CATÁSTROFE
(Enero de 1889)

A comienzos de enero de 1889 se produce la decisiva disolución mental de Nietzsche algo que sorprendió incluso a sus mas allegados que no esperaban tal desenlace en un tiempo tan corto. La rapidez en el desenlace llevó a su hermana a defender, sin prueba alguna, la tesis del
derrame cerebral, junto con el trabajo excesivo y el abuso del cloral, como causantes de su hundimiento. El problema es que tal tesis es insostenible al no concordar con los síntomas de la enfermedad de Nietzsche. Por su parte, su madre creyó durante tiempo en la tesis defendida por Julius Kaftan y eso le llevó a creer ciegamente en la recuperación de su hijo. Más cerca de la realidad, a la hora de señalar las causas del derrumbamiento de Nietzsche, se encuentran las tesis defendidas por los médicos que diagnosticaron lisa y llanamente: Paralysis cerebral progressiva. La causa de este trastorno es, en la mayoría de los casos, una infección sifilítica. En este contexto, el primero que como médico y psiquiatra salió al paso en contra de la imagen de la enfermedad que, a toda costa, quería dar la hermana de Nietzsche, fue el neurólogo de Leipzig Paul Julius Möbius (1853-1907) en su extensa Patografía de Nietzsche. Tambien se ha intentado estudiar las causas de la enfermedad de Nietzsche haciendo uso de observaciones comparativas de enfermos, como sucedió con Stefan Zweig y sus comparaciones de Nietzsche con Hölderlin o con Van Gogh. El problema, en estos casos, es que aún estando en todos presente el fenómeno de la locura, unicamente es en el caso de Nietzsche dónde se presenta el problema de la sífilis. Por su parte, Karl Jaspers exige, para conocer las auténticas causas de la enfermedad de Nietzsche, la presencia de un auténtico saber empírico que debería adquirirse a través de las fuentes fiables existentes al respecto. El problema está en que muchas fuentes coinciden en señalar que, incluso en el verano de 1888, no encontraron nada perturbado en el ánimo de Nietzsche. Por su parte los que notaron rasgos extraños en su comportamiento muy posiblemente no expliquen tampoco con total seguridad que Nietzsche se encontrara enfermo en esa época.
Sea lo que fuera lo cierto es que Nietzsche había interrumpido su pensamiento filósofico de forma definitiva con el Anticristo el 30 de septiembre de 1888. ¿Intuía como médico de sí mismo su inminente derrumbre?. Ello le lleva, por ejemplo, a transmitir a Carl Fuchs, el 8 de diciembre de 1888; que ¡Todo ha acabado! Por todo ello, el Nietzsche que escribe el Ecce Homo ya no es el Nietzsche que es consciente de su obra filosófica sino que se enfrenta a ella como un extraño, interpretándola y afirmando que es ahora cuando la entiende. Y lo más trágico: en las cartas que escribe durante esta época comienza a demostrar, a través de sus firmas, que no solamente le es extraña su filosofía sino tambien su identidad. El 31 de diciembre de 1888 ya no sabe su dirección y comienza a verse a sí mismo como el organizador de un Congreso europeo de Principes. El derrumbre es ya algo irreversible y que, muy posiblemente, Nietzsche, asistiera horrorizado y consciente a un tal proceso destructor lo demuestra la carta que dirije a Köselitz el 26 de noviembre de 1888.

Biográfía de Nietzsche




















































































































































































































CARTAS DE LOCURA
(3-6 Enero de 1889)

Los días de Navidad, como sabemos, eran una época crítica para Nietzsche en la que arreciaban los quebrantos de salud. Por eso no fué casual que en los primeros días de enero cayera en la crisis de la que ya no despertaría más. De una forma rápida y contundente, Nietzsche, pasa de la claridad del día a la oscuridad de la noche. Comienzan a superponerse en él historias fantásticas y recuerdos reales hasta que llega el momento en que ambos, realidad y fantasía, se diluyen en la noche del espíritu.
Para comprender lo que sucedió en este tiempo contamos casi unicamente con las denominadas cartas de locura de los días 3 al 6 de enero de 1889 asi como con los testimonios que el hospedero de Nietzsche en Turín, Davide Fino, hizo a Overbeck cuando acudió, raudo y veloz, en ayuda de su amigo. En las cartas de locura, a pesar de la visión irreal que respiran, nos revelan los auténticos intereses que preocupaban a Nietzsche en esos momentos: el destino de Europa en el ámbito no unicamente cultural sino tambien político. Algunas de las cartas de locura son las siguientes:

  1. Carta que dirige el 3 de enero de 1889 a Meta von Salis.
  2. Envio de un ejemplar del Ecce Homo a Bismarck en donde firma como Fromentin.
  3. El 4 de enero escribe una carta a Jacob Burchardt
  4. El 5 de enero envia otra carta a Jacob Burchardt
  5. Dirije tres misivas a Cosima Wagner
  6. En una carta se identifica con los malhechores decentes Prado y Henri Chambrige
  7. Tres cartas dirigidas a Burckardt, Overbeck y Köselitz con fantasías sobre la casa real italo-Saboya.
  8. Carta dirigida a Burckardt fantaseando con motivo de la muerte del arquitecto de Turín Alessandro Antonelli.
  9. En las cartas usa continuamente firmas diferentes.

En este contexto de exaltación irreal de su espíritu, Nietzsche, vive y pasea, durante estos días de enero, por las calles de Turín. Desconectado de la realidad cree vivir en su época de estudiante de Bonn. En la calle se da aires de extranjero distinguido lo que no le libra de provocar escándalos públicos como el sucedido en 8 de Enero en la conmovedora historia de Nietzsche con un caballo.
Biografía de Nietzsche.


















































































































































































































FRIEDMATT
(Enero de 1889)
El domingo, 6 de enero de 1889, Jacob Burckardt recibe una larga carta de Nietzsche. Afectado profundamente por su contenido se dirije a casa de Overbeck con el objeto de enseñársela pues sabía que éste era amigo íntimo. Overbeck recordará más tarde en sus
Recuerdos de Friedrich Nietzsche esta visita la cual, sorprendente e injustamente, no valoró positivamente criticando a un Burckardt que, en esos momentos, contaba 71 años de edad.
Overbeck, ante tan siniestro panorama, decide viajar a Turín en ayuda de su amigo. Antes, sin embargo, se apresura a ir a ver al director de la clínica psiquiátrica Friedmatt, el Dr. Ludwig Wille. Este, despues de leer las cartas de Nietzsche, insta a Overbeck para que traiga a Nietzsche desde Turín a Basilea sin pérdida de tiempo, y éste sigue, de modo inmediato, el consejo.
Al llegar a Turín. Overbeck busca, con su propio esfuerzo, la vivienda en donde se hospedaba Nietzsche. Cuando llega, el hospedero Davide Fino se encontraba ausente y toda su familia alterada y disperdigada por el asunto Nietzsche.Cuando Overbeck se encontró con su amigo la impresión fue algo brutal para él. Tan brutal que se vió obligado a describir dos versiones del encuentro: una de ellas, la más edulcorada, es la que cuenta a Köselitz el 15 de enero de 1889. La otra, la auténtica y más brutal, la relató en círculos más íntimos y es la que nos relata, por ejemplo, Carl Abrech Bernouille.
Overbeck decide sacar de allí a Nietzsche tan rapidamente como fuera posible. El problema es que no se siente ni con fuerzas ni con experiencia para tratar con esa clase de enfermos. Tiene la suerte de que el consulado alemán le proporcione la dirección de un joven dentista alemán que, a pesar de su profesión, tenía gran experiencia en el trato con enfermos mentales. Despues de un ajetreado viaje, en la mañana del 10 de enero de 1889, hacia las 8, llegan a Basilea Nietzsche y sus dos cuidadores. En la puerta de la estación les esperaba un coche que les condujo hasta el Friedmatt.
Biografía de Nietzsche

















































































































































































































JENA
(1889-1890)
Durante los 14 meses siguientes a su llegada al Friedmatt la vida de Nietzsche transcurre bajo estricto control médico. Overbeck nos transmite tambien como fue la
entrada y esos días en Friedmatt. En principio parece que los médicos se dedicaron fundamentalmente a mitigar su estado de sufrimiento. Al mismo tiempo, Overbeck había avisado ya el 10 de enero a la madre de Nietzsche la cual llega a Basilea el día 13. La madre de Nietzsche no está en absoluto dispuesta a aceptar el ingreso de su hijo en un manicomio y tambien está convencida que con sus cuidados ayudaría a su hijo a salir adelante. Eso le llevó a comportarse de un modo muy poco perspicaz con los médicos. A base de mucha insistencia consigue convencer a Overbeck para que le ayude a trasladar a su hijo a Jena. Overbeck, aún no estando muy convencido de que eso fuera lo mejor, acabó por aceptar las presiones de la madre lo que motivará que más tarde la hermana de Nietzsche se lo reproche de forma malévola. Despues de recibir respuesta afirmativa para su ingreso en Jena, la madre y su hijo, junto con un médico, que había sido alumno de Nietzsche, como acompañante, salieron para esta ciudad. Overbeck nos informa de la partida el 17 de enero de 1889. Con tristeza comentará que Nietsche está acabado.
El viaje a Jena no fue tan tranquilo como el de Turín a Basilea. Hicieron aparición los ataques de rabia de Nietzsche en contra de su madre. Al llegar a Jena es alojado en el hospital de la ciudad algo que la madre percibe con infundada ilusión. Ello no quiere decir, sin embargo, que sean ciertos los reproches, que posteriormente se harán, acerca de que Nietzsche no fue tratado conforme a su rango en el Hospital de Jena. La tarea principal de los médicos fue el poner freno al estado de excitabilidad y a los ataques de rabia que Nietsche periodicamente mostraba. Al día siguiente de su entrad en Jena, el 19 de Enero de 1889, se hace constar en su historial médico el   estado de gran excitación en el que Nietzsche se encontraba. Con el aumento del calor de la primavera se vuelve a producir una gran oscurecimiento en su estado. En Agosto se encontraba de lo más ruidoso. A partir de octubre, sin embargo, se comienza a producir una clara remisión en su patología. Poco a poco se notando en su estado un ligera mejoría como comunica Binswanger a Overbeck el 23 de diciembre de 1890. En una de las cartas a Overveck, la madre, le informa que Nietzsche ha recibido la visita de un intelectual.
Biografía de Nietzsche

















































































































































































































