NIETZSCHE EN BASILEA
Nietzsche llega a Basilea el 19 de Abril de 1869. Se estableció en
una arteria ciudadana de nueva construcción surgida sobre el rellano de los antiguos
fosos de la ciudad, a pocos pasos de la imponente Spalentor y de las nuevas
ampliaciones realizadas a la Universidad. Primero vivirá en Spalentorweg
2, y después en Schützengraben 45 (47 en la numeración actual), en una
manzana de casas de un piso, adornadas de acuerdo con el gusto de la época.El lugar,
allá al borde de la ciudad, era espléndido: jardines y campos extensos en las
cercanías, la vista libre hasta la Selva Negra y hasta los Vosgos; un
lugar parecido a su casa de Naumburgo en el «Weingarten».Un buen andador tarda
diez minutos hasta los edificios de los colegios, a orillas del Rin, y lo mismo
hasta el pedagogio, «sobre el castillo» en el Mentelinshof de la plaza
de la catedral; primero, a través de la vaguada por la que corre el arroyo Birsig,
y después, al otro lado, subiendo por las estrechas callejuelas hasta el llamado cerro
del castillo, coronado, no por un castillo, sino por la catedral del mismo
estilo gótico que el centro de la ciudad vieja en general. El románico desapareció en
1356 a causa de un terremoto, y el barroco nunca pudo instalarse en la archiprotestante
Basilea, excepto algunos pocos edificios civiles, gallardos pero moderados.Así se
ofrecía a Nietzsche el nuevo entorno de
TRIBSCHEN
LA «ISLA DE LOS BIENAVENTURADOS»
El 9 de noviembre de 1868 Nietzsche escribe a su amigo Erwin
Rohde en una
SEMESTRE DE VERANO (1869)
El joven docente emprende con
SEMESTRE DE INVIERNO (1869-1870)
En el semestre de invierno (1869-1870) Nietzsche continúa impartiendo sus cursos en
la Universidad lo cuales conocemos gracias al
SOBRE LA CIUDAD DE BASILEA
Basilea, entonces con
30.000 habitantes, era una pequeña ciudad de características medievales, con muro y foso
(¡como Naumburgo!), vigilada por gallardos torreones de acceso que, a veces, todavía
eran cuidadosamente cerrados de noche. Sólo en 1868, el año anterior a la llegada de
Nietzsche, desaparecieron los últimos bastiones medievales. Todavía reinaba en ella ese
ambiente burgués de pequeñeces odiosas, y la prensa, entonces floreciente, fomentaba los
chismes y se recreaba en las insolencias. Seguramente Nietzsche sacó de ello gran parte
de su aversión por una cierta «democratización»; recibió suficiente lección
intuitiva sobre la inferioridad intelectual de su lado contrario. Pero ¿de dónde venía
él? Por más que él, más tarde, se manifestara hostilmente en relación al espíritu
provinciano de Naumburg o sobre la «virtud naumburguesa», también él, en su fuero
interno, seguía siendo un buen ejemplar de provincianismo. No se encontraba a gusto en el
«gran mundo». Sólo «respiraba» confiadamente en el retiro campestre de Tribschen,
junto a Lucema, allí donde Richard Wagner jugaba al «gran mundo». Pero este «respirar
el gran mundo» también era característico de la Basilea de entonces. Sin embargo
Basilea no estaba libre de problemas relacionados esencialmente con la Confederación.
Ello hizo que llegara incluso a plantearse la cuestión si debería mantenerse la misma
Universidad lo que llevó a una pronunciación unánime y convencidamente en el Gran
Consejo (Parlamento de la ciudad) a favor del mantenimiento de la
venerable institución, aunque con servicios muy reducidos, dadas las circunstancias
económicas de la comunidad. Rápidamente se formó la «Sociedad Académica
Voluntaria» que, por sus aportaciones, más cuantiosas cada día, permitió a la
universidad crear cátedras que no estaban previstas en la ley, contratar personas que
conservaran las colecciones, ampliar éstas, conceder aumentos de sueldo y de pensiones
(en 1879 también a Nietzsche) y realizar conferencias públicas. Jacob Burckhardt habló
a menudo en esos ciclos de conferencias de la «Sociedad Académica Voluntaria»; en ese
marco habría que situar las conferencias de Nietzsche Sobre el porvenir de nuestros
centros de enseñanza.
SOBRE WAGNER y LA INVITACIÓN A NIETSCHE
En estos momentos, Richard Wagner tenía ya 56 años. Tras
él quedaba una existencia dramática, llena de grandes momentos, pero sobre todo de
humillaciones. Sólo hacía cuatro años que, estando en la más extrema y desesperada
miseria, había despertado el favor y la gracia del entusiasta rey de Baviera, el
joven Luis II. Wagner era uno de los hombres más respetados y a la vez
más odiados de su tiempo, creador de una obra tan imponente como revolucionaria, y por
eso discutida; una personalidad demoníaca, mágica, no sin un recubrimiento protector de
charlatanería. La fuerza de los acontecimientos había hecho necesaria su retirada de las
candilejas de Munich, metrópoli de la cultura; encontró un refugio idílico en
Tribschen, cerca de Lucerna, en el lago de los Cuatro Cantones. Justamente
en la época en que conoció a Nietzsche en Leipzig, se encontraba en medio de
una lucha ardiente por la que había de ser la compañera de su vida Cosima-, que
todavía era la esposa (¡por matrimonio católico!) de su amigo y precursor, el director
de orquesta Hans von Bülow. La evolución de sus circunstancias personales
todavía podía tomar cualquier dirección, incluso la más desfavorable para él. Se
encontraba frente a decisiones importantes y que condicionarían su destino. Cosima permanecía
en Munich hasta el desenlace de las complicaciones creadas por ella y por Wagner. Sin
Cosima, su Tribschen le resultaba desierto y abandonado, razón por la
cual hizo este viaje: para dominar su tenso nerviosismo. Todavía en aquel momento era una
pregunta abierta si «Tribschen» llegaría a ser un futuro consumado o sólo un bello
sueño. En tales circunstancias ¿qué significado pudo dar a la invitación? ¿Dónde
debía visitarlo Friedrich Nietzsche, estudiante, joven y sin fortuna, de filología
clásica en Leipzig, que acababa de cumplir 24 años? En noviembre de 1868 nadie
podía sospechar siquiera que sólo pocos meses más tarde el joven universitario, que
todavía no se había doctorado, ni mucho menos habilitado, habría de ser requerido como
profesor de filología clásica, y precisamente en Basilea, muy cerca, por tanto,
de Tribschen. Wagner no podía esperar sino una única visita ocasional en el
curso de un viaje de estudios o de vacaciones, visita que duraría unos días y durante la
cual Nietzsche seguramente se alojaría en la posada de Tribschen. Hasta
ahí sí podía ser sincera su amistosa invitación a aquel adolescente, más de 31 años
más joven que él, sorprendentemente inteligente y apasionado admirador de la música. Wagner
siempre buscó -y necesitó-- contactos, y los buscó también con gusto en las
generaciones más jóvenes. Sin embargo, para Nietzsche esa invitación significaba mucho
más. Se sintió afectado en su fibra más íntima, llamado por el destino, ¡él, que
tanto creía y siguió creyendo en él! Seguramente, cuando dos meses más tarde
comenzaron las primeras conversaciones con su maestro Ritschl sobre su posible
contratación por Basilea, esa invitación y la situación de la cercana Tribschen,
tuvieron un gran peso en sus deliberaciones y, sobre todo, en sus sentimientos. Los
planes, trazados con gran cariño, sobre un viaje de estudios a París junto con su amigo Rohde,
la exigencia de ampliar sus conocimientos con estudios de ciencia natural para, desde
ahí, acceder mejor a su objetivo vital, la filosofía: todas estas cosas las arrinconó.
A pesar de la clara conciencia de que era demasiado temprano para él, aceptó el yugo del
profesorado de filología, para conseguir el contacto y la «amistad» del primer
hombre superior con el que se había topado. Ni siquiera el compromiso adquirido con
el amigo más cercano entonces a su corazón, Erwin Rohde, sirvió de contrapeso.
Y eso que Nietzsche no podía suponer todavía el alcance que habrían de tomar
las vivencias de Tribschen a causa del encanto que dimanaba de la mujer más
importante, de «la mujer más venerada», que habría de encontrar, Cosima,
que sólo tenía 7 años más que él y, por tanto, por edad, estaba más cercana a él
que a su amigo Wagner.
VISITA DE NIETZSCHE A WAGNER
Era todavía por la mañana.Wagner solía trabajar hasta las dos de
la tarde. Desde el 1 de marzo se ocupaba de la composición del esbozo del tercer
acto de Sigfrido, que acabaría el 14 de junio. A nadie le estaba permitido
interrumpirlo durante el tiempo de trabajo, tampoco a la «Señora baronesa», Cosima (que
mientras tanto había vuelto definitivamente a Tribschen, después de haber
solucionado con éxito sus asuntos en Munich). Precisamente era ella quien cuidaba como un
cancerbero de que no se turbara la paz que el maestro necesitaba para trabajar. Se cita
muy a menudo un relato según el cual Nietzsche da al sirviente (tuvo que ser Jakob
Stocker) su tarjeta y, trás un corto tiempo de espera, es invitado a la tardía comida o
si no el lunes próximo después de Pentecostés, después de que Wagner se hubo informado
de si ese tal Prof. Nietzsche que estaba a la puerta era el mismo que el Sr. Nietzsche
que, todavía como estudiante, había conocido un día, hacía de ello seis meses, en casa
de su cuñado en Leipzig. Por más adecuado que parezca y aunque ello proviniera de un
relato del propio Nietzsche, lo que sucedió realmente dentro de la casa y quién fue
el que formuló la invitación, son cosas que ya nunca podrán ser determinadas con
seguridad. Parece dudoso que fuera Wagner mismo. Ni Stocker ni Cosima se hubieran
atrevido, seguramente, a interrumpir el trabajo del maestro por una bagatela como la
visita no anunciada de una persona desconocida para ambos. Pero Tribschen era una
casa hospitalaria y Cosima llevaba todo en ella con gran boato, particularmente cuando se
trataba de dar acceso hasta el maestro a nuevos y jóvenes admiradores. Por eso, quizá
fue ella, también en este caso, quien tomó una decisión que habría de convertirse en
un factura histórico de gran importancia. El diario 258 de Cósima no menciona esta
visita. También es verdad que esos días salía a ratos a los recados. ¿Quizá en el
momento preciso en el que se presentó Nietzsche? Ella anota: «de vuelta a casa oigo a
Richard», lo que quiere decir que durante su trabajo ella estuvo, al menos parte del
tiempo, en casa. Cualquier otro epíteto con que se pretenda adornar esta primera
visita exige reserva crítica. Tras la respuesta, Nietzsche permaneció largo tiempo
indeciso ante la casa. Oía acordes que venían de la mano de Wagner, que según parece,
corresponderían, como recordaba más tarde, a aquella parte del tercer acto de Sigfrido
que dice: «Se ha olvidado de mí quien me despierta. Pero la nota más
temprana de Nietzsche constata simplemente: «El sábado anterior a Pentecostés
viajé temprano a Lucerna y, puesto que me sobraba tiempo para coger el barco de vapor, me
fui caminando medio indeciso hacia Tribschen. Permanecí mucho tiempo inquieto ante la
casa, escuchando sin cesar un doloroso acorde. Invitación a comer aceptada para el lunes
de mi proyectado viaje al llano de Tell.» Wagner componía el tercer acto de Sigfrido,
pero el que justo en ese día estuviera en aquella parte del texto que Nietzsche
indicara más tarde, es algo posible pero no obligado. ¡Precisamente en relación con
Wagner, Nietzsche se hace acreedor de algunas mistificaciones! Nietzsche sigue
anotando, en el lugar citado, sobre esta primera visita: «Mientras tanto, días
agradables con Osenbrügge, Boretius y Exner, igual que con su hermana, en la pensión
Imhof. El lunes, con el barco de- la mañana, a Tribschen (desde "Rossli", en
coche de punto), baronesa von Bülow [Cósima, por aquel tiempo, se presentaba siempre
corno «Baronesa von Bülow»]. Fotografía. Con Wagner de nuevo a Rössli, invitación
cordial.» Con ello, Nietzsche había entrado en la vida y en el mundo de Tribschen.
Otra vez se trataba de un mundo totalmente nuevo, que lo envolvió y adquirió fuerza
configuradora sobre él.
SOBRE TRIBSCHEN
En esta atmósfera de Trisbschen, mezcla de publicidad y de
recogimiento, se había retirado temporalmente Richard Wagner para coger aliento
antes de su escarpada ascensión a la cima de su vida, que supondría su obra de
Bayreuth. También Nietzsche volvió siempre a buscar esta atmósfera, para «coger
aliento», incluso en los años posteriores a sus vivencias de Tribschen.
Muros de hasta ocho metros de anchura nos remiten a los cimientos de una construcción
medieval, y un viejo grabado (hoy en las habitaciones de la casa transformadas en museo)
nos sorprende con el aspecto hosco que ofrecía el edificio hasta el siglo XVIII. A
comienzos del siglo XIX la casa fue reforrnada hasta adquirir la forma actual; aunque
verdad es que, en 1933, al pasar el inmueble a la ciudad de Lucema, el arquitecto jefe de
la ciudad hizo desaparecer el balcón que daba al lago y las edificaciones occidentales de
la cocina y los establos, tal como habían servido a Wagner, con lo que se consiguió un
acceso directo al jardín situado en la pendiente que baja al lago.
Cada uno de los tres pisos está dividido en cinco o seis habitaciones, no muy grandes por
cierto; pero esta fuerte división del espacio permitía, sm embargo, acoger a un gran
número de personas e instalar gabinetes de trabajo.También pertenecía a la posesión un
caserío,situado aproximadarnente a 200 metros en dirección al campo; allí vivían los
numerosos criados de Wagner. El complejo entero era como una pequeña corte.Cartas de
Wagner y de Cosima a los más dispares destinatarios, cuentan animadamente quién vivía
allí y todo lo que allí sucedía: Wagner, Cosima con sus hijas Danicia, Blandine,
Isolda y, más tarde, también Eva; el 6 de junio de 1869 se añadió además su hijo
Sigfrido. Una educadora, una niñera, el ama de llaves Verena Weidmann,
casada desde el 28 de enero de 1867 con Jakob Stocker, que se convirtió en el
«administrador de palacio» (el matrimonio tuvo el primer hijo el 4 de octubre de 1868),
el criado Peter Steffen, una cocinera y una doncella. Durante meses estuvo como
invitado el joven músico Hans Richter.
Wagner profesaba un gran amor a los animales. Por ello se rodeó de cuadrúpedos
y de aves. Había un gran perro negro de Terranova, Russ, el pequeño faldero, Koss, el
bueno de Fritz, un viejo caballo, y Grane, un caballo regalado por el rey de Baviera.
Cosima había traído de su mansión de Munich una pareja de pavos, Wotan y Fricka. Había
además gallinas y corderos, y, finalmente, también un gato. Todos ellos eran para Wagner
«miembros de la familia» y, como tales, en sus cartas y en las de Cosima, jugaban un
cierto papel de personalidades. Así, Cósima escribía a su hija Daniela: «Hace
poco, los pavos, el corderito negro, Koss y Russ, las gallinas y el gato, todos ellos
fueron juntos, pacíficamente, de paseo, como los músicos ambulantes de Bremen.»
Por desgracia Nietzsche no compartía con Wagner ese amor a los animales. Era en
exceso un homo sapiens y mantenía el «pathos de la distancia» con respecto a
la naturaleza bruta. Sus animales, el águila y la serpiente simbólicas del
Zaratustra, no son ni amables ni vivaces. 'I'ampoco son auténticos animales, sino
personas que actúan bajo una máscara. En este sentido no le fue dado acceso alguno a la
naturaleza tantas veces por él invocada.Quizás por eso era tanto más receptivo respecto
al otro componente de la naturaleza de Tribschen: el paisaje. «Esto es
hermoso y sagrado por encima de cualquier representación», manifestaba Wagner el 6 de
mayo de 1866 a Heinrich Porges; y antes, poco después de su mudanza, el 15 de abril de
1866, al rey Luis II: «A donde quiera que dirija la mirada desde mi casa me encuentro
rodeado por un auténtico mundo encantado: no conozco ningún lugar más hermoso en este
mundo, ni más acogedor que éste.» Eso mismo sentía Nietzsche.Hay que conocer el
sitio para poder comprender todo su encanto. Al fondo, el espacio está coronado y
protegido, a la vez, por la silueta del macizo de Pilatus, en cuyas estribaciones
queda la posesión, como si estuviera en el dedo meñique del pie de un gigante. Hacia
adelante y a ambos lados, la vista se abre, por encima de la superficie del agua, hasta
las suaves colinas cercanas, y, más allá de ellas, hasta las imponentes formaciones
montañosas de la lejanía. Reina aquí la paz, pero no la soledad. Precisamente la
tranquila superficie del lago ofrece una imagen de actividad comercial. Cosima escribía
sobre ello ya en el otoño de 1866.- «Hoy... una mañana espléndida -día de
mercado-, barcas y barcas de Uri, Schwyz y Unterwalden, hacia el mercado de Lucerna: una
vista maravillosa, indeciblemente hermosa sobre esta superficie lisa y apacible del lago,
donde cada barca se mece en medio de un círculo refulgente de plata. Una mañana así no
resulta cara pagada con todo un molesto mes de inviemo.» Wagner se fijó en ese Tribschen
cuando, el 30 de marzo de 1866, Viernes Santo, viniendo con Cosima desde Ginebra, a
través de Berna y el paso Brünig, hacia Lucerna, con la intención de buscar en esa
región un hogar tranquilo para él y para la amiga recientemente conseguida, pasaba con
el vapor casi rozando esa mansión señorial. Ya el 2 de abril estaba decidido a alquilar Tribschen.
El 4 de abril visitó toda la finca y con fecha 7 de abril de 1866 cerró el contrato de
arrendamiento con su dueño, el coronel Walter Amrhym, por un precio anual de
3.000 francos (incluido el mobiliario), que correspondía exactamente al sueldo inicial de
Nietzsche como profesor de Basilea. Así púes, se pensaba llevar un gran tren de
vida, se cambió y aumentó la decoración interior, en un estilo recargado al gusto
romántico, como una permanente decoración teatral, que para nosotros ya es algo
imposible de soportar; con todo ello se exhibía un estilo de vida que era exactamente
todo lo contrario de las costumbres puritanas que conocemos de Nietzsche. Resulta
incomprensible que no sintiera repulsión, ni resultara ofendido su fino olfato estético,
ante tales arreglos, para los que Cosima no se cansaba de inventar nuevas formas.
Igualmente asombrosas -tanto para los actores como para los espectadores--- son las
«escenificaciones» en casa de Wagner. Sólo un ejemplo: Para el cumpleaños del maestro,
el 22 de mayo de 1871, Cosima había preparado el siguiente cuadro en el salón:
todos agrupados en torno al maestro, ella con el ropaje de Sieglinge (de las Valquirias)
y las hijas vestidas, Daniela como Senta (Holandés errante), Blandine como
Elisabeth (Lohengrin), Eva e Isolda como sus heroínas homónimas (Maestros
cantores y Tristan), ¡y todavía Cosima/Sieglinge con el niño Sigfrido en los
brazos! Evidentemente disponían de todos esos trajes en el mismo Tribschen.
Detrás de esas fruslerías y entre esos bastidores teatrales, sin embargo, brillaban para
Nietzsche unas personalidades que ejercían sobre él una atracción demoníaca
irreprimible.
CARTA DE NIETSCHE A RODHE HABLANDO SOBRE TRISBCHEN
«Por cierto que también yo, como tú, tengo mi Italia; sólo que yo
sólo me puedo cobijar allí los sábados y domingos. Se llama Tribschen y ya me resulta
totalmente familiar. Ultimamente he estado allí cuatro veces, separadas por cortos
espacios de tiempo, y además casi cada semana una carta sigue el mismo camino».
En otra carta dice lo siguiente:«Queridisimo amigo, todo lo que allí aprendo y
veo, oígo y comprendo, es indescriptible. Créeme, Schopenhauer y Goethe, Esquilo y
Píndaro, viven todavía.»
Johan Jakob Bachofen
J. J. Bachofen procedía --como Vischer- de una antigua
familia de industriales y comerciantes de Basilea; desde generaciones los antepasados eran
fabricantes de cintas de seda. El fue -como Vischer- el primer académico de su familia.
Nació el 22 de diciembre de 1815. Pasó por las escuelas de Basilea y las
lecciones de latín las recibió ya del viejo --entonces aún joven- Gerlach. Cuando Nietzsche
llega a Basilea existía ya su obra fundamental: Simbólica de las tumbas
(1859), Matriarcado (1861) y La leyenda de Tanaquil (que estando en
imprenta aparecería en 1870). En febrero de 1872 leyó Wagner ese libro, estando
en Tribschen, y con seguridad a instancias de Nietzsche.
Bachofen mantendrá una guerra encarnizada en contra de la escuela
crítico-racionalista (Mommsen) y se mostró siempre defensor de la
imaginación grandiosa lo que le llevó en ocasiones a conclusiones demasiado atrevidas y
le hizo olvidar la diferenciación entre lo que son hechos historicamente probados y lo
son propias hipótesis. Nietzsche debió sentirse, sin embargo, atraido por las
posiciones de Bachofen sobre la investigación e, incluso, su mismo vocabulario
le debió servir de estímulo. Términos como la dicotomía apolineo-dionisíaco
en el Nacimiento de la tragedia son ya fundamentales en la obra de Bachofen,
si no, inclusive, primarios. Además unía a Bachofen y a Nietzsche el tener
ámbos una misma fuente investigadora Friedrich Creuze. Sin
embargo, a causa de las bases marcadamente cristianas de la visión del mundo de Bachofen,
nunca pudeo llegarse entre él y Nietzsche a una relación humanamente próxima.
Por este motivo, sus espíritus finalmente se alejaron.
Pero la casa de Bachofen disponía además de otro incentivo, como sucedía en
Tribschen: este hombre joven, fácilmente inflamable hasta la exaltación,
seguramente no permaneció insensible al encanto de la joven y musical señora de la casa,
sólo un año más joven que él. La diferencia de edad entre el matrimonio Bachofen era
semejante a la que se daba en Tribschen en el caso de Wagner, y
seguramente Nietzsche supo aprovechar en casa de Bachofen, como homenaje sublime,
sus dotes de expresivo improvisador al piano. A la música y al eros les
gusta vivir cerca uno de otro.
Ludwig Rütimeyer
Nació el 26 de febrero de 1825 en Biglen, cerca de Berna. Empezó estudiando
teología pero acabó haciendo el doctorado en medicina, aunque para dedicarse a
la geología y a la biología. En 1853 es nombrado profesor de anatomía
comparada en Berna. En el año 1855 pasa a la Universidad de Basilea en donde está de
profesor de anatomía hasta 1865 en donde es nombrado rector de esa Universidad. Sus
estudios sobre la historia natural le permitieron tomar posición propia en relación con
la debatida teoría de la evolución de Darwin, cuya obra principal (Origen
de las especies) había aparecido en 1859.Rütimeyer reconoce
los efectos de la lucha por la existencia; reconoce asimismo que Darwin, con su
aportación de datos, ha dado nueva luz al significado de ese factor. Pero enseguida
declara su más que mero escepticismo respecto a la supuesta omnipotencia de esa
selección: recalca continuamente su convicción de que la sobreestima de la
selección nos ciega respecto a la realidad y que han de suponerse también otras
fuerzas que actúan en ello... Pregunta si la luz que Darwin puso en
nuestras manos consigue también hacemos penetrar en la evolución misma y, a la vez, con
ello, hacemos superar los límites de lo físico,en los que él se mueve, hacia el ámbito
mucho más oscuro de lo metafísicos. Por su parte, Rütimeyer duda de ello, y apela a
alguien muy respetado por él: el letón Karl E. von Baer, que ya en 1860
argumentaba así contra Darwin.- «¿No hay que comparar los procesos vitales de los
cuerpos orgánicos con melodías o pensamientos? De hecho prefiero llamarlos pensamientos
de la creación; su presentación o aparición en el mundo corporal sólo se diferencia de
la presentación de un tono o de un pensamiento por el hecho de que el hombre no puede
producir estos últimos de modo que se corporicen independientemente y adquieran un cuerpo
distinto... El proceso vital orgánico, sin embargo, siempre ligado a la materia -aunque,
en germen, a muy poca-, se desarrolla construyéndose él mismo el cuerpo siempre
progresivamente, para lo que recibe dentro de sí de la naturaleza exterior los materiales
simples. Pero conforma su cuerpo y propio tipo y ritmo. Por eso es también él un pensamiento de la creación?
