista trajo consigo el que «extranjeros» como los Salomé hubieran de sentirse extraños y excluidos hasta cierto punto; formaban una capa social cosmopolita soportada. Pero el nacionalismo ruso incluía otro germen todavía: el revolucionario social. También éste encontró expresión en la literatura y el arte, y penetró, por fin, en la realidad política, cosa que afectó sensiblemente a la familia von Salomé. De los hermanos de Louise sólo uno sobrevivió a la I Guerra Mundial y a la revolución rusa, pero en la mayor humillación. Y los últimos días de Louise fueron ensombrecidos y amenazados por la reacción frente a ello, por la Alemania nacionalsocialista. Murió con casi setenta y seis años, el 5 de febrero de 1937, como esposa del profesor orientalista F. C. Andreas, al que estaba unida desde 1887.
La primera gran conmoción política que hubo de vivir la joven Louise von Salomé fueron los tres atentados de 1879 contra el zar Alejandro II. Esto introdujo una disonancia tremenda en su juventud, por lo demás, hermosa, despreocupada, y brillante socialmente. Pero todavía la alcanzó con más fuerza, en ese mismo año, la muerte --demasiado temprano para ella - de la persona más profundamente amada: el padre. De improviso, con ello peligraban o se habían desvanecido los representantes externos de un orden, de un orden universal que, desde otro punto de vista, ya se había vuelto problemático, incluso se había socavado, en su interior-. Louise había perdido al Dios de su creencia de niña; en su edad juvenil ya estaba a la búsqueda de Dios. El acontecimiento definitivo para la pérdida de Dios fue bastante curioso: unos criados le hablaron de la desaparición de dos viejos; se trataba de dos muñecos de nieve que se habían deshecho bajo el sol primaveral y de los que sólo quedó un sombrero abollado y botones.La niña se había acostumbrado a exponer todas sus dudas y preocupaciones, en la intimidad, a Dios, a quien sentía y en quien creía como si estuviera presente y en trato personal con ella. En este caso se dirigió a él con la pregunta de si debía y podía suceder que algo que existía realmente desapareciera sin más. Pero no obtuvo respuesta a esa pregunta, y esta duda fue corroyendo a la niña hasta planteársela la cuestión decisiva de si Dios no contesta --porque también él ha desaparecido, porque tampoco él existe ya, no sólo para ella, sino para todo el universo.
Ante el pastor Dalton rehusó defitivarnente la confirmación. Esto le resultó tanto más fácil cuanto que en su vida había entrado un director espiritual de un tipo muy diferente: el pastor de la legación holandesa en San Petersburgo, Hendrik Gillot.
Cuando Gillot llegó, en 1873, a Petersburgo tenía treinta y siete años, era un hombre «de mundo», un orador espléndido, personalmente fascinante, liberal --para disgusto de sus colegas ortodoxos-, muy cultivado filosóficamente. Su modo de hablar de Dios fue un auténtico contrapeso al escepticismo y al acechante ateísmo en la capa social cultivada de Rusia, sus sermones, a pesar de pronunciarse en alemán u holandés, gozaron de consideración y se conviertieron en un acontecimiento social.   El camino hasta su pequeña iglesia no era largo, pero pasaron cinco años, sin embargo, hasta que Louise Salomé, ahora con dieciocho años, entrara por casualidad en su órbita; pero una vez que sucedió ello, la joven supo que había encontrado lo que necesitaba en aquel momento y en aquella situación. «Bueno, toda soledad tiene un final», y «Esto era lo que buscaba», eran frases que ella se decía a sí mísma. Louise solicitó inmediatamente por escrito una entrevista, y Gillot la recibió como a un hijo pródigo. Reconoció al instante la enminente dotación intelectual de la muchacha y comenzó su formación de acuerdo con ello. Durante meses fue Louise varias veces por semana a sus clases sin que su propia familia tuviera noticia de ello. Sus numerosos cuadernos de apuntes «dan una idea de la amplitud e intensidad de su trabajo bajo la dirección de Gillot. Uno de ellos muestra que estudió historia de la religión y comparó el cristianismo con el budismo, el hinduismo y el islam; se ocupó del problema de la superstición en las sociedades primitivas, del simbolismo de sus ritos y rituales, y reflexionó sobre los presupuestos fundamentales de la fenomenología de la religión. Otro de los cuadernos de notas trataba de filosofía, lógica, metafísica y teoría del conocimiento. Un tercero se ocupa del dogmatismo y de problemas como la idea mesiánica en el antiguo testamento y el dogma de la trinidad. Un cuarto, en francés, contiene notas sobre el teatro francés antes de Corneille, sobre la época clásica de la literatura francesa, sobre Descartes, Port Royal y Pascal. En un quinto se encuentran disertaciones sobre Krimhild y Gudrun y sobre María Estuardo de Schiller. Bajo la dirección de Gillot leyó a Kant y a Kierkegaard, Rousseau, Voltaire, Leibniz, Fichte y Schopenhauer... Louise consiguió así una formación intelectual que le serviría de mucho en su vida posterior. Incluso se despertó ya entonces su afición a escribir, puesto que Gillot le permitió redactar algunos de sus sermones dominicales», no para plena satisfacción de todos los «creyentes», que notaban una desviación excesiva de la Biblia. La muerte del padre hizo a Louise libre con respecto a la familia. Entonces confesó que recibía enseñanza de Gillot, a la vez que declaraba su salida de la comunidad reformada del pastor Dalton. La madre quedó mortalmente asustada. Llamó al para ella ambiguo Gillot y le colmó de reproches, pero este hábil hombre consiguió incluso hacerle comprender que las lecciones iniciadas estaban entonces en el momento justo en que debían ser proseguidas correctamente. Pero entonces sucedió algo que hizo imposible para Louise el continuar en el entomo de Gillot y en general en Rusia. No sólo Gillot era un hombre fascinante; Louise, de dieciocho años, delgada, rubia, con sus profundos ojos azules y su intelecto absolutamente excepcional, era también una muchacha fascinante. El maestro, veinticinco años mayor, él mismo padre de dos hijas de aproxímadamente la misma edad que Louise, llegó hasta el punto de tramitar la disolución de su familia y hacer una proposición de matrimonio a su alumna. Louise la rechazó rotundamente porque no se sentía madura para el matrimonio -para el que jamás se sentiría madura realmente-. El matrimonio sería toda su vida un problema no superado.
Esto no lo había pensado ni esperado el pastor Gillot; en esto se había confundido ese hombre avispado; ¡y no sería el único en sufrir tal despiste! La rotunda negativa hubo de herir profundamente el orgullo de aquel hombre mimado por el éxito, pero supo comportarse. No permitió la flaqueza del enfado, y siempre que más tarde Louise se dirigió a él en alguna situación anímica penosa, él demostró ser un amigo imperturbable. Ya entonces quiso continuar la enseñanza, a pesar de lo ocurrido, pero Louise supo que tenía que marcharse. Su madre estaba de acuerdo en acompañarla al extranjero. Pero surgió una dificultacl insospechada. Según la lógica burocrática, una persona no confirmada y cuya existencia, por tanto, no podía ser justificada por la iglesia, no existía en absoluto. Y una persona que no existía no necesitaba pasaporte alguno. Pero sin pasaporte no se podía abandonar Rusia por mucho tiempo. Gillot supo qué hacer en este caso. En mayo de 1880 fue con la madre y la hija Salomé a Holanda para una corta estancia, y allí llevó a cabo la ceremonia en una iglesia de pueblo, como invitado de un pastor amigo. «Ambos estábamos conmovidas durante esa curiosa celebración, que se llevó a cabo de acuerdo exactamente con mis indicaciones y que tuvo lugar un domingo como otro cualquiera en medio de los campesinos de los alrededores .... Mi madre... por suerte no entendió ninguna palabra de la infame alocución en holandés, ni tampoco la fórmula de la confirmación que venía al final - era casi la fórmula de una bendición nupcial: 'No temas, yo te he elegido, te he llamado por tu nombre: tú eres Mío, .» Gillot nunca pudo pronunciar su nombre en la versión rusa de «Ljola», y también le resultaba difícil en alemán. De ahí que bendijera ahora a su alumna con el nombre de Lou. Con ello echó sobre ella una red mágica y tomó posesión de ella como creación intelectual suya. Esto caló profundamente en la conciencia de la muchacha, quien conservó ese nombre ---como Peter Gast conservó el nombre que recibiera de su maestro.  El mundo quedaba abierto ya para Lou; pudo abandonar su patria rusa, aunque sólo bajo la tutela, soportada en principio pacientemente, pero no sin tensiones, de la madre. El primer objetivo. era Zürich, a donde ambas mujeres llegaron en septiembre de 1880. La Universidad de Zürich fue una de las primeras en Europa que admitía mujeres corno estudiantes. Se había formado en ella una pequeña colonia de juventud progresista y revolucionaria rusa, a la que Lou no se adhirió, sin embargo. También aquí ella seguiría su propio camino. En Zurich enseñaba el viejo paladín revolucionario Gottfried Kinkei, un apóstol de los derechos de la mujer, sobre todo de la igualdad de la mujer en las oportunidades de formación. También en Zürich hubo que vencer de nuevo un primer escollo formal. Lou no contaba con ningún diploma de estudios que le pemitiera matricularse en la Universidad. Se le hizo un «examen» a Lou y la aceptaron como estudiante. Lou no defraudó a sus profesores; era ambiciosa y trabajó duramente, aunque demasiado para su constitución juvenil y delicada. Ya el estudio extraordinario con Gillot había enterrado su salud, lo que fue un motivo más para abandonar la fría Rusia y buscar lugares más suaves de clima. En el otoño de 1881 tuvo que interrumpir sus estudios en Zürich. Por etapas, la madre y la hija se dirigieron a Roma, adonde llegaron a comienzos de febrero de 1882. Lou llevaba una recomendación de Kinkel para su vieja amiga de los días de la emigración en Londres, Malwida von Meysenbug, recomendación que surtió efecto: el 1 1 de febrero Malwida  recibió a «la joven rusa», como siempre fue llamada la rubia del Báltico, en su círculo más íntimo. Estaba encantada y admirada por la extraordinaria inteligencia de la muchacha, y creyó encontrar en ella un alma pareja y una continuadora de su propia obra vital. Una nueva confusión que habría de repetirse. Sucederá tambien con Nietzsche. En el otoño de 1881, en Zürich todavía,  Lou  compuso poesías, entre ellas la «Oración de la vida», por la que Nietzsche más tarde se sentiría tan impresionado que la unió a la parte de himno de su gran fantasía «Himno a la amistad», encargando todavía en 1887 a «Peter Gast» que le diera forma para piano y orquesta para publicarla, siendo la única de sus composiciones musicales con la que lo hizo. Nunca se pudo liberar de esta obra. Las palabras que lo tenían encadenado eran éstas:

«Ciertamente, así ama un amigo al amigo, como yo te amo, vida enigmática -
haya gritado de júbilo, o haya llorado en ti, me hayas proporcionado alegría, o dolor.»

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































MEMORIAS DE LOU
En sus «Memorias», escritas mucho más tarde, Lou ha conservado en el recuerdo el acontecimiento de la siguiente forma: «Una tarde de marzo del año 1882 en Roma, mientras estábamos reunidos unos cuantos amigos en casa de Malwida von Meysenbug, sucedió que, tras un sonar estridente de la campana de la puerta de casa de Malwida, su fiel factótum Trina entró precipitadamente musitando al oído de Malwida un encargo inquietante --a lo cual Malwida corrió a su secretär, reunió rápidamente dinero y lo sacó. Al volver a la habitación, a pesar de que venía riendo, el fino pañuelo de seda negro le revoloteaba todavía un poco, de excitación, en torno a la cabeza. A su lado entró el joven Paul Rée: amigo suyo de muchos años, querido por ella como un hijo, quien -recién negado precipitadamente de Monte Carlo- tenía prisa por enviar al camarero de allí el dinero que le hubo de prestar para el viaje, después de haber perdido en el juego todo, literalmente todo, sin resto alguno. Este antecompás, sensacionalmente divertido, a nuestra amistad, me molestó sorprendentemente poco: ésta se cerró en un instante - quizá incluso contribuyó a ella el que, a causa de ello, Paul Rée resaltara entre los otros, como perfilado por una luz más fuerte. En todo caso, su perfil nítidamente marcado, su ojo avispado, me resultó inmediatamente familiar debido a su expresión, en la que se unía en aquel instante algo chistosarnente compungido con algo extraordinariamente bondadoso.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































PAUL RÉE EN EL CASINO DE MONTECARLO
Paul Rée había dejado a Nietzsche el 13 de marzo en Génova, y luego fue a las mesas de juego de Monte Carlo. Durante una visita anterior en compañía de Nietzsche, la presencia de éste había impedido la fiebre del juego. Ahora se desquitó Rée y perdió todo su dinero efectivo, de modo que incluso hubo de hacerse prestar el dinero para proseguir el viaje. Seguramente todo esto sucedió rápidamente, quizá incluso en una sola noche. De modo que se puede suponer que la llegada de Rée a Roma ocurrió ya el 15 ó 16 de marzo.

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































LOU LA UNICA QUE PODRÍA COMPRENDER A NIETZSHE
Paúl Rée y Malwida llegan a pensar que Lou podría ser la única compañera digna de Nietzsche, por la agudeza de su inteligencia, y la única que podría emprender con él discusiones interesantes y fructíferas. Así, el 27 de marzo, Malwida von Meysenbug escribe a Nietzsche: «Una chica muy curiosa (creo que Rée ya le ha escrito sobre ella), a quien, entre otros muchos, debo mi libro; me parece que aproximadamente ha llegado a los mismos resultados que usted, hasta ahora, en el pensamiento filosófico, es decir, al idealismo práctico, prescindiendo de todo presupuesto metafísico y de toda preocupación por la explicación de problemas metafísicos. Rée y yo coincidimos en el deseo de verle algún día con este ser extraordinario.»

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































NIETZSCHE RECHAZA PROPUESTA DE MATRIMONIO
Nietzsche escribe la carta del 21 de marzo de 1882 a Paul Rée con su máquina de escribir, lo cual influye en el estilo. Las frases aparecen unas al lado de otras, sin ilación, áridas; se trata de un catálogo de respuestas y notificaciones. Así, aparece una cosa tras de otra: «El joven funcionario le saluda - ¡Ecco! - Overbeck me ha enviado mi dinero - Con él tengo ya para unos cuantos meses. - Salude a esa rusa de mi parte, si eso tiene algún sentido: estoy ansioso de esa clase de almas. Próximamente me lanzaré al asalto de ella. - La necesito en consideración de lo que quiero hacer en los próximos 10 años. - Un capítulo muy diferente es el matrimonio - A lo máximo me podría pemíitir un matrimonio de dos años, y esto sólo en consideración de lo que he de hacer en los próximos 10 años.» Esto no significa otra cosa que: toda idea de un matrimonio auténtico resulta imposible, ya de principio, debido a la tarea vital prevista. Si existieran matrimonios temporales... - pero no existen, eso lo sabe también Nietzsche. Así que, tal como están las cosas, Nietzsche rechaza la propuesta de Rée

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































RÉE INTERMEDIARIO DE NIETSCHE ANTE LOU
Después de pocas horas de conocimiento, Nietzsche estaba tan subyugado por la personalidad de Lou (ahora de veintiún años; algo más de dieciséis años más joven, pues, que Nietzsche) que se decidió a una propuesta de matrimonio, tan precipitada y torpemente como lo hiciera seis años antes (el 11 de abril de 1876) en Ginebra con Matildde Trampedach. Como entonces en Ginebra, Nietzsche volvió ahora a interpretar mal la situación y encomendó a Paul Rée la engorrosa misión del casamentero: un desacierto semejante al que cometió con Hugo von Senger al solicitar su mediación. El mismo concertó una entrevista con la madre, en casa de ella, para la tarde del día siguiente, el 26 de abril.