¡SE ACABÓ NIETZSCHE!
¡Se acabó Nietzsche! Con esta exclamación de desesperanza llama Overbeck la
atención de Köselitz el 20 de enero de 1889. Pero con esta expresión, Overbeck, era consciente de que no unicamente se había acabado fisicamente Nietzsche sino que tambien era posible que acabara con un mal final su misma producción filosófica. Por ello, pondrá todo el empeño para que la obra de Nietzsche se conserve y no desaparezca en el abismo de la catástrofe. Lo primero que hace es lograr que venga desde Turín el resto de los utensilios y papeles de Nietzsche.Más tarde se descubrió en Niza un cartapacio con manuscritos de Nietsche que tambien llegarán a su poder. Sobre el Ecce Homo y Nietzsche contra Wagner, Overbeck mantendrá una larga correpondencia con Köselitz con el objeto de decidir si publicar inmediatamente esas obra o no. Overbeck no dejará de señalar sus reservas en relación, sobre todo, a la obra Nietzsche contra Wagner. Por cierto que, en relación con esta obra, Overbeck llama la atención de Köselitz sobre el poema final De la pobreza de los ricos. Köselitz, avanzando su forma de actuar en el futuro, propone unir tal poema a las Canciones de Zaratustra en un intento laudable pero eticamente muy dudoso.
Biografía de Nietzsche

















































































































































































































LOS AMIGOS DE NIETZSCHE ANTE SU HUNDIMIENTO
Los viejos amigos de Nietzsche respodieron muy positivamente ante el triste desenlace. De todos los lugares llegan escritos de condolencia, dirigida esencialmente a Overbeck, y en dónde son de destacar las misivas de
Gersdorff,   Carl FunchPaul Deussen,MalwidaDaniela Bülow  y Rodhe. Este último se encontraba en esos momentos mal de salud y muy debilitado a causa de esfuerzo que le significó finalizar su obra capital Psyque.
Un caso aparte fue el de Köselitz. El 4 de enero le había llegado una de las cartas de locura de Nietzsche. Lo sorprendente es que Köselitz contestó, como si hubiera recibido una carta normal, precisamente el día 9 de enero, es decir, cuando Nietzsche iba camino del Friedmatt. Cuando el 11 de enero se entera de la noticia se desmoronó interiormente y arrastró durante mucho tiempo un gran complejo de culpabilidad.
Biografía de Nietzsche

















































































































































































































JULIUS LANGBEHN
Julius Langbehn es otra de las figuras, que lo son, por haber girado en torno a Nietzsche aunque su relación se muestre unicamente en la época de la suerte fatal de Nietzsche. En una época, sin embargo, Langbehn había adquirido gran consideración gracias a su obra
Rembrandt como educador. El personaje Langbehn es la representación clara de uno de esos profetas salvadores ante los cuales suelen sucumbir la masa exaltada y no muy versada intelectualmente. Procedía de una familia humilde lo que no le impidió realizar estudios de de arqueología e historia del arte aunque terminará por dedicarse a combatir el sistema educativo universitario alemán. Cada vez irá perdiendo más el suelo de la realidad para entregarse a especulaciones de tipo místico. Convencido de que la medicina oficial demoníaca iba llevar a Nietzsche a la perdición se decide, en el otoño de 1889, a imponerse como salvador prometiendo a la madre de Nietzsche devolverle a su hijo completamente repuesto. Y es que, según Langbehn, él era el único que sabía el origen del mal del Nietzsche. Sin embargo, el fantasioso de Langbehn no sabía con quien se la estaba jugando ¡y eso que Nietzsche estaba metido en la oscuridad!. Trás un corto espacio de tiempo junto a Nietzsche comienza a desconfiar de su propia capacidad de salvador y pone pies en polvorosa para no volver nunca más.
El denominado Episodio Langbehn puede reconstruirse, en parte, gracias a la correpondencia existente entre la madre de Nietzsche, Overbeck y Köselitz. Todo comienza con una visita que Langbehn hace a la madre de Nietzsche en Naumburg, a finales de octubre de 1889. Ésta reconoce haber quedado impresionada con el personaje. La madre, por tanto, acepta que visite a Nietzsche. En principio parece que el duo Langbehn-Nietzsche funcionó corrrectamente. Sin embargo, la esperada luna de miel pronto se resquebrajó. Posteriormente, Lagbehn afirmará que su labor fracasó porque Nietzsche estaba poseido por el demonio. Entretanto la madre seguía prendada de Langbhen y suspirando por la vuelta del pretendido salvador de su hijo. Langbehn, a su vez, la obsequiaba con continúos reproches y condiciones como, por ejemplo, el que se le confiara la pensión de Nietzsche y su tutela. Ante esta extraña petición entra en escena Köselitz a quien la madre le pide consejo sobre lo que debe hacer. El es que el leño de Köselitz acabará por dejarse encantar por el salvador Langbehn. Menos mal que la crítica de Overbeck está ahí para poner cierto orden en este alucinante panorama. En medio de todo el episodio existía la fundada sospecha de que Langbehn estaba dispuesto a montar un escándalo con la publicación de un escrito denominado El caso Nietzsche, lo que colmó la paciencia y enfadó sobremanera a Overberck. La madre de Nietzsche, sin embargo, se iría inclinando cada vez más a mostrar su consentimiento a delegar la tutela de Nietzsche a Langbehn. Lo que sucedía es que su postura colocaba curiosamente a Langbehn en una situación embarazosa ya que, en realidad, ya no deseaba mantener ningún tipo de relación con Nietzsche. Eso le lleva, en principio, a elevar aún más sus exigencias. Despues un dolor en el cuello le lleva a retrasar el inicio del tratamiento con Nietzsche. Y al final llega a tensar tanto la situación que, para tratar a Nietzsche, exige de la madre que suspenda todo contacto con su hijo durante el tratamiento. Köselitz, que se enteró de esta condición de Langbehn, no cayó en la provocación y decidió practicar con él la política del papa y del sultán. De todos modos, el leño Köselitz seguía estando convencido que Langbehn era el candidato más idoneo para cuidar y tratar a Nietzshe. A pesar de todo tambien duda de que fuera lo correcto, en el caso de que el tratamiento tuviera éxito, despertar a Nietzsche a la vida. De todos modos, ahora será la madre quien se enfrente decididamente a Langbehn negándose a sus condiciones.
El 20 de enero de 1890 Köselitz visita a Nietzsche en Jena para llenar el vacío que había dejado Langbehn. Está con Nietzsche 4 semanas (más del doble de tiempo que pudo aguantar Langbehn). El 16 de Febrero llega la madre de Nietzsche a Jena en donde alquila una habitación para estar más cerca de su hijo. Al cabo de las 4 semanas, Köselitz comienza a mostar síntomas de cansancio y escribe a Overbeck pidiéndole el relevo. Overbeck se decide viajar a Jena aprovechando los días de carnavales (23-25 Febrero) y puede ver así a su amigo Nietzsche al que dice encontrar muy recuperado. En los días que estuvo con Nietzsche contribuyó tambien decisivamente para que Köselitz y la madre de Nietzsche decidieran romper definitivamente con Langbehn. Aunque esta medida fue, sin duda la más acertada, ello no significó para Nietzsche su despertar a la vida. Todo lo contrario: comenzaría su regresión al regazo materno.
Biografía de Nietzsche
















































































































































































































