Los diez años del filósofo errante (1879-1888)
CAMBIOS EN NIETSCHE DESPUES ABANDONO BASILEA
Es evidente que el abandono de su profesión en Basilea no fue debido a una decisión
propia de Nietzsche sino al fatum de su enfermedad. Por ello a Nietzsche se le
presenta ahora una nueva tarea: arregárselas con la enfermedad, romper su fuerza y
convertirla de enemigo extraño en compañera que le ayude a realizar el objeto de su
existencia. Para lograrlo, Nietzsche acabará por introducirla en el todo de su vida como
otro elemento vital más. Por ello decide como una de sus tareas el hacer que la
enfermedad actúe como un estímulo intelectual. En este contexto, y, dado que durante
este tiempo que estamos analizando (1879-1890) se produce en Nietzsche un cambio y una
AÑO DE SOMBRAS
(Octubre 1882 a Noviembre 1883)
El abandono de Lou, que por otro lado tenía
Biografía de Nietzsche
TRANSFORMACIÓN EN LOS AÑOS 1879-80
Jaspers manifiesta con firmeza que en Nietzsche,durante ese
tiempo (1879-80), se produce una transformación muy amplia: «Quien lea los escritos
en orden cronólogíco.. no puede sustraerse a la extraordinaria impresión de que en
Nietzsche, desde 1880, se está produciendo un cambio tan profundo como nunca antes en su
vida. Esto se muestra no sólo en el contenido de los pensamientos, en las nuevas
creaciones, sino en la forma de la vivencia-, ... lo que dice adquiere otro tono...
Preguntamos si ...en la vida de Nietzsche no aparece claro algo, innecesario intelectual y
existencialmente, que da a lo nuevo, por así decirlo, un color no necesariamente
pertinente; o si en el servicio de estos impulsos y metas intelectuales aparecen fuentes
cuya procedencia remita a algo que llamamos indeterminadmnente un 'factor biológico'...
No se puede responder a la pregunta de qué sea este factor biológico. Lo que sucedió
con Nietzsche desde 1880 ha de quedar indeterminado por ahora. Pero que algo importante
sucedió es cosa difícil de dudar para el observador sin prejuicios que se haya
sumergido cronológicamente en la totalidad de las cartas y escritos... Es injusto
concebir este hecho como la primera fase de la parálisis, mientras la experiencia de la
parálisis no muestre, comparando casuísticamente, que esos estadios previos --,que
entonces no serían todavía la propia parálisis como proceso de destrucción pertenecen
a ella.» Y Jaspers concluye de ahí: «Una cuestión relevante, aunque no
decisiva sustancialmente, para la comprensión de Nietzsche en general, es la de su cambio
espiritual desde 1880 y la de la posibilidad de su coincidencia con un suceso biológico
de nueva aparición. No existe una investigación profunda de ello que domine todo el
material y lo transmita ordenado; se trata de la exigencia más imperiosa de la biografía
de Nietzsche: Möbius ha sido el primero que ha visto ese cambio, pero ha cargado su
intuición de tantos errores que, de esa forma, no ha conseguido, naturalmente, imponerla.
Sin embargo, el cambio como tal, por muy oscuro que quede su tipo..., me resulta tanto
más manifiesto ... »
FACTORES BIOLÓGICOS?
Se supone, por ejemplo, que existió, efectivamente, una infección
de sífilis, tal cosa se designará normalmente como una enfermedad que, por una
parálisis progresiva, es decir, por deterioros orgánicos del cerebro, lo llevó a la
muerte tempranamente cuando apenas contaba 56 años. Pero queda por preguntar si el desmoronamiento
físico de 1879, del que Nietzsche se había de recuperar, sorprendentemente bien, en
los años siguientes, corresponde ya al proceso de esa sífilis, supuesta tan sólo, y si
esa enfermedad sólo acarreó consecuencias dañinas. La investigación científica
enseña precisamente de la sífilis, como también de otras infecciones
(tuberculosis, por ejemplo), que estimulan, al menos a temporadas, ciertas funciones
vitales, que producen un efecto como el de determinados narcóticos, por ejemplo
el alcohol, y que en tales casos se liberan fuerzas y posibilidades de la fantasía
que en el organismo «normal» están por lo general ocultas
y reprmidas.