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































REE HACE LO MISMO QUE NIETZSCHE
Con la misión encargada, Nietsche, puso a Rée en el mayor compromiso, puesto que entre Lou y Rée había sucedido algo que Nietzsche no podía notar en absoluto en tan poco tiempo. También Rée --como antes que él Gillot y ahora, después de él, Nietzsche--- había dado el mismo paso en falso. Lou Salomé informa al respecto: «Ya esa misma noche [la del primer encuentro con Rée, como diariamente sucedería a partir de entonces, nuestras apasionadas conversaciones sólo acababan en el camino a casa, por rodeos... Estos paseos por las calles de Roma, bajo la luz de la luna y las estrellas, nos acercaron pronto tanto que comenzó a desarrollarse en mí un plan maravilloso sobre el modo como podríamos consolidar nuestras relaciones... Paul Rée se comportó primero de modo totalmente equivocado al someter a mi madre, para mi pesar y enfado, un plan totalmente diferente ---un plan matrimonial---, que dificultó hasta el infinito su consentimiento en el mío. Tuve primero que hacerle plausible a él mismo hacia dónde me dirigían la vida amorosa concertada ya para toda mi existencia y mi ansia de libertad totalmente desatada.»

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































MALWIDA ENTERADA DE LA MOVIDA DE REE
Tampoco Malwida von Meysenbug se había dado cuenta de nada de esto hasta que Rée hubo de aclarárselo. Tras la desilusión producida por el tajante rechazo de su proposición matrimonial, el frío analista de los sentimientos morales no vio otra salida al aprieto producido por su pasión amorosa que la huida. Quería marcharse y tenía que justificarlo ante Malwida. Lou, sin embargo, le obligó a que se quedara y a traspasar su pasión a la fuerza del intelecto. También Malwida le aconsejó permanecer, pero no ocultó su decepción por los paseos nocturnos largo tiempo mantenidos en secreto. Los censuraba, no por mojigatería, sino por un conocimiento y experiencia bien fundados. Así, escribe el 30 de marzo a Paul Rée: «Con Lou Salomé ya he aclarado totalmente mi punto de vista, y, dado que también lo he hecho con usted, a partir de ahora estoy libre de toda responsabilidad; pero, como amiga y conocedora de las personas y de la vida, aconsejo no hacer determinadas cosas. Siempre resulta peligroso tentar al destino; con ello se entrega uno en manos del azar, y lo que en el presente y en el recuerdo podía ser algo puro, claro y hermoso, adquiere disonancias y se vuelve turbio.» Y dado que, a pesar de ello, continuó así la relación, el 25 de mayo, en una larga carta a Zürich, advierte de nuevo a Lou.. «El acompañamiento a casa me resultaba molesto sólo en la idea de que ello pudiera disgustar a su mamá; y yo no quería que ella pudiera pensar que en mi casa se promovía otra emancipación que no fuera la intelectual más noble... Pero entonces llegó la muy tímida confesión de los paseos, la cual parecía hacérseme... sólo a causa de la mala conciencia. Yo sabía cómo había peligrado aquí, por cosas parecidas a ésas, la fama de varias jovencitas... Si un conocido la hubiera encontrado en mitad de la noche, no hubiera podido tomársela a mal que le resultara extraño, y ¿qué hubiera hecho Rée si un oficial, u otro  cualquiera, le hubiera dicho a usted algo desagradable? ¿Batirse en duelo?!»

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































LOU SUPERA A TODOS CON SUS PLANTEMIENTOS
Lou alimentaba realmente un plan osado, como hubo de confesarse a sí misma; a pesar de ello forzó a su realización, parcial al menos, tal como estaba acostumbrada en general a imponer siempre su voluntad. Escribe al respecto:
«Lo que más inmediatamente me convenció de que mi plan, afrentoso para las costumbres sociales entonces vigentes, podría llevarse a cabo, fue, primero, un simple sueño nocturno. Vi un agradable gabinete de trabajo, lleno de libros y flores, flanqueado por dos dormitorios, con camaradas de trabajo yendo y viniendo a nuestra casa, unidos en un circulo alegre y serio»; y más adelante: «Lo inesperado sucedió cuando   Nietzsche apenas hubo tenido noticias del plan de Paul Rée y mío, se adhirió a él como el tercero. Incluso se fijó pronto el lugar de nuestro futuro trío: habría de ser... París, donde Nietzsche quería oír a ciertos colegas... A Malwida esto incluso la tranquiliza un poco, puesto que allí nos veía protegidos por sus hijas adoptivas Olga Monod y Natalie Herzen... Pero para Malwida lo mejor hubiera sido que la señora Rée acompañara a su hijo y la señorita Nietzsche a su hermano.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































EPISODIO DEL MONTE SACRO
 En los días en que conoció a Lou, Nietsche estaba transformado. ¿Qué había sucedido? ¿qué es lo que había producido, corno por encanto, esa trasformación? Amigos y enemigos se han esforzado en dar aclaraciones y explicaciones de ello, pero lo que parece cierto es que sólo queda una respuesta decorosa, la que da Tristán al rey Marke: « ... eso no te lo puedo decir; y lo que preguntes, eso no lo podrás saber nunca.» También la única testigo - Lou - parece querer darnos la misma respuesta. Sólo sabemos que Nietzsche, en esos pocos días en el lago de Orta, hizo una vez una excursión solo con Lou, en la que, como informa ella misma: «el cercano Monte sacro parece habernos encadenado; al menos se originó una involuntario ofensa a mi madre por el hecho de que Nietzsche y yo permanecimos demasiado tiempo sobre el Monte sacro como para poder recogerla a tiempo, cosa que también tomó muy mal Paul Rée, quien mientras tanto estuvo entreteniéndola». En ese paseo Nietzsche fue subyugado por el misterio del amor. Se trata del «mysterium de Monte sacro», como quedará en su recuerdo. Lo que allí suceclió -interna y externamente-- produce una comprensible curiosidad. Más tarde Lou contestó a una pregunta al respecto: «Si besé a Nietzsche en el Monte sacro, es algo que ya no lo sé.» Naturalmente que lo sabía, pero ante una pregunta así sólo queda la respuesta de Tristán. También ella estaba fascinada por la personalidad de Nietzsche, a pesar de todas las reservas y de un sentimiento, siempre insuperado, de distancia. A pesar de su juventud poseía la capacidad de sentir qué alma tan rica había encontrado y que se había topado con una persona de una profundidad inusitada de vivencias.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































ANTE EL MONUMENTO DE LUCERNA
Ante el monumento en Lucerna, Nietzsche reitera personalmente a Lou su proposición matrimonial «porque después le pareció insuficiente la recomendación romana que de él hiciera Paul Rée», como recuerda Lou.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































NEGACIÓN DE LOU
Lou, de nuevo, le manifiesta su negativa y le explica otra vez su plan de vida: vivir tanto con él como con Rée en amistad de camaradería, como una comunidad de estudio y, de trabajo.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































VISITA CON LOU A TRIBSCHEN
 En los días de Lucerna Nietzsche había irnpulsado a Lou a una excursión cargada de recuerdos a Tribschen. La misma Lou nos cuenta: «el lugar en el que había vivido con Wagner días inolvidables. Mucho, mucho tiempo estuvo sentado allí, a la orilla del lago, en silencio, embebido en profundos recuerdos; después, haciendo dibujos con el bastón en la arena húmeda, habló en voz queda de aquellos tiempos pasados. Y cuando cruzó su mirada, estaba llorando.» ¿Había esperado quizá Nietzsche, con Lou a su lado, conjurar definitivamente el espíritu, que todavía le dominaba con fuerza, de la mujer más admirada, Cosima Wagner?

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































LOU CRITICA LA FALTA DE GUSTO DE NIETZSCHE
Sobre esa fotografía Lou afirma lo siguiente: «Al mismo tiempo Nietzsche gestionó también la fotografía de nosotros tres, a pesar de la fuerte oposición de Paul Rée, que durante toda su vida conservó una repugnancia enfermiza ante la reproducción de su cara. Nietzsche, con el ánimo exaltado, no sólo se empeñó en ello, sino que se preocupó personal y solícitamente de todos los detalles -como del pequeño (¡resultó demasiado pequeño!) carromato, incluso de la cursilería de la rarna de saúco en la fusta, etc.» Así pues, Nietzsche fue el responsable, según Lou, como regisseur, de la idea sin gusto para la fotografía.

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































MENSAJE OCULTO DE NIETZSCHE EN LA FOTOGRAFÍA
Pero la trágica ironía que en la fotografía se nos muestra no puede despacharse con un rápido juicio de gusto. En realidad era Lou la que intentaba uncir a los dos hombres a su carreta, y ambos filósofos se sometieron. Pero hay que tener presente de nuevo la cercanía de Tribschen, es decir de Wagner.

En las «Walkirias», al comienzo del acto II, Brünnhilde dirige a Wotan las siguientes palabra:
                      «Te aconsejo, padre,
                      que te prepares tú mismo;
                      dura tempestad
                      has de vencer.
                      Fricka, tu mujer, se acerca
                      en el carro con la yunta de carneros.
                      ¡Ea, cómo blande
                      la fusta dorada!
                      Las pobres bestias
                      gimen de miedo;
                      furiosamente rechinan las ruedas;»

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































RESERVA EN EL TRATO ENTRE NIETZSCHE Y LOU
En la relación de Lou Salomé con Nietzsche, contrariamente a la relación con Rée, siempre quedó un resto de reserva. Aunque él en las cartas se dirija a ella por el nombre, así por ejemplo <«ni querida "u», y ella le conteste con «querído «amiga», quedó siempre el «usted» de la distancia. En los aforismos compuestos el verano siguiente en Tautenburg encontramos la frase: «Mientras mayor es la intimidad entre dos personas, más firmes fronteras exige.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































EXTRAÑO GRUPO DE TRABAJO
Despues de su estancia en Tribschen con Lou Salomé, Nietzsche, se dirigió a Naumburg, para dedicarse allí a la confección del manuscrito para la imprenta de la «Gaya ciencia». Este surgió en un extraño grupo de trabajo. El 19 de junio de 1882 lo describe drásticarnente Nietzsche a su Heinrich Köselitz: «El tormento de la producción del manuscrito, con ayuda de un viejo comerciante en bancarrota y asno, fue extraordinario: he jurado no volver a sufrir cosa semejante.» Elisabeth fue quien dispuso las cosas, con buena intención y en consideración a los débiles ojos de su hermano: ella leía en voz alta, al dictado, lo escrito a mano, Nietzsche lo controlaba como oyente, y el viejo a quien se había recurrido tenía que escribir un texto limpio de acuerdo con ello. Fuera que éste oía mal o que la pluma se le resistía de vez en cuando, el caso es que no siempre llegaba al papel el texto deseado por el autor, con lo que hubo de hacerse un penoso trabajo de corrección. En realidad, la idea de Elisabeth tenía que haber resultado bien en la práctica, lo único fue que no tuvo buen tacto en la elección de la persona adecuada, lo que más tarde habría de repetirse, por desgracia, más de una vez y de modo mucho más funesto todavía. De modo que, así, el trabajo iba muy lento y se fue alargando hasta mitad de junio.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































PETICIÓN DE AYUDA A KÖSELITZ
El 19 de junio pregunta Nietzsche a Köselitz: «si Usted me podría (¡no hablo de 'querer', mi viejo y fiel amigo!) ayudar en la corrección de la 'Gaya ciencia' --mí último libro, como supongo-. ¡Sinceridad hasta la muerte! ¿no es verdad?»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































IMPRESIÓN DE LA GAYA CIENCIA
El 24 de junio Nietzsche informa a Overbeck: «Teubner está imprimiendo ya la 'Gaya ciencia': Köselitz ayuda en la corrección. La confección del manuscrito para la imprenta fue penosa; ¡ojalá que sea la última vez por muchos años!»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































VIAJE FRUSTRADO A BERLÍN PARA VER A LOU
Nietzsche escribe a Lou: «¿Vale que me traslade ahora a Salzsburgo (o Berchtesgaden), es decir, al camino hacia Viena? Cuando estemos juntos le escribiré algo en el libro que le he enviado.» (Se trata de «Humano -demasiado humano.») Pero, inesperadamente para Nietzsche, Lou, como resultado de una activa correspondencia con Rée, se traslada a casa de la familia Rée en Stibbe. De camino hacia allí permanece algunos días en Berlín, desde donde el 14 de junio escribe a Nietzsche a Naumburg diciéndole que su viaje va tan rápido que ya no hay tiempo para un encuentro. Nietzsche le responde a vuelta de correo:«desde hace media hora estoy melancólico y desde hace media hora me pregunto por qué - y no encuentro otro motivo que la noticia que me acaba de proporcionar su amable carta de que no nos veremos en Berlín. ¡Vea Usted ahora qué clase de persona soy! Pues bien: mañana por la mañana, a las 11, estaré en Berlín... Mi intención es  que me permita acompañarla dentro de unas semanas hasta Bayreuth, supuesto que Usted no encuentre una compañía mejor. -¡A esto se llama decidirse rápidamente!» Y: «Berchtesgaden para mí está 'refutado'. Provisionalmente me quedo en Grunewald. -Manuscrito terminado. ¡Por el mayor asno de todos los escribientes! » Al no poder encontrar a Lou, Nietzsche no ocultó su decepción y le contesta inmediatamente (el 7 de junio): «Estaba tan preparado para Berlín y Grunewald que en cada momento estaba dispuesto a partir. Así pues ¿sólo después de Bayreuth volveremos a vernos? ¿y además sólo 'quizá'? Wamrbrunn no es lugar apropiado para mí; por otra parte me parece más aconsejable no exponer nuestro trío tan a menudo en público este verano, como resultaría de esa estancia en Warmbrunn: mejor nuestros planes de otoño y de invierno. Soy demasiado conocido en esta Alemania.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































CITA CON LOU EN TAUTEMBURG
El pastor de Tautenburg, Stölten, había tenido la idea de dar un impulso económico a aquel pueblo modesto, romántico, situado en el bosque de Turingia, abriéndolo al aluvión turístico creciente, para lo que él mismo -cosa que no era extraña entonces-- se convirtió en posadero. Nietzsche, de todos modos, no vivió en su casa, sino en la del joven matrimonio de campesinos Hahnetnann. Una semana después del fracasado asunto de Grunewald, el 25 de junio de 1882, Nietzsche viajó a Tautenburg, donde, con pequeñas interrupciones, permaneció dos meses, exactamente hasta el 27 de agosto. Elisabeth lo acompañó, pero se volvió el 27 de junio.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































CONFESIÓN A LA FAMILIA DE SU RELACIÓN CON LOU
En los días que hubo entre la vuelta de Grunewald y la partida para Tautenburg, Nietzsche, hubo de «confesar» a su hermana, y posiblemente también a su madre, el asunto de Lou. El 27 de junio puede contar a Lou: «Entretanto he comunicado a mí hermana todo aquello que concierne a Usted. Tras el largo tiempo de separación la encontré tan evolucionada y madura como antes, digna de toda confianza y muy amable conmígo... así que creo in summa que Usted puede intentarlo con ella y con nosotros. -Pero Usted pensará que todo mí silencio fue innecesario. Lo he analizado hoy y encontré como última justificación: desconfianza frente a mí mismo... Tuve que callar porque hablar de Usted me hubiera trastornado (como me pasó con los buenos de los Overbeck).» Ahora - y sólo ahora - puede, el 30 de junio, acceder a la estancia veraniega en común, que Nietzsche le había propuesto el 26 de junio. El 2 de julio le vuelve a escribir: ¡«Ahora se ha aclarado el cielo sobre mí! Ayer a mediodía me sentí como si fuera mi cumpleaños. Usted envió su consentimiento, el regalo más bello que nadie me hubiera podido hacer ahora - mi hermana envió cerezas, Teubner envió los tres primeros pliegos de imprenta de la 'Gaya ciencia'; y, además de todo eso, acabé la última y definitiva parte del manuscrito y con ella la obra de 6 años (1876-1882), todo mi 'librepensamiento' ¡Oh, qué años!... oh, querida amiga, siempre que pienso en todo esto me conmuevo y emociono y no acierto a comprender cómo ha podido salir bien: me llenan completamente un sentimiento de autocompasión y de victoria. Puesto que se trata de una victoria, y de una completa -ya que incluso ha vuelto a asomar la salud de mi cuerpo..., y todos me dicen que parezco más joven que nunca.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































NIETSCHE NECESITA DE LOS SERVICIOS DE SU HERMANA
Para su cita con Lou en Tautemburg Nietzsche necesitaba urgentemente de los servicios de su hermana para que con su presencia evitara el escándalo burgués que significaría el encuentro que él, por su parte, había planeado con Lou en el nido del bosque. Y Elisabeth también le prestó ese servicio. El que Elisabeth de vez en cuando tomara conciencia de la arnbigüedad -o incluso indignidad-- de su papel y perdiera los nervios por ello, acarreó algunas perturbaciones al idilio veraniego y llevó finalmente a la desaparición de la servicialidad fraternal. En los primeros momentos, sin embargo, Elisabeth ya había apalabrado un alojamiento en la casa parroquial, y Nietzsche gestiona ahora diligentemente la confinnación: tres habitaciones por 12 marcos diarios para las dos damas: la hermana y Lou.