VUELTA AL REGAZO MATERNO
La deserción de Langbehn, por otra parte obligada, hizo que la tarea del cuidado de Nietzsche cayera sobre la única persona que realmente estaba dispuesta a hacerlo: su madre. El mismo Köselitz llegaría a comprender que tal tarea era algo que Langbehn nunca podría
soportar.
En principio la madre se queda en Jena para acompañar a su hijo. Realiza con él largos paseos en donde, Nietzsche, nos recuerda con su comportamiento a un niño. Poco a poco la madre va consiguiendo que Nietzsche se adapte a ella logrando su progresivo apaciguamento. Le recoge por la mañana temprano en el hospital y, despues de pasar con él todo el día, le deja de nuevo en hospital por la noche. De todas formas la idea de la madre era el llevárselo con ella a Naumburg, algo a lo que, en principio, se opone el prof. Binswanger rotundamente. El médico, con buen criterio, le exige un período más largo de aclimatización entre ámbos. El 1 de abril la madre alquila una vivienda mayor en Jena con el objeto de que su hijo se fuera a vivir con ella, aúnque estando cerca del Hospital. Al poco tiempo ya están ámbos instalados aunque despues de que Nietzsche hubiera provocado importantes incidentes con su madre. Todo parecía ir bien hasta que un acontecimiento imprevisto obligó a la madre, el 13 de mayo de 1890, a tener que realizar un traslado repentino, junto con su hijo, a Naumburg. Y es que, despues del incidiente, la disyuntiva que le planteraron los médicos era clara: o tomar un celador (algo que la madre rechazaba totalmente) o ingresarlo de nuevo en el hospital (algo que la madre ya no estaba dispuesta a consentir).
Con la vuelta de Nietzsche a Naumburg se cierra un círculo y el hijo vuelve al regazo materno.A partir de ahora se iniciará una cesura definitiva: despues de alcanzar el límite extremo de remisión de su enfermedad en Naumburg se iniciará el definitivo declive de Nietzsche. Este hecho parece no querer reconocerlo su madre la cual describe casí un cuadro idílico de los primeros días de Nietzsche en Naumburg. Este cuadro, sin embargo, lo desmiente claramente Deussen a partir de una visita que hizo a Nietzsche en Septiembre.
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LA SRA. FÖRSTER
Entretanto la madre de Nietzsche tuvo que soportar otra fuente de preocupación, esta vez, proveniente del Paraguay en dónde residía su hija y en donde los
problemas existentes en la colonia que los Förster intentaban llevar a cabo eran cada vez más graves. Además, en Alemania, comenzaron a correr rumores de que todo lo que los Förster habían montado en el Paraguay era un auténtica estafa. Y lo más grave para la madre de Nietzsche era que a quien se mencionaba como la auténtica estafadora era siempre a su hija. Fuera lo fuese lo cierto es que Förster decidió quitarse la vida el 3 de junio de 1889. El modo de actuar, ante esta tragedia, de la Sra Förster resulta una anticipación de lo que hará posteriormente con el Archivo Nietzsche. Sin embargo,ante el trágico acontecimiento, la hermana de Nietzsche no se arruga. Decide presidir ella sóla la empresa colonial aunque apoyada por un gerente fiel adicto a ella como hará tambien cuando tome las riendas de Archivo Nietzsche. Sin embargo, los apuros económicos llegaron a ser tan grandes que decide abandonar Paraguay y volver a Alemania para conseguir apoyo propagandístico para su obra y, sobre todo, dinero.
Al llegar a Alemania lo primero que hace la hermana de Nietzsche es publicar un libro titulado Colonia de Bernard Förster 'Nueva Germania' en Paraguay. A continuación decide entrar de lleno en los asuntos de su hermano. Comienza por enfrentarse con el editor Naumann el cual, según Köselitz. solamente concebía a Nietzsche como objeto de explotación comercial. La hermana de Nietzsche decide poner el asunto en manos de un abogado lo que provoca un sentimiento de orgullo por parte de la madre ante el coraje de su hija. De todos modos, la sangre no llegará al río ya que, al final, se produce entre la Sra Förster y Naumann la reconciliación. Tambien se decide publicar, por fín, la parte IV del Zaratustra.
Despues de solucionar todos estos asuntos la hermana de Nietzsche decide regresar al Paraguay el 2 de junio de 1892. Sin embargo no mucho más de un año más tarde (comienzos de septiembre de 1893) ya está de vuelta en Alemania. Entrentanto había malvendido el Försterhof. Al llegar a casa se hace cargo de su hermano y lo cierto es que se entrega a la tarea con la misma dedicación y constancia que su madre. Comienza tambien a mostrarse como más elevada intelectualmente como afirma Rodhe en una carta.
A todo esto el estado de Nietzsche lejos de mejorar retrocede claramente como percibe con toda claridad su misma madre. El 15 de octubre Köselitz puede observar tal empeoramiento y resalta el nuevo tipo de actividad motora que observa en el enfermo. Tambie señala que, por primera vez, Nietzsche, ya no le reconoce. La situación llega a ser tan grave que el propio prof. Binswagen aconseja internarlo de nuevo en el hospital de Jena. La madre de Nietzsche, a pesar de reconocer que está pasando por una época horrible, decide hacer frente a la situación realizando reformas en su vivienda con el objeto de  que su hijo, cada vez más alterado, se encuentre mejor. Pero la realidad era que Nietzsche iba a peor. Cuando Overbeck insinúa a la madre de Nietzsche la posibilidad de una visita para el verano de 1893, ésta le avisa que es muy posible que Nietzsche ya no le reconozca. Mientras tanto la importancia y el interés por la obra de Nietzsche no dejaba de crecer. Ante ello Köselitz, de modo imprudente, se decide poner al frente de las nuevas ediciones de las obras de Nietzsche. En ellas Köselitz no tiene reparos en introducir sus propios puntos de vista. Pero en esto apareció la Sra Förster.....
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TUTELA DE NIETZSCHE
Parece que Bernard Förster había legado testamentariamente un lote de terreno a su cuñado Friedrich Nietzsche. El problema era que el interesado no estaba capacitado para atender a semejante asunto. Se hizo necesario, por tanto, nombrar a un tutor oficial. De nuevo es a la madre de Nietzsche a quien le toca solucionar el asunto y, para ello, pide
consejo a Overbeck. Pero éste se encontraba de vacaciones y la madre creyó que no debía esperar. Decide dirigirse  al presidente del  tribunal de lo criminal de Basilea. Este informa a Overbeck el 15 de agosto de todo lo que estaba sucediendo. Overbeck no se muestra dispuesto, a causa de la distancia geográfica, a participar de la tutela. Por lo tanto, al final tuvo que ser la madre quien asumió la tutoría.Como tutor subsidiario fue nombrado un hermano de la madre de Nietzsche que moriría poco despues, en septiembre de 1891, lo que no le impidió intervenir de modo perjudicial en la herencia filosófica de Nietzsche. Trás su muerte fue elegido como sucesor un sobrino de la Sra Nietzsche.
Biografía de Nietzsche
















































































































































































































¿QUE HACER CON LOS ESCRITOS PÓSTUMOS?
Un problema, añadido a la enfermedad y al problema de la tutela de Nietzsche, fue el tener que decidir el qué hacer con sus escritos póstumos. El 27 de febrero de 1891, Köselitz, en una larga carta a Overbeck le expone su
plan. Solicita tambien de Overbeck que persuada al editor Naumann para que suspenda, de momento, la publicación del Ecce Homo. Overbeck, por su parte, le envía la copia que había hecho del Anticristo. Köselitz,despuesde leerlo, le confiesa que con esta obra estamos ante algo arrebatador y demoníaco. Entretanto Naumann afirma tener disponible para su edición la IV parte del Zaratustra. Pero es, ahora, cuando recibe un despacho en donde se le ordena que suspenda tal publicación. La causa de esta orden hay que relacionarla con la intervención de la mano de Elisabeth. Las razones que la hermana de Nietzsche esgrimió para justificar tal orden eran de dos tipos: la primera por razones de tipo fiscal y judicial; la segunda debido a que, según ella, Nietzsche había pensado que la IV parte del Zaratustra era un final para no publicar. Köselitz se rebela contra tal decisión y escribe a la madre de Nietzsche para decirle que la no publicación de esta obra representa un ultraje tanto para Nietzsche como para el mundo contemporaneo. Pero la madre de Nietzsche no cede. Entretanto, la Sra Förster, sin duda mucho más avispada para los negocios que Overbeck y Köselitz, se reune con el editor Naumann el 13 de abril. Se ponen de acuerdo y el editor se compromete a pasar una renta a la madre de Nietzsche a partir de la venta de sus escritos. Pero a la Sra Förster no era unicamente su madre la que le hacía intervenir en todo este proceso.
Biografía de Nietzsche
















































































































































































































APATÍA
Mientras tanto en Naumburg Nietzsche camina irremisiblemente, y de forma
estremecedora, hacia una auténtica apatía como resalta Köselitz en la visita que hace a Naumburg en enero de 1891. Köselitz se extraña tambien de la relación existente entre los dos hermanos. Tambien la misma madre comienza a ser consciente de la situación lo que motiva en ella reflexiones autocríticas. A pesar de todo la madre de Nietzsche quiere mantener, ante ella misma y antes sus amigos y conocidos, la imagen del hijo querido que se recupera física y mentalmente. Sin embargo, las dudas le hacen acudir a visitar al prof. Binwanger de Jena concertando entre él y Nietzsche una entrevista no en el hospital sino en casa de su amiga la Sra Gelzer de Jena. Lo cierto era que la madre de Nietzsche se resiste a aceptar la disolución metal de su hijo lo que le lleva, incluso, a intervenir directamente en la manipulación de las cartas que presentan como originales de Nietzsche. En el verano la madre hace sacar una fotografía a Nietzsche. Convencida que en ella se refleja la salud de su hijo se la envía a Overbeck y a Köselitz. Pero en realidad lo que puede observarse en a un Nietzsche como expresión apagada y de rostro enfermo. Entretanto parece como si el mismo Nietzsche se empeñara en jugar tambien al engaño y la máscarada: lee en voz alta y con tal expresión de seguridad que podría creerse que entendía lo que estaba leyendo. Pero en realidad el intelecto estaba en él muerto.
Biografía de Nietzsche
















































































































































































