¿Se ha cerrado esta evolución con el hombre? ¿Hay siquiera un final, un telos? Y
si no, ¿cuáles son las fuerzas que conducen adelante? Nietzsche vive en
Basilea, en la discusión académica pública toda la tensión del conflicto entre Darwin
y el partido contrario representado sólidamente por Rütimeyer. Pero también es
un conflicto que le preocupa ¿Es la evolución el resultado del ciego azar, o la
realización de un pensamiento de la creación»?
Nietzsche expondrá en el Zaratustra una tercera posibilidad
frente a esta alternativa, que es claramente un silogismo, a saber, la conclusión de las
premisas de Darwin y Rütimeyer: la evolución se convierte en víctima del azar
si no es dirigida por un ser espiritual. Pero puesto que Nietzsche ha ha
perdido entretanto a Dios y al pensamiento de la creación, sólo podrá establecer como
espíritu determinante de la meta al único ser dotado de voluntad configuradora que le
resta: el hombre mismo, o más bien, el superhombre..
Jacob Burckhardt
Cuando el joven docente Nietzsche llegó a Basilea, Jacob
Burckhard era un hombre serio, tranquilo, reservado, de aspecto exterior correcto y
buenos modales, amante de la música en casa al piano y todavía en «edad de
composición», que había estudiado también en Bonn y conocía por tanto los
bienaventurados lugares, y entre cuyos condiscípulos en Leipzig había jugado cierto
papel el hijo de Gottfried Kinkel.... ya había de principio suficientes puntos en común
y preguntas sobre la situación actual de esto o de aquello. Al comienzo no tuvo por qué
ser más profundo el interés de Burckhardt en el nuevo colega, con el que del
modo más natural hubo de entrar en conversación durante los descansos en el pedagogio.
Por otra parte, la fina sensibilidad de Nietzsche captó de inmediato y
naturalmente lo extraordinario de ese hombre, y él fue quien le correspondió con un
afecto y un respeto que, con seguridad, no había buscado Burckhardt, una
generación mayor que Nietzsche. Esa «amistad» era quizá todavia más unilateral que en
el caso de Wagner, y, a pesar de todos los puntos en común y de todas las posibilidades
de acercarse más uno a otro por vivencias comunes, Burckhardt, que había
conseguido ya el equilibrio anímico y que tenía en alto aprecio la tranquilidad y la
mesura clásica, no tenía interés alguno en dejarse introducir en el raudal de
pensamientos de ese joven arrebatado, de ese revolucionario del espíritu, interiormente
inquieto, desequilibrado e incluso desgarrado.
Alfred Martin ha formulado acertadamente --aunque no estemos de acuerdo con él
en todos los detalles- la posición de Burckhardt: Burckhardt era todavía un
hombre de la época clásica de Weimar. Con seguridad también él se dio cuenta de lo
extraordinario que había en su joven colega, pero, dada su idiosincrasia, lo vio como
expresión o síntoma de la era revolucionaria, que él también percibió como tal, pero
no aceptó.Del mismo modo tampoco negó la genialidad de Miguel Angel o de Beethoben,
pero, por su participación y sus exigencias estéticas y éticas respecto a la obra
de arte, prefirió a Rafael y a Mozart.
Ya en las primeras semanas después de haberse conocido, vista su posición respecto a
Wagner, se decidió el que ámbos caminos habrían por fuerza de separarse completamente.
Para Burckhard, Wagner, como personalidad y como compositor, era y fue siempre
una abominación. Y cuando esta diferencia, con el correr del tiempo se hizo menor, al
alejarse Nietzsche de Wagner atacándolo en parte con los argumentos
de Burckhardt, ya hacía tiempo que el universo intelectual de Nietzsche
se había vuelto extraño para Burckhardt. Pero Nietzsche experimentó en Burckhardt
lo que se había imaginado por un gran maestro.Burckhardt se
había convertido realmente en un maestro de su pueblo, y es precisamente Nietzsche
quien ha de confesar que se nota en las gentes de Basilea que tuvieron un
Burckhardt. Hasta qué punto Burckhardt representaba para Nietzsche el
modelo del gran maestro, lo descubre completamente una carta de Nietzsche,
del tiempo en que su locura comenzaba, donde desaparece completamente la máscara y
aparecen a plena luz vivencias fundamentales : «Tú eres... nuestro mayor máximo
maestro (Turín, 4 de enero de 1889)
ENTUSIASMO EN LOS INICIOS DE PROFESOR EN BASILEA
«En lo que a mí concierne, escribe a su madre a comienzos de mayo de
1869, «hasta ahora tengo todos los motivos para sentirme a gusto aquí, pero también
la firme esperanza de vivir en poco tiempo todavía más aclimatada y placenteramente.
Ahora existen demasiadas cosas nuevas. Las eternas presentaciones de nuevas personas me
resultan terriblemente pesadas... y al mediodía no me encuentro al abrigo de mis colegas
los senadores y concejales... Por lo demás el entorno es notablemente hermoso e invita
por todas partes a las mejores excursiones, al Jura, a los Vosgos, a la Selva Negra: todo
ello está muy cerca... Se me ocurre que todavía no he notificado que todo me llegó a
casa perfectamente empaquetado... Encárgame cuanto antes una chaqueta negra de visita en
Haverkamp. Aquí nadie lleva frack.» Sólo con el dinero parece que tuvo dificultades al
principio, pues se queja a su madre: «Nuestro sueldo se paga absurdamente por semestres y
además a semestre vencido, el 1 de julio y el 1 de enero.»
EL VECINO WAGNER:
A mitad de Junio de 1869 vuelve a escribir a su madre: «De extrema
importancia resulta el que tenga en Lucerna al amigo y vecino más deseado, si bien no
suficientemente cerca, sí lo bastante como para poder aprovechar cualquier día libre
para un encuentro. Este es Richard Wagner, que como persona y como artista, es un hombre
de idéntica grandeza y singularidad. Con él y con la genial señora von Bülow (hija de
Liszt) he pasado ya varios días felices, ... en la fascinante soledad del lago y la
montaña, ... en la conversación más estimulante, en el círculo familiar más amable,
lejos del todo de la acostumbrada trivialidad social. Para mí esto es un gran hallazgo.»
DISGUSTO ANTE LA NUEVA SITUACIÓN DE PROFESOR EN BASILEA
Nietzsche, por esta misma época, da pruebas de ser una persona que depende
fuertemente del estado de ánimo, y las peripecias entre entusiasmo inflamado y depresión
paralizante abarcan un espacio amplio: «Verdaderamente la vida que llevo aquí es muy
cambiante... Más bien siento muy claramente cómo incluso la ocupación más deseada, si
se lleva a cabo "oficial" y "profesionalmente", resulta una cadena de
la que tiramos con impaciencia. Y entonces envidio a mi amigo Rohde que vaga por la
Campagna y por Etruria, libre como un animal salvaje. Lo que me resulta más molesto... es
la horrenda masa de los "estimados" colegas, que se molestan, como si fuera una
obligación, en invitarme noche tras noche: de tal modo que ya soy hasta ingenioso en
rechazar invitaciones hábilmente. Por lo demás la gente me trata bien.» (A su
madre, a mediados de junio de 1869.) También escribe a Rohde el 16 de
junio: «Poco a poco va sucediendo lo que yo esperaba ya desde el principio: entre la
masa de mis estimados colegas me siento tan extraño e indiferente que ya rechazo con
voluptuosidad invitaciones y requerimientos de todo tipo que diariamente me hacen. Incluso
los disfrutes de la montaña, del bosque y del lago se me estropean a menudo por la
plebecula de mis compañeros de profesión. De nuevo estamos de acuerdo totalmente:
podemos soportar la soledad, incluso la amamos.»
DESEOS NEGATIVOS PARA LA SALUD DE GERLACH
El 29 de mayo surge el pensamiento al que habría de aferrarse largo tiempo
aún: «Ultimamente he tenido el deseo temerario de que te habilitaras aquí: lo que
se exige de tí es un discurso inaugural y la presentación de tus trabajos.» Y a
mediados de junio: «Medito sobre la posibilidad... de traerte cerca de Basilea.
Cuando contemplo la situación de la filología aquí, siento que pronto se va a hacer
necesario otro maestro. Vischer el próximo semestre sólo impartirá un curso de dos
horas; esto quiere decir que es la última vez que da clases, puesto que sus "asuntos
ministeriales" no le dejan tiempo. Gerlach dará en total no más de un curso de dos
horas, y es muy viejo. Máhly, después del uso de todos los medios coercitivos posibles,
impartirá clases por fin, pero sólo dos horas... Sólo falta ahora que muriera el viejo
Gerlach: sobre esta posibilidad baso yo mis esperanzas. ¿Tienes la posibilidad de darte a
conocer al eminente, por encima de todos honorable, Vischer?» Este macabro gusto no
se lo proporcionó Gerlach a los dos amigos: enseñó hasta 1875 y murió sólo
el 31 de octubre de 1876, a consecuencia de un accidente.
TRABAJO DE NIETZSCHE EN LA UNIVERSIDAD
Nietzsche informa sobre su trabajo a su maestro Ritschl, el 10 de mayo: «Todas
las mañanas de la semana, a las 7, doy mi lección, los dos primeros días sobre historia
de la lírica griega, los tres últimos sobre las Coéforas de Esquilo. El lunes trae
consigo el seminario, que, en lo que a mí respecta, lo he organizado aproximadamente
según su esquema... El martes y el viernes doy dos veces clase en el pedagogio; el
miércoles y jueves, una. Esto lo hago hasta ahora con gusto. Con ocasión de la lectura
del Fedón tengo oportunidad de aficionar a mis estudiantes con filosofía; por medio de
la aquí desconocida operación de los temas escritos improvisados los despierto muy
rudamente de su sueño gramatical. En mis lecciones tengo siete personas, lo cual
significa aquí que he de sentirme satisfecho. Los estudiantes son en general aplicados,
se tragan absurdamente muchas lecciones y la idea de fumarse la clase la conocen apenas de
oídas.» Y del mismo modo a su hermana, el 29 de mayo: «-Así pues, desde
comienzos de mayo estoy en plena actividad en la universidad y en el pedagogio, aunque
sólo ayer pronuncié mi discurso inaugural sobre la personalidad de Homero en el gran
aula del museo, ante un auditorio completo... también se acostumbra uno al inconveniente
de tener ocho oyentes, si se considera que son toda la filología aquí e incluso uno de
ellos es teólogo. En la escuela encuentro placer en una clase razonable y me hago la
ilusión de que, si bien no he nacido para maestro de escuela, tampoco estoy negado para
ello.»
CUMPLEAÑOS DE WAGNER
Nietzsche fue invitado cordialmente desde Tribschen para el
cumpleaños de Wagner, el 22 de mayo, pero hubo de contestar: «Con qué gusto
aparecería el día de hoy en su retiro de ese lago y esos montes, si la penosa cadena de
mi profesión no me sujetara a su casucha de perro de Basilea.» Al mismo tiempo
envió para esa ocasión una «carta de felicitación» escrita en un tono extrañamente
patético: «Muy Señor mío, cuánto tiempo hace ya que tengo la intención de
expresar de una vez sin el menor recato cuánto agradecimiento siento hacia usted; puesto
que de hecho los mejores y los supremos momentos de mi vida están unidos a su nombre y
sólo conozco otro hombre, su gran hermano en el espíritu Arthur Schopenhaucr, en el que
pienso con el mismo respeto, incluso religione quadam. Me alegro de poder hacerle esta
confesión en un día solemne y lo hago no sin un sentimiento de orgullo... A usted y a
Schopenhaucr he de agradecer haber perseverado hasta ahora en la seriedad de vida
germánica, en una consideración profunda de esta existencia tan enigmática y grave
...» (22 de mayo de 1869.)
VACACIONES DEL HATILLO
Finalmente, a mitad de julio comenzaron las vacaciones de verano con el
«Bündelitag» («día del hatiuo») del sábado 17 de julio. Nietzsche informa del
acontecimiento a Rohde: «¿Sabes ya lo que es el "Bündelitag" de Basilea?
Todo el mundo coge su hatillo y corre hacia el tren; todas las escuelas, y también la
universidad hacen un descanso de 4 semanas; y los climatólogos de Basilea afirman que
durante este tiempo es físicamente insoportable permanecer en Basilea. Así pues ¡fuera,
hacia el ancho mundo! Pero ¿a dónde? Las grandes montañas de hielo... no atraen tanto;
volvería con deleite a la amable región montañosa de Baviera-Bohemia siempre que
pudiera hacerlo en tu compañía ... »
EN CONTRA DE LOS SUIZOS
El 26 de julio escribe desde Interlaken una carta a la señora Sophie Ritschl
que manfiesta pasmosamente lo versátil y caprichoso de sus juicios sobre el entorno
y sus gentes con lo que arroja una luz auténticamente disonante sobre el futuro
filosófico de sinceridad brutal: «Igual que el año pasado recibe usted tambien este
año una carta de balneario escrita en Interlaken a la vista del Jungfrau;...la sociedad
de Basilea no (ejerce) en absoluto influencias cultivadas: en ninguna parte se
usan menos guantes que aquí, y el que la "doncella" B. o Merian (traducido al
alemán Schulze y Müller) diga algo o no lo diga, es algo que resulta totalmente
indiferente y en sí mismo aburrido; aquí no se nota en absoluto el influjo de las
mujeres, a no ser porque convierten toda vida social en una chismorrería
ciudadana...Pero no piense que quiero alabar a los hombres de Basilea, sobre todo a mis
colegas altamente honorables, a costa de las mujeres: a casi todos les ha la
naturaleza la gracia y el empuje artístico, e incluso el más cercano a mí, Jacob
Burckhardt, vive, siendo hombre rico, en una estrechez del peor gusto, y se reúne noche
tras noche con los filisteos basileos en la taberna. Añada usted todavía el absurdo
patriotismo suizo (que, como el queso suizo, proviene de la oveja y tiene un aspecto, como
aquél, ictéricamente envidioso), el aire de superioridad con el que, para la costumbre
alemana... miran: se juntan demasiadas cosas como para no ser empujado a una vida casi de
ermitaño... Pero ya es tiempo de acabar la carta, de beber suero de leche y de oir mala
música: nos conviene de modo especial a los filósofos ser muy fieles y leales
precisamente en lo pequeño, así por ejemplo en la cura de suero.» Se trata de un borrador
de carta; no sabernos qué fue lo que de este texto quedó en la carta definitiva;
pero tampoco importa: aquí tenemos glosas de Nietzsche que están en la más crasa
contradicción con párrafos de cartas de la misma época, donde él se presenta
orgullosamente a sus amigos como un «suizo libre» y cosas similares.
PROBLEMAS DE DINERO Y REPROCHES A SU HERMANA
Consciente o no, surgió, quizá, en él un cierto mal humor debido a los ya entonces
altos precios que regían en los lugares turísticos más concurridos, y le resultó
amargo el hecho de que su sueldo de profesor no le permitiera una vida conforme a su
rango. Se queja a su hermana el 27 de julio, siempre desde Interlaken: «Por lo demás
hay algo que no se puede silenciar, a saber, que el viajar a las partes más visitadas, es
decir, más dignas de ver, de Suiza es sorprendentemente caro:... Hay que considerar que
los precios en los hoteles de las zonas más hermosas, la mayoría de las cuales además
quedan apartadas, precisamente a causa de esto son muy altos, debido a la dificultad del
transporte. Por ejemplo en Grindelwald: la habitación para una persona durante una noche
cuesta dos francos y medio, el desayuno uno y medio, la comida sin vino 4 fr., la cena 3
fr., el servicio 1 fr., etc... Haz el favor de escribirme de una vez cuánto puedo cobrar
este año por los intereses de mi capital. Las condiciones de nuestro sueldo en Basilea
poseen dos aspectos desagradables. Se paga sólo dos veces, el 1 de julio y el 1 de enero,
... de modo que para todo el año, desde abril hasta fines de diciembre, no tengo más que
200 táleros... A eso se une que Basilea es muy cara.» Y después aparece una frase
gélida en esta carta, por lo demás tan cariñosa y confidencial: «Pero ¿por qué te
has encargado tú de la administración de mis fondos?» Apenas lleva tres meses
fuera de casa, un hombre como él en una posición prestigiosa, y ya la hermana, 20 meses
más joven que él, se siente llamada a hacer de administradora de sus fondos, para
extrañeza suya. Ex ungue leonem. La pregunta quedó sin aclarar.
DIARIO DE COSIMA:
Cosima anota a propósito de la visita: «Una persona agradable y muy
culta.» La conversación sobre asuntos musicales hubo de ser muy abierta. Se habló sobre
el Oratorio de Liszt (¡el padre de Cosima!) Santa Isabel, por el que Wagner no podía
entusiasmarse a causa de la «desagradable manía de las apoteosis», y Cosima mantuvo el
juicio de Nietzsche, «a pesar de ser más bien incienso que olor de rosas». Pocos
días después, el 7 de agosto, aparece en el diario de Cosima la expresión «Tschandala-Mádchen»
como una palabra usual en las conversaciones. Por tanto Nietzsche adquirió lo
más tarde aquí en Tribschen esa expresión usada a menudo en sus últimos
escritos para designar «inferior»
EXCURSION AL MONTE PILATOS
En la tarde del 2 de agosto sale Nietzsche para el Pilatus,
donde existía ya un pequeño hotel de montaña. No sabemos si hizo uso de la posibilidad
que había de ir a caballo en los tramos inferiores de la montaña. Incluso así era un
gran rendimiento y para Nietzsche su primera excursión a una altura de más de 2.100
metros. En su equipaje llevaba el manuscrito del último escrito de Wagner Sobre el
Estado y la Religión, que éste había compuesto para la instrucción del rey
de Baviera. Con seguridad Nietzsche apenas se había dedicado en ese tiempo a leer
cosas que no se relacionaran con su especialidad; así pues, hubo de disfrutar enormemente
con el escrito de Wagner. El mal tiempo lo mantuvo tres días sobre el monte, de
modo que tuvo tiempo suficiente para leer y para escribir cartas.
CARTA A RITSCHL:
El 2 de agosto produce de nuevo un documento al gusto del
destinatario, esta vez a su maestro el profesor Ritschl: «Por primera vez en pleno
goce de las "vacaciones", tengo una sensación que no conocía desde mis tiempos
de alumno. Mis años de estudiante no son en absoluto otra cosa que un impetuoso vagar por
el campo de la filología y del arte; de modo que, con el más profundo agradecimiento
hacia usted, el "hado" de mi vida hasta ahora, reconozco qué necesaria y qué
oportunamente llegó aquel nombramiento que de "estrella errante" me convirtió
en "estrella fija"... Y de qué modo tan diferente trabaja el hombre cuando le
respalda la sagrada (ananke) de la profesión, qué tranquilo se duerme y con qué
seguridad sabe uno al despertar lo que exige el nuevo día... Sólo para indicarle cuán
profundamente agradecido admiro su penetración pedagógica a propósito de la feliz
trasformación de mi posición vital... aquí, desde la altura del Pilatus, envuelto en
nubes... me aparece mi forma de vivir hasta ahora en una luz tan maravillosa, la
proximidad en la que se me permitió tanto tiempo vivir a su lado se muestra como un
resorte tan importante de mi vida interior y exterior, que he de coger inmediatamente la
pluma para expresarle mi vivo y cálido sentimiento de agradecimiento.» .
CARTA A GERSDORF
La carta dirigida a Carl von Gersdorff el 3 de agosto
resulta más espontánea. Le describe su profunda vivencia del caso Richard Wagner:
«Domina en él una idealidad tan absoluta, una humanidad tan profunda y conmovedora,
una sublime seriedad de vida tal, que me siento en su proximidad como en la proximidad de
lo divino. Cuántos días he pasado ya en la encantadora finca del lago de los Cuatro
Cantones, y siempre esa naturaleza maravillosa me resulta nueva e inagotables. Y al
final de la carta le recomienda vehementemente la Filosofía del inconsciente de Eduard
von Hartmann, «a pesar de la mala fe del autor». Y el 4 de agosto a Gustav Krug:
«Estos días que he pasado en Tribschen en este verano son absolutamente los
resultados más apreciables de mi profesorado en Basilea.» ¡Por tanto no el
profesorado tal como se lo agradece a Ritschl!
VISITA DE ALTO RANGO
La madre supo depararle una alteración «principesca» en
estos días. La gran duquesa Konstantin, nacida princesa Alexandra von
Altenburg, una de las tres princesas de cuya educación fue encargado el padre de Nietzsche
durante corto tiempo, paró el 20-21 de agosto en Basilea, en el curso de un viaje por
Suiza. Franziska comunicó esto a su hijo,ordenándole recibir en la estación con un bouquet
al augusto personaje, cosa que hizo dócilmente y de la que informa a su madre el 23
de agosto: «Parece que ella está bien y refinadarnente formada, muestra
ingenio y una seriedad vital no rara entre princesas y las cargas de su posición. Posee
también un comporte cercano y no padece de la manía de estar continuamente
representando. La recibí en la forma indicada por ti, con un bouqet en la
estación, la llevé a pie por el Rheinbrücke y luego en coche a su hotel, cené con ella
y con su séquito -ocupaba 21 habitaciones--, de modo que estuve con ella 2-3 horas y
durante mucho tiempo totalmente en deux.»
ENFRENTAMIENTO CON SU MADRE:
Pero pronto había de tener otra vez un motivo auténtico para la
cólera y la decepción. Los viajes de vacaciones, los fines de semana en Tribschen, le
habían costado de todos modos dinero, y él contaba sólo con los honorarios de un
trimestre. El próximo sueldo había que esperarlo sólo en el 1 de enero. Por ello tuvo
que escribir a fines de agosto a su «administradora de fondos» Elisabeth: «Y ahora
un favor, que ha de ser cumplido con toda rapidez. Cámbiame un bono más de deuda
pública y envía el dinero depositándolo en Correos.» Elisabeth no estaba
en Naumburg, por lo que la carta llegó a manos de la madre, que no podía privarse de
reprender al hijo y de amonestarle al ahorro, en los viejos modos en que lo había hecho
con el estudiante de Bonn. Ella escribe:«Todo el mundo cree que ahorras de tu sueldo,
incluso los Wenkel, y que dejas que queden aquí los intereses. Todo se va fuera y ahora
todavía el capital; esto no es normal. Así pues, por el amor de Dios, colócate en tu
puesto y si es necesario alójate, mejor, en otro sitio. Déjame decirte una palabra como
madre, para que este punto no se convierta en una eterna manzana de la discordia. Tú
eres, por lo demás, mi buen hijo.... pero pienso que no está bien este modo de
proceder... Pero... organízate de otro modo y anota, mejor, tus gastos... Espero una
decidida respuesta a mis preguntas.» La respuesta llegó, corta y dura, a
principios de septiembre: «N. B. Ruego otra vez que se medite si las expresiones y
puntos de vista elegidos en esa carta son los correctos. F. N. » «Tampoco
sabría cómo dar una respuesta todavía "más decidida" a tus preguntas. Lee la
carta otra vez.»
PROBLEMAS CON LA DIETA
Otro problema le ocupaba por entonces mucho más intensivamente.- el
vegetarianismo. Comenzó a hacer experimentos dietéticos que ya nunca abandonaría.
La incitación le vino de Gersdorff que, repentinamente y de modo totalmente
decidido, el 8 de septiembre se confiesa vegetariano por motivos ideológicos. Y curioso.-
Nietzsche se deja arrastrar, se une a él, a pesar de que sabe aducir todas las objeciones
en contra y a pesar de que desde Tribschen se le previene contra el experimento
con razones y con ruegos. Wagner mismo había sido vegetariano durante largo tiempo, pero
lo dejó completamente a causa de malas experiencias, desaconsejándolo al menos para sí
mismo y para naturalezas semejantes a la suya. Nietzsche resume así estos argumentos en
una carta a Gersdorff del 28 de septiembre: «El canon que da la experiencia en este
campo es el siguiente: las naturalezas intelectualmente productivas y efectivamente
intensas deben comer carne. El otro modo de vida queda para los panaderos y para los
labradores, que no son más que máquinas digestivas.» Sin embargo Nietzsche no sólo
participa en el experimento, sino que además renuncia a una decisión propia: «Entre
tanto, para mostrarte mi energía bienintencionada, he mantenido hasta ahora el mismo modo
de vida y lo seguiré haciendo hasta que tú mismo me des permiso para vivir de otro
modo... Admito, desde luego, que en los restaurantes se acostumbra uno a un "exceso
de alimentación; - por lo que ya no me gusta comer en ellos. Igualmente me resulta muy
claro que una abstinencia, de cuando en cuando, de carne por motivos dietéticos es
extraordinariamente provechosa. Pero, por hablar con Goethe, ¿por qué "hacer
religión de ello? Y eso sucede inevitablemente con todas estas extravagancias, y quien
está maduro para la dieta vegetal, la mayoría de las veces lo está también para la
socialistas.»