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































ENVIO A KÖSELIT DE UNA POESIA DE LOU
También confiesa a Köselitz ahora su nuevo conocimiento, y por cierto con una curiosa introducción. Al envío del 1 de julio de los pliegos de pruebas de la «Gaya ciencia» adjunta Nietzsche, sin comentarios y escrita de su mano, la poesía de Lou Salomé, «En el dolor», de modo que Köselitz hubo de considerarla como un producto de Nietzsche. Este, extrañado, le escribe: «Conservaré fielmente su poesía, llena de grandeza; créme que me estoy esforzando para comprenderla dentro del espíritu en que ha sido compuesta.» El 13 de julio Nietzsche aclara por fin: «Aquella poesía... no era mía. Pertenece a las cosas que ejercen sobre mí un influjo total; todavía no la he podido leer nunca sin lágrimas... Esa poesía es de mi amiga Lou, de la que Usted seguro que no ha oído hablar aún. Lou... tiene veinte años... es despierta como un águila y animosa como un león y, sin embargo, una chica muy juvenil y femenina... Después de Bayreuth vendrá adonde estoy, y en el otoño nos trasladaremos juntos a Viena. Viviremos en una misma casa y trabajaremos juntos; está preparada sorprendentemente para mi modo de pensar y para mi tipo de pensamiento. Querido amigo, con toda seguridad nos concederá el honor a ambos de apartar de nuestra relación la idea de un galanteo. Somos amigos y consideraré sagrada esa muchacha y esta confidencia. -A propósito, posee un carácter increíblemente firme y sincero.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































FRACASO EN LA RECONCILIACIÓN CON WAGNER
Doce años más tarde, como un vago recuerdo, observa Lou Salomé en su libro sobre Nietzsche: «Wagner abandonó la habitación muy irritado y prohibió que ante él volviera nunca a pronunciarse el nombre.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































LOU EN LAS VELADAS DE BAYREUTH
Elisabeth Nietzsche y Lou Salomé tenían entradas para la segunda representación, el 28 de julio. Se habían encontrado el 24 de julio en Leipzig con el fin de continuar juntas el viaje a Bayreuth. Por medio de Malwida von Meysenbug, Lou fue introducida en la casa Wahnfried y asistió a las «veladas Wahnfried». Sobre tales veladas Lou Salomé escribe en sus Memorias: «Muchas cosas respecto a la vida de la familia, a pesar de lo trastornada que estaba por el tremendo aflujo de visitantes de todas las naciones. De allí donde se encontraba en el punto central, Richard Wagner --que debido a su pequeña talla, constantemente sobrepasada, sólo era visible durante instantes, como un surtidor que brotara de repente-- surgía siempre el mayor bullicio; al contrario que la aparición de Cosima, que por su altura sobresalía entre todos ante los que pasaba arrastrando su larga cola sin fín, que la cercaba ceremoniosamente, a la vez que le proporcionaba distanciamiento. Por amabilidad hacia Malwida, esa mujer indescriptiblemente atractiva y de noble apariencia, vino personalmente a visitarme en una ocasión, permitiéndome con ello una larga y detenida conversación con ella.....Entre los más próximos a los Wagner hice amistad, sobre todo, con el pintor ruso Joukowsky... Sobre el acontecimiento cumbre, el festival mismo de Bayreuth, no me es lícito expresar el mínimo sonido audible: hasta tal punto me cupo inmerecidamente en suerte, a mí, oído sordo para la música, que asistía a él carente de toda comprensión y de cualquier merecimiento.» Para Lou, el mundano, artista, libre y compatriota Joukowsky, resultó un conocimiento estimulante y divertido; y para Joukowsky, la atrevida muchacha, que se movía de modo tan poco convencional, pero segura y libre, sobre la platea social, fue una buena ocasión para dar pábulo a su galantería.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































CELOS DE ELISABETH
De pronto, Elisabeth, en la semana en que hubo de contemplar esto, se llenó de indignación y celos. Elisabeth tenía entonces treinta y seis años, era soltera, nunca había sido cortejada. Tuvo que acostumbrarse a una existencia de solterona en una pequeña ciudad aburrida; continuaba, y todavía por largo tiempo, bajo la custodia y la sujeción de una madre mojigata. El horizonte que le había sido concedido estaba fijado por una casa modesta y las consabidas tertulias de café. Para ella sólo existía um salida a un mundo superior: levantando los ojos hacia su hermano, que la apreciaba desmesuradamente, a pesar de que ya la había rechazado fríamente durante largo tiempo, en cuanto se trató de su mayor intimidad, de su obra, de su filosofía. Y sin embargo, ella creía haber conseguido con respecto a él una posición que no tenía nadie excepto ella, por la que había sufrido y sacrificado algunas cosas y, sobre todo, soportado conmociones religiosas, y que tenía que defender ahora que la veía en peligro de repente; y en peligro a causa de una chica de veintiún años, que se comportaba «escandalosamente», de acuerdo con criterios burgueses, que coqueteaba con todos los hombres, que tenía que librarse penosamente de proposiciones matrimoniales, hechas una detrás de otra y que, sin ser musical ni tener relaciones ni inteligencia, se había introducido hasta lo más íntimo en la casa de Wagner, mientras que ella, como hermana del antiguo apóstol, ahora apóstata y proscrito, se veía reducida aquí a una posición más bien de segundo rango. Pero eso no era todo. Esa jovencita intimaba con personas que Nietzsche ni siquiera conocía de nombre, como ese horrible Joukowsky, y se pemtía pavonearse, como la amiga más íntima de Nietzsche, de estar introducida en su filosofía, de conocer ideas y problemas con los que él luchaba como nadie en su interior más oculto.
Lou Salomé
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INCIDENTE DEPLORABLE EN JENA
El 7 de agosto Elisabeth y Lou volvieron a encontrarse en Jena en casa del profesor Gelzer, un amigo, donde dieron lugar a un incidente extraordinariamente deplorable. Elisabeth descargó toda su mezquina indignación en venenosos reproches. La atacada devolvió el golpe con una alocución desenfrenada y mordaz, destruyendo la imagen que Elisabeth se había hecho de su hermano. Hirió a la que se había convertido en enemiga suya allí donde más le dolía: en la fe, en la moralidad y en la beatitud ascética de su hermano.
C. A. Bernouilli, en su artículo «La experiencia nietzscheana de Lou», relata una anécdota del tiempo de Sorrento. Según ella, «una joven sorrentina se personaba en la quinta de cuando en cuando y regularmente. Venía para Nietzsche. Pero el cuidado por la corrección externa, el horror al escándalo y a las habladurías, era algo tan pronunciado en él, que pidió a su amigo Rée que ante la señorita von Meysenbug hiciera pasar por suyas las visitas de la aldeana. Paul Rée hizo este favor a Nietzsche, incluso con cierto gusto, dado que en este capítulo no tenía prejuicio alguno.» Por desgracia Bernouilh, no indica la fuente de esta anécdota, de modo que su «verdad» resulta algo cuestionable. Pero si las cosas sucedieron realmente así, es posible que Paul Rée se lo contara a Lou, antes incluso de su viaje a Bayreuth y Tautenburg, para dernostrarle que su nuevo amigo no era tan cándido e inofensivo como él mismo se hacía pasar y como se le consideraba. Rée estaba celoso, puesto que también él amaba a Lou y temía perderla.  Lo que sí se deduce ciertamente de la correspondencia es que Paul Rée dio cuenta a Lou del extraño párrafo epistolar en el que Nietzsche habla de un posible «matrimonio» fijado para el plazo de dos años y que Rée aceradamente interpretó como una seria proposición de Nietzsche de un «amancebamiento». Y existe todavía la posibilidad de un tercer suceso, a saber, que Nietzsche, en el curso de la conversación ante el Löwendenkmal en Lucerna  pudo haber propuesto intentar primero una vida en común sin vínculo legal, en el curso de la cual Lou podría madurar para el matrimonio definitivo. A fin de cuentas este punto de vista no resultaba tan extraño a Nietzsche, puesto que también en su tiempo se daban muchos casos de éstos y, uno de los más famosos lo había vivido él en la mayor cercanía: en la noche en que Cosima dio a luz a su hijo prenupcial de Wagner, Nietzsche estaba en Tribschen, como invitado, bajo el mismo techo.

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































PREPARACIÓN DEL NIDO EN TAUTEMBURG
Las autoridades municipales de Tautenburg sabían ---por insinuación de Nietzsche o por sí mismas-- que hospedaban a un visitante importante y se preocuparon por que se encontrara a gusto. Los umbrosos caminos del bosque preferidos por Nietzsche fueron ampliados y arreglados, se colocaron no menos de cinco bancos de descanso en los lugares en que Nietzsche gustaba de pararse, a los que se les puso nombres elegidos por él. Se dejó también a su elección el texto y la forma de las plaquitas conmemorativas. Nietzsche eligió dos nombres, Uno de ellos fue: «El hombre muerto», porque la parcela de bosque correspondiente se llamaba así; parece que en la Guerra de los Treinta Años se encontró allí un muerto desconocido. Nietzsche gustaba de ese lugar especialmente, cosa que resultaba algo inquietante para Lou, a quien repelían las bromas macabras de su amigo. El otro nombre fue para un banco redondo en torno a un haya: «La gaya ciencia». La primera vez que Nietzsche habla de ello es en una tarjeta postal del 13 de julio. El 18 de julio encarga a la hermana:«...consulta con un especialista sobre qué tipo de plaquitas y de letreros se conservan mejor», y le dibuja las dos plaquitas, rectangulares y con el título en el medio. El domingo 23 de julio va a Naumburg esperando poderse llevar en esa ocasión las plaquitas, pero todavía el 7 de agosto ha de quejarse a la madre: «Es una lástima que las plaquitas sigan sin estar puestas: van a llegar, al fín, cuando todos los visitantes estén fuera, y las tormentas de otoño ante la puerta.» ¿Qué visitantes le interesan? ¿a quiénes quiere impresionar? ¡Unica y exclusivamente a Lou, por supuesto! Después del 7 de agosto ya no volvernos a oír nada de las plaquitas, los acontecimientos tomaron un curso suficientemente malo como para que Nietzsche tuviera aún que preocuparse de tales pequeñeces.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































HECHOS PROBLEMATICOS EN TAUTEMBURG
Su hermana le informa excitada de la escena de Jena con Lou y repite a Nietzsche todas las acusaciones sobre los chismorreos de Bayreuth. Por esa razón Nietzsche, a la mañana siguiente, saluda a Lou ostensiblemente de mal humor, se entabla una discusión entre los dos que, sin embargo, termina en armonía. Esto vuelve a repetirse algunas veces en las tres semanas escasas de su estancia en común desde el lunes 7 de agosto hasta el sábado 26 de agosto. Ya después de la segunda semana, el 20 de agosto, Nietzsche escribe a Kóselitz: «Cada cinco días tenemos una pequeña escena de tragedia.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































DISCUSIONES FILOSÓFICAS
A pesar de ello fue un tiempo, para ambos, filosóficamente fructífero. Elisabeth, naturahnente, no significaba nada al respecto. Se la trató como si no existiera. La mayoría de las veces hubo de dar sola sus paseos, y si se llegaba a una conversación, o bien le resultaba incomprensible o bien se horrorizaba por los juicios morales, críticos y provocativos. Nietzsche y Lou, por el contrario, vagaban horas y horas por los bosques, continuando sus conversaciones, a menudo, hasta bien entrada la noche. En su diario, que escribió en Tautenburg para Paul Rée, Lou escribe al respecto: «En estas tres semanas hemos conversado hasta el agotamiento; curiosamente él aguanta ahora cerca de diez horas diarias de charla. En nuestras veladas, cuando la lámpara, vendada como un inválido con un paño rojo para que no dañe sus pobres ojos, arroja sólo un debil resplandor por el cuarto, siempre llegamos a hablar de trabajos en común... Sorprendente que en nuestras conversaciones aboquemos involuntariarnente al borde de abismos, a aquellos lugares de vértigo adonde alguna vez se ha subido en solitario para mirar desde allí a lo profundo. Siempre hemos elegido los caminos de gamuzas, y si alguien nos hubiera escuchado, habría creído que eran dos diablos los que conversaban.» Compusieron juntos aforismos que Lou inventaba y Nietzsche corregía o completaba. El 14 de agosto Lou escribe a Rée: «Nietzsche, en general de una consecuencia férrea, es en lo particular una persona tremendamente versátil. Yo sabía que cuando admitiéramos lo que, en principio, en la tormenta del sentimiento, ambos evitábamos, rápidamente nos habríamos de encontrar en nuestras naturalezas profundamente semejantes, más allá de todo charloteo pedante... Él subía hasta aquí de continuo, y por la noche tomó mi mano y la besó dos veces y comenzó a decir algo que no terminó. Los días siguientes estuve en cama, él me metía cartas en la habitación y me hablaba a través de la puerta. Ahora ya amainó mi vieja fiebre catarral y me he levantado. Ayer pasamos juntos todo el día... Elisabeth estuvo en el Dornburg con personas conocidas. En la pensión... se nos considera tan emparejados como a ti y a mí, cuando llego con mi gorro y con Nietzsche, sin Elisabeth... Un estímulo especial resulta de la coincidencia en pensamientos, sentimientos e ideas; nos podemos entender casi con medias palabras. El dijo una vez, impresionado por ello: 'creo que la única diferencia entre nosotros es la edad. Hemos vivido y pensado lo mismo'.»
El 14 de agosto, Nietzsche escribe a Kösselitz: : «'lo mejor posible para mí', he tenido que superar una dura prueba, y la he superado. -Lou se queda aquí 14 días todavía: en el otoño volveremos a encontramos (¿en Munich?) -Tengo mi ojo para las personas; lo que veo existe, aunque otros no lo vean. Lou y yo somos demasiado semejantes, ,'consanguíneos' (¡por eso ni siquiera se la puedo alabar a Usted!).»

Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































NIETSCHE FASCINADO POR LOU
No hay duda alguna que Nietsche competía por la muchacha en rivalidad con su amigo Paul Rée -igual que Elisabeth lo hacía por él frente a la rival-. Pero en vez de fascinarla, él fue fascinándose cada vez más por ella; le asaltó un amor auténtico, profundo, dispuesto al sacrificio y al perdón (esto lo confiesa incluso Elisabeth en su carta a Clara Gelzer).
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































DIARIO DE LOU
Lou Salomé estaba mucho más cercana a Paul Rée, para quien llevaba un diario, en el que, entre otras cosas, leemos: «La diferencia entre vosotros, a la que me he referido, se manifiesta también muy claramente en los pequeños rasgos. Por ejemplo, en vuestros puntos de vista sobre el estilo. Tu estilo pretende convencer la cabeza del lector y, por ello, es científicamente claro y estricto, prescindiendo de todo sentimiento. Nietzsche quiere convencer a la persona entera, quiere apresar el ánimo con su palabra y dar la vuelta a lo más íntimo, no quiere instruir sino convertir.» A Lou Salomé le agradaba el escéptico especulativo, intelectualmente lúcido, Rée, no el mago Nietzsche y sus poéticas visiones.
También Nietzsche conocía las diferencias fundamentales que existían entre él y Rée, y, en su duelo por Lou, se dejó llevar a llamar la atención de Lou sobre las disposiciones negativas de Rée, sobre sus pocas ganas de vivir, que llegaban hasta la posibilidad de suicidio. Pero con esa táctica Nietzsche consiguió lo contrario de lo que pretendía: a Lou le resultó todo ello falto de gusto y extraño.