EL ARCHIVO-NIETZSCHE
El enfrentamiento surgido entre la Sra Förster y el editor Köselitz hizo que éste tuviera que entregarle, el 23 de octubre de 1893, todo el legado manuscrito de Nietzsche que Köselitz conservaba en Annaberg. Aunque enfadado por la actitud de la hermana de Nietzsche, Köselitz, tenía una gran confianza en que no se podía
prescindir de él. Pero,como otras tantas veces,
se equivocaba. La Sra Förster hizo que las ediciones de las obras de Nietzsche, publicadas bajo la dirección de Köselitz, fueran retiradas del mercado e inició una nueva edición de las obras para la cual se ganó al Dr Fritz Kógel como redactor responsable. A su vez, y sin ningún complejo de culpa, decide hacer de las obras de Nietzsche un auténtico negocio. Para ello decide de pronto poner en marcha el Archivo-Nietzsche. Para llevar a cabo tal proyecto buscó apoyos entre los  amigos de Nietzsche y tomó como modelo de organización al Archivo-Goethe. Decide montar la primera habitación-archivo en las habitaciones que su madre tenía desalquiladas en Naumburg. A partir de ahora, en el Archivo comienza a pensarse en la edicion de la obra completa de Nietzsche y en dónde el tomo I debería ser una biografía que Naumann esperaba que escribiera Köselitz. Éste, en principio, a pesar de sus diferencias con la hermana de Nietzsche, decide aceptar el encargo, Sin embargo pronto se arredra ante la magnitud de tal empresa. Además la hermana de Nietzsche ya estaba trabajando en ello con el objeto de anteponerse a quien consideraba como su enemigo mortal: Lou Salomé. Al mismo tiempo, tambien desde el Archivo, se intenta llevar a cabo, bajo el título de Philológica, la publicación de las investigaciones del estudiante y joven catedrático de filología clásica en Basilea. La hermana de Nietzsche intenta convencer a Rodhe para que dirija el proyecto. En medio de todo ello los chismorreos y las envidias estaban al orden del día.
Entretanto su hermana tampoco tiene reparos en hacer un uso mercantil de su hermano enfermo. En este contexto la madre informa en una carta que un pintor de Berlín estaba plasmando al oleo la querida figura de Nietzsche. Este cuadro de Curt Stöving peregrinaría por las exposiciones llevadas a cabo en el montaje del Archivo-Nietzsche. A la madre no parece, sin embargo, gustarle todo el montaje que el Archivo representa dado el cariz de la enfermedad de su hijo.
El 15 de octubre de 1894 se celebró en Naumburg el 50 cumpleaños de Nietzsche. No se sabe que es lo que el Archivo quería perseguir con tal celebración pero lo cierto es que Deussen nos describe a Nietzsche comportándose casi como un vegetal. Entretanto tiene lugar el desagradable incidente del supuesto robo de una carta de Nietzsche que, según su hermana, le había enviado a Paraguay. Tambien sale de imprenta el primer tomo de las obras completas y que consistía en una biografía de Nietzsche escrita por su hermana algo que, por cierto, incomodó seriamente a su madre. Tambien, por esta época, Overbeck decide hacer un viaje a Naumburg. Alli puede comprobar in situ lo diferentes que eran sus puntos de vista y los de la Sra Förster en relación a que hacer con el legado de Nietzsche. Aprovecha tambien para visitar al amigo que ya no le reconoce y que, incluso, parece mirarle de modo enemistoso. Por su parte, la madre de Nietzsche, que sigue entregada de cuerpo y alma al cuidado de su inquieto hijo, cae enferma y muere el 20 de abril de 1897 a la edad de 71 años de edad. Con su muerte acaba Naumburg par Nietzsche.
Biografía de Nietzsche















































































































































































































FIN DE LA PENSIÓN DE BASILEA (1879-1897)
Otro de los sucesos a los que asistimos por esta época del hundimiento de Nietzsche fue a la finalización de la pensión de Bailea que Nietzsche disfrutaba desde el año 1879. Su pensión constaba de 3 partes claramente
diferenciadas. Pues bien, la parte correspondiente al Consejo del gobierno cantonal, y con cargo al tesoro público, necesitaba de una renovación que no se había hecho.Nadie se dió cuenta del hecho hasta el desmonoramiento de Nietzsche en donde hubo que revisar los papeles. Ello llevó al Consejo a darse cuenta que, desde hacía 4 años, se le estaba pagando a Nietzsche ilegalmente 1000 francos al año. Ello dió lugar a un penoso incidente en donde, en el fondo, y con la excusa del caso Nietzsche, realmente se enfrentaban la Basilea política y la Basilea intelectual. En medio de toda esta polémica el bueno de Overbeck tambien recibio lo suyo. Overbeck, despues de analizar friamente la situación, llegaría a la conclusión, y así lo informó al Consejo, de que lo mejor para todos en este incidente era que Nietzsche renunciaba a sus pensión estatal-política de 1000 y que seguiría recibiendo la pensión correspondiente a las otras dos parte.
Pero había otro problema que hacía peligrar el monto total de la pensión de Nietzsche. Era evidente que en Basilea se sabía todo sobre el montaje del Archivo-Nietzsche asi como de los benefecios importantes que producía. Por todo ello, desde algunos círculos de Basielea, comenzó a cuestionarse la justificación de la pensión. Este hecho motivará que la Sra Förster escriba una larga carta al Consejo de Basilea exponiendo la situación económica en la que se encuentra ella y su familia y afirmando no poder renunciar a la pensión de su hermano. Pero, al mismo tiempo, la hermana de Nietzsche no estaba quieta. Consigue que tanto su madre (tutora legal de Nietzsche) como el tutor subsidiario renuncien a sus derechos sobre la obra de Nietzsche pasando ella a convertirse en propietaria absoluta de los derechos de autor. Para lograr su proposito atemoriza a la madre con los problemas que Basilea estaba presentando en relación a la pensión de Nietzsche. Además promete a su madre que si renuncia a la tutoría percibiría una renta de 1600 marcos anuales. Al final la madre, aunque no de muy buena gana, acaba por ceder. A partir de ahora la Sra Förster comienza a portarse de modo arrogante con los responsables de la pensión de su hermano. Aprovecha tambien su posición de fuerza para iniciar sus ataques en contra de Overbeck. Al mismo tiempo desde Basilea, aunque, de momento, no son partidarios de poner fin a la renovación de la pensión de Nietzsche, si comienzan a poner cada vez mayores reparos. Esta vez será el tutor subsidiario de Nietzsche quien se encarga de ofrecer una amplia información al Consejo de Basilea acerca de la situación económica de los Nietzsche. Por su parte la Sra Förster se dedica a conseguir prestamos por doquier y en donde, curiosamente, el capital judío será una de las bases en el asentamiento del Archivo-Nietzsche.
En el año 1897, sin embargo, en medio de las noticias de prensa acerca del éxito del Archivo Nietzsche y de su traslado a Weimar, llegael final definitivo de la pensión de Nietzsche. Lo que no finalizarán serán los conflictos de Weimar con Overbek.
Biografía de Nietzsche
















































































































































































































WEIMAR
(1897-1900)
El 1 de agosto de 1896 Elisabetz se
traslada a Weimar con el archivo. En el lote se lleva tambien el cuerpo vegetante de su hermano al cual convertira, a partir de ahora, en un objeto de culto dentro del Archivo. Al mismo tiempo la hermana decide elevar su formación filosófica y comienza a recibir clases de filosofía. Tambien comienza a demostrar quien manda realmente en el Archivo contratando y despidiendo, a su antojo, a sus colaboradores. En principio el archivo se instaló en una vivienda situada en la calle Wörthstrasse 5 pero ello no colmaba el afán de notoriedad que la Sra Förster esperaba del Archivo en Weimar. Por ello consigue que Meta von Salis adquiera la casa Silberblick. A esta nueva vivienda se trae a su hermano el día 8 de agosto, curiosamente el mismo día que en Basilea expiraba mansamente Jacob Burckardt. El traslado de Nietzsche hacia la nueva instalación parece que fue un acontecimiento espectacular. Al mismo tiempo comienzan las primeras visitas de lo que será un continuo peregrinaje hacia el encuentro de un Nietzsche derrumbado. De las visitas que Nietzsche recibe en Weimar es de destacar la excentrica descripción que sobre la misma nos transmite la baronesa Ungern-Sternberg. Tambien comienzan los regalos y las donaciones para el Archivo. Sin embargo el estado de Nietzsche, a pesar de las fantasías de su hermana, era totalmente lamentable. En mayo de 1898 Elizabetz hace que venga desde Berlín el escultor Max Kruse para hacerle a Nietzsche un busto de marmol. En septiembre viene desde Dresden el escultor Arnold Kramer para realizar una estatuilla de Nietzsche. Tambien en los últimos meses de la vida de Nietzsche le será permitido al pintor Hans Olde pintar a Nietzsche embebido en la contemplación de una puesta de sol.
Pero quizás el acontecimiento más curioso de la época de Weimar fue como la Sra Förster logra atraer hacia su causa a Köselitz con el objeto de que revise las cartas de Nietzsche. Cuando muere su madre, Köselitz, se traslada definitivamente a Weimar en dónde piensa, incluso, en casarse. Aunque en estos momentos parece mantener todavía una postura crítica ante la hermana de Nietzsche lo cierto es que Köselitz acabará por caer irremediablemente en la órbita de la Sra Förster lo que le llevará a enfrentarse con Overbeck y contribuir a la transmisión de la calumnia de que Overbeck era el inventor de la leyenda que afirmaba que Nietzsche tenía la sífilis. En fín, es evidente que Nietzsche, a pesar de todo el cariño que había profesado a Köselitz, acertó totalmente cuando lo definió como un majadero de espíritu torpe.
Biografía de Nietzsche
















































































































































































































MUERTE DE NIETZSCHE
(25 agosto 1900)
Los
últimos días de Nietzsche, sin abandonar su estado vegetal, estuvieron dominados por la presencia de un catarro pulmonar y de una aplopejía que le llevó a la muerte el día 25 de agosto de 1900. El cadaver fue trasladado a Röcken. La hermana puso un anuncio personal sobre el deceso y desde el Archivo se invitaba a las honras funebres en Silberblick y que tendrían lugar el 27 de agosto. El martes 28 de agosto a las 4 de la tarde tuvo lugar el entierro de Nietzsche en la tumba familiar de Röcken. La celebración del mismo fue algo digno y conmovedor. Ahora bien, ¿qué sucedería si Nietzsche hubiera levantado la cabeza y observara que, en medio de la lectura de pasajes del Zaratustra, era enterrado en el cementerio de una iglesia cristiana? Entre los asistentes al entierro una ausencia notable: Overbeck.
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DERRAME CEREBRAL
La hermana de Nietzsche Elisabeth Förster fundó sobre el aparente carácter súbito del hundimiento definitivo, la tesis de un «derrame cerebral» o de una «parálisis cerebral»; tesis que se mantuvo durante decenios contra todos los ataques y refutaciones, se repitió en numerosas publicaciones y llegó a depurarse con el transcurso del tiempo. Como causas Elisabeth adujo tambien: el agotamiento, como  consecuencia del excesivo trabajo y el abuso de drogas (cloral). Pero para demostrar esta tesis  fallan los síntomas y las pruebas.
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Catástrofe















































































































































































