El salto de la dieta vegetal al socialismo parece del todo sorprendente y está
totalmente inmotivado en el contexto. Pero si se fija uno en la historia de Basilea,
entonces se comprende el motivo: es un auténtico problema el que le mueve a decir eso,
problema que se le ha hecho patente de modo muy concreto, puesto que en septiembre de
1869 se celebró en Basilea la IV Internacional, un congreso de obreros. Y puesto que
en él participó Bakunin, un compañero de armas de Wagner en las
revueltas del 48 en Dresden, con quien Wagner evitaba ahora un nuevo
encuentro. Nietzsche fue directamente abordado en las conversaciones de Tribschen
respecto a una toma de posición. El 15 de noviembre había ya una «ley de fábrica»
para la ciudad industrial de Basilea. Nietzsche no se refiere expresamente en ninguna
parte a estos acontecimientos; se podría creer que no se dio cuenta de ellos o que
conscientemente había querido ignorarlos. Sólo en esta ocasión se delata. Teme ese
fantasma - en eso está de acuerdo con Jacob Burckhardt - y se atiene a la
clásica fórmula de oración euphemeite=(hablad bien=callad,para no espantar a los
demonios)
Informe sobre simestre invierno (1869-1870)
El semestre comenzó en la universidad el 1 de noviembre;
en cambio, en el instituto tuvo que dar clase ya el 19 de octubre. Sería un
semestre fatigoso. En la universidad explicó, como había anunciado, gramática latina y
quizá también a los filósofos preplatónicos. A principios de noviembre escribe a Ritschl
sobre los «cursos de invierno» «ante mis tres necios oyentes». En cartas
posteriores, de todos modos, informa sobre 8 o 9 oyentes, y 8 participantes también en el
seminario. En el informe semestral del pedagogio leemos: «En la primera mitad... se
leyeron los Trabajos y los Días de Hesíodo. Además de ello, se hizo una lectura seguida
de la Apología de Platón y del libro XII y de una parte del XIII de la Ilíada. En la
segunda mitad, la Electra de Sófocies y el Protágoras de Platón. junto con ello,
ejercicios gramaticales... En lo que respecta a la lectura privada no hay que escatimar la
alabanza a la clase, dado que, por su cuenta y sin ninguna coerción, ha leído varios
diálogos platónicos, algunas tragedias de Sófocles y partes de Herodoto y
Demóstenes...» A pesar de la «opcionalidad» el maestro tenía que dirigir y
supervisar esas lecturas. Hay que añadir a todo ello el trabajo del catálogo para el
Museo renano. En diciembre se imprimió el discurso inaugural Sobre Homero...
Salió a la luz el 22 o el 23.
CONFERENCIAS ACADÉMICAS
Nietzsche trabajaba en dos conferencias académicas con las que
comenzó a pisar terrenos propios. «El drama musical griego» que pronunció el
18 de enero de 1870, y «Sócrates y la tragedia», el 1 febrero. El 10 de marzo
apareció por fin en el Museo renano número 25 el fascículo II, su trabajo
filológico «Analecta Laertiana». Y todavía al final del agotador semestre
Ritschl planeaba la edición de una serie de trabajos fiológicos bajo el título «Meletémana
Societatis philologicae Lipsiensis» (Estudios de la Sociedad filológica de Leipzig)
y ofreció a Nietzsche el número inicial. Nietzsche aceptó inmediatamente y el 28 de
marzo propuso «Certamen Hesiodi et Homeri», o sea, escribir un trabajo sobre la
famosa y legendaria rivalidad entre Hesíodo y Homero, así como recopilar e
trabajos sobre Diógenes Laercio.
LECTURAS:
Nietsche encontró tiempo todavía, en febrero, para leer el Tiempo
de Constantino el Grande de Jacob Burckhardt y las Investigaciones romanas, de
Mommsen.
NIETSCHE RECADERO DE COSIMA
Cosima tenía pensada una escenificación navideña con los niños
como ángeles, un rey y un diablo. Puesto que en Lucerna no se encontraba el material
apropiado, encargó a Nietzsche que se lo procurara en Basilea. El 9 de diciembre escribe:
«Muchísimas gracias por todas las molestias. No importa que el rey no resulte tan
auténtico, ni el diablo tan negro como sería deseable; la fantasía infantil se contenta
con insinuaciones... ¿Conoce al Sr. Kiefer, frente a Correos? ¿Una tienda hermosa y
grande con muchas cosas de todo tipo? Sea tan amable de ir allí y pedir para mí un verre
d'eau, es decir, una jarra rodeada de seis o de cuatro vasos sobre una bandeja de
cristal.» Y de nuevo el 15 de diciembre: «¡Por el Niño Jesús!, no pierda
usted la paciencia. De nuevo un ruego: tul con estrellas de oro o puntitos; para el caso
de que no haya tul, tarlatana; voy a escribir este encargo en un papel aparte para que, si
es tan amable, no tenga más que entregarlo en la tienda más grande de Basilea. Queremos
vestir a un Niño Jesús y no encontramos el adorno apropiado para el cielo en toda
Lucerna. En todo esto debo olvidar que usted es profesor y doctor en filología, y
recordarme sólo de que tiene 25 años y que nos profesa cariño a nosotros, los de
Tribschen.» Nietzsche realizó estos encargos de buena voluntad y con agrado. Pero
tenía además otras cosas en que ocuparse. Uno de los encargos provenía ya del 29 de
septiembre, antes de su viaje a Naumburg: «Se trata del retrato del tío Adolf Wagner
que él legó a su sirvienta en Leipzig, y que me gustaría comprar para entregárselo al
maestro como regalo de Navidad... ¿Tendría usted la infinita bondad de permitir que la
Srta. Doris (Brockhaus) le condujera a la pista de la propietaria del retrato, y de no
dejar después a ésta tranquila hasta que, por dinero y con buenas o con malas palabras,
me lo haya enviado?» Nietzsche tuvo éxito, pues el 30 de noviembre ella pudo
informar: «Sobre la mesa de Navidad verá también el cuadro que le debo a usted.»
A principios de noviembre llegó el deseo: «Me gustaría conseguir -también para las
Navidades del maestro- la lámina de Durero que se conoce bajo el título La
melancolía.» Y como tercer encargo le pidió por favor: «¿Quiere usted
encargar también los clásicos y hacerlos encuadernar, los griegos en marrón rojizo y
los romanos en marrón amarillento (papel jaspeado con lomos de piel; el papel también
con colocaciones amarronadas, por ejemplo, blanco, amarillo, y una pequeña mancha marrón
en medio), y el nombre de los autores sobre pequeños rótulos de diferentes colores ... ?
En Basilea existe en la Eisengasse una gran juguetería; ¿tendría usted la amabilidad de
entregar las notas adjuntas a ese importante Papá Noel, cuyo nombre he olvidado?» ¡Vaya
escenificación sobre un fondo burbujeante! »
TERRIBLE IMPRESIÓN SOBRE EL PARSIFAL
En los días navideños Cosima leyó el borrador del Parsifal
al joven amigo de Wagner y hubo de anotar después en su diario: «terrible
impresión de nuevo.» Frente a la interpretación que a menudo se hace, estas
palabras no pueden referirse más que a Cosima, pues sólo para ella se
«renovaba» la impresión, que era profunda, conmovedora, en sus palabras, «terrible».
Para Nietzsche el texto resultaba nuevo. La impresión que ejerció sobre él no
la registra Cosima; tampoco él la manifiesta en este caso, reprime su modo
de sentir. Entonces: ¿eran auténticas la preocupación filológica y la entrega,
incluso servidumbre, a Tribschen? ¿No se ahogaba con ello -consciente o
inconscientemente-- aquella voz profunda que se podía percibir en la correspondencia con
Rohde, Deussen y Gersdorff, primero tímidamente, pronto, sin embargo, cada vez más
frecuente y fuerte, la voz del destino negado y reprimido, la voz de la
filosofía?
CARTA A RODHE
Nietzsche escribe a Nietsche sobre su trabajo filológico
«Pollux», criticándolo: «No he podido mejorar el infeliz estado de la
cuestión y hay que contentarse, por tanto, con la salsa que intenté hacer espesa: el
auténtico pez es sólo un gobio escabechado.» Tomando este motivo, el 11 de
noviembre le contesta Nietzsche: «¿... quién puede escribir tales cartas
seductoras? Créeme, cuando leo algo así, el bocado duro de mi existencia actual se me
convierte aún en piedra en la boca; el pez de mi profesorado no está ni siquiera
"escabechado", es más bien una serpiente. ¿O es que no fue este profesorado
una serpiente que me sedujo, sacándome de la senda que lleva a los amigos y al portento
azul?» ¡La imagen de la serpiente, a quien ha de arrancar el cuello a
mordiscos, vuelve en Zaratustra!
NECESIDAD DE AUTÉNTICOS AMIGOS:
El anhelo de una amistad armoniosa aparece en las frases que confía
al fines de enero de 1870 al fiel Rohde: «Te echo de menos del todo increíblemente:
procúrame por tanto el goce de tu presencia e intenta que no sea tan corta. Desde luego
es para mí una nueva sensación ésta de no tener aquí a tú lado a nadie en absoluto a
quien poder contar lo mejor y lo peor de la vida... Mi amistad se vuelve realmente algo
patológica bajo estas condiciones de soledad y en estos años jóvenes y difíciles: te
ruego como ruega un enfermo.- "¡ven a Basilea!"... Mi plan próximo es: cuatro
años de adquisición de cultura, y después un viaje de un año entero -quizá contigo.
Realmente tenemos una vida muy difícil; ¡qué fea y segura, la dulce ignorancia de antes
en los maestros y en las tradiciones!... Lo que más molesto me resulta es tener que
representar siempre: el maestro, el filólogo, el hombre... Ciencia, arte y filosofía
crecen ahora juntas, de tal modo, en mí, que habré de parir un día centauros.»
EN BUSCA DE SU AUTÉNTICO DESTINO:
Cada vez ve con más claridad su auténtico destino y siente el
impulso de exteriorizar lo que lleva dentro. A Paul Deussen le confiesa en
febrero: «Hay días, y muchos, en los que sólo hablo en nombre del cargo... también
noto cómo mi preocupación filosófica, moral y científica persigue um meta, y cómo yo
-quizá el primero de todos los filólogos-- me convierto en una unidad. ¡Qué
maravillosamente nueva y cambiada me aparece la historia, especialmente el mundo
helénico! He de enviarte de una vez las conferencias que he pronunciado últimamente, de
las cuales la última (Sócrates y la tragedia) fue concebida como una cadena de paradojas
y ha despertado en parte odio e ira. Tiene que haber escándalo. He desaprendido ya la
consideración en lo fundamental: seamos compasivos y condescendientes con un hombre
determinado, pero rígidos, con la antigua virtud romana, al manifestar nuestra visión
del mundo.»
CRITICA A LA CIENCIA
«El objetivo de la ciencia es la destrucción del mundo....Hay
que demostrar que en Grecia, a pequeña escala, ya se dió este proceso: a pesar de que la
ciencia griega significa muy poco. El arte tiene como misión destruir el Estado. También
esto sucedió en Grecia. La ciencia, aniquila también el arte ...»
POCO ENTUSIASMO ANTE EL NOMBRAMIENO DE NUMERARIO
El 9 de abril se le notificó el nombramiento y él lo comunicó a los
suyos en Naumburg y - sólo con una línea en el trascurso de una carta - a su maestro
Ritschl, concisamente y sin emoción, de modo muy diferente al espectáculo de un
año antes con ocasión del nombramiento de catedrático.
PROYECTOS UNIVERSITARIOS y CANSANCIO
Ya estaba cercano otra vez el semestre de verano. Nietzsche
había anunciado y llevó a cabo: «En este verano impartiré dos interpretatoria,
Edipo rey y los ERGA de Hesíodo, y en el seminario los Academica de Cicerón.
Nuestros efectivos fiológicos han alcanzado una cierta altura que aquí es muy
reconocida: ¡14 personas! ¡Qué miseria!», escribe el 30 de abril a Rohde. El 6 de
mayo escribe a Rohde: «Tengo desesperadatnente mucho trabajo ahora, puesto que este
semestre he aceptado una sustitución del Sr. Mähly en el pedagogio: de modo que tengo 20
horas aproximadamente por semana: ¡yo, asno de maestro de escuela!» Y el 2 de julio
a Gersdorff: «Este semestre he tenido que trabajar en exceso; 20 horas semanales
entre cursos universitarios y horas de escuela; esto produce un gran agotamiento diario;
uno se cansa y se vuelve descuidado con respecto a sí mismo y a sus amigos.» Esas
20, o «aproximadament
2º CUMPLEAÑOS DE WAGNER AL QUE FALTA
En este cumpleaños, el rey regaló a Wagner el caballo Grane;
también estaba allí la lámina de Durero Melancolía, conseguida por diligencias
de Nietzsche. Probablemente, con esta ausencia, quiso librarse del dilema de ir solo y dejar a su madre mientras tanto en Basilea, o bien llevarla consigo a un círculo y a una celebración suntuosa donde no encajaría y cuyo espectáculo le habría de resultar más bien penoso. Su «virtud naumburguesa» no podía pasar por alto, hechizada por el encanto de Cosima, aquella pompa lujurioso y aquella relación todavía «librc». En todo caso, resulta sorprendente que nunca se llegara a un contacto personal entre Tribschen y la señora viuda del pastor Nietzsche. Entre tanto, las visitas se interrumpieron completamente desde el 12 de febrero. Pero las cartas iban y venían con mucha frecuencia, y Nietzsche puso todos sus trabajos a los pies de la respetada señora; y ella los lee. Probablemente con esta ausencia, quiso librarse del dilema de ir solo y dejar a su madre mientras tanto en Basilea, o bien llevarla consigo a un círculo y a una celebración suntuosa donde no encajaría y cuyo espectáculo le habría de resultar más
bien penoso. La virtud naumburguesa de su madre no podría pasar por alto,
hechizaba por el encanto de Cosima, aquella pompa lujuriosa y aquella relación
todavía libre. Lo cierto es que nunca existió una relación directa entre Tribschen
y la señora viuda del pastor Nietsche.
IMPRESIONES DE RODHE SOBRE SU VISITA A BASILEA
Rodhe escribe a su madre el 9 de Junio: «Aquí estaría yo feliz, en
Basilea; de hecho ya estoy desde el domingo anterior a este último (29 de mayo).
Propiamente no quería quedarme más que ocho días a lo sumo, pero mi amigo ha conseguido
finalmente retenerme más tiempo. En los días de Pentecostés (5-6 de junio)
estuvimos...en compañía de la madre y de la hermana de Nietzsche en el Oberland bernés,
Interlaken, Wengernaip, Lauterbrunnen... Revivimos en el pasado más feliz una
prolongación de aquellos bienaventurados días de Leipzig, en los que, aislados de todo
el mundo, nos entregamos uno a otro en un trato continuo de mutuo estímulo y
fortalecimiento. Por desgracia Nietzsche está tan sobremanera ocupado en este semestre
que solamente nos quedan pocas horas al día.» Dice además que «Nietzsche
intenta interpretar la música wagneriana, dentro de las posibilidades que para ello
ofrece el piano. Ayer por la tarde estuvimos con el ingenioso Jacob Burckhardt en Muttenz,
un pueblo cercano a Basilea, de resultas de lo cual hoy tengo una pequeña resaca... El
sábado y el domingo (11-12) pensamos ir a Tribschen, al lado de Lucerna, a visitar a
Richard Wagner, si resulta procedente. El lunes, a más tardar, pienso partir de aquí».
Así pues, tuvo que tratarse de una «fiesta» por todo lo alto, la celebrada en la
venta rural de Muttenz, a 5 kms de Basilea. Jacob Burckhardt estaba
acostumbrado a tomarse un vaso, lo que ciertamente no era el caso de Nietzsche,
ni tampoco el de Rohde, como parece. Nietzsche, sin ser abstinente, nunca fue
asiduo a las bebidas alcohólicas. ¿Se trataría de una aversión cogida para toda la
vida al alcohol como consecuencia del abatimiento que le produjo una borrachera de cerveza
en los tiempos de Pforta? Los dos días. que en compañía de Rohde pudo pasar en
Tribschen fueron bendecidos con un gran sentimiento de felicidad. Aunque habla de su
amigo, las líneas que dirige a Cosima el 19 de junio reflejan esencialmente sus
propios sentimientos. «Hemos de agradecerles dos magníficos días, y yo incluso
cuatro, puesto que yo siento con mi amigo Rohde todo lo que él siente y así pude esta
vez gozar doblemente. Rohde, que partió al día siguiente de Basilea, me confesó haber
vivido en Tribschen el punto álgido de todo el viaje que durante quince meses ha hecho
sin rumbo fijo; vino con un respeto y una admiración por la existencia entera que allí
se lleva tales, que tienen ciertamente algo de religioso. Comprendo ahora por qué los
atenienses levantaron lugares de ofrenda a su Esquilo y a su Sófocles y por qué dieron a
Sófocles el nombre heroico de "dexion", porque había recibido y obsequiaba en
su casa a los dioses. Este estar (:estar presente) de los dioses en casa del genio
despierta esta impresión religiosa de la que hablo.»
GOLPE A NIETZSCHE ANTE LA IDEA DE BAYREUHT
Wagner había tenido la primera idea sobre Bayreuth el
5 de marzo; lo más tardar, se hubo de hablar de ello en esa visita de junio. Y esto fue
como un golpe para Nietzsche. Vio desaparecer toda su soñada felicidad. Podía venir
aquí con todo.- felicidad, tristeza, problemas, trabajos, y para todo ello encontraba una
recepción comprensiva o al menos una disposición sin prejuicios para comprenderlo. Cosima
abordaba todo ello en cartas largas, calurosas y abiertas, y le comunicaba además todo lo
que ella sentía. ¿Podría continuar esto dada la distancia hasta Bayreuth y la enorme
tarea que allí esperaba? Nietzsche juega con un pensamiento audaz: «Con respecto al
asunto de Bayreuth he reflexionado y pienso que lo mejor para mí quizá sería dejar
durante un par de años mi profesorado y peregrinar también al Fichtelgebirge. Son
ilusiones a las que me entrego con gusto.» Así hubiera podido permanecer en la
proximidad de Cosima y de Wagner. Sucede a menudo que el cuerpo, después de
golpes psíquicos, se refugia, por medio de un accidente inducido desde el subconsciente,
en la enfermedad, para, en medio de esa tranquilidad externa, conseguir el recogimiento
interior; así fue como Nietzsche el 22 de junio se torció un pie y
hubo de permanecer en cama durante dos semanas. Era la primera falta a clase por
enfermedad.
TORMENTA POLÍTICA:La guerra
franco-alemana
En 1870 el «Bündelitag» cayó el 16 de julio. Pero encontramos a Nietzsche
todavía el 19 en Basilea, de donde escribe una carta a Rohde hablándole de Tribschen.
En esta felicidad idílica le pasó totalmente desapercibido el hecho de que en Europa se
hubiera formado una tormenta política. En medio del texto tiene que interrumpir,
sorprendido por una noticia: «He aquí un terrible estampido: se ha declarado la
guerra franco-alemana, y toda nuestra deshilachado cultura se precipita sobre el pecho del
demonio más horripilante. ¡Qué habremos de vivir! Amigo, queridísimo amigo, nos vernos
otra vez en el crepúsculo de la paz. ¡Cómo te estoy agradecido! Si la existencia te
resulta ahora insoportable vuelve conmigo. ¡Vaya metas todas las nuestras! ¡Podemos
estar ya al comienzo del final! ¡Qué desierto! Necesitaremos otra vez conventos. Y
nosotros seremos los primeros fratres. El fiel suizo.»
Precisamente con esta firma contribuyó esencialmente Nietzsche a la falsa deducción de
que, a propósito de su profesorado en Basilea, se nacionalizó también allí, lo que no
es cierto. ¿Lo creyó quizá él mismo? No puede responderse a la pregunta por la razón
de esa firma desconcertante, ni --- en caso de que sólo la usara
metafóricamente--- a la pregunta por el objetivo que intentaba con ello. ¿Quería
solamente facilitar a Rohde buscar cobijo junto a él y, con ello, en la nación neutral
respetada por la guerra?
CONTEXTO SOCIAL EXPLICATIVO DEL DESPISTE DE NIETSCHE ANTE LA GUERRA
¿Podía uno sorprenderse realmente tanto como Nietzsche del
comienzo de la guerra franco-alemana el 19 de julio de 1870?
Vemos por la correspondencia de esa época de los círculos cercanos a Nietzsche que
también en ellos sucedía lo mismo. Este hecho curioso exige una explicación, porque con
ello se vuelve a la vez comprensible un rasgo característico de la esencia de Nietzsche y
de su posición frente al «mundo», que sólo una generación después ya resulta
extraña.Con esta guerra entró en la vida política y en el pensamiento del hombre
europeo un elemento que le resultaba nuevo en este conflicto, aunque en la vida cultural
ya se había preparado hacía tiempo. Hasta entonces la «política» había sido un
asunto de dinastías y residía en las manos de pocas familias. También eran ellas
solas quienes manipulaban el instrumento del enfrentanmiento bélico, donde de lo que se
trataba era de la lucha por el poder y también por la expansión territorial y la nueva
recaudación de impuestos que ello suponía. Incluso el gran experimento de una naturaleza
bruta como la de Napoleón I, bajo el pretexto de la «unificación de Europa», no tenía
otro fin que hacer a Europa entera tributario de París, en un momento en que comenzaba a
desmoronarse la unidad de pensamiento, así como, en lo artístico, la «unidad europea de
estilo», que había prevalecido todavía hasta el clasicismo rococó, en que, a su vez,
comenzaban también a formarse los estilos nacionales. Y lo que finalmente resultó
políticamente en 1813 de la contraofensiva de la guerra alemana de liberación, la
restauración en el Congreso de Viena de las antiguas pompas principescas,
renovó la antigua situación miserable. El hombre particular no era como
«ciudadano» más que una pelota zarandeada, ni siquiera se le trataba como ciudadano y
desde luego en absoluto como hombre. Esto creó una indiferencia, una auténtica
falta de comprensión, precisamente en las capas cultas y formadas de la sociedad, que
apenas podemos entender nosotros, hombres pertenecientes a una época politizada. Pero eso
era lo normal entonces, y ése era el caso también de Nietzsche y de su círculo, hasta
1870.Estos hombres vivían inmersos en su «formación clásica». Se leía y
comentaba a los autores antiguos, se estudiaba y discutía la filosofía antigua, se
admiraba la sublime poesía de los épícos, líricos y trágicos. Se veneraba
exaltadamente la «belleza clásica», el pueblo ideal de los griegos según la visión
que de él habían dado Winckelmann y Goethe, pero no captaban auténticamente la vida que
en realidad vivió ese pueblo desdichado, que sólo tuvo un corto espacio de tiempo feliz
de 50 años bajo Pericles, y sólo en Atenas. Es verdad que se leían sus tragedias, pero
se pasaba por alto lo trágico de su existencia histórica; se leían las bellas
alocuciones de Tucídides, pero no se reconocía lo que hizo de él un gran historiador:
haber conseguido plasmar en su obra la tragedia de su nación y, con ello, hacer un
importantísimo descubrimiento político, a saber, distinguir entre motivo de guerra,
pretexto de guerra y ocasión de guerra.
LOS DE TRIBSCHEN FRENTE A LA GUERRA
Los de Tribschen se encontraban en una situación
especialmente ingrata e indecisa.
Cosima, por parte materna, era de noble descendencia francesa. Por entonces ya no
se entendía con su madre, que vivía en Francia. También tenía amigos y otros
familiares en París; entre ellos, incluso el ministro de la Guerra Ollivier, que era
cuñado suyo. Wagner, igualmente, tenía buenas y amistosas relaciones con muchos
franceses cultos.Además, en principio Wagner tenía simpatía por la cultura francesa. El
16 de marzo de 1870 escribe a Champfleury, el fundador de una nueva revista, sobre su «idea
preferida»:«la fusión del espíritu francés y del alemán», y además: «Usted
sabe que yo siempre he abrigado la idea de un teatro internacional en París, donde fueran
puestas en su idioma original las grandes obras de las diversas naciones.» Además,
no tenía simpatía especial por Bismarck. No esperaba de la hegemonía prusiana dentro
del ámbito alemán, ni del restablecimiento de un estado militar, la renovación cultural
de Alemania. Sus esperanzas estaban puestas en el rey de Baviera, Luis, como
cabeza brillante de una liga de príncipes, y con Munich como metrópolis cultural: de
ello, naturalmente, se prometía, primero, algo para su propia obra. Pero tampoco era tan
ciego o tan fanático como para no darse cuenta de la significación de Bismarck.
Ya en 1866 se había negado rotundamente a intentar con el rey Luis una gestión
contra Bismarck que le proponía su amigo Wille; al contrario, aconsejó al rey que se
entendiera con Bismarck de tal manera que continuara asegurándose todavía, dentro de las
nuevas relaciones de fuerza, un puesto decisivo en el ámbito cultural.