Lou Salomé
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RECLUTAMIENTO DE UNA DISCIPULA
Nietzsche se entregó a la ilusión de haber encontrado, por fin, en Lou el espíritu grandioso capaz de comprender su «pensamiento más abismal», el misterio del Eterno Retorno, y pensó que le iba a sobrecoger del mismo modo que a él. Pero, con seguridad, ella estaba lo suficientemente formada filosóficamente como para reconocer la total aporía de ese dogma -y también su procedencia de la filosofía antigua especulativa. Seguramente también estaba capacitada para refutar esa imagen del Universo, construida de modo totalmente especulativo; pero se comportó cautelosamente y reforzó a Nietzsche más y más en su decisión de procurarse una visión científica del asunto o de un estudio concienzudo de él. Pero lo cierto es que con su fino instinto Lou se dio cuenta ya entonces de dónde se separaban sus caminos; el 13 de agosto escribe en el diario: «¿Somos, pues, muy semejantes? No, a pesar de todo, no. Es una especie de sombra de aquellas ideas sobre mis sentimientos, que todavía hace pocas semanas hacían feliz a Nietzsche, lo que nos separa, lo que se interpone entre nosotros. Y en alguna oculta profundidad de nuestro ser estamos ilimitadamente alejados uno de otro-. Nietzsche tiene en su ser, como un viejo castillo, calabozos oscuros y bodegas ocultas que no aparecen cuando se lo conoce sólo superficialmente y que, sin embargo, puede que constituyan lo más propio suyo. Curioso, hace poco se me ocurrió repentinamente la idea de que incluso podíamos vemos enfrentados alguna vez como enemigos». Y: «Viviremos todavía cómo se constituye en el predicador de una nueva religión, y se tratará de una que reclute héroes como discípulos.»
Lou Salomé
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NIETSCHE TRAGICO SUFRIENTE
Se da una doble tragedia en el hecho de que la amistad con Lou Salomé hubiera de romperse pronto y tan completamente, a saber, para la persona de Nietzsche y para su obra. Un éxito en la relación amorosa con Lou hubiera significado para Nietzsche la última oportunidad para volver a encontrar el camino hacia las personas; como le fue negado, ello lo volvió a encerrar definitivamente ya en su desesperanzada y amarga soledad. Como filósofo fue el único de su tiempo -y se trató de un tiempo crítico- que poseía la fuerza y el genio para llevar a cabo una cosmovisión, para aunar positivismo, materialismo, filosofía especulativa e incluso profecía, en una imagen comprehensiva del mundo. Pero le faltó para ello la necesaria ampliación de sus conocimientos, su redondeamiento por medio del estudio de las ciencias naturales; tras la separación de Lou no hubo ya nadie que lo impulsara a un estudio así.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































ORACIÓN DE LA VIDA COMO REGALO
El 26 de agosto de 1882 finalizó el idilio de Tautenburg con la partida de Lou hacia Stibbe, todavía en calma total y, por parte de Nietzsche, en el culmen de una felicidad melancólica. Lou le había regalado como despedida aquella poesía, la «Oración de la vida», que ella había compuesto en 1880 cuando era estudiante en Zürich, llena de un espíritu juvenil heroico con el que pretendió deshacer la opresión que le producía la enfermedad que amenazaba su vida. A Nietzsche le conmovieron profundamente las ideas y el tono de la poesía. Al día siguiente se dio prisa en viajar hasta Naumburg y «componerla» para una voz y acompañamiento de piano. Pero su talento musical creativo estaba agotado. Sin embargo, tenía una partitura, heroica y festiva, que desde hacía nueve años llevaba consigo y que le parecía acomodarse al texto, su «Himno a la amistad». Sólo tuvo que cambiarlo un poco para que el número de sílabas del poema se correspondiera de algún modo con la melodía. Con esta obra Nietzsche vivió y completó su unión con Lou Salomé. Envió inmediatamente la composición a su maestro musical «Peter Gast» con estas palabras: «Me gustaría haber compuesto una canción que pudiera ser interpretada también en público--, 'para seducir a los hombres hacia mí filosofía.' ¡Un gran cantante podría, con ella, arrancarme el alma del cuerpo; aunque quizá, así, otras almas se ocultarían definitivamente en su cuerpo! -¿Le resultaría posible quitar a la composición como tal ese cierto aire de aficionado que posee? Quizá me crea que, en la medida de mis posibilidades, he hecho un auténtico esfuerzo.» Y el 1 de septiembre escribe a Lou 12: «En Naumburg volvió a asaltarme el demonio de la música - he puesto música a su Canción a la vida; mi amiga parisina Ott, que posee una voz maravillosamente fuerte y expresiva, ha de cantárnosla alguna vez a Usted y a mí.»
Lou Salomé
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DURO REPROCHE DE SU MADRE
En el asunto Lóu, la madre fue inclinándose cada vez más al modo de ver las cosas de la hija, de tal forma que al extremo de decir a su Fritz, por lo demás tan querido, que era «una vergüenza para la tumba del padre».
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































FALTA DE COMINICACIÓN CON SU HERMANA
Durante meses Nietzsche se negará a cualquier tipo de comunicación con su hermana. Desde Leipzig Nietzsche informa por carta de lo sucedido a Overbeck: «Por desgracia mi hermana se ha convertido en enemiga mortal de Lou; estuvo desde el principio hasta el final llena de indignación moral, y ahora afirma conocer en qué consiste mi filosofía. Ha escrito a mi madre que '...a mí me gusta lo malo y a ella lo bueno. Si fuera una buena católica se metería en un convento para expiar todas las calamidades que surgirán de ella [de la filosofía de Nietzsche]'. En una palabra, que tengo en contra a la 'virtud' naumburguesa; se ha producido una auténtica ruptura entre nosotros -incluso mi madre llegó a perder los nervios hasta tal punto, con ciertas palabras, que hice mis maletas... Mi hermana... cita irónicamente al respecto 'Así comenzó la caída de Zaratustra'.» Y en un borrador de carta a Elisabeth escribe, aunque más bien para sí mismo: «No me gusta esa clase de almas como la que tú tienes, mi pobre hermana; y cuando menos me gusta es cuando se infatúa moralmente, conozco vuestra pequeñez. Prefiero con mucho que me censures.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































DESARMONÍA EN EL TRIO
En general, el trío ya no resultaba tan armónico ni cordial, y la confianza se había ensombrecido. Lou Salomé escribe al respecto en sus Memorias: «Ninguno de nosotros dos imaginaba que sería la última vez. A pesar de ello, las cosas no eran del todo como al principio, aunque seguían firmes nuestros deseos de un futuro en común a tres. Cuando me preguntó qué fue lo que fundamentalmente comenzó a menoscabar mi interna disposición hacia Nietzsche, pienso que fue la extrañeza por la progresiva acumulación de sugerencias suyas que pretendían dejar mal a Paul Rée ante mí - y también la sorpresa de que él pudiera considerar efectivo ese método.» Sus notas de los días de Leipzig penetran más en el motivo: «Así como la mística cristiana (como cualquiera), en su supremo éxtasis, cae en una sensibilidad religiosamente grosera, así el amor más ideal --precisamente por la gran liberación de sentimiento-, en su idealidad, puede volver a hacerse sensible. Un aspecto antipático esa venganza de lo humano -no me gustan los sentimientos allí donde vuelven a desembocar en su corriente circular, puesto que ése es el punto del falso pathos, de la verdad y sinceridad perdidas del sentimiento. ¿Es eso lo que me aparta de Nietzsche?»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































SUEÑO DE NIETZSCHE
Nietzsche intenta llevar a cabo, por fin, su sueño dorado, de cuya realización lo había apartado su sorprendente contratación por Basilea en 1869: París. Según el testimonio epistolar de Köselitz, parece que Lou y Rée salieron el 5 de noviembre rumbo a París. También Nietzsche escribe a Overbeck: « ... primero para encontrarse con la madre de Rée en Berlín: y desde allí a París.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































LOU Y RÉE SE INSTALAN EN BERLIN
Afirma Lou: «entretanto Paul Rée y yo nos habíamos instalado en Berlín..Nuestro plan inicial de trasladamos a París se aplazó primero y fue abandonado,después debido a la enfermedad de Ivan Turgeniew y a su muerte; y entonces se realizó totalmente la soñada comunidad en un círculo de jóvenes científicos, entre ellos muchos docentes, el cual, en el transcurso de varios años, tan pronto aumentaba como cambiaba de miembros.»
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































NIETSCHE BUSCA VIVIENDA EN PARÍS
Al principio Nietzsche no supo nada de los planes de Rée y Lou; se prescinde de él aun para las noticias más necesarias. Y así él busca vivienda en París, pero no un apartamento para tres personas, como se afirmó, sino una «habitación apropiada para mí. Habría de ser una habitación sencilla y absolutamente tranquila. Y no demasiado lejos de Usted, mi querida Sra. Ott», Nietsche se dirige ahora a esta mujer, una vez tímidamente admirada, al conocerla en Bayreuth en 1876, y olvidada luego durante seis años, en busca de ayuda y protección.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































CERTEZA DEL ABANDONO DE LOU
Muy poco a poco le va invadiendo la certeza de que Lou lo ha abandonado.Igual que seis años antes, en Sorrento, el encuentro con Richard y Cosima Wagner se convirtió, sin que ellos lo supieran, en una última despedida, así ahora Paul Rée y Lou Salomé se separaron de Nietzsche sin la intención, ni siquiera la sospecha, de que se tratara de una última despedida. Por el momento ello resultaba menos doloroso, pero Nietzsche habría de sufrir indeciblemente todavía durante meses a causa de esa separación. El «año festivo» se había acabado y negras sombras se posaron sobre su ánimo, de las cuales ya no conseguiría salir nunca.
Lou Salomé
Biografía de Nietzsche















































































































































































































GRAVES PROBLEMAS DE SALUD PARA LOU
A  comienzos de noviembre de 1882, Nietzsche, se lamenta a Overbeck: «La salud de Lou es deplorable, ahora le doy menos tiempo del que le concedía esta primavera todavía. Tenemos una gran preocupación; Rée se presta mucho para su tarea en este asunto. Personalmente para mí, Lou es un verdadero hallazgo de suerte, ella ha cumplido todas mis esperanzas - no es posible que dos personas puedan ser más parecidas de lo que nosotros lo somos.»
Sombras
Biografía de Nietzsche















































































































































































































PLANES PARA TEMPORADA DE PARIS
Nietzsche sigue creyendo en la temporada de estudio en París con sus amigos. El 7 de noviembre no sólo escribe a su antigua amiga Louise Ott con el ruego de que le busque un alojamiento, sino también a un conocido de Basilea, el doctor en Derecho August Sulger, que vivía entonces en París: «Sólo el cielo sabe lo que resultará de mi traslado a París si Usted no me tiende un poco la mano... Llegaría a París, por tanto, dentro de 10 días aproximadamente... supuesto que Usted me vaya a recibir a mí, medio ciego... Una habitación, muy sencilla, pero en una zona tranquila, sepulcralmente tranquila, tal como me conviene a mí, eremita y pensador abandonado... Recibirá a su tiempo una comunicación definitiva sobre el día de mi llegada.»
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CERTEZA DE QUE RÉE Y LOU NO IRÁN A PARÍS
Nietzsche hubo de llegar a la certeza de que Lou y Rée no irían a París. Antes había escrito a Overbeck: «No hay nada decidido. Ni siquiera en relación con mis planes de viaje y mis planes para el invierno. Es verdad que París sigue ocupando el lugar preferente, pero no hay duda alguna de que mi estado de salud ha empeorado bajo las condiciones de este cielo nórdico... Hubo días en que volvía a viajar en espíritu hacia el mar, pasando por Basilea», ahora prevalecerá la atracción del sur. El 15 de noviembre escribe al Dr. Sulger a París: «Este necio tiempo invernal me fastidia tanto que pierdo las ganas de continuar por más tiempo peleando con el norte y con su cielo encapotado. La salud dice 've el sur'»; y el mismo día a la señora Ott: «Oh, mi admirada amiga, cuando apenas le he dicho que voy, he de notificarle que todavía en mucho tiempo no iré... ¡Pero si voy será para largo tiempo! -y si no puedo vivir en. el corazón de París, quizá entonces en St. Cloud o en St. Germain, donde un eremita y pensador abandonado pueda conducir mejor su índole tranquila.» Es la última carta de Nietzsche a Louise Ott.
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EN CASA DE LOS OVERBECK EN BASILEA
Tras el fracaso de su extralimitada experanza, se dirige primero a casa de los Overbeck para lamentarse, en un estado de abatimiento, por la separación previsiblernente definitiva. La señora Ida Overbeck informa sobre esta visita: «Nietzsche estaba a menudo sobreexcitado y su imaginación le jugaba malas pasadas facilmente. No estoy informado de las causas de las causas de la separación de noviembre de 1882. O no se manifestó al respecto. Sólo dijo en su tercera visita del año a nuestra casa, que todo había terminado entre ellos. Seguía esperando cartas suyas y se hacía todavía ilusiones con ella... Sufría profundamente, no sabía ayudarse a sí mismo contando las cosas, ni dejarse ayudar por el consuelo de los demás.» Ida Overbeck se manifiesta «no informada» sobre las causas, aunque pocas líneas antes escribe: «No sé qué libro o manuscrito él había dado a Rée y a la Srta. Salomé a comienzos del verano de 1882. Le entristeció el que ambos se burlaran de él. El nos dijo entonces a mi marido y a mí, susurrando, algo así como que debía cambiar siempre de cosas, que la pura ilustración no le bastaba, y que ambos no entendían nada de ello.»    
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SEPARACIÓN DE LOU Y RÉE
Para Lou Salomé,  la separación, tanto de Nietzsche como de Paul Rée, fue fácil y no estuvo unida a emoción alguna. El 1 de enero de 1883, hacia las cuatro de la mañana, tras una excitante noche de San Silvestre, escribe a Paul Rée (que estaba momentáneamente en Stibbe), después de haber pasado con él en Berlín todo el tiempo desde Leipzig: «Mientras rompía la mañana de Año Nuevo y charlábamos al lado del árbol y del bol, hube de pensar, felizmente, en el viejo año que moría, y que tan bueno ha sido para ti y para mí. En los primeros días de enero era como si hubiera llegado, enferma y cansada, al sol de Italia - ...Cuánto sol de ése había en nuestras charlas y paseos romanos, cuánto en el idilio de Orta, con sus paseos en barca y su monte sacro con sus ruiseñores, cuánto en aquel viaje por Suiza a través del San Gotardo, en los días de Lucerna. Y después... entablamos aquella relación amistosa peculiar, de la que hasta hoy depende todo nuestro modo de vida.» Ninguna palabra sobre Nietzsche --e incluso hacia Rée sólo amistad, pero no amor. Lou Salomé no estaba capacitada (al menos entonces, y todavía durante años), para el amor en toda su profundidad y para la vinculación que supone con el amado. De vez en cuando advirtió que con ello hacía sufrir a otras personas, pero no más. Nunca tuvo un sentimiento de responsabilidad, o culpa, o siquiera compasión.
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AFINIDADES DE NIETSCHE Y LOU
Las afinidadas -subrayadas de continuo tanto por él como por Lou-- existían, y, en parte, eran de peso. Así la temprana pérdida del padre; así el «cosmopolitismo», el europeismo antinacionalista o, al menos, antialemán. Ambos habían perdido pronto la representación infantil de Dios, ambos eran decididos escépticos. Ambos tenían la misma imagen antidealista del mundo, con la consecuencia de que la ética no se podía fundar trascendentemente. Que se podía vivir de modo diametralmente opuesto a la exigencia kantiana «obra de tal modo que puedas querer que tu máxima se convierta en ley universal» es cosa que experimentó Nietzsche por primera vez y con asombro en Lou Salomé, a quien admiraba, y envidiaba, por su «ánimo de león» para tal postura, puesto que él mismo nunca tuvo el valor de chocar claramente contra las convenciones en la praxis de la vida.
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DIFERENCIAS DE NIETZSCHE Y LOU
Nietzsche llevaba en sí la «idea más abismal» (Zaratustra III «El convaleciente»), el dogma del eterno retorno. Sabía que se necesitaba un valor inaudito para lanzar un mito así en medio de una época como la suya, dominada por el materialismo y el positivismo. Nietzsche necesitaba animosos compañeros de lucha, y era lícito que creyera que esa Lou, que se mofaba tan públicamente y sin prejuicios de todas las  convenciones y de todo lo que hasta entonces se había considerado como fundamental en la filosofía, que esa Lou tuviera tatnbién el valor de salir fiador, como su compañera de armas, de «la idea más abismal». Pero justamente aquí, en esta tarea, se rompió el entendimiento, aqui se separaron los espíritus, aquí se manifestaron sus diferencias fundamentales: Lou se reía de tales fantasías.Y ningún otro vínculo pudo unir este desgarro. El misterio del amor quizá hubiera podido conseguirlo, pero - y esto también para decepción de Nietzsche-- ese misterio no existía, al menos, por parte de Lou.Tampoco los unió la música.Ciertamente que a veces llegaron a resultados parciales sorprendentemente parecidos o incluso iguales. Por ejemplo, en la duda sobre Dios o en determinados ámbitos de la ética. Pero se trataba de roces casuales de sus propios caminos, cuyo punto de partida era completamente diferente y cuyas metas estaban excesivamente alejadas una de otra. Curiosamente, la joven Lou Salomé fue quien más pronto y con mayor claridad se dio,cuenta de estas diferencias fundamentales, y no el hombre maduro que quería ser su maestro. En las anotaciones de su diario, que realizó durante las tres semanas de Tautenburg para Paul Rée, analiza su relación con Nietzsche en contraposición a la imagen de Paul Rée, que, por su estilo «científico», estaba ya en principio más próximo a su hábito intelectual. Nietzsche no consiguió nunca, ni siquiera en la intimidad de Tautenburg, atraer a Lou a su órbita, despertar en ella el fuego filosófico que a él lo consumía.
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POESÍA DEDICADA A LOU
Nietzsche plantea a Lou  la auténtica pregunta de confianza, ante la cual Lou debiera decidir manifestarse. La compone en forma de poesía y se la entrega como despedida de Leipzig:

«¡Amiga ---dijo Colón-- no confíes ya
en ningún genovés!
¡Siempre está mirando a lo azul,
lo atrae en exceso lo más lejano!
A quien ama, lo atrae fácilmente
mucho más allá, en el tiempo y el espacio.
Sobre nosotros brilla una estrella al lado de otra, en torno a nosotros brama la eternidad.»