SÍNTOMAS FALSOS
En primer lugar, Nietzsche no se desmayó nunca, no sufrió ninguna pérdida total de conocimiento, y permaneció además en dominio de sus movimientos corporales. No hubo síntoma alguno de parálisis parcial como suele suceder en los ataques apopléticos.
En
segundo lugar es excesivo hablar de agotamiento por sobrecarga de trabajo, durante los tres últimos meses en Turín. Es verdad que el número de los escritos elaborados en el último año llega a una suma jamás alcanzada, pero la  extensión total y las prestaciones intelectuales llevadas a cabo no superan en parte alguna los esfuerzos anteriores. Los amplios y agotadores estudios de fuentes para la «obra capital» ya estaban cerrados en lo esencial., desde la primavera de 1888, y el trabajo para ellos -incluso en forma de resúmenes amplios- ya había sido plasmado en los cuadernos de notas; los cuadernos posteriores ya no ofrecen nada nuevo ni notable, ni respecto a la extensión ni al contenido. Nietzsche ya tiene ante sí, elaborado, el «sistema» filosófico, ha tomado su posición, el tiempo lleno de tensiones de los «descubrimientos» filosóficos ya ha pasado. El mismo habla ahora de «tiempo de cosecha», posee un «ánimo otoñal a todos los respectos», en su paisaje filosófico ha entrado la tranquilidad. Y así trabaja ahora con una cierta serenidad y reposo, que él llama «alciónicos», evitando todo lo héctico. ¡Se toma casi cuatro meses para las cincuenta páginas impresas, más o menos, que componen el Caso Wagner! junto a ello le surge fácilmente y en pocos días esa colección de pensamientos, más del doble de extensa, que es El crepúsculo de los ídolos, pero es que en este caso no se trataba de desarrollar una idea fundamental y con todo rigor científico. El manuscrito de El crepúsculo de los ídolos va a la imprenta ya un mes después tan sólo del Caso Wagner. Al mismo tiempo Nietzsche consigue trabajar en el Anticristo, cuyo manuscrito acaba en lo esencial el 30 de septiembre. En todo caso, en esos dos meses de agosto-septiembre de 1888, hay que hablar de una gran intensidad de trabajo.
En Turín, ahora que no le estorban ni interrumpen influjos externos ni visita alguna, que es respetado por sus ataques, habituales desde hace años, y puede, por tanto, aprovechar plena y realmente todos los días, Nietzsche se despide de la filosofía, echa una mirada retrospectiva a su vida y a su obra, y se pone a escribir su autoexposición, el Ecce homo, que cierra provisionalmente a comienzos de noviembre, sin haberla acabado. Nieztsche contra Wagner, terminado en diciembre, está compuesto fundamentalmente de extractos de escritos anteriores. El trabajo principal es el de la corrección de las pruebas de imprenta y la toma de postura frente a la recepción que se va extendiendo al gran público, sobre todo de sus obras a partir del Zaratustra. Tampoco los cuadernos de notas de esta última época contienen testimonio alguno de un rendimiento intelectual filosófico acrecentado. Sí se produjo una tensión palmaria, de la que pudo seguirse perfectamente una sobrecarga nerviosa, debido al miedo por el futuro personal cuando hubieran aparecido los dos ataques a las grandes fuerzas de la «Iglesia» (con el Anticristo) y del «Reich» (con el político Promemoria, ante lo que Nietzsche, ya ahora, dubitante, se horrorizaba.
En
tercer lugar, faltan testimonios, y precisamente de la última época, para la leyenda del abuso de drogas.  «El viejo holandés», por cuya mediación parece que Nietzsche llegó a esa extraordinaria droga indonesia (¿haschisch quizá?), sobre la que no se ha podido ofrecer un dato útil (tampoco por la hermana, quien se refiere a ella), ha desaparecido desde hace años (fines de 1886) del círculo histórico de Nietzsche y no ha vuelto a ser citado Por él. Esa «fuente», pues, estaba agotada. También el recurrido «abuso del cloral» es cosa de hace años y permaneció dentro de unos límites muy modestos. En 1884 Nietzsche narró cosas al respecto a Resa von Schirnhofer, así como sobre otros fármacos que él mismo se recetaba en Rapallo como «Dr. Nietzsche». Pero se deshabituó sistemáticamente de todo ese tipo de calmantes, prohibiéndose desde hace bastante tiempo incluso los alcoholes fuertes como el vino y el aguardiente. Rehusó hasta el café y sólo bebía ya cacao y té. El intento de Elisabeth Förster-Nietzsche era evitar que el acabamiento mental de su hermano se viera como última consecuencia de un trastorno mental latente, o incluso hereditario posiblemente, de una «en fermedad mental» funcional (de ahí también la leyenda en torno a la muerte del padre como consecuencia de un accidente), y en ello quizá tuvo razón. Sólo que se equivocó plenamente en la elección de los posibles quebrantos orgánicos externos. Quizá ella no conocía realmente la auténtica causa, o no quería (podía) -por rechazo interior- conocerla, pero lo que hay que reconocer, en cualquier caso, es que con el tiempo fue creyéndose sus propias y falsas tesis.
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LA TESIS DE KAFTAN
La madre de Nietzsche se creyó durante mucho tiempo que sus sacrificados cuidados conseguirían, con la ayuda de Dios, devolverle al hijo.Con ello se acercó ya a otra explicación: la tesis que defendió primero Julius Kaftan y que luego se ramificó en las más diversas variantes en círculos teológico-psicológicos, de un trastorno funcional, es decir, de una enfermedad mental, como consecuencia de un enfrentamiento no superado con el cristianismo y con la declaración de «Dios ha muerto» hecha en la Gaya ciencia. Así, gentes que no tienen idea alguna sobre la posición y la función de Nietzsche en la historia de la filosofía, ni sobre sus premisas, han llevado su petulante mojigatería hasta hacer de su destino trágico un ejemplo palmario y admonitor de «juicio divino».
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INFECCIÓN SIFILÍTICA
Más cerca de la realidad han estado, antes y ahora, los médicos cuando han permanecido en el ámbito de su ciencia y no se han arriesgado a la aventura de hipotéticos análisis filosóficos de la obra. El diagnóstico fue lisa y llanamente: Paralysis progressiva, bajo lo cual se entendía en 1889 todavía un ámbito de fenómenos más amplio de lo que entendemos hoy. En sentido estricto la parálisis progresiva no sería una «enfermedad mental», sino un trastorno orgánico en la parte externa de la sustancia cerebral, que se manifiesta en una pérdida parcial de ciertas funciones rectoras y concienciales. La causa de este trastorno es, la mayoría de las veces, una infección de sífilis. Para el momento del contagio sifilítico se dan diferentes posibilidades. La más temprana  - y menos probable - se ve en la visita a un burdel en Colonia durante el semestre de invierno 1864/65 en Bonn. Se necesitaría en todo caso de la fantasía poética de un Thomas Mann para ver aquí más de lo que recuerda Paul Deussen, más tarde y aproximadamente. Más fundadas aparecen manifestaciones del propio Nietzsche, pero del tiempo de su estancia en clínicas psiquiátricas, es decir, surgidas de una conciencia nublada y que, por tanto, hay que tomar con precaución, según las cuales, cuando era estudiante en Leipzig, habría estado en tratamiento médico específico. Lange-Eichbaum aporta una confirmación de ello: «La más importante fue la de un conocido neurólogo berlinés, que disponía de numerosos contactos personales. El nos manifestó que se conocían cosas plenamente auténticas sobre la infección sifilítica de Nietzsch. Nietzsche se contagió de sífilis en un burdel de Leipzig cuando era estudiante. Fue tratado antisifilíticamente por médicos de Leipzig. Los nombres de esos médicos. son conocidos. Supusimos que tras la muerte de la hermana de Nietzsche se seguiría quizá alguna declaración pública por la otra parte. Esto no ha sucedido.» También con posterioridad los «testigos» prefirieron quedar en el anonimato y comunicar su saber al respecto sólo a través de intermediarios y de palabra. ¿Y qué indican esos testimonios? Sólo que el entonces estudiante Nietzsche estuvo en tratamiento médico, pero no que hubiera un diagnóstico preciso correspondiente. Cabe perfectamente la posibilidad de que Nietzsche, tras una visita al burdel, tuviera miedo de una posible infección y fuera por ello, en sentido profiláctico, a un médico. Al no dar resultado alguno el «tratamiento» se habría dirigido a un segundo médico, y cuando éste tampoco encontró nada, Nietzsche, tranquilizado, habria abandonado la empresa. Sobre esta misma tradición de las narraciones se basa la explicación ofrecida por Edgar Salin en 1959, según la cual, por un intermediario y a partir de manifestaciones de los profesores A. Gessler y C. A. Bernouilli, «un día» le habría llegado «la importante noticia de que uno de los dos... ha descubierto la fuente del contagio de Nietzsche. Las huellas llevan a la Totengásslein» (de Basilea). Salin fecha el asunto en 1873. Si se tiene en cuenta la preocupación tímida, incluso medrosa, por mantener su imagen, externamente por un aspecto cuidado, y su dignidad profesoral dentro de la sociedad basilea, parece ex tremadamente improbable que corriera el riesgo inherente a estas «visitas». ¡Podía ser visto! Pero Nietzsche pudo haber hecho también sus experiencias de la prostitución en los tiempos de la Riviera, en las grandes ciudades de Génova y Niza. Al menos sus manifestaciones de principio en los cuadernos de notas no lo contradicen. Si la infección tuvo lugar en la época de Leipzig habría que designar como «atípico» el proceso temporal de la enfermedad (20 a 22 años desde la infección hasta la irrupción aguda de la parálisis) lo cual se correspondería, bien es verdad, con el desarrollo posterior también, puesto que más de 11 años desde la irrupción aguda de la parálisis hasta la muerte -que en este caso tuvo lugar a causa de una pulmonía en mitad del verano- vuelven a ser «atípicos».
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JULIUS MÖBIUS