Sin embargo Wagner y Cosima estaban francamente indignados por la ligereza de la
declaración francesa de guerra. Los partidarios de la guerra en Francia habían
conseguido justamente lo que no debieran: poner también bajo la bandera prusiana incluso
a aquellos alemanes más reacios a la hegemonía de Prusia. Así sucedió que en Tribschen
la simpatía se decantó claramente hacia el lado alemán, aunque también se estaba
convencido de que cualquiera que estuviera al servicio de la ciencia y del arte, es decir,
al servicio de potencias supranacionales, tenía algo más que hacer que dejarse matar por
una idea imperial o por la política imperialista de Bismarck. Y éste fue el parecer que
Cosima defenció también frente a Nietzsche. Todavía el 9 de agosto, cuando él ya
había tomado la decisión de presentarse al menos como enfermero, le escribe:
«Hay que considerar además que las obras de la paz no deben quedar baldías cuando
la lucha no es desesperada. Usted es un sabio y me parece que debe continuar siéndolo
hasta que no sea una deshonra serio, es decir, hasta que nuestra querida patria esté
amenazada y sólo el combatiente sea quien valga algo ante sí mismo.»
En Tribschen se tenía contacto hasta con los más altos círculos de ambas
partes; por aquí se veía venir la fatalidad. Como huyendo de esa realidad axfisiante, el
10 de julio la familia Wagner entera, con el joven Hans Richter y el estudiante
Schöbinger, subió al Pilatus, para leer allí a Schopenhauer. Un repentino cambio
metercológico los mantuvo sobre el monte hasta el 15 de julio. Ya el día después del
regreso, el 16, Cosima escribía a Nietzsche: «No he pegado ojo esta última noche
debido a la excitación que me produce esta guerra inminente; nunca lo insolente de la
arrogancia francesa se me apareció en una luz tan deslumbrante y tan odiosa... por eso se
comprende que la guerra sea tan necesaria como inevitable, y hay que esperar que sea
llevada hasta la aniquilación de esa vanidad y esa insolencia que hacen imposible
cualquier género de paz... quizá entonces se funde la unidad alemana, se rompa para
siempre con el predonúnio de la moda parisina... y el olivo crezca en el abismo sobre el
que se alza el castillo de Bayreuth. Pero qué tiempo horrible y tremendo nos espera, me
parece como si ya nunca más fuera a encontrar tranquilidad.»
ALISTAMIENTO DE VOLUNTARIO DE NIETZSCHE
El 7 de marzo del año anterior, ante la inminencia de su
toma de posesión en Basilea, había escrito ya al senador Vischer: «Asentado además
que en caso de llamamiento a filas en tiempo de paz siempre puedo reclamar con éxito, sin
embargo frente a la fatal posibilidad de una guerra no hay remedio alguno. En estas
circunstancias considero como obligación mía respecto a la universidad de Basilea no
hacer dependiente mi actividad en ella, bien sea de la guerra o bien sea de la paz.»
No tuvo que dar el paso de la nacionalización, aunque en Basilea se hubiera visto con
buenos ojos, dado que de ahí se derivaba una garantía para la permanencia del joven
-docente. Y ahora, el 8 de agosto de 1870, escribe al mismo Vischer: «En
la situación actual de Alemania, no puede resultarle inesperada mi decisión de cumplir
yo también mis deberes para con la patria. Con esta intención me dirijo a usted para
pedir del ilustre Consejo de Educación, a través de, su mediación, dispensa de trabajo
para la última parte del semestre de verano. Mi decisión está ahora tan robustecida que
sin vacilación alguna me puedo hacer útil como soldado o como enfermero. Nadie como una
autoridad suiza en materia de educación puede encontrar tan natural y tan justo que yo
deba echar el pequeño óbolo de mi aportación personal en las arcas de la patria, como
ofrenda. Si recapacito en las obligaciones de las que soy responsable en Basilea, me
resulta claro que, ante la tremenda llamada de Alemania a que cada uno cumpla con su
obligación alemana, sólo violentándome penosamente y sin auténtico provecho podría
sujetarme a ellas.»
INTENTOS DE COSIMA POR HACER CAMBIAR DE OPINIÓN A NIETSCHE
Seguramente comunicó al mismo tiempo su decisión a Cosirna, puesto que ella le
contesta inmediatamente, todavía el 9 de agosto: «No puedo aprobar en absoluto su
decisión, cuyos motivos sin embargo comprendo y respeto; y no por el supuesto peligro que
usted corre, sino por la inutilidad de su acción en las actuales circunstancias. No
estamos en 1813; en suelo francés hay una armada bien organizada y hasta ahora vencedora;
igualmente bien organizada está la asistencia sanitaria, de modo que todo diletante va a
ser considerado más bien como una carga que como una ayuda. En ese momento se deseará
más bien donativos que personas, y con cientos de cigarros haría usted un bien mayor que
con su propia persona y con todo su patriotismo y sacrificio... Dios sabe dónde se
colocará al voluntario, puesto que la armada está allí, en todo su esplendor, como
expresión del supremo despliegue de fuerzas de una nación entera.»
SEMANA TRÁGICA PARA NIETZSCHE
En Wörth asistió a un entierro de soldados y embarcaron
los fusiles y mochilas de los caídos-. El 29 llegaron a Hagenau y
Bischweiler --cerca de la ciudad de Estrasburgo, ante la cual estaba el ejército
alemán al asedio-, y a Zabern. El 1 de septiembre continuaron los
amigos hacia Nancy, desde donde el 2 de septiembre (el día en que fue hecho
prisionero Napoleón III en el cuartel general de su comandante en jefe del ejército, Mae
Mahon) fueron enviados a Ars sur Moselle, cerca de Metz, dentro ya propiamente de la zona
de operaciones. Aquí fueron asignados inmediatamente a un tren-hospital, que en un
viaje de dos días y dos noches condujo a los heridos al lazareto de Karlsruhe.
Al día siguiente Nietzsche regresó a Erlangen para informar, donde llegó enfermo
de disenteria y de difteria, y hubo de ponerse en tratamiento.
VIVENCIAS DE NIETZSCHE EN LA GUERRA
Escribe a su madre el 28 de agosto desde Sulz, cerca de Weissenburg:
«Ayer, en marcha diurna de 11 horas, realizamos nuestras misiones en Gersdorf,
Langensulzbach y en el campo de batalla de Wörth. Con esta carta va un recuerdo del campo
de batalla, desertizado, lleno de numerosos restos tristes y oliendo fuertemente a
cadáveres. Tras la armada del sur, hoy iremos a Hegenau, mañana a Nancy, etc. Viajamos
solos Mosengel y yo: sólo en Pont á mousson nos volveremos a encontrar con Ziemsen, el
colega de Eriangen.» Y el 29 de agosto, a la todavía siempre admirada señora Sophie
Ritschl, que para él es la segunda mujer después de Cosima: «Las 2 de la noche
-vagón del ganado-, con pedestal gélido a pesar de las colunmas de llamas de
Estrasbrugo. Campo libre entre la estación de Hagenau y Bischeweiler. Nueve horas de
parada entre caballos y soldados de caballería, en medio de una población enemiga. Este
es el modo ya acostumbrado de viajar. Mañana Nancy, después el cuartel general, y
adelante
Nietzsche ENFERMO DE DISENTERÍA
Desde su lecho de enfermo en Erlangen escribe el 11 de septiembre a
su madre: «Aquí estoy, en cama, enfermo de disentería: pero lo peor ya pasó, el
martes o el miércoles podré marcharrne para seguir curándome en Naumburg... Llegué
hasta las cercanías de Metz, y desde allí conduje un tren de heridos hasta Karlsruhe. En
él, vendando continuamente heridas, gangrenosas a veces, durmiendo en el vagón de los
animales, donde 6 heridos graves reposaban en la paja, cogí el germen de la disenteria; a
la vez el médico me ha diagnosticado además difteria, que proviene de lo mismo. También
este mal es combatido enérgicamente por nosotros. A pesar de todo estoy contento de haber
ayudado algo al menos en esta increíble necesidad. Y hubiera vuelto inmediatamente una
segunda vez si no me lo hubiera hecho imposible la enfermedad.»
CANCION CORAL DE ESQUILO
Ares, el que cambia en oro los cuerpos
y sostiene la balanza en el combate,
envía de vuelta de Ilion a los seres queridos, quemados por el fuego, atormentados,
polvo que llorar profundamente, en lugar de hombres, con cenizas de muertos cargados,
fácilmente colocables jarrones.
REFUGIO EN EL MAESTRO SCHOPENHAUER
La figura de Schopenhauer lograba unir a personas de
condición tan diferente como: Jacob Burckhardt, Carl von Gersdorff, Paul Deussen,
Erwin Rohde, Richard Wagner y Cosima, y Nietzsche. 'I'odos ellos buscan y
encuentran apoyo y consuelo, restablecimiento e instrucción, en aquellos días
agobiantes, en Schopenhauer. Jacob Burckhardt lo dice escuetamente:
«el filósofo», que para él es Shopenhauer
COBIJO EN LA CIENCIA
Así escribe Nietzsche el 19 de octubre de 1870 desde Naumburg
al senador Vischer de Basilea.
«Frente a todas las imágenes horribles que me proporcionó mi viaje, he buscado
cobijo en la ciencia. Ahora no me dejan tranquilo cuestiones rítmicas y métricas que me
surgen de nuevo en la preparación del semestre de invierno; esta vez me produce
auténtica alegría mi actividad académica. A Ritschl lo he encontrado bien y con su
acostumbrada juventud; le envía sus mejores deseos... Mi anhelo de volver al campo de
batalla no se ha cumplido; todo ello me afectó excesivamente, y todavía padezco a menudo
de excitación nerviosa y de debilidad repentina, estados que me impiden toda clase de
actividad extraordinaria y que me obligan a una cierta ecuanimidad de vida y a un gran
sosiego. Ambas cosas las encontraré en la actividad del inviemo.»
CUESTIONAMIENTO a SCHOPENHAUER
En carta dirigida a Gersdorff afirma: «Además la atmósfera de
las vivencias se había extendido en tomo a mí como una niebla oscura: durante un tiempo
escuché un quejido interminable. Mi intención de volver al campo de batalla se hizo por
eso imposible. He de contentarme ahora con ser un simple espectador compasivo.» ¡Ah, mi
querido amigo, qué deseos de felicidad voy a expresarte! Los dos sabemos lo que se ha de
esperar de la vida. Pero debemos vivir, y no Para nosotros.»
DOBLE PAPEL DE NIETSCHE
La madre, que lo atendía cuidadosamente, no notó seguramente nada,
con exactitud, de todos estos padecimientos internos y externos. Nietzsche, de nuevo,
jugaba su doble papel perfectamente, como ya lo había hecho con respecto a «casa» desde
los primeros días de Bonn. Así podía la madre escribir el 17 de octubre a sus
familiares de Oelsnitz (a cuya casa había ido Elisabeth en agosto desde
Eriangens: «Primero debo agradeceros cordialmente, queridos, el cariñoso
recibimiento y toda la bondad que habéis mostrado con mi Lieschen y, como he sabido
después, también con mi Fritz... Ahora, es natural, rebosamos literalmente de felicidad,
puesto que tenemos con nosotros a nuestro Fritz y no sabría decirte hasta qué punto
está encantador y alegre entre nosotros. La campaña militar (si puedo llamarla asi) le
ha sentado muy bien, ha conocido la vida por un lado completamente distinto al que había
visto hasta ahora, se ha vuelto más práctico, se interesa también por nuestros asuntos,
en una palabra, se ha vuelto más tratable... Puedes imaginarte nuestra alegría interior;
tenía todavía mal aspecto, y aquí hubo que darle mucho tiempo nitrato de plata en la
boca, hasta que desaparecieron del todo las huellas de la difteria. Come muy bien todos
los días y, para gozo nuestro, se le ha despertado un apetito que yo nunca había
conocido en él. Y además, su carácter delicioso y alegre. En una palabra, tenemos la
hermosa sensación, sin que lo manifieste nuestro ídolo doméstico, de que para él el
hogar resulta ahora el sitio más agradable de la tierra; y esto nos causa gran placer.»
ARTICULO DE NIETSCHE EN MUSEO RENANO
El 28 de septiembre de 1870 salió en el Museo renano, número
25, fascículo IV, la primera parte de su artículo «El tratado florentino sobre
Homero y Hesíodo, sus estirpes y su rivalidad»; la continuación y final sólo
pudieron salir en febrero de 1873, con lo que cerró la serie de sus publicaciones
científico-filológicas. El manuscrito de esta exposición estaba acabado ya antes de la
guerra y lo había enviado el 12 de julio a Ritschl. Seguramente sus dos visitas
a Leipzig tienen relación con este asunto.
VIAJE ACCIDENTADO
El 24 de octubre informa a los suyos sobre este viaje: «verdad es que no llegué con
el mejor humor, puesto que durante todo el segundo día de viaje tuve que luchar contra
los vómitos. El primer día llegué hacia las 12 de la noche a Frankfurt totalmente
helado. El segundo, alrededor de las 8 de la tarde, estaba ya en mi casa, donde pedí
inmediatamente una infusión de tila. Tampoco hoy me encuentro bien aún... El
recibimiento en casa de los Vischer fue muy amable.»
ASISTENCIA A CLASES DE JACOB BURCKARDT
Nietzsche mismo también se sentaba en el pupitre de alumno ante su
gran maestro Jacob Burckhardt. El 7 de noviembre informa de ello a Gersdorff: «Ayer
por la tarde disfruté de un placer que habría deseado sobre todo para ti. Jacob
Burckhardt dio una conferencia pública sobre la "grandeza histórica", y lo
hizo partiendo completamente de nuestra vida intelectual y sentimental... en paseos
íntimos llama a Schopenhauer "nuestro filósofo". Le escucho un curso de una
hora semanal sobre el estudio de la historia y creo ser el único de sus 60 oyentes que
comprende la profunda marcha de su pensamiento, con sus extraños cortes y rodeos allí
donde el asunto se vuelve complicado. Por primera vez encuentro gusto en una lección;
también es verdad que es de tal tipo que yo podría darla si fuera mayor de lo que soy.
En su lección de hoy se dedicó a la filosofia de la historia de Hegel, y lo hizo de un
modo que honra perfectamente al aniversario.
PRUSIA ENEMIGA DE LA CULTURA:
El 29 de octubre había escrito a Ritschl: «Tengo los mayores
recelos con respecto a la inminente situación culturaL. ¡Si por lo menos los enormes
éxitos nacionales no tuviéramos que pagarlos excesivamente caros en un ámbito en el que
no deseo ningún tipo de menoscabos! En confianza: tengo a la Prusia actual por una
potencia altamente peligrosa para la cultura. En lo que se refiere a la instrucción
pública, pienso hablar más tarde en público sobre ello; y con los manejos religiosos,
tal como los dirige Berlín en provecho del poder de la iglesia católica, que lo intente
otro. Aunque resulte a veces muy difícil, hemos de ser suficientemente filósofos como
para permanecer sensatos en medio del delirio general, de modo que no venga el ladrón y
nos robe o nos menoscabe aquello que para mí no puede compararse con las mayores hazañas
militares, e incluso con ningún enaltecimiento nacional.»» Y con mayor mordacidad
el 23 de noviembre a E. Rohde: «¡Procura irte de la Prusia fatal, enemiga de la
cultura, donde los gañanes y los frailes crecen como las setas y que pronto nos anegará,
a toda Alemania, en sus tinieblas!»
El fragmento Empédocles (1)
En este proyecto de drama, Empédocles, es algo en el
que de modo francamente inquietante se prefigura ya el camino del Nietzsche posterior
y en el que aparecen símbolos fundamentales. Como más tarde con Zaratustra, también
aquí toma una figura histórica -la del filósofo siciliano, médico prodigioso, poeta y
fundador religioso del siglo quinto antes de Cristo, el legendario Empédocles--
como máscara en la que él mismo aparece idealmente, sólo que en este caso
permanece más cercano a la tradición, mientras que del legendario-histórico persa Zaratustra
sólo queda el nombre y su función como fundador religioso. Nietzshe conocía a
Empédocles a través de Diógenes Laercio. De su concepción filosófica
del mundo hubo de interesar a Nietzsche el proyecto de unir lo místico - pitagórico
con la ciencia natural moderna. En la doctrina de Empédocles de la transmigración
de las almas está uno de los impulsos para la doctrina de Nietzsche del eterno
retorno de lo mismo como hipoteca ética. En definitiva, a través del fragmento
Nietzsche expresa su propia problemática filosófica en estos momentos: «Empédocles,
que es empujado a través de todos los peldaños: religión, arte, ciencia, y que al
superar el tercero se dirige contra sí mismo. Es empujado fuera de la religión por el
reconocimiento de que es un engaño. Ahora, agrado en la apariencia artística. Fuera de
ella por el impulso del reconocimiento del dolor del mundo. Ahora considera como
anatomista el dolor del mundo, se convierte en un tirano que usa de la religión y el
arte, y se endurece cada vez más... El pueblo reunido en torno al cráter: Empédocles
enloquece y antes de su desaparición anuncia la verdad de la reencarnación... Tras larga
lucha reconoce la ilusión de la religión.»
FRAGMENTO Empédocles (2)
En el fragmento sobre Empédocles, Nietzsche, cita muy especialmente
las leyendas sobre la autodivinización de Empédocles y su muerte
en el Etna, (leyendas que ya en el tiempo ilustrado de
ENTUSIASMO ANTE EL MANUSCRITO DE WAGNER SOBRE BEETHOVEN
El 7 de noviembre escribe a Carl von Gersdorff: «Hace un par de días
me ha enviado Wagner un magnífico manuscrito titulado Beethoven. En él encontramos una
profundísima filosofía de la música en estrecha conexión con Schopenhauer. El tratado
se presenta en honor a Beethoven, como el mayor honor que la nación puede tributarles»
Y el 10 de noviembre, al maestro mismo: «En las primeras acometidas del nuevo
semestre, que esta vez... se presenta especialmente recio, no me pudo suceder nada más
confortante que el envío de su Beethoven. Hasta qué punto me había de interesar conocer
su filosofía de la música -y esto quiere decir propiamente: la filosofía de la
música-, se lo podría aclarar especialmente en un artículo que escribí para mí este
verano y titulé "la visión dionisíaca del mundo". De hecho, por este
primer estudio he conseguido comprender del todo y con el más profundo placer la
necesidad de su exposición, dado lo alejado que está del ámbito cultural, lo
sorprendente y asombroso que resulta todo lo relativo a Beethoven y sobre todo la
explicación de su propia obra.
IDILIO DE TRIBSCHEN
Era la primera vez que podía celebrar la doble fiesta oficialmente
como Sra. de Wagner, y el maestro la regaló aquel día con un presente regio: con el
estreno de una composición sinfónica, que primero se llamó Idilio de Tribschen, en
círculos íntimos familiares Música de la escalera, y más tarde accedió a la
literatura universal como Idilio de Sigfrido. La composición debe datarse en los
meses de noviembre y comienzos de diciembre.
ASPIRACIÓN A LA CATEDRA DE FILOSOFÍA
Nietzsche, en carta dirigida a Vischer, escribe lo
siguiente: «Le habrá sido comunicado por mis médicos hasta qué punto padezco de
nuevo y que el culpable de esta insoportable situación es el agotamiento. Me he
preguntado repetidas veces cómo puede explicarse este estado de agotamiento que me
sobreviene a mitad de casi todos los semestres;... Finalmente he llegado a una conclusión
que quiero exponerle ahora.» Vivo aquí en un curioso conflicto, que es quien me agota y
me consume incluso físicamente. Inclinado fortísimamente por naturaleza a meditar
filosóficamente en algo unitario, a permanecer prolongada y tranquilamente en un problema
haciendo largos razonamientos, el múltiple trabajo diario y su tipo hace que me sienta
arrojado de aquí para allá y desviado del camino... Creo que esta descripción expone
con la mayor claridad posible aquello que... agota a mi cuerpo y lo lleva hasta tales
sufrimientos como los de ahora, que si se repitieran más a menudo me habrían de obligar
físicamente a abandonar toda dedicación a la filología. En este sentido me permito
solicitar de usted la cátedra de filosofía que ha quedado libre por la marcha de
Teichmüller.» En lo que se refiere a mi legitimación personal para ambicionar la
cátedra de filosofía debo anticipar mi propio testimonio... Quien me conoce de mis años
de instituto y de universidad nunca ha dudado de la prevalencia en mí de las
inclinaciones filosóficas; incluso en los estudios de filología me ha atraído
preferentemente lo que me parecía significativo para la historia de la filosofía o para
los problemas éticos y estéticos... Quiero hacer recordar que ya he anunciado dos cursos
que en este sentido eran de naturaleza filosófica... Mientras estudié filología nunca
me cansé de mantenerme en estrecho contacto con la filosofía; como pueden corroborar
muchas personas, mi participación fundamental siempre estaba del lado de las cuestiones
filosóficas... Propiamente hay que atribuir sólo al azar el que no orientara ya desde un
principio a la filosofía mis planes universitarios: al azar que me negó un profesor de
filosofía reconocido y auténticamente estimulante...Con ello se cumpliría ciertamente
uno de mis deseos más cálidos, si he de seguir también en esto la voz de mi naturaleza;
y creo poder confiar en que, después de superar el conflicto al que me he referido antes,
mi estado físico se regularizaría en gran medida... Seguramente, de los dos últimos
años usted ha sacado una buena impresión sobre tal respecto al hecho de que sé evitar
lo inoportuno y lo chocante, y diferenciar entre lo que se expone a los estudiantes y lo
que no.» Si me pemite exponerle totalmente mi combinación, yo había pensado que usted
encontraría en Rohde un sucesor del todo idóneo para mi cátedra de filología y mi
trabajo en el pedagogio. Rohde, a quien conozco perfectamente desde hace cuatro años, es
el más capacitado de todos los jóvenes filólogos con los que me he topado, y una
verdadera joya para cualquier universidad que le contrate... No tengo palabras para
expresar hasta qué punto la proximidad de mi mejor amigo facilitaría mi existencia aquí
en Basilea ...»
No se conoce una respuesta de Vischer a este documento confidencial --que en
manos de otra persona menos bienintencionada hubiera podido costar sin más a
Nietzsche su puesto filológico-, y esto hay que aclararlo a partir de las
circunstancias que se daban. La cuestión no se decidió en Basilea hasta el 15 de
abril de 1871. Durante ese tiempo Nietzsche reposaba en Lugano,
esperando tener que afrontar un futuro incierto. Incluso cuando el 8 de abril regresó a
Basilea y el asunto hacía tiempo ya que estaba maduro para decidir sobre él, todavía
él no tenía noticia ni indicación alguna sobre el desarrollo que había tomado
entretanto esta cuestión profesional. Y es que, por un lado, los docentes de la
filosofía en la Universidad se mostraban contrarios ante tal designación -
sobre todo Karl Christian Steffensen se oponía frontalmente a tal nombramiento
pues había reaccionado muy negativamente ante la conferencia que Nietzsche
había dado sobre Sócrates, y de la que entonces informaba Nietzsche a
su amigo Deussen - y, por otro, en la Universidad todos eran conscientes de que Nietzsche
no era un maestro académico de filosofía. No le quedaba más remedio que ser un
filósofo. Pero eso ya tuvo que ser alejado de la cátedra.
En la sesión del 15 de febrero la curaduría se ocupó del asunto Nietzsche. Se
le concede permiso y baja por enfermedad pero sobre la solicitud sobre la cátedra de
filosofía no aparece ni una sóla palabra.
PROBLEMAS DE SALUD
A comienzos de febrero escribía Nietzsche a casa: «Mi
estado de salud ha empeorado mucho: insomnios terribles, afecciones hemorroidales, gran
debilitamiento, etc. Me tratan Liebermeister y Hoffmann; parece que se trata de una
infección de estómago y de intestino, provocada por un exceso de trabajo. Ya estoy harto
de este profesorado de Basilea... Los médicos exigen ahora que abandone Basilea hasta
Pascua, y me recupere en un aire más meridional sin hacer absolutamente nada. ¿Quién de
vosotras tiene ganas de acompañarme? Puesto que para los tres resultaría excesivamente
caro. Me han aconsejado los lagos del norte de Italia. En caso necesario puedo viajar yo
solo también. Mi estado, como me explicó Hoffmann todavía ayer, no ofrece peligro
alguno si se le trata inmediatamente... Como ya he dicho, no es absolutamente necesario
que vengáis. Algo diferente sería si os pidiera que pasárais el verano en Basilea, para
lo que sólo espero a buscaros acomodo.» Pero sí quería al menos preguntaros si alguna
me queréis acompañar. No sé italiano, pero con francés más o menos se entiende uno
por todas partes... Telegrafío hoy; cuando esta carta llegue ya tendré yo la respuesta y
vuestra decisión ya estará tomada, de modo que aproximadamente el jueves podríamos
partir de Basilea. Así lo dispone Liebermeister, quien me acaba de visitar y me ha
aconsejado Lugano. Si la decisión no fuera tomada tan rápidamente, yo no podría
esperar.»