Lou no respondió a este desafío, no se dejó «atraer» más allá, en el espacio y el tiempo, ni a la eternidad sin frontera. Y con ello comenzó la duda a corroer a Nietzsche, y se fue dando cuenta, cada vez más, de la incompatibilidad de sus caracteres y metas, y, por tanto, de sus destinos.
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INSTALACIÓN EN RAPALLO
A Köselitz, el 3 de diciembre, le dice que no quiere «vivir una segunda vez las últimas semanas» y: «Además he pasado más frío que en toda mi vida. Por fin me acogí a un albergue -Albergo della Postal- que está directamente frente al mar, y mi habitación tiene chimenea. Mi reino se extiencle ahora desde Porto Fino hasta Zoagli; vivo en la mitad, es decir en Rapallo, pero mis paseos me llevan diariamente a las citadas fronteras de mi reino. El monte principal de los alrededores, cuya elevación comienza a partir de mi vivienda, se llama 'el monte alegre', Monte Allegro: un buen presagio -espero.»
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CARTA SUPLICANTE A LOU
El 23 de noviembre, escribe de nuevo una carta a Lou, suplicante: «¡Y bien, Lou, corazón querido, haga Usted que el cielo sea limpio! No quiero otra cosa, absolutamente, sino cielo limpio: sino, quiero ya abrirme paso, por duro que sea. Pero un solitario pena terriblemente ante un recelo sobre las pocas personas que ama -...¿Por qué hasta ahora faltó todo tipo de claridad en nuestro trato? Porque yo me tuve que reprimir en exceso: ¡la nube en nuestro horizonte estaba sobre mí!... Amo en Usted cualquier movimiento de su alma superior, no amo en Usted otra cosa que esos movimientos. Renuncio gustosarnente a intimidad y cercanía con tal de poder sólo estar seguro de esto: de que nos sentimos unidos allí donde no llegan las almas vulgares... No se confunda Usted conmigo «¿No creerá Usted de verdad que mi ideal es 'el librepensador'?! Yo soy -¡perdón! Queridísima Lou, sea Usted lo que deba ser.» La llamada quedó sin respuesta, a pesar de que Nietzsche hubo de esperarla nervioso.
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PROYECTOS DE CARTAS PARA RÉE Y LOU
Proyecta entonces carta tras carta a Lou, a Rée, suplicante' acusador, buscando una explicación. Página tras página, va llenando con estos borradores los espacios que habían quedado en blanco en sus cuadernos de notas.Tiene que recurrir a calmantes para conseguir dominar su terrible excitación. A mitad de diciembre vuelve a cobrar ánimo para escribir una carta -la última- a Lou y a Rée juntos: «Si alguna vez, por casualidad, me quitara la vida a causa de un afecto cualquiera, no habría tampoco demasiado que lamentar. ¡Qué os importan a vosotros mis fantasías! (Incluso mis 'verdades' nunca os han importado nada.) Pueden comentar entre ambos cuanto quieran que yo, al fin y al cabo, no soy más que un medio loco que padece de la cabeza y a quien la larga soledad ha hecho desvariar ya totalmente.» »A esta, según pienso, comprensible visión de las cosas, he llegado tras haber tomado -por desesperación- una tremenda dosis de opio. Pero en lugar de haber perdido por ello la razón, me parece que me llega al fm... Amigo Rée, suplique a Lou que me perdone todo -ella también me da todavía una oportunidad de perdonarla. Puesto que hasta ahora aún no le he perdonado nada. Uno perdona a sus amigos mucho más difícilmente que a sus enemigos.» Por fín se convence de la separación. El 25 de diciembre escribe a Overbeck: «Mi relación con Lou está en los últimos y más dolorosos momentos: al menos eso es lo que yo creo hoy. Más tarde, si hay un más tarde, me gustaría decir una palabra al respecto. La compasión, mi querido amigo, es una especie de infierno --,digan lo que digan los seguidores de Schopenhauer.»
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BUSQUEDA DE EXPLICACIONES A LO SUCEDIDO
«Un poema tal como 'en el dolor' resulta una profunda falsedad en su boca.»
«Hoy no le hago a Usted más reproche que el de que Usted no fue conmigo sincera a tiempo sobre sí misma».
«No diga nada en su favor, querida Lou: ya he hecho yo más en su favor de lo que Usted podía --ante mí y ante los demás.»

«Tiene en mí al mejor abogado, pero también al juez más inconmovible! Quiero que Usted misma se juzgue y establezca su pena. Mi querida Lou, ¡tenga Usted cuidado! ¡Si ahora yo la recuso es porque se trata de una terrible censura de todo su modo de ser! Ha tratado Usted con una de las personas mas indulgentes y benévolas: pero note Usted bien que no necesito otro argumento frente a los egoistillas y vividores que el asco.»
«Con respecto a Lou von Salomé» --«Esto es una crueldad del destino, compasión, infierno- --aguante del dolor; -autosuperación- - enorme- ----un cerebro con un apéndice de alma- -carácter del gato- de la fiera que se presenta como animal doméstico-- -lo noble como reminiscencia del trato con personas nobles y una voluntad fuerte, pero sin un gran objeto, sin celo ni limpieza, sin honradez burguesa, sensibilidad horriblemente alterada... Capaz de admiración sin amor por las personas, aunque amor a Dios... sin sentimientos e incapaz de amar... sin agradecimiento, sin vergüenza ante los benefactores... incapaz de la cortesía del corazón... brutal en detalles- --desleal- -no 'brava'-- --grande en asuntos de honor.»
 «En otro tiempo, en Orta, decidí darle a conocer primero toda mi filosofía... creía que no se podía hacer regalo mayor a nadie.»
«¿'Vamos a enemistarnos?... me gustaría un cielo más sereno entre nosotros.»
«¿Qué Piensan, pues, esas muchachitas de 20, qué sentimientos amorosos gratos poseen? ¿y no tienen otra cosa que hacer que estar enfermas aquí y allá y reposar en cama? ¿Ha de ir uno encima tras esas muchachitas para espantarles el aburrimiento y las moscas?»
«No puedo improvisar ahora el perdón, después de que la ofensa tuvo cuatro meses de tiempo para cebarse en mí.»
«Estoy, para hablar como librepensador, en la escuela de los afectos, es decir, los afectos me devoran. Una compasión atroz, una decepción atroz; un sentimiento atroz de orgullo herido -¿cómo lo soporto todavía? ¿No es la compasión un sentimiento que proviene del infierno?... Cada mañana tengo mís dudas de cómo sobreviviré al día. ¿Ya me duermo?... Esta noche voy a tomar tanto opio como para perder la razón.»
«¡Curioso! Tengo una opinión preconcebida sobre Lou: y, a pesar de que he de decir que todas mis experiencias de este verano la contradicen, no me veo libre de esa idea... Propiamente nadie en mi vida se ha comportado tan fearnente conmigo como Lou... No hay duda alguna de cómo trataría yo a un hombre que hablara así a mi hermana sobre mí. En eso soy un soldado y siempre lo seré, yo soy entendido en armas. ¡Pero una muchacha! ¡Y Lou!»
«Me desesperaba ver corromperse a un alma de noble disposición y decir la verdad: en Tautenburg derramé innumerables lágrimas, no por mí, sino por Lou. Fue la compasión la que me jugó esta pasada.»
A Rée: «Por el momento sólo veo que ella no tiene diversión ni buena conversación intelectual: y cuando pienso todavía en las cuestiones morales, entonces, por decirlo con calma, me invade la indignación.»
«La Lou de Orta era otro ser que la que luego volví a encontrar. Un ser sin ideales, sin metas, sin obligaciones, sin vergüenza. ¡Y en los ínfimos peldaños de la moral, a pesar de su buena cabeza! Me llegó a decir a mí mismo que ella no tenía ninguna moral -¡y yo que pensaba que tenía, al igual que yo, una más estricta que nadie!; y que ella la sacrificaba diariamente y cada hora algo de sí misma (y que eso nos daba derecho a pensar sobre la moral).»