El primero que como médico y psiquiatra salió al paso en contra de la imagen de la enfermedad que afirmaba Elisabeth Förster-Nietzsche, y que atrajo hacia sí su cólera desatada, fue el neurólogo de Leipzig Paulus Julius Möbius (1853-1907) con su extensa Patografía de Nietzsche, (1902). Para él es seguro el diagnóstico de parálisis progresiva a consecuencia de una infección de sífilis. En su intento, médicarnente legítimo, de ofrecer una historia completa de la enfermedad, de describir el progreso de la enfermedad desde sus primeros y débiles síntomas hasta el final ineluctable y letal, cede ya a la tentación de recurrir a un análisis de la obra, para el que no estaba preparado ni por procedencia ni por formación. Por desgracia su ejemplo siguió operante y pesó en adelante sobre la compresión de Nietzsche. Son sobre todo aquellos a quienes horripilan ya títulos como Anticristo o Voluntad de poder, los que se atienen de muy buen gusto a estas últimas palabras de Möbius: «Si encontráis perlas no penséis que todo es un rosario de ellas. Sed recelosos, ya que este hombre es un enfermo cerebral», y se sienten aliviados, liberados de todo examen filosófico auténtico y propio.
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OBSERVACIONES COMPARATIVAS
La «observación comparativa de enfermos» ha sido intentada a menudo, con métodos científicos y también con fantasía poética (Stefan Zweig por ejemplo). Naturalmente, en esto sólo pueden ser de interés las comparaciones entre potencias espirituales comparables ellas mismas de algún modo, por lo cual se echa mano a menudo de las vidas de Hölderlin, Van Gogh o Kleist. Externamente se da el obvio paralelo de un final en la tiniebla espiritual, en el caso de Kleist en el suicidio delirante. Pero las bases son decididamente distintas. Ni en el caso de Hölderlin ni en el de van Gogh se da un quebranto orgánico producido por un influjo exterior, como la sífilis por ejemplo, ni parálisis tampoco.
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SABER EMPÍRICO
Jaspers exige un «saber empírico» que parece que es en lo biográfico donde mejor puede adquirirse. Pero las fuentes fiables para ello son extraordinariamente escasas. No significa mucho en el fondo el que Resa v. Schirnhofer, Meta von Salis y el mismo Julius Kaftan nos aseguren que hasta incluso el verano de 1888 no encontraron nada «perturbado» en el ánimo de Nietzsche. Ellos sólo conocían a Nietzsche desde hacía unos años y no tenían, por tanto, posibilidad de comparación con el Nietzsche de otras épocas. Tampoco cuenta, a causa de su superficialidad, el conocimiento anterior que Kaftan tenía de Nietzsche de los tiempos de Basilea. ¿Ha cambiado algo desde la época de Basilea, y sobre todo en los últimos años, en el ánimo de Neitzsche, en su conformación de la vida como reflexión sobre el entorno? A esta pregunta decisiva sólo pueden responder pocas personas. La primera de ellas sería Overbeck. Pero mantiene un contacto tan ininterrumpido con Nietzsche que no puede apreciar los cambios, al igual que no pueden hacerlo los padres con el crecimiento de sus hijos, a los que tienen diariamente en su derredor. Sólo a finales de diciembre de 1888 se alarmó por el comportamiento obstinado del amigo en la cuestión editorial y en el anuncio de un manifiesto político, es decir, en el abandono de la filosofía. Otro testigo de excepción podía ser Köselitz. Pero precisamente él compartió tan profundamente los cambios de Nietzsche que le resultó imposible guardar cualquier distancia para la observación crítica. Hasta la misma locura ya manifiesta no llegó a comprenderla. A la tarjeta del 4 de enero de 1889 de Nietzsche con el texto «Cántame una nueva canción: el mundo se ha transfigurado y todos los cielos se alegran. El crucificado», él responde: «¡Tienen que ser grandes cosas las que le están sucediendo! Su entusiasmo, su salud... han de despertar al más abatido; usted es de una salud contagiosa; la epidemia que usted deseó una vez a la salud, la epidemia de su salud, ya no puede faltar.»
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RASGOS EXTRAÑOS
Richard y Cosima Wagner hablaron con toda decisión de una ruptura en la estructura de la personalidad de Nietzsche ya desde después de 1876, sobre todo después de Humano demasiado humano (1878). Pero en este caso todo está tan cargado personalmente que es muy difícil considerar sus afirmaciones como «pruebas», aunque tampoco haya que rechazarlas plenamente. Wagner era un conocedor de personas como pocos, pero también una naturaleza despótica que exigía una sumisión incondicionada que Nietzsche no podía ofrecer, sin que ello tenga que significar que estaba «enfermo». Malwida v. Meysenbug ya desde hacía años no tenía trato personal con Nietzsche. Sólo conocía sus cartas y sus obras, de las que, desde Humano demasiado humano también, se sentía más y más alejada. La brutal ruptura de Nietzsche con ella en el otoño de 1888 delata ya en principio un desconocimiento de las relaciones de ella con las personas y de su capacidad de aguante (como sucedió un año antes respecto con Rohde), así como un trastorno general de la conciencia de la realidad. El comportarniento de Nietzsche es desproporcionado. Aquí puede decirse: así no actúa una persona «normal». Lo mismo vale para el caso de Bülov y de Fritzsch. Pero con ello ya estamos en los últimos meses antes de la evidente irrupción de la enfermedad. No mucho tiempo antes, pero sí lo bastante para resultar decisivo en este caso, dos viejos y fieles amigos, llenos de presentimientos, captan el trastorno de Nietzsche en sus relaciones con el entorno: en junio de 1886 Erwin Rohde, y en torno al 1 de septiembre de 1887 Paul Deussen. Aparentemente sus impresiones son contrarias. Rohde siente «una atmósfera indescriptible de extrañeza,... como si viniera de un país en el que no vive nadie más que él» 187, y a Deussen le sorprende «qué cambios...se habían producido en él. Ya no tenía la arrogante postura, el paso elástico, la conversación fluida. Parecía arrastrarse sólo con dificultad y algo inclinado hacia un lado, y su conversación se hacía a menudo torpe y atropellada...Después nos llevó a sus lugares preferidos. Me acuerdo especialmente todavía de una pradera cortada sobre el abismo, bajo la que rugía en lo profundo un riachuelo de montaña. Aquí -dijo- es donde más me gusta tumbarme y donde se me ocurren las mejores ideas"...Nos marchamos por la tarde y Nietzsche nos acompañó hasta el pueblo siguiente, una hora valle abajo...Cuando nos despedimos había lágrimas en sus ojos.» A ambos les llama la atención un cambio fundamental en el ánimo de Nietzsche, a Rohde una lejanía a la que no lleva ya puente alguno, a Deussen una «exagerada atención y deferencia, [que] no había antes en el carácter de Nietzsche y que me parecieron características de su situación presente», lo que para ambos, en cualquier caso, no significaba una relación equilibrada con el ambiente. Algún factor perturbador está actuando. La - por contraposición al caso de Rohde- «exagerada atención» para con Deussen pudo deberse a su «pequeña» esposa, mucho más joven y vivaz, de la que Nietzsche escribe incluso a su madre el 4 de septiembre de 1887 calificándola de «algo judía», lo que, tras las semanas que acababa de pasar con Helen Zimmem, no tiene en absoluto un significado «peyorativo». A su carta del 16 de noviembre de 1887 a Paul Deussen, Nietzsche añade como posdata: «¡Un saludo cordial a la pequeña y valiente camarada!» Deussen capta todavía otra diferencia con el modo de vida de antes de Nietzsche, estricto y ordenado: «Me llevó a su vivienda, o, como él decía, a su cueva. Era una sencilla habitación en una casa de campesinos...La instalación era la más sencilla que puede pensarse. En uno de los lados estaban sus libros, la mayoría de los cuales me resultaban muy conocidos ya de antes, seguía una mesa campesina con taza de café, cáscaras de huevo, manuscritos, objetos de toilette, todo ello en un revuelto que se seguía, pasando por un descalzador donde había una bota, hasta la cama, todavía deshecha. Todo indicaba un servicio negligente y un señor paciente, que se avenía a todo.» ¡Qué diferencia con Basilea, donde quería llegar a la toma de posesión de su cátedra con criado propio, y donde era conocido por su cuidado aspecto externo! Pero también en ello volvió a manifestarse un cambio al año siguiente, y en la dirección del regreso a los años de Basilea, ahora, de todos modos, no sin un cierto tono penoso, exaltado y convulso: se regocija por «los honneurs que él mismo se hace», como escribe a su madre.
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PRODUCCIÓN INTERRUMPIDA
Aparte de este trastorno general de la relación con el ambiente en los últimos años ochenta, ahora, en los últimos meses antes de la catástrofe, las agudas perturbaciones de la comprensión de la realidad y de la identidad cerrada se amontonan en una serie cada vez más apretada. Un hecho cuyo significado no puede menospreciarse es el que el pensamiento filosófico de Nietzsche se interrumpa definitivamente con el Anticristo el 30 de septiembre de 1888. En una valoración totalmente equivocada de la magnitud y del significado del asunto, Nietzsche quiere ver a partir de esa fecha un nuevo comienzo, una nueva medida del tiempo, y lo que sucede es el comienzo, sólo para él, de una época «nueva», de un estado de conciencia nuevo y radicalmente distinto. La parte probablemente más significativa de su filosofía, la crítica del conocimiento, parece totalmente olvidada; ya no se habla de crítica cultural y moral, sólo quedan vagos recuerdos del mundo de Zaratustra, es precisamente su contenido lírico el que revive en algunas poesías; por el contrario, ni el «superhombre» ni el «eterno retorno» son ya defendidos.
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¡TODO HA ACABADO!