Un accidente le había ya liberado del servicio militar como artillero. De nuevo un
pequeño accidente --una luxación en un pie-- le descargó en junio de 1870 de una
docencia excesivamente cargada (20 horas semanales). La enfermedad le liberó después de
pocos días de su absurda aventura bélica, para la que en modo alguno estaba preparado
con su ser hipersensible y con unos nervios ya deshechos por la tensión de años que le
producía su doble existencia. Cuando presenta la solicitud a Vischer, solicitando
la cátedra de filosofía, había retado al destino a otro nivel diferente, pero no tuvo
fuerzas para quedarse en Basilea y perseguir sus intereses. Durante las semanas decisivas
él estaba en Lugano. Desde ahora la enfermedad toma enteramente la función de
evitarle las decisiones para las que no se siente con fuerzas. Lo liberó de sus
compromisos en el pedagogio, deshizo su ligazón con Wagner, le deparó un año de
vacaciones que necesitaba para su primera obra filosófica totalmente personal Humano,
demasiado humano, lo liberó de la cátedra de Basilea proporcionándole libertad
creativa, y finalmente liberó a su espíritu del compromiso de realizar una «obra
filosófica fundamental» sistemática, compromiso que, a pesar de habérselo creado
él a sí mismo, le hubiera resultado imposible cumplirlo, dada la índole de su
filosofar. Le ahorró la amarga experiencia de la imposibilidad de esa empresa. «Vivo
aquí en un conflicto curioso, que es quien me agota y me consume incluso físicamente.»
(Carta a Vischer.) Este es el diagnóstico tremendamente exacto de su existencia ya desde
Bonn y, a través de todas las situaciones de su vida, hasta el hundimento final de enero
de 1389. Y a fin de cuentas, la enfermedad era como un nimbo que rodeaba al fenómeno
Nietzsche y del que provenía no poco de su fuerza mágica.
Tuviera o no la enfermedad un fundamento médico-fisiológico palpable, el hecho es que se
instala, en la misma medida al menos, en lo psíquico, en la tensión ya irresistible
entre profesión y vocación,- entre apariencia y ser. Esta tensión pertenece
esencialmente al destino y a la naturaleza de Nietzsche. De nuevo intenta librarse de
ella, como aparece conmovedoramente en el grito de angustia de la solicitud, en
la que hay que tomar en serio todas y cada una de las palabras, en la que todas y cada una
de las palabras tienen un gran peso. El grito de la soledad, el anhelo por la proximidad
del amigo, provienen también de la más profunda soledad. He aquí el nudo trágico en la
vida de Nietzsche. Nietzsche esperaba del éxito de su solicitud de la cátedra de
filosofía que con ello posiblemente se le abriera el camino hacia la libertad, el camino
hacia sí mismo en libertad. El destino no le deparó ese camino fácil; sólo hubo para
él la solución de la catástrofe, el penoso camino de la enfermedad, primero en el
desmoronamiento físico de la primavera de 1879, y finalmente en la disolución
espiritual.
PROPOSITOS EDITORIALES DE NIETZSCHE
El 7 de junio de 1871 comunica a Rohde sus propósitos editoriales
con estas palabras. «Mi librito, cuyo nacimiento, si mal no recuerdo,te notifiqué
desde Lugano con auténtico cacareo, se marchita hasta ahora por falta de editor. He
desgajado un pequeño artículo y lo he hecho imprimir a mis expensas en Basilea: se trata
de la refundición de aquella antigua conferencia "Sócrates y la tragedia".
Otro artículo "sobre lo dionisíaco y lo apolíneo" aparecerá según creo en
los Anales prusiams; eso en caso de que se me admita, cosa que dudo. En fin, lo mío tiene
todos los visos de acabar en un placer caro - en poseer una biblioteca llena de escritos
inéditos, pero, eso sí, delicadamente impresos.» Reclamó con bastante brusquedad
de Engelmann el manuscrito, quien lo entregó el 29 de junio a Romundt en
Leipzig, después de que Nietzsche el 28 de junio le hubiera vuelto a advertir desde
Basilea: «... que he dispuesto de nuevo de mi manuscrito y he comenzado
negociaciones, romper de nuevo las cuales ya no está en mi mano... Entretanto necesito a
todo trance mi manuscrito, en el que hay que hacer algunos cambios, y solicito de nuevo se
sirva enviarlo al Sr. Romundt.» Esas otras negociaciones eran nada más que un
ardid, a no ser que Wagner hubiera hecho llegar ya una recomendación a su editor Fritzsch;
pero entonces Nietzsche no hubiera encargado seguramente publicaciones parciales a sus
expensas. En una pequeña carta a Rohde a mediados de junio leemos esta única frase
decepcionada: «El librito al que me referí otra vez no ha encontrado editor, lo
lanzo ahora a trozos al mundo: ¡qué tortura para la parturientas.»
CONSAGRACIÓN DE LOS DEMONIOS
Nietzsche escribe a Rohde el 20 de octubre de 1871: «Que el lunes próximo, a
las 10 de la noche, cada uno de nosotros levante un vaso de oscuro vino tinto y vierta la
mitad en la negra noche con las palabras Xaípete, daímones, bebiéndose el resto.
Probatmm est. ¡Que Samiel lo bendiga! ¡Uhu!» (La invocación a Samiel es una
sorprendente reminiscencia de la ópera de Weber El cazador furtivo, escena del
monte de los lobos, a causa de la cual la ópera entera le desagradaba a Nietzsche: la
encontraba ridícula.)
Una semana más tarde, el lunes 30 de octubre, tras una «visita inaugural» a Tribschen
(el 27 de octubre), se celebró la «consagración a los demonios». A su amigo
Gersdorff le informa el 18 de noviembre sobre su participación en ella: «Celebré la
consagración a los demonios en casa de Jacob Burckhardt, en su gabinete: él se unió a
mi acto de consagración y vertimos más de dos vasos de cerveza de buen vino del Ródano
a la calle. En siglos pasados hubiéramos sido sospechosos de brujería. Cuando volvía a
las once y media de la noche a casa, un tanto demoníaco, me topé con el amigo Deussen,
con quien deambulé por la calle todavía hasta cerca de las 2. Se marchó en el primer
tren. Guardo un recuerdo suyo casi fantasmal ya que no lo ví más que a la pálida luz de
los faroles y de la luna...Al día siguiente tenía una resaca demoníaca.»
INTERVENCIÓN DE NIETZSCHE EN LOS CLAUSTROS
En la sesión del 25 de agosto de 1871, hizo la propuesta de que se
recurriera a las autoridades pertinentes, y «se dieran los pasos apropiados para
remediar el molesto estrépito de los carruajes por la plaza de la catedral, modernizando
dicha plaza y obligando a aquéllos a ir al paso». La propuesta fue a la Curaduría,
al Pequeño Consejo, al Colegio de Arquitectos, al ingeniero del cantón, pero, después
de que este último había hecho un hermoso proyecto, fue rechazada. El Pequeño
Consejo recomendó al respecto al Consejo de Educación que se entendiera de buenos
modos con los correspondientes propietarios de empresas de transporte.
ACOMPAÑANDO A COSIMA EN MANHEIN
La asociación Wagner de Manhein había preparado para
el 20 de diciembre un concierto a beneficio del proyecto del festival de Bayreuth, con
Wagner como director de la orquesta. El programa ofrecía: 1. La marcha del emperador, 2.
Mozart, La obertura de La flauta mágica 3. Beethoven, Sinfonía (en la mayor),
4. Wagner, preludio de Lohengrein, preludio de los maestros cantores, preludio
y escena final (llamada «Muerte de amor)» de Tristán e Isolda.Wagner había
marchado ya el 9 de diciembre de Tribschen a Munich, y luego el 13 de diciembre
de Munich a Bayreuth, con el fin de visitar el terreno sobre el que se iba a
construir el edificio del festival. El 16 de diciembre se fue a Mannheim para
dirigir los ensayos. Cosima, por su parte, salió de 'I'ribschen el 16,
primero hacia Basilea, donde llegó a las 9 de la noche y al día siguiente hacia Mannheim,
con Nietzsche como compañero de viaje, Durante cuatro días Nietzsche pudo jugar
el papel de caballero, y el 20 de diciembre acompañar a la admirada señora al concierto,
lo que Cosima, curiosamente (¿por discreción?), silencia en su diario. En el ensayo
general de por la mañana se interpretó dos veces el Idilio de Sigfrido en
función privada para invitados solamente.
CRITICA EN TRIBSCHEN A SU CAPACIDAD DE COMPOSITOR
Hacía un año Wagner había sorprendido y emocionado a Cosima con la composición del
Idilio de Sigfrido; este año Nietzsche había vuelto a componer y había puesto a los
pies del árbol de Navidad su composición Eco de una noche de San Silvestre para piano,
a cuatro manos -para tocarlo con Cosima. Pero ¿cómo se recibiría esta obra? A esta
decisión le evita su presencia, se esconde en su «casucha de perro de Basilea»,
prefiere renunciar a la vivencia -con seguridad preciosa para él- de los días de Navidad
en Tribschen.
La obsequiada reacciona el 30 de diciembre de 1871 delicada y consideradamente: «El
día de San Silvestre ha de dar las gracias a los sones de la noche de San Silvestre;
impresiones comunes convertidas en recuerdo resonaron esta vez en mí cumpleaños a
través de las campanas de medianoche, y yo digo ¡gracias! al amable
"melómano".» Sólo 15 años más tarde, en noviembre de 1887, expone
claramente en una carta a Fea Mottl algo de lo que sucedió en Tribschen
entonces: «Jacob Stocker, mi antiguo servidor... se quedó parado al quitar la
mesa.... escuchó atentamente y se retiró finalmente diciendo "no me parece
bueno". Confieso que, a pesar de mí gran amistad de antes, no pude seguir tocando a
causa de la risa.» La escena la describe más detalladamente Hans Richter, que tocó
junto con la señora Wagner las Campanas de San Silvestre. «Wagner
estaba sentado inquieto, estrujaba la boina entre sus manos, y antes del final se salió
fuera... yo esperaba una tormenta. Pero la crítica de Jacob (que Richter también
trasmite) lo había calmado; encontré al maestro simplemente riendo con todas sus ganas.
"Se trata uno desde hace año y medio con este hombre sin imaginar una cosa así; y
ahora viene tan alevosamente en ropajes de partitura.» A pesar de ello Nietzsche
pudo el 20 de enero de 1872, en su siguiente visita a Tribschen, mejorar esta impresión.
Cosima anota en su diario: «Prof. Nietzsche, cuya visita nos alegra mucho. Se
discutió mucho; planes para tiempos futuros, reforma de la enseñanza ; nos toca muy
bellamente su composición.»
NEGATIVA A ACUDIR A TRIBSCHEN
Nietzsche este año de 1871 se había mantenido alejado de Tribschen
durante las navidades sin un motivo obligado, puesto que lo que expone en cartas a Rohde y
a casa apenas resulta convincente. Así el 21 de diciembre a Rohde: «Estas navidades
las paso solo en Basilea y he declinado las amables invitaciones de los de Tribschen.
Necesito tiempo y soledad para meditar algunas cosas respecto a mis 6 conferencias
(porvenir de nuestros centros de enseñanza) y para encontrarme a mí mismo. He dedicado
mi Noche de San Silvestre a la señora Wagner, cuyo cumpleaños se celebra el 25 de
diciembre... y estoy ansioso por saber qué me dicen los de allí respecto a mí trabajo
musical, ya que nunca he oído algo competente respecto a ello.» Durante esos días
deambuló -y en modo alguno solitario- por Basilea; sobre ello escribe el 27 de diciembre
a casa: «Sobre el pianino tengo un cuadro de Holbein del gran Erasmo, que me han
regalado los jóvenes Vischer en Nochebuena como aguinaldo. Con ello ya sabéis dónde
pasé esa noche; hoy estoy invitado al aguinaldo en casa de los Bachofen y para el
aguinaldo de la noche de San Silvestre en casa de los viejos Vischer; de modo que voy a
vivir tres veces el árbol de navidad. Para el viernes (= 29 de diciembre) al mediodía me
ha comprometido el viejo Stáhelin en Liestal.» Eso hace exactamente una invitación
cada dos días. En Tribschen, pues, hubiera tenido más tranquilidad y tiempo
para meditar sobre sus conferencias. Ya hemos señalado anteriormente el que parece ser el
verdadero motivo de su no asistencia
ADMIRACIÓN EN TRIBSCHEN A NIETZSCHE COMO ESCRITOR
Nietzsche tuvo, sin embargo, un éxito total en
Tribschen con su libro, del que había esperado que saliera para navidades, pero que
al menos pudo convertirse en el regalo de Año Nuevo. El 2 de enero de 1872 envió
ejemplares dedicados a Tribschen; el 18 llegó el sincero agradecimiento de Cosima y su
elogio: «¡Oh, qué hermoso es su libro! ¡Qué hermoso, qué profundo y qué audaz!
¿Quién va a recompensárselo?, le preguntaría acongojada si no supiera que en esa
propia concepción de las cosas usted ha debido encontrar ya la mayor recompensa... En
este libro ha conjurado espíritus de los que creí que sólo servirían a nuestro
maestro. Usted ha arrojado la luz más clara sobre dos mundos, uno de los cuales no vemos
porque está muy lejos, y al otro no lo reconocemos porque está muy cerca de nosotros; de
modo que captamos la belleza que presentíamos y que nos embelesaba, y comprendemos la
fealdad que casi nos aplastaba; es consolador que usted proyecte sus luces al futuro -que
es el presente de nuestros corazones-- de modo que llenos de esperanza podamos implorar
¡que el bien venza! ¡No acierto a decirle cuán sublime me parece su libro... y hasta
qué punto ha conseguido la claridad más bella en las más difíciles cuestiones! He
leído este libro como si fuera una poesía... puesto que me da una respuesta a todas las
preguntas inconscientes de mi interior... Y ahora ¡adiós!; reciba los saludos del
gabinete de arriba y del de abajo, en el primero teje ahora el maestro y su libro descansa
al lado de todo lo que me resulta precioso»
EL NACIMIENTO DE LA TRAGEDIA COMO UN DIÁLOGO
Como todos los libros de Nietzsche El nacimiento de la tragedia
desde el espíritu de la música es un libro confesional. Sacado de las
vivencias más intimas, desarrolla apasionadamente más una imagen de la situación
espiritual del autor que una imagen del tema expuesto: la tragedia ática. El
modo de exposición es el del diálogo. Nietzsche se dirige a un «tú», a
amigos determinados o imaginarios, a quien varias veces interpela además directamente
como tales; sobre todo a Richard Wagner, a quien expresamente dedica un prólogo,
en el que se dice: «... me imagino el instante en el que usted, mi muy distinguido
amigo, recibirá este escrito... e inmediatamente se convence de que el autor tiene algo
serio y penetrante que decir, e igualmente de que él... trató con usted como si
estuviera presente y sólo pudo escribir algo que guardara relación con esta presencia.»
En 25 capítulos, la mayoría de ellos cortos, emprende Nietzsche la tarea de
poner al descubierto los fundamentos de los que pudo surgir la tragedia como obra de
arte, pero también la de exponer cómo y por qué desapareció después de
un corto florecimiento. Con la vista puesta en la obra de Richard Wagner como un
auténtico renacer de la tragedia, y con la esperanza puesta en su acción humanizadora,
se aleja dos milenios de su tema y da al libro un giro «moderno», actual. Es éste un
rasgo de toda la obra y el talante de Nietzsche: la referencia inmediata a la
Antigüedad sin escalones intermedios, y al revés, el salto de la Antigüedad a
su presente, también sin escalones intermedios.
NIETSCHE ORGULLOSO
El aula del museo se llenaba cada vez con unos
seguidores que escuchaban expectantes. El día antes de su quinta conferencia (el 22 de
marzo de 1872) escribía Nietzsche a su editor Fritzsch: «Este
invierno he dado... seis conferencias públicas... Cada vez tuve aproximadamente 300
oyentes: desde los lados más diferentes se me ha exhortado a imprimir estas alocuciones.
Y también yo tengo gran interés en que se impriman bien y bellamente.»
ASISTENCIA DE ILUSTRES SEGUIDORES
Para escuchar sus conferencias, Nietzsche, tuvo seguidores de amplios círculos (según Jacob
Burckhardt, en aquel semestre había 168 estudiantes en total en todas las
facultades, cosa que considera como un nuevo record), debido ante todo a la magia de su
personalidad. Nada menos que Jacob Burckhardt escribe sobre ello el 21 de abril
de 1872 a Arnold von Salis: «El señor Beck le informará exactamente sobre
las conferencias de Nietzsche; nos debe todavía la última, de la que esperamos alguna
solución para las cuestiones y las quejas tan audaz y seriamente planteadas; pero se ha
tomado entretanto diez días de reposo en la región de Vaud. ¡Tenía que haber oído las
cosas que dijo! A veces resultó encantador, pero luego volvía a escucharse una profunda
tristeza; y todavía no alcanzo a ver cómo se arreglarían los auditores humanissimi para
aceptar con tranquilidad el asunto. Pero de algo se estaba seguro: allí había un hombre
de un gran temple, que lo conoce todo de primera mano y lo comunica.»
LA SOLEDAD DEL GENIO FILOSÓFICO
Nietzsche es consciente de que
el genio filosófico --puesto que se trata de este tipo de genio- está condenado
por su libertad singular a la soledad. Ya en la primera conferencia se encuentra esta
consideración trágica: «¿Hablas con menosprecio sobre la tarea del profesor? ¿Y
quieres después llevar una vida solitaria distanciado enemistosamente de la masa ... ?
¿Crees poder alcanzar de un salto, de repente, lo que yo hube de conseguir al final, tras
una larga y enconada lucha por poder siquiera vivir como filósofo? ¿Y no temes que la
soledad se vengue de ti? ¡Intenta ser un ermitaño de la formación; hay que tener una
riqueza extraordinaria para poder vivir dándose a todos! ¡Extraños jóvenes! ¡Siempre
creen tener que imitar justamente lo más difícil y lo más elevado, aquello que sólo ha
conseguido el maestro: mientras que lo que debían saber es lo difícil y peligroso que
esto resulta y cuántos excelentes talentos podían perecer en el intento!» Desde
ahora Nietzsche coloca vida y obra bajo esta divisa mantenida por
sometimiento al destino y orgullo por la propia valía. En Nietzsche, poco a
poco, germina el pensamiento de la «víctima», pero él ve en su entrega una
víctima con sentido. Esta es la «profunda tristeza» que Jacob Burckhardt,
quizá el único entre los oyentes, escuchó compasivo y comprensivo.
INVITACIÓN PARA ENSEÑAR EN GREIFISWALD
«Con Greifiswald, es decir, con no-Greifswald, me parece que os
he alegrado. ¡Ah no veais tanto en una tal decisión, y en cualquier caso ninguna preocupación por mi comodidad! Si algún día cuento
los auténticos motivos no os agradarían nada en absoluto. Soy tan poco ambicioso en este
asunto de la "carrera académica": y si en algo fuera ambicioso, sería en cosas
que quizá sólo proporcionen escarnio, mofa y ningún dinero... Lo único que hay que
pensar es lo que puede ofrecer un lugar: una persona amiga y una consideración honrosa...
Y eso lo tengo en Basilea.» ¿Pero qué
podía significar todavía para él Basilea, después del inminente traslado de los Wagner
de Tribschen a Bayreuth? Nietzsche alimentaba un plan de ensueño, para el que además
tropezó con un estricto rechazo por parte de Wagner, a quien había comunicado sus
pensamtientos a su paso por Basilea el 24 de enero, y también por parte de Cosima: quería dejar la cátedra y ponerse a disposición de
la empresa de Bayreuth. Incluso después
de que Wagner y Cosima no hubieran querido ni podido aceptar este sacrificio, y después
de habérselo dicho claramente, Nietzsche seguía abrigando tales pensamientos.
MOTIVOS DE SU RENUNCIA A ENSEÑAR EN GREIFSWALD
Los auténticos motivos de su renuncia a abandonar Basilea para enseñar en Greifswal los
expuso a Rohde el 11 de abril: «Medito sobre el modo en que tú para el próximo
otoño podrías hacerte cargo, con todos los honores y emolumentos, como mi sucesor cabal,
de mi cátedra de Basilea. Yo por mi parte quiero el próximo invierno viajar por la
patria alemana, a saber, invitado por la asociación Wagner... para dar conferencias sobre
los festivales de los Nibelungos; cada uno debe hacer lo que es su obligación, y, en
casos de colisión, lo que es más su obligación. Una vez que me haya apartado de ese
modo durante un invierno de la universidad, usaré seguramente del vacuum ya iniciado para
viajar al sur por un período de dos años. Para los fines de esta empresa abandono mi
puesto aquí, de modo que tú te conviertes en cualquier caso en mi sucesor... Yo por mi
parte pienso poder sobrevivir durante dos años y medio con el último resto de mi
capital, quizá 2.000 táleros; y lo que suceda después, Dios lo sabe, y a mí en
principio no me interesa. ¡Un bienestar celestial éste de irse al sur no como
pensionado, ni con la mirada vuelta hacia un ministerio imperial!»
RECHAZO INVITACIÓN PARA VISITAR GRECIA
Nietzsche informa de ello por primera vez en la carta del 4 de
febrero a Carl von Gersdorff, y el 14 de febrero a casa: «Para los meses de marzo y
abril tenía una invitación muy apremiante y amistosa para Grecia (Atenas, Creta, Naxos)
de un conocido que es muy rico y a quien le gustaría estar conmigo. La rechacé porque
tengo que dar hasta fines de marzo mis conferencias Sobre los centros de enseñanza, que
me he tomado en serio. Quizá os riáis si os digo que ese conocido es el hijo de Félix
Mendelssohn.»
¡Qué poco sincero! El motivo era el siguiente: la
incompatibilidad entre Mendelssohn y Wagner (quien, por cierto, compuso
contra Mendelssohn y Meyerbeer el escrito sobre El judaismo en la música). Lo deja
entrever con el «Quizá os riáis si os digo ...». El tema llega a explicarse más claramente después de
haber adquirido alguna distancia temporal: el 23 de septiembre escribe al director de
orquesta ginebrino Hugo von Senger:
«... que... varias veces he estado próximo a la seducción de un viaje a Grecia.
Todavía esta primavera fui invitado... a un viaje así al país de la nostalgia, Quien me
invitó fue el hijo de Félix Mendelssohn-Bartholdy. Le puedo decir ahora que el mismo
libro que me ha valido su simpatía, me obligó entonces a rechazar tal oferta. Pues desde
aquel libro se me ha hecho imposible soportar juntos aquella que llamamos nuestra Hélade
y los recuerdos de Antígona mendeissohnianos.» ¡Los coros de Antí
DIAS CONTADOS PARA TRIBSCHEN
El 30 de abril de 1872, se queja Nietzsche en carta a Rohde: «¡Hoy
ha acabado Tribschen! Como entre ruinas, pasé allí todavía un par de días
melancólicos» Y el 1 de mayo a Carl von Gersdorff: «El sábado pasado tuvo lugar la triste y conmovedora despedida de Tribschen. Tribschen ya ha desaparecido:deambulábamos
entre ruinas, había emoción por todas partes, en el aire, en las nubes, el perro no
comía, cuando uno hablaba con la familia de servidores rompían éstos en continuos
sollozos. Empaquetamos los manuscritos, las cartas y los libros -¡Ah, qué desconsolado
era! ¡Cuánto significan para mí estos tres años
que pasé en las cercanías de Tribschen, en los cuales fui allí 23 veces de visita!
¡Qué sería yo si me faltaran! Estoy contento de haberme petrificado a mí mismo en mí
libro aquel mundo de Tribschen.»
NIETSCHE CONSUELA A COSIMA
Viernes 26 de abril: «Por la tarde algo de música, el profesor Nietzsche toca para mí», anota
Cosima
DERRUMBE DE LA ISLA DE LOS BIENAVENTURADOS
Incluso después de los largos años del distanciamiento, después
de todas las luchas internas contra Wagner, después del panfleto El
caso Wagner, todavía Nietzsche pudo escribir en el Ecce Homo: «Aquí, donde hablo de los momentos de tranquilidad de mi vida, me resulta
obligado decir una palabra para expresar mi gratitud por aquello que, con mucho, más
profunda y cordialmente me tranquilizaba. Esto fue, sin duda, el trato íntimo con Richard
Wagner. El resto de mis relaciones humanas no eran lo mismo; no quiero en modo alguno hacer desaparecer de mi vida los días de
Tribschen. Días de confianza, de alegría, de incidentes sublimes -de instantes
profundos... No sé lo que otros han vivido con Wagner: en nuestro cielo nunca apareció
una nube.» Y: «Sopesándolo todo, no hubiera soportado mi juventud sin la música
wagneriana».