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EL FRUTO DEL ZARATHUSTRA
En carta  dirigida a Malwida por año nuevo, afirma:... «Lo que Usted dice del carácter de Lou es verdad, por muy doloroso que me resulte confesarlo. jamás había encontrado un egoísmo tan natural, tan vivaz hasta en los detalles más ínfimos, no mediado por la conciencia, un egoísmo así de feroz... Pero creo, sin embargo, que en ese carácter existe oculta otra posibilidad.. Precisamente en una naturaleza así sería posible un cambio casi repentino y un trastrueque de toda la persona: lo que los cristianos llaman una 'conversión'. La vehemencia de su fuerza de voluntad y su ímpetu son extraordinarios. En su educación han debido someterse fallos garrafales -jamás he conocido una muchacha tan mal educada. Tal como se la ve por el momento, resulta casi la caricatura de lo que yo admiro como ideal--, y ya sabe Usted que es en su ideal donde uno es más sensiblemente mortificado.» En medio, menciona casi con miedo aquello que, al menos, le sirve ahora de consuelo: «Si me quedan todavía amigos, los tengo -¿cómo he de expresarlo?- a pesar de lo que soy o quiero llegar a ser. Así, Usted ha seguido siendo amable conmigo, querida y admirada amiga, y deseo de todo corazón que a cambio le pueda ofrecer algún día, en agradecimiento, un fruto de mi jardín que sea de su gusto.»  El fruto al que se refiere es la obra en la que está trabajando: «Así habló Zaratustra», primera parte.
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MUERTE DE WAGNER EN EL CAFFARO
El 14 de febrero, el manuscrito de la 1ª parte del Zarathustra es enviado al editor Scherneitzner, aún antes de que le llegara de Venecia la noticia de la muerte de Richard Wagner el 13 de febrero. El 14, Nietzsche había ido casualmente a Génova y por la tarde leyó la noticia en el periódico «Caffaro». La impresión fue tan grande que estuvo «algunos días gravemente enfermo», causando «preocupaciones» a sus patronos, como escribe a Köselitz el 19 de febrero.
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REACCION CÍNICA ANTE LA MUERTE DE WAGNER
Nietsche escribe a Kösselitz el 19 de febrero: «Creo, incluso, que la muerte de Wagner es el alivio mayor que podía deparárseme ahora. Fue duro tener que ser durante seis años el enemigo de aquel a quien más se ha admirado, y yo no soy lo suficientemente tosco para ello. ... Por lo demás, viejo amigo, también a Usted se le ha aclarado el cielo con esa muerte. Ahora son posibles diferentes cosas; por ejemplo, que nos sentemos juntos en el 'templo' de Bayreuth para oírle a Usted.» Sin embargo, Nietzsche escribe a Overbeck el 22 de febrero: «Wagner fue, con mucho, el hombre más lleno que conocí, y en ese sentido, desde hace seis años, he padecido una gran carencia. Pero entre nosotros dos hay algo así como una ofensa mortal, y hubiera podido llegar a ser terrible si él hubiera vivido más.»
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NOTICIAS MANIPULADAS SOBRE WAGNER
El 21 de abril se expresa sin reparos ante Kóselitz: «Wagner es rico en malas ocurrencias; pero ¿qué dice Usted del hecho de que intercambiara cartas (incluso con mis médicos) para manifestar su convicción de que mi cambio de modo de pensar se debía a vicios perversos, sugiriendo la pederastria?» Hoy día sabemos, por las cartas ya publicadas de Wagner al Dr. Eiser qué sospecha, o qué temores, abrigaba Wagner, pero a la pederastia no hay la menor referencia. Curt v. Westemhagen, en su libro sobre Wagner de 1956 se apoya en el párrafo de la carta a Overbeck, que era lo único que él conocía, y cree poder deducir la «ofensa mortal» de la correspondencia Wagner-Eiser, que es cinco años anterior de todos modos; respalda esta opinión con las palabras de Wagner de la carta del 23 de octubre de 1877 a Eiser: «Aconséjele eso [una cura de Gráfenburgi, y... sin ocultarle la causa primordial de su mal» (que Wagner sospechaba que era el onanismo).
En este culebrón hay que expresar la fundada sospecha de que fue Elisabeth quien, en su celo por la lucha, superó toda medida, y quien, debido a la decepción por sentirse postergada que había tenido que sufrir en Bayreuth, no sintió ya traba alguna para denigrar ante su hermano no sólo a Lou y -a Rée, sino también a Wagner y a la señora Cosima. Así, al menos, parece seguirse de todo este párrafo (¡que ella no publicó!) (carta de Nietzsche a Köselitz del 21 de abril de 1883): «Considere Usted que yo provengo de círculos donde toda mi evolución se considera recriminable y se la recrimina; fue sólo una consecuencia de que mi madre, el año pasado, me llamara 'afrenta de la familia' y 'una vergüenza para la tumba de mi padre'. Mi
hermana ... me ha declarado su abierta enemistad hasta que emprenda el camino de vuelta y me esfuerce 'en llegar a ser una persona buena y auténtica'. Ambas me consideran un 'egoísta, frío y duro de corazón'; también Lou antes de conocerme más cerca tenía de mí la opinión de que era un carácter vulgar del todo y bajo, 'siempre dispuesto a aprovecharme de los otros para mis fines'; Cosima ha hablado de mí como de un espía que se introduce en la intimidad de otros y que, cuando la tiene, hace de ella lo que quiere.» (A continuación viene el párrafo citado que se refiere a la pretendida sospecha de pederastria por parte de Wagner.) ... «Finalmente: sólo ahora, tras la publicación del Zaratustra, llegará lo peor, dado que con mi 'libro santo' [¡expresión de Köselitz!] he desafiado a todas las religiones.»
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LUCHA DE ELISABETH EN CONTRA DE LOU
A Elisabeth le interesaba, además, poner mal a esa Lou ante los amigos más íntimos de su hermano. En cartas enormemente largas y locuaces, como, por ejemplo, a Ida Overbeck también, desarrollaba su punto de vista sobre la «relación». Según ésta, Lou se había agarrado a su hermano, puro, inocente y ajeno al mundo, lo había perseguido, seduciéndolo con su erudición barata. Es sucia, en sí misma y en su moral, es incapaz de la mínima comprensión siquiera de la filosofía de Nietzsche y, por ello, a sus espaldas y del modo más perverso, lo ridiculiza como persona y como filósofo. Elisabeth se pone a sí misma como la noble sufriente, que siempre ha sacrificado todo por su hermano, que ahora se siente suplantada, traicionada, e incluso escarnecida, por ese engendro mediocre llamado «Lou», y que, por ello, vive deshecha en lágrimas.
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PROBLEMAS DE INSOMNIO PARA NIETZSCHE
El día de Navidad de 1882 escribe a Overbeck: «¡Si por lo menos pudiera dormir! - pero las dosis más fuertes de mis somníferos me ayudan tan poco como mis 6-8 horas de marcha.» Como somnífero usaba el hidrato de cloral, entonces usual (fue sintetizado en 1832 por Liebig), del que gastó 50 gramos durante los meses de diciembre de 1882 y enero de 1883, lo cual se considera una dosis absolutamente soportable, sin efectos nocivos. «No he vuelto ya a dormir sin ese somnífero. Pero últimamente he dormido catorce días seguidos --oh, qué alivio», puede escribir a Overbeck el 1 ó el 2 de febrero.
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RECHAZO A DEDICACIÓN OBRA DE RÉEE
En toda esta situación de sombras rompe un puente más. «He rechazado el que se me dedique la obra capital de Rée 'Historia de la conciencia' y con ello he puesto fin a una relación de la que ha surgido bastante confusión funesta»; y considera esto como «otra liberación». (A Overbeck, marzo de 1883.)
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LA AÑORADA LOU
Refiriéndose al sincero juicio de Köselitz, le escribe el 19 de febrero: «... en determinados casos se trata muy poco de 'con o sin el incentivo del amor', sino de si una persona bien dotada se hunde o no.» Así quería seguir viendo a Lou. También a Overbeck le escribe el 22 de febrero: «Lou es, con mucho, la persona más inteligente que he conocido. Pero etc. etc.» Cada vez iba cristalizando más esta diferenciación: total reconocimiento de su valía intelectual y total rechazo de su carácter, que culminó en la aguda formulación de la carta a Ida Overbeck de principios de agosto de 1883: «... sigue siendo para mí un ser de primera categoría, ¡lástima de él eternamente! Por la energía de su voluntad y la originalidad de su espíritu estaba destinada a algo grande; por su efectiva moralidad pertenecería más bien al correccional o al manicomio. La echo de menos....
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DUDAS SOBRE SU CAPACIDAD DE CREADOR
El 24 de marzo Overbeck recibe estas instructivas líneas: «Por encima de todo otro concepto, yo... tengo uno de la imperfección, de los desaciertos y de los propios infortunios de todo mi pasado intelectual. Ya no hay nada bueno que hacer; no volveré a hacer nada bueno. ¡Para qué hacer algo todavía! - Esto me hace recordar mi última insensatez, me refiero al 'Zaratustra'... Me sucede que cada pocos días lo olvido; estoy expectante por ver si tiene algún valor siquiera - yo mismo, en este invierno, soy incapaz de emitir un juicio y me podría equivocar del modo más absurdo respecto al valor o a la falta de valor.» Vuelven entonces a acrecentarse sus pensamientos acerca de una huida en total soledad a un país donde nadie lo conozca ni nadie lo busque. Piensa en España, y, concretamente, en la ciudad de Barcelona.
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DESAPARECER DE LA ESCENA
En  estos momentos de su vida, Nietzsche desea, pues, «desaparecer», tal como se expresa el 13 de marzo en carta a Overbeck, y cita también el ejemplo con el que se compara. Se trata otra vez, y no será la última vez todavía, ni mucho menos, de Bayreuth, de la casa Wagner, de la cual no puede liberarse: «Malwida acaba de escribirme de la señora Wagner: 'Cosima quiere apartarse del mundo, incluidos todos nosotros, tanto como lo está él, no quiere volver a los amigos, nunca más leer una carta, en una palabra, vivir como una monja, sólo con sus recuerdos y los niños.' Aproximadamente así es como yo quiero hacerlo, aunque no sea por los mismos motivos.» Cosima se había retirado realmente «del mundo» al principio, y sólo volvió a él cuando los acontecimientos en el teatro de Bayreuth, los daños ocasionados por colaboradores rivales -verdaderas luchas de diádocos-, y los peligros que de ahí surgieron para la obra del maestro, la obligaron a intervenir personalmente. Pero entonces tomó las riendas en su mano con una energía y una voluntad férrea tales que -a pesar de todas las críticas, justificadas muchas de ellas-- la mostraron ante todo el mundo como mujer de un formato superior a lo normal, tal como Nietzsche siempre la había visto en privado, la había admirado, y fue atraído y seducido por ella -incluso hasta en los mismos días del inicio de la locura.
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NIETZSCHE  DE MAESTRO
Overbeck, tras las manifestaciones y los planes de Nietzsche, vio claro inmediatamente el peligro que se cernía sobre su amigo. Para librarlo de una absurda caída,  le sugirió un plan para el futuro sabiamente dosificado (escrito el domingo de Pascua, 25 de marzo de 1883): «Tu 'desaparecer, si ha de tener algo en común con el de la señora Wagner, no te proporcionaría ciertamente ninguna satisfacción. Mientras no te propongas metas más firmes para tu vida futura, no veo posibilidad alguna para la tranquilidad que tú tanto necesitas ahora. Y a este propósito te quiero participar una idea que ya he hablado, en referencia a ti, con mi mujer, y que a ambos no nos parece inútil que se meditara. ¿Qué tal si pensaras en volver a ser maestro, no me refiero en la universidad, sino maestro (por ejemplo de alemán) en una escuela superior?... Una vuelta a la juventud te resultará incomparablemente más fácil... Además, tal profesión de maestro es una de aquéllas ---quizá no comparable a ninguna otra en esto-- para las que en estos últimos años no sólo no has perdido tiempo alguno, sino que te has vuelto más maduro. Para un proyecto de ese tipo, en fin, no te faltarían, tampoco externamente... puntos de contacto. Puesto que estoy convencido... de que vendrías aquí. Me doy por satisfecho con estas indicaciones; tú podrás completarlas por tu cuenta, si la idea, así en general, te resulta tan hermosa como yo no puedo menos de desear.»
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PROFECÍA DE NIETZSCHE
A comienzos de abril responde a Overbeck que esa propuesta (ejercer de maestro) era  «con mucho la más aceptable de las propuestas» que se le habían hecho últimamente (¡así pues, mejor que la invitación de Malwida a Roma!), aunque repara: «... esperemos todavía a Zaratustra: me temo que después ninguna autoridad del mundo me querrá tener como maestro de la juventud», ¡cosa que le habían de confirmar pocos meses más tarde las autoridades universitarias de Leipzig!»
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COMPLETAR LA TAREA PRIMORDIAL
El 17 de abril escribe en este sentido a Köselitz. También a Overbeek le explica su decisión: «Este invierno no me ha mantenido en la vida otra cosa que la repentina vuelta a lo que más me importa: mis obligaciones están allí donde he de imponerme las exigencias más dificiles; allí están también mis fuentes vitales. Ser maestro: ah, sí, eso me haría bastante bien ahora... Pero existe algo más importante, frente a lo cual, incluso una profesión provechosa y eficaz como la de maestro, sólo significaría en mi caso un alivio para mi vida, un descanso. Y sólo cuando haya completado mi tarea primordial encontraré la buena conciencia necesaria para llevar una existencia así... - ¿Pero quizá ya la haya completado? Entretanto Zaratustra va mostrándose poco a poco, pliego a pliego.»
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ENTUSIASMO DE KÖSELITZ
La depresión va desapareciendo poco a poco. Pero el paso de las dudas más grandes sobre la obra, sobre el arte de la obra, a aquella confianza que se extiende hasta una inequívoca conciencia de enviado, lo propició Köselitz con su entusiasta asentimiento, al recibir los primeros pliegos de corrección. El 2 de abril escribe: «¡Con cada libro me hace usted más difícil mirar siquiera al orden de las palabras! El magnífico cambio de su espíritu, la fuerza de su lenguaje, la abundancia de invención hasta en los detalles menores, el ardor y la majestad de su sentimiento, me sorprenden, me excitan, vibran todavía en mí, en lo que da de sí mi capacidad... ¡No existe nada igual, porque las metas que usted ofrece no han sido ofrecidas nunca, ni podían ser ofrecidas, a la Humanidad! Hay que desear a este libro la expansión de la Biblia, su visión canónica, sus comentarios.»  Y pocos días más tarde, el 6 de abril-. «¿Bajo qué rúbrica cabe su nuevo libro? - Yo casi creo que bajo la de 'escritos sagrados'»; y el 17 de abril: «¡Es maravilloso!, dicen a menudo los discípulos ante las palabras de Buda. '¡Es maravilloso!', tengo que exclamar yo a menudo, y con mayor motivo que aquéllos, dado que yo le escucho a usted como Zaratustra.»
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CON LA FAMILIA DURISCH
El 14 de junio Nietzsche se puso en camino, solo -y no con la hermana, como dice ella-, hacia el norte. El 15 escribe desde la estación intermedia de Bellaggio, en el lago de Como, a Overbeek y a su hermana. El tiempo es malo, llueve a cántaros, y a pesar de que no se le puede augurar mejor tiempo en la Engadina, donde a causa de la altura hace frío todavía, el 18 de junio se va allí. El 21 de junio informa a la madre y a la hermana (que entretanto ha vuelto a Naumburg, pasando por Basilea, donde visitó a los Overbeck): «Entretanto me ha ido mal. llegué a la Engadina con lluvia y auténticamente helado: algunas horas más tarde Sils-Maria se cubrió de nieve. Me quedé en el hotel hasta el miércoles (20 de junio), visitado por desgracia por fuertes dolores de cabeza... El entorno de la Engadina y todo en ella en general me agrada otra vez extraordinariamente, sigue siendo mi paisaje más querido -pero tiene que hacer más calor.» Nietzsche vive en casa de la familia Durisch, que evidentemente lleva un pequeño negocio, puesto que él puede comprar allí «biscuits ingleses, cornedbeef, té, jabón y en general cualquier cosa». «La gente es tan buena conmigo y se alegran tanto de mi vuelta, especialmente la pequeña Adrienne.»
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ANTISEMITISMO DE SU EDITOR
Pero los problemas con la publicación de la primera parte del Zarathustra seguían. El editor Schmeitzner, de repente, barruntó en el negocio de publicaciones antisemitas un impulso para su editorial, amenazada de ruina, un impulso que las obras de Nietzsche, en cualquier caso, no le habían dado. Todo esto, aderezado con una amarga ironía, se lo comunica Nietzsche el 1 de julio a su amigo Köselitz: «Acabo de saber que Zaratustra espera en Leipzig 'pendiente de envío': incluso los ejemplares de regalo. Ello a causa de 'operaciones muy importantes' y continuos viajes del jefe de la alianza antijudía, el Sr. Schmeitzner: por eso 'la edición, por una vez, tiene que esperar un poco', como él escribe. Es realmente de risa: primero el impedimento cristiano, los 500.000 libros de canto, y ahora el impedimento de la enemiga a los judíos -se trata auténticamente de 'vivencias fundadoras de religión'.» Y con ello comienzan las consideraciones de Nietzsche --que ya nunca se interrumpirían, volviéndose además cada vez más incisivas- en contra del antisemitismo, que florecía enormemente desde hacía unos años y que, para su desazón, él habría de vivir en su futuro cuñado, fomentado y puesto en práctica.
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SEGUNDA PARTE DEL ZARATHUSTRA
El 13 de julio de 1883 escribe a Köselitz: «Ya tengo tras de mí el segundo verso - y ahora que está acabado me estremece la dificultad que he superado sin haber reparado en ella. Desde mi última carta (el 1 de julio) me encuentro mejor y más animoso; concebí de una vez la segunda parte de Zaratustra - y tras la concepción también el nacimiento: todo con la mayor vehemencia. (En tal ocasión me ha venido la idea de que probablemente muera un día en una expansión y explosión de sentimiento así. ¡que me lleve el diablo!) El manuscrito para la imprenta estará listo pasado mañana, sólo faltan ya los últimos 5 apartados; y mis ojos trazan límites a mi 'aplicación'... Se trataba primordialmente de obligarle hasta el segundo peldaño y, desde allí, alcanzar todavía el tercero (cuyo nombre es 'Mediodía y eternidad': ¡esto ya se lo dije a Usted una vez! ¡Pero le ruego encarecidamente que no diga nada a nadie al respecto! Para la tercera parte voy a concederme tiempo, quizá años--).» No pasarían años, sino sólo seis meses, hasta la primera mitad de enero de 1884.
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DESPRESTIGIO DE ELISABETH CONTRA LOU
Elisabeth no había renunciado a su plan de exorcizar a la odiada Lou.Ya a finales de noviembre de 1882, Nietzsche había escrito a Malwida von Meysenbug: «Mi hermana considera a Lou como un bicho venenoso a quien habría que destruir a toda costa -y trata de hacerlo además.»
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NIETZSCHE INTENTA OLVIDAR Y SE SIENTE AGOTADO
Toda esta situación Nietzsche la vive alterado. Un párrafo (suprimido por Köselitz) de su carta del 26 de agosto de 1883 a Köselitz manifiesta estremecedorarnente lo próximo que se sentía ya en ese verano del derrumbamiento total: «El curioso peligro que corro este verano se llama -para no retroceder ante la temida palabra-- locura, y de igual modo que el invierno pasado, contra todo pronóstico, cogí una fiebre nerviosa realmente larga -¡yo, que nunca había tenido fiebres-, podría suceder también algo que jamás he creído me sucediera a mí: que pierda la razón.» En su desesperanzada situación ya se había confiado antes a la esposa del amigo, Ida Overbeck, hasta el punto de que pudo escribirle a mitad de julio: ... Pero así, me sobrevino una especie de locura; y ya no puede arreglarse en modo alguno el hecho de que mi fantasía y mi compasión hubieran de debatirse durante un año aproximadamente en el fango de esas experiencias. Creo que he soportado ya más de lo suficiente, cinco veces más de lo que a una persona normal la lleva al suicidio: y todavía no ha acabado... Ahora vuelven a estas cosas. Mi hermana quiere tomar venganza de aquella rusa -está bien, pero hasta ahora he sido yo la víctima de todo el asunto. No se da cuenta de que falta apenas una pulgada para el derramamiento de sangre y para las más brutales posibilidades -y trabajo y vivo aquí arriba este verano como 'alguien que hace testamento'. -De hecho, sin los objetivos de mi trabajo, y la inexorabilidad de esos objetivos, ya no viviría. En ese sentido, el salvador de mi vida se llama Zaratustra, mi hijo Zaratustra.»
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EL ANTISEMITA FÖRSTER:
Förster era un conocido, por no decir tristemente conocido, antisemita, uno de los mayores impulsores de ese movimiento político desde 1880. Ese partido había sido duramente marcado en los últimos tiempos por penosos sucesos. Förster mismo había estado mezclado en una pelea y hubo de abandonar su puesto como profesor de Instituto en Berlín. Había disputas en el partido, desavenencias personales y de tipo más profundo también, de modo que a Förster le pareció oportuno desaparecer durante algún tiempo. En febrero de 1883 se fue a Sudamérica, al Río de la Plata, para investigar qué posibilidades había allí para una colonia alemana. Nietzsche creía ahora que Förster se había separado del partido antisemita y que, sin prejuicios ideológicos, se dedicaba a una obra meramente colonial. Así, escribe a la hermana: «Felicito sinceratnente al Dr. Förster por haber abandonado a tiempo Europa y la cuestión judía. ¡Puesto que pobre partido el que como éste se ve obligado, tras una existencia tan corta, a apuntar en su cuenta un proceso como el de Tisza! Sí, cuando la nobleza más degenerada del mundo, la húngara, pertenece a un partido, entonces todo está perdido.»
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CURSOS DE FILOSOFÍA EN LEIPZIG
Varias veces Nietzsche había pedido a sus amigos que le encontraran algo que lo «rescatara», una actividad que, por su «obligatoriedad», lo sacara fuera de las cavilaciones, de las pasiones tornadizas y autodestructivas que se habían seguido del conflicto Lou-Rée, de las tensiones familiares y del peso de sus pensamientos filosóficos, y lo asimilara a un programa científico menos cargado emocionalmente. Se hicieron tanteos, con el catedrático de Filosofía Heinze de Leipzig,  para que Nietzsche pudiera impartir allí un curso el próximo semestre de invierno. El 16 de agosto hace partícipe del plan a Köselitz: «Cuando no estoy enfermo o medio loco, lo cual sucede también, me entretengo pensando en una disertación que quiero mantener este otoño en la universidad de Leipzig: el tema es 'Los griegos como conocedores de los hombres'. Ya he dado el primer paso para impartir lecciones en esa universidad -primero, durante cuatro semestres, una descripción de la 'cultura griega' -para la que me he hecho aquí un proyecto.»
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NIETSCHE ALGO INSOPORTABLE PARA LEIPZIG
Pero en Leipzig no quiere oírse nada de ello; el autor del «Zaratustra», el «Anticristo», ya no resulta soportable para la Universidad de Leipzig. Cuando regresó de Schuls a Sils, Nietzsche encontró una carta sobre la que informa a Köselitz ya el mismo día (el 26 de agosto): «La idea del curso en Leipzig fue una idea desesperada, - quise distraerme por medio del trabajo diario más duro, y no verme devuelto a mis tareas definitivas. Pero la idea ya ha sido abandonada: y Heinze, el rector actual de la universidad, me ha aclarado las cosas al respecto advirtiéndome que mi solicitud fracasaría (igual que en todas las universidades alemanas); la Facultad no se atrevería a proponerme al Ministerio -a causa de mi postura frente al cristianismo y a la idea de Dios.»
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ANIMO ELEVADO ANTE LA NEGATIVA DE LEIPZIG
De este modo le afecta a Nietzsche la negativa de Leipzig: «¡Bravo! Este modo de ver las cosas me devolvió mi ánimo.» Nietzsche recibe también la primera recensión del Zaratustra. A Overbeck (y de modo parecido también a Köselitz) le informa triunfante: «Lo que me causa placer es ver que ya este primer lector ha sentido de lo que aquí se trata.- del 'Anticristo', anunciado desde antiguo. Desde Voltaire no había sucedido un atentado así contra el cristianismo -y, para decir la verdad, tampoco Voltaire tenía idea de que se le pudiera atacar así.»
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TERCERA PARTE DEL ZARATHUSTRA
Nietzsche sigue  dando vueltas en su cabeza a los proyectos que ya desde Sils (el 3 de septiembre) había anunciado a Köselitz: «Por lo demás, tengo que notificarle, no sin pesadumbre, que ahora, con la tercera parte, el pobre Zaratustra ha entrado en un camino oscuro -tanto que Schopenhauer y Leonardi sólo parecerán principiantes y bisoños frente a su 'pesimismo'... Quizá redacte mientras tanto algo teórico; mis notas para ello tienen ahora el título 'la inocencia del devenir'. Un indicador de la salvación de la moral.»
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DIFERENCIAS ENTRE LO FUERTE Y LO DEBIL
Por esta época es cuando aparece por primera vez la expresión de que hay que establecer de nuevo todos los valores, así como la diferenciación fundamental entre «fuerte-débil», en vez de entre «bueno-malo». «Distingo sobre todo entre personas fuertes y débiles -aquellas que son llamadas a dominar, y aquéllas que lo son a servir y obedecer, a la 'entrega'.» (A la hermana, noviembre de 1883.) Y continúa:...«Lo que hasta ahora me ha hecho bien ha sido la visión de personas con una gran voluntad - ... que son sinceras para no creer en nada mejor que en sí mismos y en su voluntad, para imprimir eso mismo en las personas para todo, todo tiempo. ¡Perdón! Lo que me atraía de Richard Wagner era esto; en él vivía Schopenhauer sólo en un sentimiento así. Y de nuevo perdón, si añado que el año pasado yo creí haber encontrado un ser de esa naturaleza, a saber, la señorita Salomé; la borré de mi vida cuando me di cuenta, por fin, de que ella no quería otra cosa que hacerse, a su modo, una vida cómoda, y que la magnífica energía de su voluntad sólo iba dirigida a un objetivo tan modesto ---en una palabra, que ella pertenece a la especie Rée. (Quiero añadir todavía, en honor a la justicia, que ella, al igual que Rée, posee una cualidad muy atractiva para mí, a saber, ser en relación consigo, con los motivos de su obrar, etc., de una total desvergüenza. ¿Sabes? En cada época apenas vivirán 5 personas que tengan esa cualidad y posean suficiente espíritu a la vez para poderse expresar. (A ellas pertenecía Napoleón.)»
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EL ZARATUSTRA COMO SINFONÍA
Para muchos el Zarathustra se correponde con la estructura clásica de una sinfonía: cuatro partes con una introducción. Además, Nietzsche afirma muchas veces que está construyendo una sinfonía. Por eso muchos piensan que Nietzsche compuso un «Poema sinfónico». Esto podría percibirse en la estructura que presenta la obra: Introducción 26 páginas, Parte I 86, Parte II 102 (+16), Parte III 118 (+16), Parte IV 134 (+16); Nietzsche, por tanto, sigue la «Ley de los miembros crecientes», tal como en 1909 la formulara Otto Behaghel para la poesía desde Homero y para la prosa desde Herodoto. También Nietzsche ahora -más bien intuitivamente, como todos sus predecesores- sigue esa norma en el Zaratustra con desconcertante precisión: 16 páginas cada vez, es decir, un pliego. Ese mismo crecimiento externo deja notarse también en los diferentes apartados de las partes. En la parte I los «discursos» ocupan, por término medio, 3-4 páginas, en la parte II 4-5, en la parte III 5-7 (en la que el apartado «Sobre viejas y nuevas tablas», con sus 27 páginas y dividido en 30 parágrafos, ocupa un lugar especial). La parte IV, finalmente, muestra las mayores variaciones formales, que sin embargo, se mueven fundamentalmente entre las 6-9 páginas. Sabemos que Nietzsche hizo proyectos de libros que sólo ofrecen el número de páginas y de pliegos. Se trata aquí de una base teórico-musical, de una arquitectura musical.
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EL ZARATUSTRA COMO LIBRO SAGRADO
 Köselitz coloca el libro en la serie de los «escritos sagrados», apartándolo con ello tanto del arte como de la filosofia. Para él las sentencias de Nietzsche son auténticos dogmas. Y con ello comienza la fatalidad para la comprensión de Nietzsche, fatalidad que continuó siendo alimentada por el Archivo de Nietzsche.