Con el supuesto asesinato del cristianismo paulino como platonismo invertido y como construcción judía de poder sacerdotal, Nietzsche cree haber realizado el trabajo filosófico fundamental. Todo lo demás, toda «transvolaración de todos los valores», se sigue naturalmente de ello, de modo que él ya no tiene ningún cometido más que el de velar por la propagación de este definitivo «conocimiento». ¡Con él y en el 30 de septiembre de 1888, la filosofía como tal ha acabado! «Todo ha acabado», escribe el 18 de diciembre a Carl Fuchs. Ya antes brilló ocasionalmente, y de modo extraño, esta escisión con respecto a la propia obra, así por ejemplo el 18 de julio de 1888, en que hace a Carl Fuchs la arrogante afirmación: «He dado a los hombres el libro más profundo que poseen, mi Zaratustra» (lo que repite también múltiples veces a otros destinatarios), y añade pocas líneas después, por otra parte: «Desde entonces propiamente no hago otra cosa que bufonería para seguir superando una vulnerabilidad y una tensión insoportables, una idea -la de ser el «bufón del milenio»- que le sigue hasta muy dentro de la época de transición a las tinieblas.El extrañamiento de su última obra reciente, la Genealogía de la moral, puede captarse con más precisión en la carta del 22 de agosto de 1888 a Meta von Salis: «La primera mirada que eché dentro me deparó una sorpresa: descubrí un prólogo largo...cuya existencia había olvidado...En realidad sólo conservaba en la memoria el título de los tres tratados: el resto, es decir, el contenido, se me había extraviado. Esto es la consecuencia de una actividad intelectual extremada,...que, por así decirlo, había interpuesto un muro en medio...En aquella época hube de pasar por un estado de inspiración casi ininterrumpida, de modo que este escrito surgió como la cosa más natural del mundo...El estilo es vehemente e inquietante, lleno a la vez de finesses.- y flexible y colorista, tal como yo no había escrito prosa alguna hasta entonces.»
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PERDIDA DE IDENTIDAD
Otro paso decisivo más allá en ese camino lo da Nietzsche cuando confiesa el 9 de diciembre de 1888 a Kóselitz: «Hojeo desde hace algunos días mi literatura, para la cual sólo ahora me encuentro maduro...He hecho todo muy bien, pero jamás he tenido idea de ello...¡Diablos, cuánto se oculta ahí dentro! -En el Ecce homo leerá usted un descubrimiento sobre la tercera y la cuarta intempestivas que le pondrá los pelos de punta- a mí también me los puso. Ambas hablan sólo de mí, anticipando...Ni Wagner ni Schopenhauer aparecen en ellas psicológicamente...Ambos escritos los he entendido sólo hace cuatro días.» La referencia al Ecce homo hay que tomarla muy en serio. Por muy valiosos y significativos que sean los datos biográficos, y los datos respecto a la historia de la obra, en este escrito, las interpretaciones de obras que se hacen en una parte y otra suyas, hay que tomarlas con extremo cuidado. El Nietzsche que escribe el Ecce Homo ya no es el Nietzsche que ha escrito una obra filosófica, se enfrenta ahora a ella como un extraño, la interpreta, piensa incluso que sólo ahora la entiende, que sólo ahora se hace una idea de ella. Sin quererlo, con la firma de la carta, delata que ya no es él mismo: «le saluda el fénix». Con ello comienzan los pseudónimos mistificantes, entre los que hace seguir el 18 de diciembre en carta a Fuchs el de «el monstruo», y que tras el desmoronamiento toman plena posesión de él. Después de la filosofía lo primero que pierde Nietzsche es su identidad, y sólo dos semanas más tarde, el 31 de diciembre de 1888 (a Köselitz), no sabe ya su dirección: «supongamos que pudiera ser en principio el palazzo del Quirinale». Turín, de donde surgió el joven reino italiano, y Roma, desde donde domina ahora, se diluyen en uno ante esa mirada en- turbiada. Nietzsche cree poder consumar ahora el mismo camino. Más tarde se ve como organizador de un Congreso europeo de príncipes, que quiere convocar para el 8 de enero de 1889 en Roma, el corazón del «Imperium Romanum». Ya ha redactado las correspondientes invitaciones, una para el rey italiano Umberto II, otra para el secretario de estado papal Mariani y otra para la «Casa de Baden». »A la mueca de las lágrimas le secundaba otra aparentemente opuesta, pero muy afín: Refiriéndose al Crepúsculo de los ídolos escribe el 26 de noviembre de 1888 a Kóselitz: «También quizá encuentre Usted en mi actualidad, malvada y festiva en el fondo, mayor inspiración para la opereta que en ninguna otra parte [Köselitz trabajaba por ese tiempo en una opereta]: hago tantas bufonadas conmigo mismo y tengo en privado tales ocurrencias de payaso, que en plena calle me sonrío irónicamente durante media hora, y no pienso en cosa otra alguna. Ultimamente se me ocurrió imaginar a Malwida como Kundry en un lugar decisivo del Ecce Homo...Durante cuatro días seguidos perdí la posibilidad de poner cierta seriedad en mi rosto.-Pienso ¿con un estado así está uno maduro para "salvador del mundo"?» También aquí el muro que protege a este espíritu elevado del desmoronamiento se ha hecho ya delgado y traslúcido.
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CARTA A META VON SALIS
Una de las primeras manifestaciones «de locura», fue la misiva del 3 de enero de 1889 a Meta von Salis se cierra así: «El mundo está transfigurado puesto que Dios está en la tierra. ¿No ve usted cómo todos los cielos se alegran? Acabo de tomar posesión de mi reino, arrojo al Papa en la cárcel y hago fusilar a Wilhelm, Bismarck y Stoecker».
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FROMENTIN
Nietzsche también pergeña escritos de acompañamiento para el emperador Wilhelm y para Bismarck directamente, con ocasión del envío del primer ejemplar de Ecce homo, «con el que se anuncia la proximidad de lo prodigioso». Firma: «El anticristo / Friedrich Nietzsche / Fromentin».
¿Qué significa esta autoidentificación con Fromentin?   Nietzsche conoció la obra del pintor y escritor francés Eugéne Fromentin (1820-1876), sobre todo su novela autobiográfica Dominique, de 1863; él se refirió a ella hablando con Meta v. Salis durante el verano de 1888. También esta referencia se carga de gran significado. Con la relajación de sus fuerzas espirituales, Nietzsche no sólo pierde las riendas de la realidad, de su identidad y sentimientos, sino que se le escapan también sus secretos mejor guardados. Fromentin describe en su novela -de gran penetración psicológica- su amor desgraciado por una mujer casada que le arrebató la muerte cuando él tenía 24 años. Nietzsche sufrió una tragedia semejante. Es verdad que la muerte no le había raptado a su amada, ella se convirtió en la esposa de su amigo paternal y vivía aún, pero - lo que era peor todavía - ella le había lanzado una especie de anatema. «¡Quién sabe excepto yo lo que es Ariadna!», aparece todavía en el Ecce homo, después de haber citado la «Canción nocturna» de Zaratustra II, a la que designa aquí como «el lamento inmortal por estar condenado por la sobreabundancia de luz y de poder, por su naturaleza de sol, a no amar»: «Es de noche: hablan ahora las fuentes manantiales todas. Y también mi alma es una fuente manantial. Es de noche: sólo ahora despiertan las canciones todas de los amantes.» En la noche que acaba de entrar, ahora, su alma comienza a hablar en voz alta, desvela el misterio en torno a Ariadna, es decir, a Cosima Wagner.
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JACOB BURCKARDT (1)
El 4 de enero envia una carta  a Burckhardt en donde afirma: «Wilhelm, Bismarck y todos los antisemitas, suprimidos.»
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JACOB BURCKHARDT (2)
El 5 de enero envia otra carta  a Jacob Burckardt: «Mañana viene mi hijo Umberto con la encantadora Margarita, a los que yo recibo, sin embargo, sólo en mangas de camisa.» El encanto femenino sigue estando presente en Nietzsche esta vez bajo la figura de la reina Margarita de la casa de Saboya.
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CARTAS SOBRE COSIMA
A comienzos de enero de 1889 dirige tres manifiestos a la Sra. Cosima Wagner. En uno se dice: «Ariadna, te quiero.» Pero no sólo a ella airea Nietzsche ese secreto agobiante, sino también en dos cartas dirigidas al único ser vivo que ve y reconoce al lado de ella y sobre sí mismo, Jacob Burckhardt. El 4 de enero le escribe «Ahora es usted - eres tú - nuestro gran maestro, el más grande: puesto que yo, junto con Ariadna, sólo he de ser el equilibrio dorado de todas las cosas, tenemos en cada trozo aquellos que están por encima de nosotros...Dionisio», y el 5 de enero: «El resto para la Sra. Cosima...Ariadna...»
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MALHECHORES DECENTES
En noviembre había tenido lugar en París un proceso contra un asesino, que fue tratado detenidamente en las gacetas. Nietzsche hubo de leer con interés las crónicas en los periódicos franceses que encontraba en las tratorías que frecuentaba. Se trataba de un tal Prado (probablemente un pseudónimo) que vivía en París junto con una chica. Fue llevado ante el juzgado por robo, pero allí se descubrió además que dos años y medio antes había asesinado  a una prostituta. Por ese motivo fue condenado a muerte el 14 de noviembre. ¡Tan duramente se castigó el crimen de una prostituta! Esto correspondía a la exigencia repetida por Nietzsche de protección y reconocimiento de la prostitución. Al mismo tiempo tenía lugar otro proceso en Argelia. El estudiante Henri Chambige era el amante de una tal Sra.Grille, una inglesa de nacimiento que vivía en Constantine, Argelia. Tras una escena agitada, el 25 de enero de 1888, Chambige había matado a tiros a la mujer en su villa y se había herido gravemente a sí mismo. ¿Vio Nietzsche ahí a un Don José como el de la tragedia de Carmen en la ópera? El Don José «real», Henri Chambige, fue condenado por los jurados de Constantine el 11 de noviembre de 1888 a 7 años de trabajos forzados. Y ahora, en el delirio, Nietzsche se identifica también con esos malhechores: «No tome demasiado en serio el caso Prado. Yo soy Prado, yo soy también el Padre Prado, me atrevo a decir, que soy también Lesseps. Quise dar a mis parisienses, a quienes amo [¡Nietzsche jamás estuvo en París!], una nueva idea - la de un malhechor decente. También soy Chambige - un malhechor decente también.» Esto lo califica Nietzsche como el primero de sus «dos chistes malos», con los cuales quiere dar una idea a Burckhardt de «cuán inofensivo puedo ser». Más allá de esta inofensividad queda la cuestión de si esa, identificaciones con el «malhechor decente» podrían ser influjos quizá de Dostoiewski.
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Cartas locura















































































































































































