VISITA A LA CEREMONIA DE INAGURACIÓN PRIMERA PIEDRA DE
BAYREUTH
El 12 de mayo tiene que comunicar a Rohde: «Es cierto que estoy
algo enfermo, en posesión de un «herpes» en la nuca: pero espero que mientras tanto se
establezca a tiempo un tratado de paz entre la afección de la piel y la función del
cerebro: puesto que debo ir a Bayreuth a pesar del cingulum.» Y lo
consiguió; «los dos profesores "wagnerianos"», en su expresión, no podían
faltar a aquellos grandes días de fiesta. Por orden suprema de Wagner, a pesar de todas
las dificultades, se reservaron invitaciones para él y para Rohde. El viernes 17 de mayo
Nietzsche partió de Basilea; llegó a Bayreuth el 18; Rohde lo hizo sólo el 19, domíngo
de Pentecostés. El lunes 20 comenzaron los ensayos de la orquesta para la función
festiva. Nietzsche y Rohde estuvieron presentes por la tarde en el segundo ensayo; en esta
ocasión conocieron a Malwida von Meysenburg, en quien Nietzsche habría de
encontrar un alma buena y maternalmente atenta, tal como iba necesitando crecientemente.
En esto la suerte le fue favorable.Había pedido también a su hermana Elisabeth que
viniera, pero ella renunció a hacerlo, como dijo, en favor de Gustav Krug, dado que era
imposible encontrar entradas y alojamiento para ambos; la función en el teatro de la
ciudad de Bayreuth, con sus 700 plazas, estaba totalmente al completo, copada por los
señores del patronato y por las asociaciones wagnerianas. Como consuelo a esta renuncia,
Elisabeth pudo anunciar su visita a Basilea durante los meses de verano, a donde en efecto
llegó el 1 de junio. Además de Gustav Krug vino también a Bayreuth Carl von Gersdorff,
de modo que Nietzsche pudo volver a regalarse en la dicha de la amistad antes de la
abrupta caída.
GRACIAS DE NIETSCHE A RODHE POR LA RESEÑA
El 26 de mayo apareció en el Norddeutsche Aligemeitíe Zeitung una
reseña de Rohde sobre el libro de su amigo. Nietzsche, contento, da las gracias
el 27: «¡Amigo, amigo, amigo, qué has hecho! No habrá un segundo E. R. así. Me
iba sumergiendo lentamente, sin ver esas letras, leyendo cada vez más asombrado, en el
abismo de sentimientos de Bayreuth, y finalmente oigo que la voz que suena tan solemne y
profundamente es la del amigo. ¡Ah, queridísimo amigo, esto es lo que me has hecho!...
Me deshago. ¡Lucha, lucha, lucha! Necesito guerra.»
PUBLICACIÓN DEL PANFLETO DE WILAMOWITZ: Filología
del futuro
¡FILOLOGIA
DEL FUTURO!
una réplica
al
«nacimiento de la tragedia»
de
Friedricb Níetzsche
profesor ordinario de filología en Basilea
por
Ulrich von Wilamowitz-Möllendorff
Dr. phil.
Ya el título tiene aristas. Igual que en su tiempo los adversarios de Wagner
habían contestado en plan de mofa a su libro de 1850 La obra artística del futuro con
la expresión «Música del futuro», expresión que había pasado ya al acervo
lingüístico, también ahora la expresión «Filología del futuro» de Wilamowitz,
contra el filólogo y amigo de Wagner, Nietzsche. (¡El hará más tarde
lo mismo con el paráfrasis Crepúsculo de los ídolos!) El propio Nietzsche
da pie completamente al fino matiz de citar ambas situaciones, grados académicos,
respectivamente, dado que no había conseguido su doctorado por el camino normal. Y
además Wilamowitz compromete a su adversario como filólogo, con lo cual le
impide el subterfugio de que se trata de un libro que se sale del ámbito de la
filología.
ATAQUES PERSONALES
La insolente y juvenil afición a discutir se precipita en
frecuentes invectivas personales, que más bien son perjudiciales para el escrito --aunque
resulten a veces tan graciosas de leer, como por ejemplo, en la página 13, la agudeza por
la que con una bonita paráfrasis griega recuerda a Nietzsche su mala nota de matemáticas
en el examen de bachiller: «Se disculpará usted diciendo que se ha equivocado
simplemente en unos cuantos siglos y que los números son algo matemático y vulgar: y sin
embargo, desde Platón, sobre las puertas de la filosofía, mal que le pese a
Schopenhauer, está escrito:«nadie puede entrar aquí que sea ignorante en las ciencias
matemáticas»; y yo sólo quisiera que en Pforta se hubieran atenido al proverbio: «nadie
puede salir de aquí».
ECHARLO DEL GREMIO DE FILÓLOGOS
En la introducción y al final del escrito Wilamowitz formula
otro pensamiento que tuvo que doler seriamente a Nietzsche y promover manifiestamente su
aislamiento: se le desgaja del gremio.
«De hecho el impacto fundamental del libro reside en su tono y en su tendencia. El
señor Nietzsche no aparece como un investigador científico: se ofrece una sabiduría
conseguida intuitivamente, a veces en un estilo de púlpito y a veces en forma de un
razonamiento que es en exceso parecido al de los periodistas, los "empapelados
esclavos del día". El señor Nietzsche, como épico de su dios, anuncia maravillas
ya realizadas y futuras: muy edificante, sin duda, para los "amigos"
creyentes.» (p. 6) «Tampoco quiero tener nada que ver con el metafísico y apóstol
Nietzsche. Si sólo fuera eso, difícilmente podría haberme yo declarado, cual nuevo
"Licurgo", contra el profeta dionisíaco... Pero el señor Nietzsche es también
profesor de filología clásica, trata una serie de cuestiones que figuran entre las más
importantes de la historia de la literatura griega.... ofrece una concepción
completamente nueva de Arquíloco, Eurípides, así como otros descubrimintos de
repercusión mundial. Esto es lo que quiero aclarar; y es fácil la demostración de que
también aquí la genialidad imaginaria y la insolencia en la formulación de afirmaciones
está en proporción directa a la ignorancia y a la falta de amor a la verdad.» (p. 7)
«Escribe sólo para aquéllos que nunca han leído a Winckelmann.» (pp. 819) «¿Osa
afirmar el señor Nietzsche que conoce a Winckelmann?, ¿él, que demuestra una ignorancia
auténticamente infantil tan pronto como roza algo arqueológico? (p. 9) Y finaliza
Wilamowitz (p. 32): «Creo que la demostración... está hecha... Si ahora me replicara
que no quiere saber nada de "historia y crítica", de la "así llamada
historia universal", que quiere crear una obra de arte dionisíaco-apolínea,
"un consuelo metafísico", que sus afirmaciones tienen... la "superior
realidad del mundo imaginario", entonces me retracto y me disculpo de la mejor forma.
Entonces me gustaría descubrir su evangelio, entonces no valen mis armas. Yo no soy, en
verdad, un místico, un hombre trágico; eso nunca podrá ser para mi otra cosa que
"un aditamento gracioso, un repiqueteo de campanillas totalmente innecesario, a la
seriedad de la existencia", y también a la seriedad de la ciencia: un sueño ebrio o
la ebriedad de un soñador. Pero una cosa reclamo: que mantenga el señor Nietzsche su
palabra, que empuñe el tirso,que se traslade de la India a Grecia, pero que baje de su
cátedra donde debe enseñar ciencia; que reúna tigres y panteras a sus pies, pero no a
la juventud filológica de Alemania, a quien ha de enseñar en la ascesis de un trabajo en
el que renuncia uno a sí mismo...»
Comunicación entre Nietzsche y Rodhe
Nietzsche no dejó de responder, sólo que no lo hizo con
su nombre.Indicó a Rohde sus fuentes y autoridades antiguas, así como las
interpretaciones modernas, sobre las que se podía basar específicamente: «Desde
ayer tengo el escrito en mi poder y estoy muy tranquilo. No soy tan ignorante como dice el
autor, ni tan falto de amor a la verdad. La miserable erudición de la que él hace
alardes, hay que gastarla un poco como las suelas de los zapatos, antes de que sea lícito
dialogar sobre tales problemas. Sólo por las más insolentes interpretaciones consigue
él lo que quiere. Además me ha leído mal, puesto que no me entiende ni en conjunto ni
en detalle.»
CONTESTACIÓN DE RITSCHL
Ritschl contestó el 14 de febrero:«Puesto que usted
fue tan amable, querido señor profesor, de hacerme llegar el libro sólo a través del
editor, sin unas líneas personales de acompañamiento, realmente no creí que esperara
por mi parte una respuesta personal inmediata... Si ahora me encuentro incapacitado...
para una discusión detenida... y seguramente me siga encontrando así, debe usted de
considerar que soy demasiado viejo para asomarme a orientaciones vitales e intelectuales
totalmente nuevas. Y, lo que es lo más importante, por naturaleza estoy totalmente dentro
de la corriente histórica y de la consideración histórica de los asuntos humanos,
y tan decididamente que nunca me pareció encontrar la salvación del mundo en uno u otro
sistema filosófico... igual que tampoco me parece que una religión baste, haya bastado o
haya de bastar jamás para las diferentes individualidades de los pueblos. Usted no puede
exigir al "alejandrino" y al erudito que condene el conocimiento y vea sólo en
el arte la fuerza liberadora, salvadora y transformadora del mundo... ¿Se pueden valorar
sus intuiciones como nuevos fundamentos para la educación?, ¿no llegaría la gran
mayoría de nuestros jóvenes, si siguen tales caminos, sólo a un desdén inmaduro por la
ciencia, sin conseguir a cambio una sensibilidad acrecentada para el arte?, ¿no
correríamos así el peligro de, en vez de difundir la poesía, abrir más bien puertas y
ventanas a un diletantismo general?: éstas son consideraciones que se deben permitir al
vicio pedagogo, sin que por ello tenga que considerarse, yo creo, como un "maestro
apergaminado"... Frente a su "hartazgo de la historia" habría poco sitio
para preguntas alejandrinas que podía hacerle sobre la Laerciana histórica-bibliotecaria
o sobre el Alcidamas Mouseion u otras frivolidades semejantes: por eso lo dejo.Quizá
vuelva usted a ello por sí mismo algún día, aunque nada más sea por variar y
distenderse.»
PUERTAS ABIERTAS PARA LA COLABORACIÒN
Ritschl, le deja abierta la posibilidad de seguir con su
colaboracón, mientras Nietzsche quiera hacer uso de ella. Así volvemos a ver a Nietzsche
en el verano de 1872 ocupado en el trabajo sobre el «Tratado florentino sobre
Homero» y «Hesíodo, su estirpe y disputa», del cual había aparecido ya la
primera parte en el número de septiembre de 1870 del Museo renano y cuya
continuación y final pudo enviar el 12 de agosto de 1872 a Ritschl, que lo hizo
publicar en febrero de 1873 en el Museo renano; con ello concluyen definitivamente
las publicaciones filológicas de Nietzsche.
RECHAZO DE RITSCHL A LA SOLICITUD DE NIETSCHE
Ritschl comunicó esto a Nietzsche el 2 de julio y añadió además, como opinión
personal respecto a un motivo más profundo de rechazo: «Ciertamente soy de la
opinión de que una crítica estrictamente científica del panfleto de Wilamowitz sería
lo único digno: pero no podía imprimírsela... con un carácter enemistoso contra la
filología. Al menos ha de comprender usted mismo, querido amigo, que un viejo filólogo
como yo... no puede ostentar la patente de ello... siempre conservaré para la seriedad y
el entusiasmo de sus afanes el reconocimiento más imparcial; pero nunca estaré de
acuerdo con usted en que sólo el arte y la filosofía sean los maestros de la humanidad;
para mí lo es también la historia y especialmente su rama filológica.»
BUENAS VENTAS PARA EL NACIMIENTO DE LA TRAGEDIA
El 7 de diciembre Nietzsche podía escribir a Rohde
sobre su escrito: «Mi librero de aquí me dijo que se pide y se vende mucho.»
Así pues, en Basilea se participó animadamente en la controversia. Y el Nacimiento
de la tragedia de Nietzsche se fue imponiendo lenta pero seguramente; se hizo
necesaria una segunda edición (que se imprimió en febrero de 1874, pero que sólo en
1878 llegó al mercado). «Mi libro ya está agotado en Leipzig. Lo último es que
Jacob Bemays ha explicado que son sus mismas ideas sólo que fuertemente exageradas. Esto
me resulta soberanamente impertinente por parte de este culto y perspicaz judío, pero a
la vez un signo gracioso de que realmente los "listos del país" ya han
comenzado a husmear algo. Los judíos siempre llevan la delantera, aquí también, como en
todas partes, mientras que el buen teutón de Usener se queda bien cornamentado atrás, en
la niebla», se dice en la misma carta a Rohde.
RESPUESTA SINCERA Y BRUTAL DE Bülow
Inmediatamente -ya el 24 de julio- Bülow responde al
regalo con aquella crítica aplastante que siempre es sacada a relucir por todos aquellos
que no quieren admitir el gran significado y función de la música y del propio componer
para la vida e idiosincrasia de Nietzsche. Hasta cierto punto la crítica de Bülow
se rige por su propia inmoderación: «Su Meditación de Manfred es lo más extremo en
extravagancia fantasioso, lo más fastidioso y antimusical, que me he encontrado desde
hace mucho tiempo escrito en papel de música. Varias veces tuve que preguntarme: ¿se
trata de un chiste?, ¿quizá pretendió usted hacer una parodia de la llamada música del
futuro? ¿Es a conciencia que escarnece usted ininterrumpidamente las reglas de la
armonía, desde la alta sintaxis hasta la ortografía corriente? Dejando a parte el
interés psicológico... desde el punto de vista musical, su meditación sólo tiene el
valor que en el mundo moral tiene un crimen... Una fantasía tambaleante en medio de una
orgía de recuerdos de sones wagnerianos no es una buena base de producción... Si de
verdad, admirado señor profesor, su aberración en el campo de la composición no es una
broma --cosa que me veo obligado a seguir dudando-, entonces al menos componga usted sólo
música vocal, y deje que sea la palabra quien tome el timón del bote que le hace andar
vagando por el proceloso mar de los tonos... Usted mismo, por lo demás, califica su
música de "horrible" -y de hecho lo es... perjudicial para usted mismo es que
no pueda acallar su eventual sobreabundancia de inspiración de peor modo que violentando
así a Euterpe... Bueno, quizá le cure el día 30 el Lohengrin, que por cierto
desgraciadamente no se ofrecerá bajo mi dirección ... »
AGRADECIMIENTO DE NIETSCHE A WAGNER
Incluso en Ecce Homo, en 1888, Nietzsche agradece
conmovido esta defensa de Wagner: «¿Alguna vez alguien ha entendido algo de mí, me
ha entendido? Uno sólo, y ningún otro: Richard Wagner... ¿Quién de mis
"amigos" alemanes... hubiera conseguido rozar siquiera en lo más mínimo la
profundidad de penetración con la que hace dieciséis años se convirtió en profeta por
lo que a mí se refiere? En una carta me presentó entonces... a los alemanes con estas
palabras inmortales: "Lo que esperamos de usted sólo puede ser la tarea de una vida
entera, y precisamente la vida de un hombre a quien necesitamos en extremo, y usted se
presenta como tal a todos aquellos que desde la fuente más notable del espíritu
alemán... piden explicación y orientación sobre cómo ha de ser la formación alemana,
si quiere ayudar a la nación resurgida a conseguir sus metas más nobles."»
REFUGIO EN LA MONTAÑA Y DOLORES DE CABEZA
Para las vacaciones de otoño Nietzsche había prometido a
su madre visitarla en Naumburg, pero cambió repentinamente su decisión; a cambio,
recibió el 1 de octubre una información detallada y alegre de un viaje. Tras casi cuatro
meses de estancia en Basilea, el 27 de septiembre Elisabeth había ido a Wiesbaden en
visita familiar. El 28 también se marchó Nietzsche, pero no a Naumburg, sino a Chur a
través de Zürich. Pero, a causa de fuertes dolores de cabeza y de un mal estado
general, tuvo que interrumpir su viaje en Weesen (en el término occidental del lago de
Walen); se trataba de aquel dolor de cabeza que desde entonces habría de convertirse en
el fenómeno permanente que acompañaría a todo gran viaje. «A la mañana siguiente
me levanté con dolor de cabeza. Mi ventana daba al lago de Walen, al que puedes
imaginarte parecido al lago de los Cuatro Cantones, pero con mayor sencillez y sin su
majestuosidad. Después viajo hacia Chur, por desgracia en medio de malestares siempre
crecientes, que me hacen pasar casi indiferente por Ragaz y demás sitios: fui feliz de
poder apearme en Chut... y al entrar en el hotel Lukmanier rápidamente me tiendo en la
cama... Un buen... camarero me recomienda el paseo hasta Passugg... Subo muy cómodamente
por la carretera: ante mí todo aparece, como el día anterior, en una dorada luminosidad
otoñal... Después de media hora una pequeña senda... Entonces llego a la garganta por
la que ruge el Rabiusa: no puedo ponderarlo suficientemente. A través de puentes y
estrechos caminos abiertos en el despeñadero avanzo alrededor de una media hora y
encuentro por fin, señalado por una bandera, el balneario de Passugg... Tarde, hacia la
puesta de sol, doy la vuelta muy contento por la tarde pasada -a pesar de que hube de
pensar a menudo en la aprobación o no naumburguesa... El lunes me levanté a las 4,
después de las 5 salió el correo. Antes hubimos de aguardar sentados en una sala de
espera maloliente... la partida me liberó: pues había ya acordado con el cobrador que
ocuparía su sitio arriba en el coche. Allí estaba solo: fue el viaje más hermoso en el
correo que he vivido nunca. No escribo nada sobre la tremenda grandiosidad de la Via mala:
me parece como si hasta entonces no hubiera conocido nada de Suiza. Esta es mi naturaleza,
y cuando llegamos a las cercanías del Splügen, me sobrevino el deseo de quedarme
aquí... Este valle alto alpino... hace todas mis delicias: hay en él un fuerte aire
puro, colinas y roquedales de todas las formas, en derredor poderosos montes nevados...
ahora sé de un rincón donde puedo vivir, fortaleciéndome y en viva actividad, pero sin
compañía alguna.» Sobre el curso posterior de su viaje informa a su hermana a
mitad de octubre, después de su vuelta: «Mi viaje resultó... incomparablemente bien
desde mi punto de vista masculino... ¡Aire de las alturas! ¡Aire alto alpino! ¡Aire
alto alpino central! -Salió mál un intento de viajar a Italia-, ¡un aire
asquerosarnente blando y ninguna luminosidad! Llegué hasta Bergamo... y me volví a toda
prisa, precipitadamente, al Splügen... El último día de todo el viaje fue un día de
otoño celestial... que pasé en Ragaz.» Esto fue el 10 de octubre. Una visita de
Deussen trajo consigo una sombra: «Anteayer recibí la visita de Deussen. Eso ya
pasó, pero ayer y hoy he tenido dolor de cabeza.»
AGRADECIMIENTO DE NIETSCHE A RODHE
Nietsche da las gracias a Rohde el 25 de octubre: «No sé
describir con palabras la ayuda que hoy me has prestado; ¡yo hubiera sido tan incapaz de
prestármela a mí mismos - sé además que no existe una segunda persona de quien pudiera
esperar un regalo de amistad así... Comprendo ahora, ulteriormente, lo repugnante y
penoso de aquel ataque, sobre todo en cuanto siento lo que tú has sufrido a cuenta
suya... Tu escrito, con su magnanimidad y su audaz camaradería bélica, cayendo en medio
de ese pueblucho cacarcante -¡qué espectáculo!... Me gusta sobre todo escuchar el
profundo tono fundamental que retumba continuamente, como en una gran cascada, sólo por
el cual una polémiica se solemniza y da la impresión de grandeza.»
INICIO DE UNA NUEVA ERA PARA NIETZSCHE
Sobre el pathos de la verdad. Aquí se anuncia una
nueva era. En el pasado noviembre había comenzado con la adquisición de libros de
ciencia natural para la biblioteca de la universidad.Pero ya en la primavera el demonio
que lo impelía había levantado cabeza: Primero en abril en la música del Manfredo,
que en este contexto adquiere de repente «interés psicológico
NIETZSCHE POLEMICO Y APODÍCTICO
Cosima escribe a Malwida von Meysenbug en una
carta en la que se refiere a las «conferencias sobre la enseñanza»: «A veces se
manifiesta en ellas una torpe rudeza al lado de una sensibilidad profunda en las ideas.
Desearíamos que se dedicara sobre todo a temas griegos.»
COSIMA APACIGUA AL MAESTRO
Esto es lo que escribe Cosima a Nietzsche:«Ese
es el punto sobre el que quiero tratar hoy con usted francamente... El maestro se había
ofendido por su no venida y por el modo como nos lo anunció usted; estuve luchando entre
decirle esto a usted inmediatamente y no decírselo, y por fin dejé al tiempo indulgente
que hiciera desaparecer los insignificantes enfados y pemitiera florecer la pureza de los
sentimientos auténticos. Hoy ha sucedido esto, y cuando hablamos de usted no oígo el
menor tono de una amistad ofendida, sino solamente la alegría por lo que nos ha vuelto a
ofrecer.»
SOBRE LOS CINCO PRÓLOGOS....
El libro no es una «obra», ni siquiera una parte de una
obra planificada; pero tampoco se trata de un manifiesto «personal» dirigido
directamente a la persona a quien se regala; no es un diálogo, ni tampoco la
«respuesta», como promete en la dedicatoria. Tampoco son trabajos preparados cuidadosa y
claramente, como los regalos de los últimos años; Cosima emplea correctamente
la expresión «bosquejo». Fueron escritos en limpio (a partir de notas
seguramente) en los días de Navidad en Naumburg, con fecha de conclusión 29 de diciembre
de 1872; el cuaderno es recibido en los primeros días de enero, inadecuadamente
encuadernado, con una cobertura marrón de piel guarnecida de metal. Extraña también la
dedicatoria: «A la señora Cosima Wagner, con afectuoso respeto y como respuesta a
preguntas oral y epistolarmente formuladas, escrito con espíritu divertido en los días
de Navidad de 1872.» ¿Cómo puede corresponder ese espíritu divertido con el
contenido? Cosima sigue escribiendo: «¿He de confesarle a usted que no supe qué
había de hacer con el "espíritu divertido"?» Se trata del «placer
rabioso» que lo había poseído por primera vez en la Meditación de Manfredo y
que había de acompañar desde ahora toda su producción, hasta los excesos más extremos
del Caso Wagner y del Crepúsculo de los ídolos?
EL AGÓN APLICADO A LAS CIRCUNSTANCIAS PRESENTES
Sus amigos debieron haber puesto más atención en el modo como Nietzsche
introducía la idea del agón, generalizándola humanamente, en las
circunstancias presentes: «se elimina el domnio del individuo aislado para que vuelva
a despertar la lucha de fuerzas: una idea que se opone al "exclusivismo" del
genio en el sentido moderno, y que presupone que en un orden natural de cosas siempre hay
varios genios... Esta es la esencia de la imagen helénica de la lucha. reniega del
dominio del individuo y teme sus peligros, desea un segundo genio como medio de
protección contra el primero.» La procedencia de este segundo genio regulador la
demuestra con el ejemplo de Platón, del filósofo, pues: «Lo que en el caso de
Platón, por ejemplo, es de extraordinaria importancia artística en sus diálogos es la
mayoría de las veces el resultado de una competición con el arte de los oradores, de los
sofistas, de los dramaturgos de su tiempo, inventada con el fin de poder decir al final:
"Ved, también yo soy capaz de lo que son capaces mis grandes rivales; incluso puedo
hacerlo mejor que ellos... la lucha me hizo poeta, sofista..."»
SU LECTOR IDEAL
Sobre esta cuestión afirma Nietzsche: «El lector de quien yo
espero algo ha de poseer tres cualidades. Debe estar tranquilo y leer sin prisa. No tiene
que tratar de interferir siempre en la lectura consigo mismo o con su
"formación". Y no debe esperar al final nuevas tablas, a modo de resultados El
concepto de «tabla» está tomado en sentido amplio: ninguna filosofía dogmática,
ningún «sistema»
EL PROBLEMA DE LA VERDAD
Sobre el tema de la verdad afirma Nietzsche: «El arte
posee también una última y paradójica posibilidad de verdad que le está vedada a la
filosofía: la confesión de su falta de veracidad, de su «artificiosidad» como
proyección de la libre fantasía. La verdad del arte no tiene por qué ser objetiva; es
subjetiva, estética (Grillparzer). Frente a ello la filosofía se dirige a la verdad
objetiva. Pero ¿cómo ha de entenderse esto? «¡La verdad! ¡Ilusoria locura de un dios!