¿Al lado de qué sagradas escrituras habría que colocar al Zaratustra?

Ciertamente no junto al Nuevo Testamento, a pesar de que la cuarta parte, sobre todo con sus desagradables parodias, tiene cierta relación, aunque negativa, con él. Formalmente no puede hacerse un paralelo entre las cuatro partes del Zaratustra y los cuatro evangelios; tampoco con respecto a la trama de la acción. Los cuatro evangelios, cada uno a su manera, toman todos, cuatro veces, la misma historia desde el principio hasta el final, mientras que las cuatro partes del Zaratustra se ordenan todas al hilo de una sola narración. El Zaratustra, por su contenido, no puede representar tampoco un «sustituto de la Biblia» o un «rival» suyo, ni fue concebido como tal; no es un libro de religión, sigue siendo filosofía. La religión afirma como «Verdades» conocimientos intelectuales y exige fe en ellos. La filosofía pregunta, ella misma se cuestiona a sí misma con sus afirmaciones; no pide fe, sino convencimiento por la ratio. También el Zaratustra cuestiona, e incluso previene contra la fe, así, por ejemplo, al final de la parte: «Vosotros me veneráis, pero ¿qué ocurrirá si un día vuestra veneración se derrumba? ¡Tened cuidado de que no os aplaste una estatua! -¿Decís que creéis en Zaratustra? ¡Pero qué importa Zaratustra! Sois mis creyentes: ¡pero qué importan todos los creyentes! -Todavía no os habíais buscado cuando ya me encontrasteis a mí. Eso es lo que hacen todos los creyentes; por eso vale tan poco cualquier fe.»
En las últimas palabras que escribe en la tarjeta postal del 17 de abril de 1883 Köselitz descubre cuáles pudieran ser los «escritos sagrados» a los que se refiere, en cualquier caso, comparativamente: «¡Alabado sea él, el bienaventurado, el santo, el iluminado total! -con estos apóstrofes tan budistas,sin ser budista,le saluda con la devoción de un discípulo- su agradecido Köselitz.» Se manifiesta en esto el recuerdo de Köselitz de su semestre en Basilea durante el invierno de 1875-76. En aquella ocasión Nietzsche dictó un curso sobre «arcaísmos de la cultura religiosa de los griegos». El material de base de sus «investigaciones» era la obra de Friedrich Creuzer «Simbólica y mitología de los pueblos antiguos», cuya tercera edición (1836-43) poseía Nietzsche. En ella se expone detalladamente a Zoroastro. Parece que en esa obra produjeron admiración en Nietzsche, y, sobre todo a su alumno Köselitz, las partes sobre Buda. Ese interés fue alimentado por una obra que le regaló Gersdorff, a quien Nietzsche da las gracias el 13 de diciembre de 1875: «Tus libros: ¡cuando se tienen amigos que sienten tanto con uno, hay que conservar el buen ánimo! De verdad, el hermoso instinto de tu amistad me maravilla... El que tú hayas caído justamente en estos aforismos indios cuando yo, en los dos últimos meses, con sed creciente, he vuelto mi vista hacia la India. Tomé prestado del..., Sr. Widemann la traducción inglesa de los Sutta Nipáta, algo de los libros sagrados de los budistas.» En defintiva según esta interpretación, el punto de contacto externo y formal es, sobre todo, la construcción de la obra en «discursos». Aquí los discursos de Zaratustra y allí los de Gautama Buda. Esa misma impresión ofrece Lou Salomé en 1882 en su nota: «Veremos todavía que aparece como predicador de una nueva religión.»
Pero existe un problema en relación con esta interpretación. Parece que nunca llamó la atención de Köselitz el hecho de que en el título de la obra aparezca el nombre del fundador religioso persa, que predica un dualismo -estableciendo dos fuerzas metafísicas contrarias-, lo que representa la mayor oposición posible a la posición filosófica de Nietzsche. El veía a Buda y a Zaratustra como personajes muy semejantes y le pareció un motivo suficiente para el paralelismo, el que tanto en uno como en otro se encontraran discursos, aunque incluso en esto se confundió también. Los títulos de los discursos son, en su mayoría, de la forma: «De ... », cuyo modelo son los muchos títulos de tratados de la filosofía presocrática de la forma: peri tou. Y la fórmula «Así habló ... » es la traducción del «tade» o del «ode legei ... » Esto nos lleva a tener que situar otra vez los puntos de referencia  en la tradición filosófica griega, y esto no sólo para el título, sino también para la figura del «héroe del título». En este aspecto parece que el recuerdo más fuerte se dirige hacia el filósofo, predicador itinerante y médico, rodeado de leyendas, Empédocles, del que se han conservado grandes partes de un poema didáctico -conocido también de Nietzsche-- en hexámetros. Aunque Empédocles no proporcionara el título para la obra de Nietzsche, esa figura presocrática, sin embargo, está presente en la obra de Nietzsche junto con su herencia: la inextricable mezcla de ciencia natural, filosofía natural jónica y misticismo pitagórico-eleático. Ya el primer comentarista de Zaratustra, Gustav Naumann, se refirió a esto en 1899. El ve en el fragmento de Empédocles, de Nietzsche, la forma preexistente del Zaratustra. Y con ello la obra vuelve a colocarse en otro contexto formal diferente: el de la antigua tradición del poema didáctico.

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EL ZARATUSTRA Y EL PROMETEO DE CARL SPITTELER
El poema «Prometeo» de Carl Spitteler, apareció a fines de 1880 bajo el pseudónimo de Félix Tandem. No existe ninguna prueba que demuestre que Nietzsche conociera esta obra durante la época de concepción del Zaratustra.

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CREENCIA DE SPITTELER
Pero Spitteler sí parece que creyó que Nietzsche conocía su obra: «... que inmediatamente después de la aparición del libro,o sea en enero de 1881, junto a otros escritores, fueron antiguos discípulos de Nietzsche los que especialmente se entusiasmaron con el libro. 'Hay que enviárselo, sea como sea, a Nietzsche', se decía... Yo se lo prohibí terminantemente a cualquiera... ¿pero no se lo enviarían a pesar de todo? Yo no sé nada al respecto, tampoco ninguno de mis conocidos sabe algo. Pero si se me pregunta cuál es mi opinión con respecto a esa posibilidad... respondo: no sólo me parece posible, sino probable... resultaría una casualidad extraña que Nietzsche no hubiera conocido el libro ya entonces (1881 o1882). Hay que darse cuenta de que, a pesar del silencio de la prensa, el 'Prometeo' alcanzó una extraordinaria consideración en los círculos más elevados del mundo intelectual y literario de Suiza. La fama de que se trataba de un libro sorprendente y misterioso, de estilo bíblico, fue extendiéndose desde febrero de 1881 entre las personas más significativas de la Suiza alemana. Numerosos escritores célebres, así como los directores de orquesta más reconocidos en Berna, Basilea y Zürich, tuvieron el libro en sus manos. Era conocido en las Universidades suizas... A Jacob Burckhardt, catedrático de Basilea, se lo envié yo mismo.» ¿Y Nietzsche, catedrático de Basilea, en contacto con todos los hombres famosos de Suiza, no iba a haber recibido ninguna noticia de ello? Ya me he referido a cómo entre los primerísimos lectores y admiradores del libro se encontraban algunos antiguos discípulos y fieles seguidores de Nietzsche; entre ellos, basileos que hacían a su querido maestro visitas de gratitud y de homenaje. ¿Qué es, pues, más probable? ¿Que esos discípulos de Nietzsche guardaran silencio al respecto, o que alguno de ellos... le hiciera reparar en ello? Además... que ningún librero de Basilea... enviara el nuevo libro a casa del Sr. Prof. Dr. Friedrich Nietzsche para presentárselo...? ... Me parece oír a Jacob Burckhardt, en conversación con Nietzsche, cómo incidentalrnente le dice: '¿Por qué no echa una ojeada ocasionalrnente a esto si tiene tiempo? Quizá consiga Usted entenderlo, a mí me resulta imposible.' Finalmente: En el otoño de 1881, inmediatamente después de la aparición de la segunda parte, el 'Bund' de Berna sacó una larga reseña del libro; Nietzsche leía con gusto el 'Bund'. En el periódico más leído de Basilea, el 'Basler Nachrichten', el Prof. Stephan Bom, es decir, un colega de Nietzsche en la universidad de Basilea, se refirió a la obra con palabras de loa. Por decirlo otra vez:... sería asombroso que el libro se le hubiera escapado entonces ... »
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TESIS DE WEINGARTNER
Continúa afirmando Spitteler: «Según mis noticias fue Weingartner el primero que, clara y decididamente, para gran sorpresa mía, manifestó públicamente su firme convicción de que en el 'Zaratustra' de Nietzsche podían reconocerse, sin duda alguna, huellas claras de un gran influjo del 'Prometheus', de Tandem.» El músico Felix Weingartner (1836-1942) se había entusiasmado tanto con el poema de Spitteler que en 1904 publicó un pequeño librito titulado: «Carl Spitteler. Una experiencia artística» Allí escribe: «La forma del poema entero es épica, el lenguaje elevado siempre rítmicamente, prosa bíblica diría yo. Sólo hay una obra que pueda ponerse en comparación con ella, a saber 'Así habló Zaratustra', y fundamentalmente por razón de que Nietzsebe conoció el 'Prometeo' de Spitteler, aparecido en el año 1881, y... fue visiblemente influenciado por él. Esto no sólo se manifiesta en el hecho de que en ambas obras el héroe se acompañe de dos figuras de animales: Prometeo, del león y del perrito; Zaratustra, del águila y la serpiente, sino también, repetidamente, en los procesos de ideas, en las imágenes del lenguaje. A pesar, sin embargo, de las semejanzas debidas a este influjo, entre ambas obras se dan las diferencias más profundas. Nietzsche se esfuerza por vestir sus objetivos filosóficos de formas poéticas... -Nietzsche es un poeta aparente; Spitteler, real.»
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PRUEBAS ENDEBLES
Por desgracia, Weingartner no da prueba alguna para su estricta afirmación de que «Nietzsche conoció el 'Prometeo' de Spitteler, aparecido en el año 1881». Se funda en una suposición que no es verdadera, a saber, que Nietzsche en 1881 era todavía catedrático en Basilea, que estaba en contacto con sus alumnos, que conversaba con Jacob Burckhardt y que los libreros basileos acostumbraban a enviar a casa al catedrático las novedades editoriales interesantes, para su presentación. Nietzsche había dejado dos años antes su cátedra y abandonado Basilea. Ya no mantenía contactos directos con sus antiguos alumnos, excepto con Köselitz (quien desde 1876, sin embargo, no estaba en Basilea). En la correspondencia con ambos, durante la época de Zaratustra, no se encuentra mención alguna de Spitteler. Con Jacob Burckhardt llegó todavía a algún contacto epistolar eventual -y tampoco  en él se hace mención alguna de Spitteler-, pero no a un contacto personal. ¿Y los libreros? Los lugares de residencia de Nietzsche les resultaban desconocidos, tenían que serles desconocidos, puesto que la propia hermana no siempre sabía exactamente dónde se encontraba en un momento determinado. Incluso a Overbeck (como también a casa) la mayoría de las veces sólo le indicaba direcciones de «poste restante».
Recordemos rápidamente esa época: el invierno de 1880-81 lo pasó Nietzsche en Génova, ocupado en la elaboración de «Aurora». El 1 de mayo se va a Recoaro, donde se encuentra con Köselitz. Desde aquí, el 2 de julio, se va directamente a la Engadina. A comienzos de 1881 es cuando fija él ya por primera vez la idea y el plan del Zaratustra «En sus lecturas el peso fundamental está en escritos de ciencia natural y en filosofía positivista: Robert Mayer, Dühríng, Spir, Boscovich, y además el «Spinoza» de Kuno Fischer. Las bellas letras están representadas por «Enrique el verde», de Gottfried Keller. Musicalmente lo subyuga «Carmen», con lo que el alejamiento de Wagner alcanza un estadio agudo. En todo ello no hay lugar alguno para el «Prometeo», de Spitteler; tampoco se da ninguna otra relación con la vida literaria o artística suiza.