LA CASA DE SABOYA
Frente a los dos procesos por homicidio, vinieron a añadirse todavia tres acontecimientos en Turín, que penetraron profundamente, asimismo, en sus sentimientos, de modo que también salieron a la superficie en el período de tránsito de las cartas de locura. El reflejo en la carta a Burckhart es el siguiente: «Este otoño, vestido lo menos posible, asistí por dos veces a mi entierro, primero como Conte Robilant (-no, ése es mi hijo, por cuanto yo soy Carlo Alberto).» Como base para ello le había precedido una,comunicación a Overbeck del 13 de noviembre: «Tuvimos esos días la tétrica pompa de un gran sepelio en el que participó toda Italia.- el Conde Robilant, el tipo más admirado de la nobleza piamontesa, hijo natural, por lo demás, como aquí se sabe, del rey Carlo Alberto.Con él Italia perdió un premier que no puede sustituirse.» Y el 16 de diciembre a Köselitz: «Acaba de morir el príncipe de Carignano: tendremos un gran entierro.» Desde estas comunicaciones habla un sentimiento inmediato de compasión con la joven casa real italo-saboyana, que parece estar más cercana humanamente a él que la «Casa Hohenzollern».
Biografía de Nietzsche
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BURCKARDT Y ANTONELLI
A todo lo anterior hay que añadir una tercera defunción en Turín: el 18 de octubre murió el arquitecto Alessandro Antonelli.  Sobre esta base gira tambien  la larga carta del 5 de enero de 1889 a Jacob Burckhardt: «Considere Usted que entablamos una bonita conversación, Turín no está lejos, por de pronto faltan obligaciones profesionales graves, habría que procurar un vaso de Veitliner» (el vino tinto preferido por Burckhardt), y: «Pero Antonelli era yo mismo. Querido Sr. Profesor, debería ver esta obra arquitectónica». La «Mole Antonelliana» de Alessandro Antonelli  debía facilitar la decisión de Burckhardt de hacer un viaje a Turín; «el monumento característico de Turín, la torre más absurda, más absurda y, a la vez, más ingeniosa que su oponente en hierro, más famosa que ella: la de Eiffel», en juicio de Lucius Burckhardt. «Se comenzó la construcción de la cúpula como sinagoga» (1863), pero como se acabó el dinero «el ayuntamiento de Turín se hizo cargo de su terminación con vistas a una exposición nacional...Entonces Antonelli siguió construyendo, y la iglesia de cúpula se convirtió en una torre. Finalmente entregó el edificio 100 metros más alto de lo que había aprobado su cliente. Desde entoces la Mole Antonelliana proporciona ocasión al visitante de ver la ciudad desde lo alto y verla, por tanto, tal como fue concebida. Allí se adivinan todavía las grandes perspectivas al campo abierto que deberían haber resultado en los confines de las grandes calles diametrales». Precisamente fueron esas perspectivas y la planta rectangular desarrollada a partir del castrum romano, las cosas que contribuyeron esencialmente a la admiración de Nietzsche por Turín. ¡Aquí se ofrecía un puente espiritual hacia Burckhardt!
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DIFERENTES FIRMAS
Nietzsche  firmará  sus misivas como «Anticristo», otras como «El crucificado» o «Dioniso». Con las firmas pseudónimas Nietzsche vuelve a plantearnos -por última vez- un enigma, para el que hay, bien es verdad, algunos accesos biográficos, pero ninguna solución definitiva. El Dionisio-Zagreo de los misterios órficos, que también llevaba el sobrenombre de (Sotér = el Salvador), tal como luego se le asignó a Jesús, como hijo de Zeus y de la reina del mundo subterráneo Perséfone, era el símbolo de una «vida eterna», pero no en un «más allá», sino aquí, en este mundo. Así, ello se correspondía con el «Sí a la vida» de Nietzsche, pero no en el sentido de una supervivencia personal, de una resurrección de cada uno. Dioniso fue despedazado por los titanes y dividido en un número infinito de individuos, pero Zeus le hizo nacer de nuevo. Igualmente enigmática es su identificación con el «crucificado». Ya en principio hay que preguntarse si con ello se refiere a Jesús -¡a quien no nombra jamás!- o si se ve a sí mismo como un nuevo crucificado de ahora. A la imagen y expresión pudo contribuir el recuerdo de una carta de Köselitz del 4 de noviembre de 1887 en la que éste le relata la impresión que parece que causó el «Himno a la vida» de Nietzsche a dos italianos: «Ellos pensaron en el monte Calvario con sus siete estaciones de dolor», a lo que Köselitz responde: «aquí es otro que Cristo el que sube al monte; en lugar de la cruz lleva armas y el lucero del alba.»  Pero también puede ponerse en paralelo con el Zaratustra. Nietzsche, ante la pregunta de por qué eligió precisamente a este fundador religioso persa como protagonista de su poema didáctico, intenta hacer creíble que Zaratustra fue el fundador del dualismo de «bien y mal».Y si esto ha de ser superado, tiene que serlo precisamente por mediación de él. Del mismo modo, Nietzshe podía decir ahora: si el cristianismo ha de ser superado, tiene que serlo por mediación del crucificado resucitado, del que ya se decía en Zaratustra 1 («De la muerte libre»): «Murió demasiado pronto: ¡si hubiera llegado a mi edad él mismo habría revocado su doctrina! ¡Era suficientemente noble como para retractarse!» Tambien las firmas del crucificado puede representar la pesadez de la carga que ha tenido que soportar con una tarea que él consideró como vocación, a la que subordinó, sacrificó incluso, toda su existencia externa. En este sentido también podría haberse considerado como «portador de la cruz».
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VIVIR COMO ESTUDIANTE
En estos días de Turín el comportamiento personal de Nietzsche había perdido el suelo real, al menos del mismo modo, haciéndose vacilante y lleno de emociones no dominadas. Nietzsche califica su vivienda, quizá con razón, de habitación de estudiante. Con ello conscientemente conecta con su época de Bonn. En ella vuelve a haber también un piano, que en estos días, muy a pesar de sus patrones, toca intensamente a cualquier hora del día o de la noche. En su estado presente, el desahogarse en vehementes improvisaciones, el poderse «vaciar» liberándose en ellas, es una posibilidad muy importante para Nietzsche. Ahora se plasma todavía en una actividad artística lo que poco más tarde habría de manifestarse externamente en brutales accesos inmediatos de rabia.
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PORTE DISTINGUIDO
En las calles y en los negocios se da aires de extranjero distinguido, lo que no resultaba nada extraño ni llamativo para los comerciantes turineses, acostumbrados como estaban a clientes extravagantes. También en esto Nietzsche vuelve a recurrir a su procedencia de la nobleza baja polaca, presume de «polaco». Así puede driblar su origen alemán, del que reniega con sumo gusto ahora que se encuentra en esa situación de conflicto interno con el «Reich», los Hohenzollern, Bismarck, etc.
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INCIDENTE DEL CABALLO
Pero también llegan a sucederle incidentes en plena calle. El 7 de enero (eso le dice Overbeek a Köselitz el 15 de enero) Nietzsche «se cayó en la calle y fue levantado [y] estuvo a punto de ir a parar, acto seguido, a un manicomio privado y de rodearse así de esos aventureros que, en Italia más que en ninguna otra parte, concurren en tales ocasiones». Elisabeth Förster cree poder informar de que fue el patrono de Nietzsche, Fino, quien lo recogió de la calle y lo llevó a casa, poniéndolo así a seguro. También el 8 de enero «el asunto se convirtió en un escándalo público, el patrono...acababa de estar... en la policía y con el cónsul alemán; una hora antes todavía... la policía no sabía nada» (Overbeck.) Sobre este incidente, que Overbeek sólo menciona como «escándalo público» y, por desgracia, sin citar fuentes, así como localizándolo falsamente, con seguridad, cuatro días al menos demasiado pronto, el 3 de enero, Erich Podach narra (en 1930) la conmovedora historia de cómo Nietzsche, en la parada de coches de punto, cree que un viejo caballo es maltratado por su cochero y, entre sollozos y lágrimas, se echa al cuello del animal abrazándolo. Aunque Podach testimonió aquí una trasmisión oral