¡Qué importa a los hombres la verdad!
»Y ¡qué era la "verdad" de Heráclito!
»Y¿dónde se ha ido? ¡Un sueño desvanecido, borrado de los semblantes de la humanidad
con otros sueños! ¡No era la primera! Quizá un demonio sin sentimentos, de todo lo que,
en rimbombante metáfora, llamamos "historia universal" y "verdad" y
"fama", no sabría decir otras palabras que éstas: "En un apartado rincón
cualquiera del universo titilante en innumerables sistemas solares hubo una vez un astro
sobre el que las bestias inteligentes llegaron al conocimiento. Fue el minuto más
altanero y falaz de la historia universal; y sin embargo sólo un minuto. Tras unos pocos
respiros de la naturaleza, se entumeció el astro, y las fieras inteligentes hubieron de
morir. Era también una cosa del tiempo: pues aunque se ufanaban de haber conocido ya
muchas cosas, al final se dieron cuenta, para su gran disgusto, de que todo ese
conocimiento era falso. Murieron maldiciendo la verdad. ¡Así eran aquellos animales
desesperados que habían encontrado el conocimiento!"
»Esta sería la suerte del hombre si sólo fuera un animal cognoscente; la verdad lo
llevaría a la desesperación y a la aniquilación, la verdad de estar condenado
eternamente a la falta de ella.»
KANT
La disputa con Kant es especialmente frecuente.
Es algo admitido en la investigación nietzscheana que Nietzsche nunca leyó a Kant
en original -excepto la Crítica del juicio. Lo conocía a través de la
interpretación de Kuno Fischer; además estaba el fuerte influjo kantiano de Schopenhauer
y la perspectiva histórico-filosófica de Friedrich Albert Lange, que toma a Kant
como eje y divide su obra: libro 1 hasta Kant y libro II desde Kant. Pero el
diálogo con Kant es tan intenso, desciende tanto al detalle, que se hace
recomendable la formulación más cuidadosa: una lectura directa de Kant no se ha podido
demostrar hasta ahora, pero no puecle excluirse tampoco.
En la ocupación con los filósofos antiguos y con Kant -todos los eslabones
intermedios no existen para Nietzsche-- Nietzsche constituye el tipo del filósofo, tal
como le habrá de servir de modelo.
PERPLEJIDAD ANTE LA NATURALEZA DE LA FILOSOFÍA
Nietsche afirma sentir «Gran perplejidad respecto a
si la filosofía es un arte o una ciencia. Es un arte en sus objetivos y en su
producción. Pero tiene en común con la ciencia el instrumento, la representación en
conceptos. Es una forma del arte poética ... »
FILOSOFO DEL FUTURO COMO JUEZ ARTÍSTICO
«¿El filósofo del futuro? Tiene que convertirse en el
tribunal supremo de una cultura artística, en la dirección general de seguridad, por
así decirlo, frente a todos los excesos.» Dieciséis años más tarde, el 20 de
octubre de 1888, en una carta a Malwida v. Meysenbug, él mismo se confiesa
claramente como tal tribunal supremo: «¿No se ha dado cuenta de que desde hace diez
años soy como una especie de director espiritual de los músicos alemanes, de que en
todos los lugares posibles he vuelto a plantar la integridad artística, el gusto
distinguido, el más profundo aborrecimiento de la repugnante sexualidad de la música
wagneriana?»
NOTAS DE INVIERNO
«¡Terrible soledad del último filósofo! La naturaleza lo
mira fijamente, buitres revolotean sobre él. Y grita, pues, hacia la naturaleza:
¡concede olvido!, ¡olvido!: No, él soporta como un titán el sufrimiento, hasta que le
es ofrecida la reconciliación en el supremo arte trágico.»
«EDIPO
Charla del último filósofo consigo mismo.
Un fragmento de la historia de la posteridad.
Me llamo a mí mismo el último filósofo dado que soy el último hombre. ¡Nadie sino yo
mismo habla conmigo, y mi voz llega hasta mí como la de un moribundo! Déjame sólo una
hora más hablar contigo, voz querida, contigo, el último hálito de recuerdo de toda
felicidad humana; contigo olvido mi soledad y me engaño en la pluralidad y el amor,
puesto que mi corazón se resiste a creer que el amor esté muerto, no soporta el horror
de la más extrema soledad y me obliga a hablar como si yo fuera dos.
»¿Te oígo todavía, voz mía? ¿Susurras algo al huir? ¡Y sin embargo tu huída
debería estremecer al máximo las entrañas de este mundo! Pero ella vive todavía y me
sigue mirando aún más brillante y fríamente con sus pupilas en las que falta la
compasión; vive, tan necia y ciega como siempre, y sólo muere uno, el hombre.
»¡Y sin embargo! ¡Te oigo aún, voz querida! Alguien más muere conmigo, el último
hombre, en este universo: el último suspiro, tu suspiro muere conmigo, el prolongado
¡ay! ¡ay! suspirado por mi causa, el último hombre gimiente. Edipo!.»
Ya están aquí, imposibles de ignorar, los «tonos de Zaratustra», igual que
la autoidentificación con un héroe antiguo.
JOHAN KARL ZÖLLNER
Entre numerosas publicaciones antiguas y recientes resalta para
Nietzsche el astrofísico Johann Karl Zöllner, diez años mayor que él (nacido
el 8 de noviembre de 1834) que era catedrático desde 1866 en Leipzig, y de quien
Nietzsche no tuvo noticia en sus tiempos de estudiante en esta ciudad. Ahora, el 6 de
noviembre de 1872, retira de la biblioteca de la universidad la obra que acababa de
aparecer, La naturaleza de los cometas, con cuya amplia introducción Zöllner había
levantado escándalo y se había ganado la proscripción de sus colegas. Pocos días más
tarde Nietzsche escribe a Rohde: «¿Has oído algo del escándalo de Zöllner en
Leipzig? Echa una ojeada a su libro sobre la naturaleza de los cometas; hay
sorprendentemente mucho ahí dentro para nosotros. ¡Este hombre honrado, desde ese hecho,
está como excomulgado del modo más vil en toda la república de los eruditos, sus amigos
han renegado de él y en todo el mundo se le considera como "loco"!... ¡Este es
el espíritu de la ociocracia erudita de Leipzig!»
Anni Anders ha mostrado la importancia de esa lectura para Nietzsche y
las relaciones con su pensamiento. Nietzsche se interesa, en lo que respecta a la crítica
ética, por los tres reproches que Zöllner hace a sus colegas: primero,
una cierta superficialidad científica, en la que se olvidan decisivas publicaciones de
los antecesores; segundo, «que la mayoría de los actuales representantes de las
ciencias exactas carecen de un conocimiento claramente consciente de los primeros
principios de la teoría del conocimiento»; y tercero, la «popularización» de
la ciencia, por la que científicos bien dotados buscan una «fama» fácil entre la masa,
descuidando lo importante, la responsabilidad con respecto a su saber. Nietzsche no
reconoce ninguna ciencia en sí como irresponsable y éticamente «carente de valor».
Por tanto, también aquí la pretensión del filósofo de ser «tribunal supremo», tras
la cual se ve fácilmente el «Estado» platónico. «En comparación con Zöllner,
Nietzsche dirige la cuestión a lo fundamental. Zöllner, para quien el valor de
la ciencia es indiscutible, clama sólo contra la ética decadente de los científicos; Nietzsche,
por el contrario, cuestiona la propia imagen del mundo de la ciencia natural.»
«En el apartado III ... Zöllner desarrolla una teoría sobre el "origen
de la conciencia científica" y sobre el "origen y significación
práctica del entendimiento". Según él, la conciencia científica,
igual que el sentimiento ético de pudor, ha surgido de la responsabilidad social por la
especie e, indirectamente, para provecho del individuo. El motor original es
aversión y deseo. Nietzsche encontró aquí una confirmación de su deducción
del "Pathos de la verdad".»
LECTURA DE LOS ESTUDIOS SOBRE
ESTÉTICA DE GRILLPARZER
Una lectura totalmente diferente conmovió su relación con el arte, basada en la
concepción romántica del arte de Schopenhauer-Wagner: los Estudios sobre estética de
Grillparzer. El 7 de diciembre de 1872 escribe, también a Rohde, sobre ello.-
«Mientras tanto lee el penúltimo tomo de Grillparzer..., que trata de estética: ¡él
es casi siempre uno de los nuestros!» Sin embargo lo que resulta incomprensible es
cómo el «wagneriano» Nietzsche pudo aceptar sin reticencias los argumentos de 1856 de
Grillparzer sobre Los corruptores del arte. «Los artistas sobresalientes son los que
corrompen el arte entregándose con excesiva predilección a orientaciones individuales.
Pero el reproche no los alcanza propiamente a ellos... Pero cuando los imitadores,
seducidos por el esplendor del nombre..., se entregan a lo individual sin poseer la
individualidad... entonces el arte se aleja de sus caminos y penetra en ellos el
asilvestramiento... Así, en la música, Beethoven es quizá un talento musical tan grande
como Mozart o Haydn, sólo que hay algo bizarro en su disposición natural, unido al
esfuerzo de ser original y a las conocidas circunstancias tristes de su vida, que le ha
llevado a que, en el desarrollo posterior llevado a cabo por sucesores faltos de talento,
el arte tonal se ha convertido en un campo de batalla donde el tono con el arte y el arte
con el tono luchan sangrientamente.»
MIEMBRO DE UN JURADO SOBRE LOS NIBELUNGOS
Tienen que ser tres los miembros del jurado, y se le pide a
Nietzsche que haga proposiciones para un tercer experto. En un proyecto de carta de
fines de enero al profesor Riedel se encuentra esta sorprendente propuesta: «Yo
nombraría al señor Hans von Bülow, de cuyo juicio incondicionalmente válido, de cuyo
rigor crítico, tengo la mejor opinión y experiencia. Importa mucho que encontremos un
nombre bien conocido, que sea tan estimulante como intimidador, y esto es el nombre
Bülow.» Pero el 31 de enero de 1873 escribe a Rohde: «El profesor Heyne, el
profesor Simrock y yo somos los jueces; el primero a propuesta mía.» ¿Era la
nominación de Bülow en un proyecto de carta sólo una «antítesis irónica» con
la que quería reaccionar con «generosidad» frente a la humillación musical que le
había causado Bülow? Puesto que la carta definitiva a Riedel no parece haber sido
conservada, no sabemos si esa proposición superó el estado de «proyecto» o si se
quedó en él.
Sí iba en serio otra moción de Nietzsche a Riedel: «... encuentro la suma del
premio extremadamente pequeña y en consideración de la absoluta importancia del tema y
de la ocasión, demasiado pequeña en exceso. Hemos de poder competir, al menos, con las
sumas que ofrece para premios una academia alemana, sólo esto me parece digno de una
asociación tan grande y de una ocasión así de única», y propone: «La
asociación promete como premio un vale entero del patronatos.» Esto era, después
de todo un importe de 300 táleros a favor de la empresa de Bayreuth, y el
poseedor del vale del patronato tenía acceso a los próximos primeros festivales de Bayreuth.
Nietzsche tuvo éxito con esta propuesta, tal como informa también a Rohde.
DECEPCIÓN DE RITSCHL
Una carta de Ritschl al senador Vischer del 2
de febrero de 1873 aclara el estado real de las cosas por entonces «¡Pero nuestro
Nietzsche! Sí, esto es realmente un capítulo triste, como también usted --a pesar de
toda la benevolencia para con esta excelente persona lo comprende en su carta. Es extraño
cómo en este hombre viven realmente dos almas, una al lado de otra. ¡Por una parte, el
método más estricto de investigación científica perita... por otra, ese fanatismo
religioso - mistérico - artístico, wagneriano - schopenhaueriano,
fantástico - exaltado, virtuosista, que cae en lo incomprensible! No es exagerado decir
que él y sus adeptos -que están totalmente bajo su mágico influjo- Rohde y Romundt, van
fundamentalmente en pos de una nueva fundación religiosa. ¡Qué Dios lo remedie! Nada de
lo que aquí ahora indico se lo he ocultado a él, amistosamente, tanto por carta como de
palabra. Al final resulta que nos falta mutuamente comprensión; él resulta para mí
vertiginosamente alto, yo para él a ras de suelo como una oruga. Lo que más me molesta
es su impiedad contra su auténtica madre, que le ha amamantado en sus pechos:la
filología.»
COMPOSICIÓN PARA LOS MONOD
Nietsche encuentra el ánimo para escribir, con toda buena
intención, un regalo musical: «... en los últimos días he hecho un regalo de bodas
para la señorita Olga Herzen, quien se casa en marzo con el señor Monod: una
composición para cuatro manos, pensada para el matrimonio, y con el título de Una
monodía á deux. Ha salido bien y creo que no me atraería ninguna carta de Bülow.»
(A Rohde, el 21 de febrero.) Esta boda de la hija adoptiva de Malwida von Meysenbug
con el historiador francés Gabriel Monod tuvo lugar el 6 de marzo en Florencia.
Nietzsche tampoco se había tomado demasiadas molestias con la composición. No había
nada nuevo excepto el título, un gracioso juego de palabras con el nombre de los
agasajados (Monod-ie, como paradoja para dos destinatarios, y un subtítulo «Elogio
de la misericordia» -«Lob der Barmher.Zigkeit»--).
El agradecimiento de los agasajados no debió ser muy convincente, puesto que Nietzsche
informa sobre ello a Rohde el 5 de abril sensiblemente defraudado: «Ella y
su Monod me han escrito al respecto, pero el último muy a lo francés y como persona
política, lo que a mí me parece fuera de lugar en un asunto privado como éste.»
DESAGRADO DE WAGNER ANTE EL MONODÍA Á DEUX
A causa del final pomposo (donde en la partitura de piano aparece
«tromboni»), que suena a iglesia, parece que Wagner, dado que los Monods
sólo se habían casado por lo civil, dijo, después de haber tocado la pieza con
Nietzsche al piano: «Con esto ha impuesto a los Monod tambien la bendición papal.»
PROBLEMAS CON LA VISTA
A partir de abril de 1873 tiene que hacer una cura de
atropina y, a consecuencias de ella, queda tan disminuido en su capacidad visual que
tiene que dictar sus trabajos. La dolencia se acentúa hasta el punto de que el 22 de mayo
el médico le tiene que prohibir toda lectura, con lo que Nietzsche se ve
obligado a dar clases de memoria durante dos semanas.
Nietzsche no era un «hombre de ojos». Nunca se sintió conmovido por una obra
de pintura, ni de escultura, ni de arquitectura; incluso sus vivencias del paisaje, sus
entusiasmos por los valles de montaña o por el mar, permanecen siempre algo dudosos; sus
descripciones paisajísticas (por ejemplo en Zaratustra) poco plásticas, por
tanto. Sus historias, incluso con la fantasía más vivaz, no admiten una representación
en que se consumen. En esto coincide hasta cierto punto con Wagner, cuyas ideas para los
decorados de escenario tampoco son, a fin de cuentas, realizables y exigen hoy todavía
experimentación. Después de todo, Wagner actuó estimulantemente sobre los pintores, y
hay cuadros en que se representan sus escenificaciones. Pero no hay «paisajes de Zaratustra»,
aunque sí un intento de traducción musical en la forma de una creación sinfónico (Richard
Strauss).
RESPETO DE NIETSCHE HACIA BEETHOVEN
En lo que respecta a la posibilidad de vivencia artística hubiera
sido mayor mengua para Nietzsche la pérdida del oído; desde el punto de vista de su
misión filosófica. Esa misma angustia anímica tuvo que soportarla, 70 años antes, Beethoven,
a quien Nietzsche siempre admiró con respeto; Beethoven, el único grande que
siempre fue intocable para él. «Para la grandeza y la sublimidad solitarias
del genio de Beethoven Nietzsche tuvo el más profundo sentimiento, que se manifestó
precisamente en que con respecto a él Nietzsche era más bien parco en palabras; incluso
manifestó una vez que Beethoven era demasiado sublime como para ser objeto de una
conversación entretenida. "Sobre él lo mejor es callarse."» A la misma
edad comenzó a manifestarse en Beethoven la entonces incurable dolencia de
oído; cuando no tenía todavía 32 años, el 2 de octubre de 1802, escribió a
Heiligenstadt, en un «testamento»: «Oh, vosotros, hombres, que me tenéis o
declaráis como hostil, terco o misántropo, qué falta de justicia me hacéis. No sabéis
el motivo secreto de aquello que os parece. Mi corazón y mis sentidos estaban dispuestos
desde la niñez para el dulce sentimiento de la benevolencia, incluso para realizar
grandes acciones; para esto estuve siempre dispuesto. Pero considerad sólo que desde hace
seis años me ha sobrevenido una situación desesperanzada... nacido con un temperamento
fogoso, incluso sensible a las distracciones sociales, tuve que apartarme temprano para
pasar en soledad mi vida... Ah, cómo es posible que se declarara en mí la debilidad de
un sentido que yo debía poseer en mayor grado que los demás... Por tanto, perdonad
cuando me veáis apartarme allí donde me mezclaría con gusto entre vosotros; doble dolor
me causa mi desgracia, puesto que además soy mal comprendidos.» También ese estado
de ánimo comenzó a dominar de forma creciente la vida de Nietzsche. También
él hubo de apartarse de allí donde se hubiera mezclado gustosamente entre los hombres.
Se fue retirando paso a paso de la vida social basilea, en la que hasta entonces se había
sentido a gusto. No con rencor, pues a eso tampoco hubiera tenido derecho; todavía en sus
últimos años se recuerda con agrado de la benevolencia de la sociedad de Basilea,
mantenida siempre a pesar de las dificultades.
TESTIMONIOS FAVORABLES A NIETSCHE COMO PROFESOR
Se ganó el más hermoso contacto humano y el más fiel afecto de
sus colegas y especialmente de sus alumnos del pedagogio. «Si consideramos en
conjunto la actividad académica de Nietzsche en el pedagogio, no queda ninguna duda de
que el éxito de su enseñanza fue extraordinario. Los alumnos estaban unidos a él como
quizá a ningún otro profesor. Su espíritu de altos vuelos, su noble manera de ser, sus
amables modales, en una palabra: el encanto de su personalidad, atraía a todos a su
órbita. Emanaba de él aquella fuerza, en grado sumo educadora, de admirar a los
jóvenes, de entusiasmarles y de moverlos a la dedicación absoluta al ideal perseguido.
Sus lecciones estaban planificadas desde el principio hasta el final y preparadas
cuidadosamente. Dio lo mejor suyo a los alunmos. Ellos eran conscientes de eso y se
esforzaban en la misma medida.»
TESTIMONIO DESFAVORABLE DE Alfred Münch
Nietzsche fue sin duda alguna muy bien considerado entre sus
alumnos puesto que sólo escuchamos de un único alumno, Alfred Münch, que Nietzsche,
por su pedante enseñanza, le quitó total y absolutamente el gusto por lo griego.
MOTIVOS OCULTOS DE WAGNER
Lo que no queda claro es si Wagner, con este encargo,
tambien quería, a la vez, sacar al joven espíritu ardoroso de aquel análisis
aparentemente infructífero de los antiguos filósofos, con el que lo más que podía
conseguir era volverse a enfrentar con sus colegas filólogos, y esta vez de modo más
enconado que ya lo había hecho con su primer libro; si Wagner quería, así,
llevarlo a un camino donde pudiera recuperar, al menos en Basilea, su consideración
deteriorada, también posiblemente allí. De hecho el librito fue eso lo que consiguió;
después de algunos años pasados en el extranjero, Carl Spitteler escribe al
respecto en sus Recuerdos sobre Nietzsche: «En una de mis cortas visitas a
la patria, en el año 1874 o 1876, oí algo respecto a Nietzsche que determinó durante
años mi interna relación con él: encontré lleno de júbilo el mundo intelectual y el
mundo piadoso, es decir el mundo poderoso y distinguido, de Basilea. Según se me
informó, el nuevo profesor Nietzsche, a pesar de no ser él mismo creyente, había batido
al viejo David Strauss hasta tal punto que ya no volvería a moverse. El que un profesor
de Basilea, a pesar de no ser él mismo creyente, hubiera prestado el servicio a los
piadosos basileos, o sea, a los poderosos, de liquidar por completo a su enemigo más
odiado, solitario y ya desde largo tiempo olvidado por todo el mundo, fue cosa que me
pareció todo lo contrario de una noble acción.»
NIETSCHE VOMITANDO LAVA
El 18 de abril podía escribir a Wagner: «He leído con
atención Vieja y nueva fe y me he maravillado tanto de la torpeza y cinismo del
autor como de las del pensador.Una bonita suma de ejercicios retóricos del más odioso
tipo, que ha de mostrar de una vez la talla de ese supuesto "clásico".»
El 5 de mayo pudo escribir a Rohde: «También he vuelto a vomitar algo de lava: tengo
casi acabado, al menos en un primer esbozo, un escrito contra David Strauss -pero te ruego
un silencio nocturno, sepulcral, puesto que se va a hacer un gran montaje burlesco. Volví
de Bayreuth con una melancolía tan grande que sólo pude superar por la ira sagrada.»
MUERTE DE STRAUSS
Poco después de la muerte de Strauss, el 8 de febrero de
1874, es decir, exactamente medio año después de la aparición de la primera Intempestiva
de Nietzsche. Escribe el 11 de febrero: «Ayer enterraron a David Strauss en
Ludwingsburg. Espero no haberle hecho difícil su último tiempo de vida, y que haya
muerto sin saber nada de mí. -Esto me afecta algo.-»
HIMNO A LA AMISTAD
Nietzsche escribe a Rodhe en la carta del 5 de mayo.- «Y
bien, seguiremos arrastrando así nuestra existencia y cantaremos el verso de mi himno a
la amistad, que comienza "¡Amigos, amigos! ¡Manteneos unidos!" No he compuesto
más versos, pero el himno está acabado -y éste es el esquema:» Sigue este esquema
en siete líneas, con la anotación «¡Concurso entre todos mis amigos para componer
un verso o dos!» Este esquema métrico, sin embargo, no se corresponde en absoluto
con la música trasmitida y sólo nueve años más tarde se llegaría a un texto
aplicándole la Oración a la vida de Lou Salomé, pero únicamente a una de las
seis partes en que consiste la composición: la que aparece en segundo y cuarto lugar, y
al final, en estrofas idénticas de 26 compases cada una. Nietzsche encabeza un
preludio de 62 compases, en movimiento de tresillo la mayor parte, con estas palabras: «Cortejo
de los amigos hacia el templo de la amistad», y en lo referente a la música: «Con
contención festiva, decidido.» El primer «interludio», de 97 compases, está de
nuevo esencialmente construido en tresillos y sobre él coloca: «Como en recuerdo
alegre-triste.» El segundo interludio, también con 97 compases, se corresponde
exactamente con el primero por lo que hace a la forma y es una serie de variaciones sobre
la melodía del himno. Sobre el comienzo hay puesto: «Como un presagio del futuro»,
y después de 18 compases «Mirada en la lejanía», finalmente «Movimiento
de marcha, muy enérgico», y con esa marcha desemboca en la tercera estrofa del
patético himno, pues toda la composición está impregnada de un extraño estilo
patético.
EL FANTASMA NIELSEN
En los meses finales de la primavera comienza a
importunado una admiradora furiosa y excéntrica: Rosalie Nielsen. Tras miedos y
zozobras que le había causado, el affaire acabó tragicómicamente a fines del
otoño; en esta situación Overbeck se acreditó por primera vez y pudo conjurar
el «fantasma Nielsen». Respecto a este extraño encuentro sólo se conserva un
documento de la época de las vacaciones estivales, una carta de la tal Nielsen
del 17 de junio de 1873 desde Bad Ragaz: «.Nunca nadie sobre la tierra me ha
comprendido y no comprendido tanto como usted. Pocas veces o nunca alguien me ha causado.
tanta alegría y tanto daño. Usted ha roto el primero y último lazo que me unía a
Alemania -me marcharé-; pensé que debía ser así. Interiormente aquello que pensé,
quise, nunca se romperá, pero su ejecución es simplemente imposible. El bello Dionisos
petrificado, desgarrado, que usted me dio, me seguirá por todas partes. Considere el
joven Dionisos vigoroso, victorioso, que yo le llevé a usted. Ya no lo vuelvo a ver
nunca. Que sea usted feliz y que sus ojos se curen pronto. Con todo respeto Rosalie
Nielsen.»
Hay dieciséis palabras tachadas en esta carta, lo que descubre la sobrecarga
emocional de la autora. Si hubo, y cuándo, un encuentro personal previo a esta carta
(improbable según testimonios, pero no a excluir).