Ya en 1903 el psiquiatra sueco Poul Bjerre consideró el cambio como una
extraordinaria ventaja para la evolución de Nietzsche, en cuanto que, partiendo de la
certeza de la infección sifilítica, defendió el punto de vista de que el virus
de la sífilis produjo un efecto narcótico, ligero y crónico, liberador
de la fantasía y desinhibidor de lo espiritual, semejante al del alcohol;
según ello habría actuado biopositivamente hasta el desmoronarniento
espiritual, momento en el que la obra de destrucción orgánica prevaleció en la
sustancia cerebral. Nietzsche mismo ve así su situación a comienzos de 1880,
cuando escribe a su médico, el Dr. Otto Eiser: «Mi existencia es una carga terrible:
la hubiera arrojado de mí hace ya mucho tiempo, si no fuera porque, precisamente en este
estado de sufrimiento y de casi absoluta abstinencia, fue donde hice las pruebas y los
experimentos más fructíferos en el terreno ético-intelectual; esta alegría sedienta de
conocimiento me eleva a una altura desde donde supero todos los tormentos y desesperanzas.
En general soy ahora más feliz que nunca en mi vida... Mi consuelo son mis pensamientos y
perspectivas. Aquí y allá, en mis caminos, garabateo algo sobre un papel; amigos
descifran mis garabatos.» Y en 1886 escribe recordando, en el prólogo a la «Gaya ciencia»: «Se adivina que no quiero despedirme
de aquel tiempo de grandes padecimientos, cuyo provecho todavía hoy no se ha agotado para
mí.»
Naturalmente que este efecto narcótico no fue lo que produjo directamente una
obra como «Zaratustra» o como el resto de las del filósofo Nietzsche,
puesto que, si no, algún otro infectado de sífilis hubiera tenido que crear
algo parecido; pero resta por preguntar si Nietzsche hubiera sido capaz de sacar
de sí esa obra que había en él, sin esa superación de un determinado umbral de
represión. Todas las numerosas interpretaciones médicas, tan cuidadosas y
perspicaces, han de quedarse en ensayos tentativos, puesto que ahora, a posteriori, para
emitir un juicio científicamente defendible, ya no pueden aportar las pruebas
diagnosticas requeridas, que en 1880-1900 no podían conseguirse debido al nivel
de conocimientos de entonces. Aunque todas las investigaciones desde Möbius hasta
Lange-Eichbaum difieren en cuestiones de detalle, curiosamente parecen coincidir en
un punto, a saber, en la datación aproximada de la gran transformación: tiene lugar
en los años 1879-1881.
FACTORES ANÍMICOS?
Según otros, en modo alguno puede demostrarse el cambio,
experimentado por Nietzsche en esos años, como proviniente de una determinada
enfermedad Para comprender esto no se necesita, imprescindiblemente, deducirlo
de los tipos de evolución de una enfermedad. El cambio en torno al año 1880 resulta más
comprensible a partir de experiencias en el ámbito de lo anímico.
La enfermedad y la temprana muerte del padre habían marcado profundamente, como vivencias
infantiles, la conciencia de Nietzsche. Dada su incondicional creencia en la tara y
transmisión hereditarias, Nietzsche vivió siempre con el sentimiento - más o menos
fuerte según épocas - de estar amenazado por un destino igual o
semejante. Con el desmoronamiento de su existencia burguesa, precipitado en la primavera
de 1879 por los padecimientos físicos, y con el subsiguiente estado, que se agravó, en
lo posible, durante muchos meses, volvieron a la máxima actualidad las viejas
cuestiones sobre el sentido y solidez de la existencia, cuestiones frente a las que
hubo de quedar totalmente en segundo plano el programa político-cultural que le
preocupaba hasta entonces, es decir, el problema de si a partir de la música, y mejor de
la música de Richard Wagner, era posible y deseable una renovación cultural
alemana en el sentido modélicamente ejemplar de la antigüedad (y dentro de ella,
propia y esencialmente sólo el modelo de la Atenas de Pericles). El momento más
bajo en su estado de salud irrumpió --de nuevo como consecuencia de la excitación
producida por la Navidad cristiana-- a finales de diciembre de 1879 en Naumburg,
a pesar de los amorosos cuidados de la madre: un grave ataque parecido a la jaqueca,
con vómitos e incluso con una la