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OTRAS FUENTES
Weingartner, sin embargo, ofrece una indicación que da que pensar: el paralelismo de los animales acompañantes: en Spitteler el león y el perrito, en Nietzsche el águila y la serpiente. El problema reside, sin embargo, que las fuentes de los animales de Nietzsche hay que buscarlas en otro lugar, debiendo necesariamente recurrir a «The Revolt of Islam» de Shelley (donde aparecen directamente el águila y la serpiente). Esta es una obra que Nietzsche conocía en la traducción de J. Seybt. Como alumno de Pforta había deseado esa obra en las Navidades de 1861. En la biblioteca dejada por Nietzsche es verdad que sólo se encuentra la obra «Pomas elegidos de Shelley», de Adolf Strodtmann, que no incluye «La rebelión del Islam», pero, sin embargo, el deseo de 1861 de poseer la traducción de Seybt claramente hubo de surgir del conocimiento de esa obra. El conocimiento del amigo de Byron, P. B. Shelley (1792-1822; «The Revolt of Islam» 1817) se debía a la admiración por Byron que Nietzsche había traspasado también a otros. En cartas de Gerssdorff (16 de septiembre de 1877) y Köselitz (13 de marzo de 1879) se cita a Shelley como alguien conocido y obviamente familiar. Podría ser posible, por tanto, que algunas imágenes de ese poema siguieran actuando en el Zaratustra. En la introducción autobiográfica de Shelley leemos: «El peligro que reside en el borde de los abismos ha sido mi compañero», y en el primer canto:

«Me desperté de un sueño profundo y subí
un brusco acantilado a orillas del mar,
cuyo pie estaba minado por la caída de las olas»,

trás lo cual Shelley describe la lucha de la luz niebla y la tempestad; con la estrofa 8:

«Y en el aire vi un águila,
a quien ceñía el anillado cuerpo de una serpiente»,

Shelley introduce los animales simbólicos, en cuya lucha indecisa se manifiesta el antagonismo, asimismo indeciso, entre bien y mal.
Con menor claridad, pero imposible de no reconocer en detalles aislados, viene a la memoria un poema coetáneo que Nietzsche, pocos años antes, había sobrevalorado tanto al menos como el genio compositor de su amigo Kóselitz: «El Prometeo desencadenado» de Siegfried Lipiner. Imágenes como esta:

«Allí, en las rocas, solitario, está sentado un hombre,
profundamente entregado a la meditación, soportando con la mano la cabeza, reflexivamente inclinada hacia adelante»,
O COMO CUANDO DICE:
«Pecarás tranquilamente, sobrio,
con sentido despreocupadamente consciente, con ceñudas miradas,
y sonriendo - ja....»

No deja de resultar irónico el hecho de que la tristemente célebre «bestia rubia», que tanto se ha achacado a Nietzsche, puede remitirse, en cualquier caso, a la imagen de Lipiner del héroe transgresor «tranquilo»«sonriente.»
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EL PERSONAJE ZARATUSTRA
En el semestre de invierno de 1875-76, Nietzsche había impartido un curso de tres horas semanales sobre los arcaísmos de la cultura religiosa de los griegos, curso que, tras su año de vacación, continuó o, más bien, repitió en el semestre de invierno de 1877-78. Para prepararlo se había basado, entre otras cosas, en la «Simbólica» de Friedrich Creuzer. Ya en 1871, mientras trabajaba en el «Nacirniento de la tragedia», había sacado la obra de cuatro tomos de la biblioteca de la Universidad de Basilea y más tarde la adquirió él mismo. En ella se encuentra una amplia exposición de la «religión irania», es decir del Zend-Avesta, con amplio uso de textos -bien conocidos por Nietzsche- de autores griegos como Herodoto, Platón, Diógenes Laercio y Plutarco. De acuerdo con ello, Creuzer usa la mayoría de las veces la forma griega del nombre del fundador religioso persa «Zoroaster», aunque conoce también las formas Zaretoschtro -Zeratuscht, que traduce como «Estrella de oro» «--Estrella del fulgor» o como «el que destella oro», interpretaciones que la moderna iranística ha vuelto a poner fuertemente en duda, pero que entusiasmaban a Nietzsche. Parece que conoció esa significación sólo más tarde, según escribe el 23 de abril de 1883 a Kóselitz: «Hoy he aprendido casualmente qué significa 'Zaratustra': a saber 'Estrella de oro'. Este hecho casual me hizo feliz. Se podría pensar que toda la concepción de mi librito tiene su raíz en esa etimología: pero hasta hoy no supe nada de ello.» Después de todo sus lecturas de la obra de Creuzer habían tenido lugar siete años antes, lo que podría explicar que ya no recordara ese detalle -pero el párrafo epistolar indica que durante el trabajo en el Zaratustra vuelve a consultar la obra de Creuzer, de la que en otro tiempo le había surgido tan sugestivamente la figura de Zaratustra y su doctrina.
Hay, empero, otras imágenes de la exposición de Creuzer que pudieron haber influido; así, por ejemplo, cuando éste escribe: «Zoroaster se retira a los montes Albruz y se dedica allí totalmente a la meditación y a la oración.» En el caso de Nietzsche aparece en el proemio: «... fue a los montes. Allí gozó de su espíritu y de su soledad, y no se cansó de ello durante diez años.» Nietzsche-Zaratustra sale de su cueva e invoca al sol. Zoroastro es un adorador del sol y dispone una cueva como imagen del mundo, en cuya entrada se consuma la ofrenda de un toro. Pero Creuzer también habla de una ofrenda de miel a Mitra.

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ZARATHUSTRA EN EL ECCE HOMO
¿Qué fue lo que pudo mover a Nietzsche a hacer precisamente de este fundador religioso persa, más bien lejano a todo su modo de ser y a su formación, el abanderado de su obra?
Nietzcshe, en su última noticia retrospectiva, en el capítulo del «Ecce homo» «Por qué soy un destino» (Apartado 3), ofrece una explicación que tampoco es totalmente convincente, si se tiene en cuenta la época de su redacción y el lugar, el «Ecce homo» precisamente, «No se me ha preguntado, debería habérseme preguntado, que significa precisamente en mi boca, en la boca del primer inmoralista, qué significa el nombre Zaratustra: puesto que lo que constituye la tremenda singularidad de ese persa en la historia es justamente lo contrario. Zaratustra fue el primero que vio en la lucha del bien y del mal la auténtica rueda del movimiento de las cosas - la traducción de la moral en lo metafísico, como fuerza, causa, fin en sí mismo, es obra suya. Pero esa pregunta sería ya, en el fondo, la respuesta. Zaratustra creó ese error, el más funesto de todos, la moral: en consecuencia, también él ha de ser el primero que lo reconozca.» La idea de que es un atributo de grandeza el poder retractarse a sí mismo, a su propia doctrina, se encuentra en Zaratustra I « En verdad, demasiado pronto murió aquel hebreo... creedme....él mismo se hubiera retractado de su doctrina si hubiera llegado a mi edad!  ¡Era suficientemente noble para retractarse! »

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ZARATUSTRA EN SU CONTEXTO
Zoroaster es  profeta de Dios, organizador de la liturgia, con el objetivo de ser «intermediario» entre Ormuz, el principio del bien, experimentado en la luz del sol y cuyo animal simbólico es el águila real, y Ahriman, el principio del mal, experimentado en las tinieblas y cuyo animal simbólico es la serpiente. Nietzsche-Zaratustra consiguió la conciliación de los principios antagónicos, tarea que había planteado la religión persa: él está más allá del bien y del mal. Los dos animales simbólicos, que todavía en Shelley luchan y se despedazan entre ellos, rodean a Nietzsche- Zaratustra como pacíficos,unas veces meditabundos y otras curiosos,animales de acompañamiento, que reposan, reconciliados, a sus pies.
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EL ETERNO RETORNO SEGÚN STEINER
Ya en 1895- Rudolf Steiner pensó que la idea del «eterno retorno» habría surgido como contrapuesta de las lecturas de Nietzsche del «Curso de filosofía» de Dühring, aparecido en 1875.
Steiner había recibido de Elisabeth Förster el encargo de ordenar en el recién fundado Archivo de Nietzsche los libros dejados por éste. Al hacerlo notó cómo la obra de Düring mostraba huellas de haber sido especialmente usada. Hojeándola llegó a la página 84, donde Dühring expone la idea del «eterno retorno» y su refutación científico-natural. En esta parte Nietzsche había hecho señales y observaciones.

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TESTIMONIOS EN RELACIÓN CON EL ETERNO RETORNO
En 1899 Gustav Naumann se opuso fuertemente a la opinión de Steiner de que Nietzsche había llegado desde ahí a sus ideas. Dühring había sido un pensador excesivamente mediocre como para que Nietzsche se hubiera dejado influir por él de ese modo. Naumann se refiere a otras posibles fuentes. Y esas «otras fuentes» están de nuevo en la antigüedad. Por ejemplo, encontramos la idea del eterno retorno en el pensamiento pitagótico contra el que ya polemizó el discípulo de Aristóteles, Eudemo. Éste cita a un pitagórico que, al parecer, dijo: «volveré a enseñar así, manteniendo este bastón ante vosotros que estáis aquí sentados». También la física estoica, con su doctrina de las periódicas destrucciones del mundo por el fuego y sus resurgirnientos, está muy próxima a este supuesto del eterno retorno. En los últimos tiempos se ha considerado un posible influjo de la doctrina del karma, que Nietzsche debía de conocer por su estudio de escritos indios.
Mi hijo Zaratustra
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SOBRE EL SUPERHOMBRE
Desde Naumann siempre se ha recordado cómo la expresión «superhombre» ya aparece en Novalis, Heine y Goethe. En sus fundamentos la idea ya está esbozada en el platonismo. Nietzsche mismo remite a esta fuente en un apunte de los años ochenta, donde él reproduce, recortándolo tendenciosamente, un párrafo platónico (Theages 126ª): «Cada uno de nosotros desea, en lo posible, ser el señor de todos los hombres, y preferiblemente dios.» En la formulación plotínica posterior la idea se lleva hasta sus últitnas consecuencias: el anhelo y la tarea de los que filosofan es volverse «semejantes a Dios»
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DIFICULATADES DE INTERPRETACIÓN
El Zarathustra presenta muchas dificultades de comprensión y se convierte, por ello, en una fuente de malentendidos. Nietzsche mismo se dio cuenta de este problema -y no pudo solucionarlo- y expidió el «Zaratustra» a la luz pública como «un libro para todos y para ninguno».
Las dos ideas filosóficas fundamentales de la obra dan pie a una interpretación poco unitaria. El
superhombre puede entenderse muy bien como un proyecto racial a fundar científico -naturaltnente, en la línea de Darwin; aunque no siguiendo el principio de Darwin de la selección mecánica, sino la híbrida idea de que el hombre es capaz de dirigir su futuro corporal, específico, y planificarse a sí mismo. Y sin embargo -la antropología remite a una evolución de millones de años hasta la formación de nuestro tipo humano actual-- ¿por qué no podría alcanzarse quizá en cien años un nivel inmediatamente «superior»? La cuestión sigue siendo, de todos modos, si eso depende de nuestra voluntad, si nuestra decisión actual de mejorar la especie puede tener siquiera influjo en tales espacios de tiempo. El postulado del cultivo del superhombre puede ser entendido igualmente sólo al nivel del espíritu, a saber: con el objetivo de elevar hasta su total y último nivel, en un esfuerzo extremo de concentración, las potencias y las posibilidades del occidente espiritual, fundado en la filosofía griega y en la idiosincrasia griega en general. Después de que «Dios ha muerto» el espacio hacia arriba está libre, el hombre es provisionalmente el ser supremo, y dentro de la especie humana es el filósofo el legislador (¡ya en Platón!), el que da las «nuevas tablas» de valores, el que alcanza provisionahnente el grado supremo del ser. «Si hubiera dioses, cómo soportaría yo no ser un dios.» Pero, dado que no hay dioses, el hombre ha de elevarse a ese nivel.
Del mismo modo, el dogma del
eterno retorno puede interpretarse como el remate de la doctrina mecánica del átomo de Demócrito, como el intento de completar el principio -constatado por la ciencia moderna de la constancia de la materia y de la energía con el de la constancia de las posibles formas y procesos de conformación de la materia y la energía. Pero del mismo modo también, en el dogma pueden verse huellas de la creencia en el logos estoico, que rige los procesos de constitución del mundo, obligando a repetir indefinidamente los mismos, aunque en dimensiones temporales tan inmensas que el hombre ya no puede abarcarlas ni percibirlas. Pero con ello desaparece la relevancia ética, intrínseca, por ejemplo, a las ideas budistas sobre el karma, y que da a ese retorno un sentido para la vida humana; eso sin contar con la objeción de la imposibilidad matemática que siempre se le ha hecho y por diversos autores (por ejemplo por Georg Simmel).     
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AISLAMIENTO DEL ZARATHUSTRA
Dentro de la obra total de Nietzsche, el Zaratustra aparece en un cierto sentido aislado; excepto con él siempre pueden aparearse las obras: «El nacimiento de la tragedia» y el libro sobre los griegos (no acabado); las Consideraciones Intempestivas «Schopenhauer como educador» y «Richard Wagner en Bayreuth»; ambas partes de «Humano - demasiado humano» (con «El caminante y su sombra»); «Aurora» y «La gaya ciencia»; y después del Zaratustra: «Más'allá del bien y del mal» y «Genealogía de la moral». En los escritos de 1888 se pueden hacer diferentes ordenaciones dependiendo del criterio que se tome (Nietzsche, por ejemplo, une «El caso Wagner» y «El crepúsculo de los ídolos como sus «operetas»), pero también entre ellas puede establecerse fácilmente un orden en pares. Sólo el «Zaratustra» queda sin oponente, sin compañero, a no ser que la agrupación en pares no se entienda externamente, en escritos más o menos distintos formalmente. En «Zaratustra» son dos temas los que están acoplados:  El postulado del superhombre y el dogma del eterno retorno.
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