De todos para seguir con más detalle el el episodio Nielsen hemos de seguir la
descripción que nos trasmite Carl Albrecht Bernoulli, fundado en recuerdos
personales de su abogado en Leipzig, el doctor Kurt Hezel, y de su maestro -y amigo de
Nietzsche- Franz Overbeck: «La señora Nielsen era, por lo que yo sé, la esposa
separada de un oficial de marina, bien escandinavo o bien halsaciano, y halsaciana ella
misma, o danesa, de nacimiento. Antes de asentarse en Leipzig, parece que anduvo durante
largo tiempo por Italia, donde tuvo el gusto de conocer a Mazzini y donde fue internada
durante algún tiempo como revolucionaria y partidaria de Mazzini. Su aspecto externo era
enormemente repelente y sucio... La señora Rosalie Nielsen era una ferviente admiradora
de Friedrich Nietzsche y por encima de todo colocaba especialrnente su libro El
nacimiento de la tragedia. En cierto sentido se la podía considerar una persona
dionisíaca... Yo mismo tengo todavía entre mis recuerdos de estudiante una
fotografía, dedicada a mí por la señora Nielsen, de una curiosa cabeza de Dionisos
(escultura fotografiada). La fotografía... pretendía la señora Niellsen la habría
recibido del propio Fr. Nietzsche. La cabeza de Dionisos está caracterizada por dos
mitades de cara totalmente diferentes, una de ellas, y por tanto también un ojo, muestra
gran intensidad de sentimiento vital ardiente, mientras que la otra y el otro ojo parecen
apagados... Más tarde la señora Nielsen, en el círculo de sus amistades en Leipzig,
guardaba silencio premeditadamente sobre su encuentro con Nietzsche; pero de oído a oído
se susurraba cómo, hacía años, se las había arreglado para provocar... un encuentro...
Por el contrario, mucho antes, en el otoño de 1875, la propia señora Nielsen contó la
escena siguiente al profesor Vaihinger en Leipzig. De acuerdo con ella, como resultado de
un intercambio epistolar, habría tenido lugar un encuentro en un hotel de Friburgo de
Brisgovia. Parece que Nietzsche, decepcionado por el aspecto de la dama, se alejó de la
habitación tras pocos segundos, después de haberle lanzado a la cara sólo esta frase
teatral: "¡Monstruo, me has engañado!"... Como testigo más
cercano... el doctor Romundt estaría en situación óptima para aclarar esto. Sobre todo,
si la citada escena no sucedió más bien en la caverna de Baumann. Según las
indicaciones de Overbeck ello acaeció en su (de Overbeck) habitación; incluso habrían
antecedido a este definitivo acto final otras visitas de la admiradora. Después Overbeck
liberó a Nietzsche definitivamente de esta importunidad entusiasta». Y Overbeek:
«Poco después de la aparición de su Nacimiento de la tragedia, una mujercilla
de Holstein, ya entrada en años y con aspecto de medio loca, la señora Rosalie Nielsen,
había comenzado a acosarlo, al principio en cartas y por el envío de
fotografías simbólicas.... con una persecución que hacía prometer mucho en
principio. Pero se necesitó su comparecencia personal ante Nietzsche para que aquella
adepta le causara un horror insuperable, y para inducirlo a recibir una de sus visitas,
con mi consentimiento, en mí habitación.... y en mi presencia. ¡Qué escena tan
ridícula, a causa de lo desproporcionado de su violencia, la que montó Nietzsche! Se
desarrolló casi sin palabras, con gran cantidad de gestos más o menos grandiosos, y
acabó con que a la señora Nielsen... se le colocó literalmente la silla fuera de
la puerta de la habitación... y cuando tras pocos días la señora Nielsen... volvió a
anunciarse, me decidí a intervenir contra ella en ayuda de mi buen amigo... aparecí
en la habitación del conserje para liberar definitivamente a Niezstsche de un asunto tan
molesto para él y tuve al menos éxito en la antipática empresa.»
IMPOSIBLE VISITA A BAYREUHT POR PROBLEMAS DE SALUD
El 26 de diciembre informa Nietzsche a Gersdorff: «en cama-
aquí en casa; ¡la vieja letanía!» A partir de ahora se habría de repetir
año tras año, casi sin excepciones, el ponerse enfermo en Navidades, tener que
permanecer en cama, y no hay por qué dejar de señalar que la confrontación con la
fiesta cristiana, a él ---el «impío» le creaba una excitación anímica
que actuaba como factor desencadenante de la dolencia siempre latente en él, de modo que,
cada vez más, cualquier excitación anímica, fuera alegría, pena o
disgusto, comenzó a seguirse de desarreglos corporales.
ATAQUE FURIBUNDO DE LA REVISTA GRENZBOTEN
Ya el 27 de octubre había informa a Gersdorff: «Los verdes
cuadernos de "Grenzboten" ha ofrecido últimamente un non plus ultra bajo el
título de El Sr. Friedrich Nietzsche y la cultura alemana. Han sido
conciliadas contra mí todas las fuerzas: policía, autoridades, colegas; declaración
textual de que habría de ser proscrito por todas las universidades alemanas; esperanza de
que en Basilea se haga lo mismo. Informe de que, por una jugada de Ritschl y por la
idiotez de los basileos, he pasado de ser un estudioso a ser catedrático numerario, etc.
Vituperios contra Basilea como "universidad de tercera fila"; yo mismo soy
denunciado como enemigo del imperio alemán, asociado a las Internacionales, etc... Así
pues, querido amigo, nuestra núm. 1, para expresarme a la Fritzsch, ha encontrado
"acceso al público".» Y el 21 de noviembre a Rohde: «Me gustaría
que leyeras el artículo de Crenzboten, como algo curioso y divertido: algo así
necesitamos ahora de cuando en cuando. El toro y el trapo rojo. El doctor Fuchs quería
hacer un escrito de réplica, el senador Vischer protestar públicamente; hizo falta
esfuerzo para apaciguar a estos hombres. Desde entonces, Basilea como "universidad de
tercera fila" se ha convertido proverbialmente aquí en motivo de escarnio, y fue el
tópico de las conversaciones de mesa durante la fiesta del rectorado.» Así pues,
en Basilea se divirtieron exquisitamente con sarcasmos, al típico modo basileo, a causa
de la desmesura de esta crítica, y se quedaron más satisfechos todavía con el
voluntarioso profesor -en todo caso, ¡fue nombrado entonces (el 15 de enero de 1874) decano
de la facultad! También El nacimiento de la tragedia llegó a
una segunda edición, que fue a la imprenta en enero de 1874, pero que sólo en 1878 pudo
estar en las librerías.
VISITA AGITADA A RITSCHL
De tal visita informa a Rohde: «Los Ritschl, a quienes hice una
corta visita y que en media hora me dispararon un fuego de palabras rápidamente
pronunciadas del que salí ileso, sintiéndome también así; al final se quedó en que yo
soy orgulloso y que los menosprecio a ellos. La impresión general fue desesperanzada: el
viejo Ritschl se puso a despotricar enfurecido contra Wagner como poeta, a continuación
contra los franceses (yo paso por ser un admírador de los franceses), y por fin, de
oídas pero del modo más abominable, contra el libro de Overbeck. Hube de escuchar que
Alemania está en la "edad del pavo": razón por la cual me permitía yo
también hacer un poco el pavo (a saber, fue recriminada mi desmesura y rudeza contra
Strauss). Empero, Strauss está realmente aniquilado como prosista clásico: puesto que el
papaíto y la mamaíta Ritschl dijeron eso y encontraron incluso al "Voltaire"
abominablemente estilizado.» Ritschl anotó en su diarios: «30 dic. 73, 9
horas, visita de Nietzsche, desavenencia total de principios.» Ya no se entendían.
LECTURAS SOBRE CIENCIAS NATURALES
Después de la Naturaleza de los cometas de Zöllner fue la Phiiosophiae
naturalis Theoria del jesuita R. J. Boscovich, famoso y discutido en su
tiempo, cuya obra Nietzsche sacó por primera vez de la biblioteca de la universidad de
Basilea el 28 de marzo de 1873, obra que vuelve a sacar siempre en cortos intervalos de
tiempo y que aprecia mucho. Pero también una Historia de la Química de Kopp, Conferencias
sobre el desarrollo de la Química de Ladenhurg, una Teoría general del movimiento
y la fuerza de Mohr, La maravillosa construcción del universo de Mádler, Elementos
de Física de Pouillet y Pensamiento y realidad, aparecida justamente entonces,
de African Spir.
Intempestivas
Biografía de Nietzche
TEORÍA ATÓMICA DEL TIEMPO
«La "teoría atómica del tiempo" representa el
intento de Nietzsche de trasladar la atomística puntual del espacio de Boscovich
a una atomística de los "puntos de sensación". Este traslado, según Nietzsche,
no es otra cosa que una traducción del estado de cosas, hasta entonces concebido de forma
física, a un lenguaje accesible directamente para nosotros, el lenguaje de la sensación.
La traducción no es otra cosa que la necesaria "continuación de la
atomística", puesto que "toda la mecánica del movimiento es en
último término descripción de representaciones" y la "materia misma
sólo se da como sensación"... Cierto que la "doctrina atómica del
tiempo" es sólo un intento muy fugaz de Nietzsche, pero muestra, sin
embargo, de qué modo se apropió de las ideas de Boscovich, Zöllner y Spir,
para aprovecharlas para sus ideas fundamentales.» Con este atrevido intento
epistemológico Nietzsche culmina una ruptura con los trabajos que ha hecho hasta
entonces y comienza un nuevo camino, primero, sobre todo, en apuntes sacados de los
cuadernos de notas y no aptos para la publicación, pero que, en los escritos publicados,
deslumbran, como un fuego mágico, en vivos efectos luminósos.
SOBRE LA VERDAD Y LA MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL
Sobre la verdad y la mentira en sentido extramoral, fue dictado en junio a
Gersdorff (naturalmente a partir de anotaciones ya hechas). Sin embargo, precisamente
con este escrito Nietzsche vuelve a crear a partir de su tradición helenística,
precisamente este escrito une al filósofo futuro con su propio pasado. Ya el título
sólo puede entenderse completamente en su transcripción griega. alezés y pseúdos,
significan todavía para el historiador helenístico tardío Polibio, sólo «correspondiente
a los hechos» y «no correspondiente a los hechos», respectivamente, sin
que impliquen un juicio moral de valor. Con lo que estamos inmediatamente en el triple
problema de los sofistas, antes de Platón: 1.¿Podemos siquiera captar «hechos» sin
interpretarlos, sin valorarlos, a la vez? 2. Y en tal caso ¿podemos hacer el enunciado
adecuado? 3. Y en tal caso, el receptor de mi enunciado ¿querrá o podrá captar éste
sin cambiarlo interpretándolo?
Así, el corto escrito de sólo 32 páginas manuscritas de un cuaderno en octavo gira en
tomo a la pregunta esencial: ¿es posible siquiera la «verdad»? Puesto que: «Sólo
por olvido puede el hombre llegar a creerse que posee la "verdad"... ¿Qué es
una palabra? La plasmación de una excitación nerviosa en sonidos. Pero deducir de una
excitación nerviosa una causa fuera de nosotros es ya el resultado de un uso falso e
inadecuado de la tesis fundamental.» Y: «¿Qué es, pues, la verdad? Una multitud móvil
de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en una palabra, una suma de relaciones
humanas, que han sido poética y retóricamente aumentadas, trasladadas, adornadas, y que,
tras largo uso, a un pueblo le parecen fijas, canónicas y obligatorias: las verdades son
ilusiones de las que se ha olvidado que son tales, metáforas que han llegado a
deteriorarse y a perder su sentido, monedas que han perdido su imagen y que ya no se
consideran monedas sino metal.»
CONSIDERACIONES INTEMPESTIVAS
En Strauss (1ª Intempetiva) Nietzsche necesita todavía un cierto tiempo de arrancada hasta que llega
realmente a su tema. Los dos primeros capítulos son la continuación inmediata de las Conferencias
sobre la enseñanza, son un resumen de las ideas fundamentales expuestas allí más
ampliamente y, en parte, un desarrollo hacia resultados no ofrecidos allí. Así, también
se anuncia aquí el rasgo fundamental que marca y lleva la obra entera y también la vida
de Nietzsche: se trata de un diálogo continuado, y sus obras, en su forma externa,
precisamente como «obra», son partes cortadas y sacadas del espectro de esa permanente
disputa. Es Nietzsche el que en el Strauss introduce en el lenguaje corriente
alemán el concepto (no inventado por él) de «Bildungsphilister» (pedante), bajo el que
Strauss es considerado como representante de un estrato muy determinado de la vida
cultural alemana del tiempo, y el ataque se hace general. A Strauss personalmente
sólo le reprocha: «No lo lleva hasta un hecho agresivo, sino sólo a palabras
agresivas, pero las elige tan ofensivas como sea posible y malgasta en expresiones rudas y
coléricas todo aquello que hay en él de energía y fuerza; cuando la palabra se ha
extinguido, es más cobarde que aquél que nunca ha hablado.» En todos los
ataques, expuestos audaz y magistralmente, Nietzsche, sin embargo, recuerda de
repente que una vez, cuando era estudiante en Bonn, había impuesto a su hermana, asustada
al respecto, la lectura de la Vida de Jesús de Strauss, y causado por su adicción
a tales ideas una crisis seria con su madre. Se justifica ahora: «Había un Strauss,
un sabio honrado, estricto, riguroso, que nos era tan simpático como cualquiera que en
Alemania sirve con seriedad y energía a la verdad y sabe dominar dentro de sus límites;
quien ahora es famoso en la opinión pública como David Strauss, ya no es el
mísmo.»
Inmediatamente después de la aparición del Strauss comenzó Nietzsche una nueva Intempestiva:
La filosofía en apuros. Las pocas notas conservadas respecto a ella muestran un
problema que difícilmente habría captado la misrna atención general que el Strauss. Hay
mucho de toma de posición propia. ¿Marca todavía hoy la filosofía la vida del
filósofo? Y si no ¿cómo ha de seguir actuando? Se trata del problema existencial
que soporta duramente Nietzsche en su situación concreta: si él, que ha sido llamado a
ser filósofo, también es capaz de vivir la vida de un filósofo, como los antiguos
modelos. «Hay que considerar seriamente si todavía hay siquiera fundamentos para
una cultura en desarrollo. ¿Puede usarse la filosofía como tal fundamento? «Desde este
punto de vista los pocos vegetarianos filosóficos han hecho más por los hombres que
todas las nuevas filosofías; y mientras los filósofos no consigan el ánimo suficiente
para buscar un orden de vida totalmente distinto y mostrarlo con su ejemplo, no
hay nada que hacer con ellos.» «El apuro de la filosofía: por fuera: ciencia natural,
historia (ejemplo: el instinto convertido en concepto). Por dentro: el ánimo para vivir
una filosofía está roto.» «El producto de los filósofos es su vida (primero, antes
que sus obras). Esta es su obra de arte. Toda obra de arte está vuelta primero
hacia el artista, luego hacia los demás hombres.» «Toda filosofía ha de ser capaz de
lo que yo exijo, concentrar a un hombre -pero ahora ninguna es capaz de ello.» Y a
continuación sigue un ataque a la filosofía universitaria: «La palabra filosofía,
aplicada a intelectuales y escritores alemanes, me produce últimamente reticencias: me
parece impropia. Me gustaría que se evitara hacerlo y que de ahora en adelante se
hablara, en alemán y con fuerza, de Denkwirtschaft (administración del
pensamiento).» «Resultado para nuestro tiempo: no surge nada de esa relación. ¿Por
qué? Ellos no son filósofos para sí mismos. "¡Médico, cúrate a tí
mismo!", hemos de gritarles.» ¡Pero este ataque ya lo había hecho Schopenhauer
y más profundamente!
Rápidamente abandona Nietzsche estos planes y desde noviembre trabaja en lo que
es la 2ª Intempestiva Sobre el provecho y el inconveniente de la historia para la
vida, cuyo texto acabó el 1 de enero de 1874, «el día de Año Nuevo, para su
inauguración», como escribe a Gersdorff el 18 de enero de 1874. Este escrito es un
ataqué vehemente, por una parte, a la filosofía de la historia hegeliana, en su
tiempo muy en boga, y sobre todo a sus conclusiones positivistas respecto al presente; por
otra parte, a la Filosofía del inconsciente -aparecida pocos años antes (1868) y
que rápidamente adquirió gran prestigio-, del joven berlinés Karl Robert Eduard von
Hartmann, quien --sólo dos años mayor que Nietzsche, nacido en 1842- con 25 años
había conseguido ya componer una gran obra filosófica de éxito. Nietzsche, pues, se
enfrentó inmediatamente, intensiva y críticamente, con las publicaciones filosóficas
coetáneas. Había leído el libro ya en 1869 y en enero de 1870 lo había enviado a
Tribschen. Cosima no supo cómo reaccionar frente a esa filosofía, si rechazarla a pesar
de los inequívocos rasgos schopenhauerianos, y se alegró de oír ahora, en la 2ª Consideración
Intempestiva, la toma de posición de su joven amigo, quien todavía era para ella una
autoridad en cuestiones de filosofía. «Con la repulsa de Hartmann me ha hecho
usted un favor especial. Usted sabe que hace años, cuando usted me trajo a casa la
inconsciencia, no me pude decidir a estudiarla ordenadamente, dado que el tono me
desagradó en exceso», confiesa ella el 20 de marzo de 1874.Nietzsche se abalanza contra Hartmann
en tanto que quiere ser un seguidor de Schopenhauer que acepta la «voluntad»
como agens fundamental de un «proceso universal» y la hace actuar
inconscientemente con el fin, completamente pesimista todavía, de la disolución final,
de la vuelta de todos los desarrollos y objetivaciones a un estado primario, pero
comprendiendo todo esto como «necesario proceso universal» y, en sentido hegeliano, como
«retorno del espíritu a sí mismo», completándolo con ideas de Schelhing. En el estilo
del panfleto de Wilamowitz, Nietzsche designa ahora a Hartmann como parodista
filosófico como «pícaro de todos los pícaros» (parafrascando un texto
de la ópera Barbiere de Rossini, donde se dice «barbero de todos los
barberos», que habrá de volver a emplear Nietzsche más tarde contra Wagner, en el
Caso Wagner, segundo apéndice, donde lo llama, como archiencantador, «sonador de
todos los sonadores») y a su obra como una «picardía filosófica». Así
como vio en Strauss el exponente del «pedante» alemán, así ve ahora
en Hartmann el peor resultado de una «formación históricas unilateral y
falsamente aplicada, como camino fácil hacia una «genuina mediocridad»: «El
hombre atiende ahora, para hablar con E. von Hartmann, "a una circunspecta,
práctica, habitable, con miras al futuro, instalación en la patria
terrena". Este mismo autor llama a tal período la "edad viril de la
humanidad" con lo que se burla de lo que ahora se llama "varón", como
si se entendiera por ello sólo el egoistilla desilusionado. Por el rechazo de la
concepción hegeliana de la historia Nietzsche podía considerarse de acuerdo con Jacob
Burckhardt, que rechazaba cualquier «filosofía de la historia» en general.
Especialmente lejano a Burckhardt era el comprender teleológicamente la
historia, el adscribirle una meta o a las evoluciones históricas un «objetivo». En las
grandes figuras del Renacimiento, por ejemplo, veía él modos de existencia humanos,
caracteres, tales como Plutarco vio también, que fueron posibles en aquel momento
histórico, pero que no pueden ser considerados como el «objetivo» de una evolución. Y
desarrollando esta concepción, Nietzsche defiende la posibilidad de que vuelva a haber «grandes
figuras», genios, no como productos necesarios de un «proceso universal»
predeterminado, sino como posibilidades de existencia humana, como las ha habido
y las habrá siempre. En este contexto rechaza la tesis de la edad de la humanidad,
no reconoce su tiempo como la «edad adulta» ni ve venir vejez alguna, corno
afirmaba la concepción histórica de su tiempo. Se niega también a admitir que las
situaciones sociales sean una «necesidad históricas o resultados de un proceso
ineludible de desarrollo de la humanidad, con lo que se enfrenta a toda la herencia
hegeliana y a las modernas teorías sociales. Esta 2ª Intempestiva fue, pues, a
diferencia de la de Strauss, realmente intempestiva y lo sigue siendo hoy;
«intempestiva» en el sentido de «contraria a la corriente del tiempo»,
una llamada contra la comodidad de interpretaciones históricas acríticamente repetidas.
La Intempestiva núm.3 (Schopenhauer como educador) muestra cómo
veía Nietzsche la gravedad de la filosofía y la existencia del filósofo. Le
ronda realmente la idea de «llegar a ser educador en un sentido grande», como había
confesado a Emma Guerrieri, e imaginó un próximo paso necesario: «Por cierto, otra
vez estoy fuerte en hacer planes para independizarme total y absolutamente y retirarme de
toda relación oficial con el Estado y la universidad a la existencia individual más
descarada, miserable-sencilla, pero digna.»
En la 4ª Intempestiva (Richard Wagner en Bayreuth) toda la problemática Wagner
de Nietzsche está aquí en germen: sucede lo mismo
AMISTADES FEMENINAS
Hubo dos mujeres en ese tiempo que le proporcionaron auténtica
alegría: Una, Malwida v. Meysenbug, que el 22 de marzo le envió flores desde su
lugar de reposo en el Mediterráneo; flores que él agradece el 4 de abril: «¡Qué
conmovedoras sorpresas me ha deparado usted! Todavía nadie me había regalado nunca
flores y ahora creo saber que hay una elocuencia propia en esa muda exuberancia de color,
y animación.... que las flores son, por así decirlo, los pregoneros de un secreto de la
naturaleza; revelan que en alguna parte de este mundo ha de ser posible encontrar vida,
esperanza, luz, color... Y por eso es una suerte hermosa cuando los luchadores se dan
ánimo mutuamente y se recuerdan su común creencia por el envío de símbolos, sean
flores, sean libros.»
Malwida v. Meysenbug le proporcionó todavía otra agradable sorpresa. Consiguió
acercar a una noble mujer de su círculo de amistades de Florencia, la marquesa Emma
Guearieri-Gonzagrr, a los pensamientos de Nietzsche en la 2ª Intempestiva, y
esta mujer comienza el 5 de abril una corta pero bella amistad epistolar: «No puedo
hacer otra cosa que escribirle, después de que he leído su último escrito... ¡Hasta
ahora no conseguía acoger en mí con tranquilidad sus palabras, cada vez se adueñaba de
mí un movimiento interior que no podía dominar! Tenía que dejarlo o me veía obligada a
seguir leyendo, devorando con auténtica ansia lo siguiente... Todo lo que usted dice
posee tanta fuerza primitiva y está a la vez tan bellamente expresado, que mis palabras
me parecen realmente pobres y lánguidas.» Este nuevo hallazgo Nietzsche lo menciona
sólo rápidamente el 8 de mayo a Gersdorff: «Recibí de Florencia una carta
interesante y sentida y se me ruega que conteste a la dirección adjunta. Mano femenina.»
El 10 de mayo contesta a la sorprendente escritora: «No conozco alegría mayor que
volver a oír de una persona que es un nostálgico y un esperanzado; ¡ah, y a veces
necesito de todo corazón y con toda fuerza esa alegría para poder ser todavía siquiera
un esperanzado! Adivino por su carta mucha más coincidencia entre nosotros que lo que
puedan dejar entrever cuatro páginas. Me parece que usted tiene por la cosa más
importante del mundo un cambio profundo de la educación del pueblo... Tampoco para mí
conozco una meta más alta que llegar a ser, de algún modo, algún día,
"educador" en un gran sentido: sólo que estoy muy lejos de esa meta. Mientras
tanto he de echar fuera de mí, primero, todo lo polémico, aniquilador, odiante,
torturante... pero después ¡ninguna mirada más a lo negativo e infructuoso! ¡Sino
sólo plantar, construir y crear!» Y Emma Guerrieri confiesa el 15 de mayo: «¡Me
ha pasado algo tan singular con usted! Cuando leí su primer escrito, el Nacimiento
de la tragedia, me indignó, toda mi naturaleza se resistía a acoger en mí lo que me
resultaba extraño, incomprensible. ¡Me parecía todo tan fantástico El fundamento de la
cultura griega me parecía absurdo, no pude penetrar en sus pensamientos... Cuando oí de
su escrito contra Strauss y qué brutal era usted allí, no quise leerlo, puesto
que admiraba a Strauss como un luchador sincero... El no tenía el material para construir
y en ese sentido se supervaloró... ¡Pero estaba enojada con usted por el modo como lo
maltrataba y me aparté de usted! Un destino feliz me llevó de nuevo a usted: leí su
pequeño escrito sobre Homero, que me agradó infinitamente. Y ahora la 2ª
Consideración intempestiva, que ha sido para mí como una revelación y no creo que
le vuelva a ser infiel en espíritu.»
En esos días el destino le proporcionó también una preciosa amistad, duradera durante
años, una amiga matemal: el 29 de marzo de 1874 estuvo por primera vez invitado en la
casa paterna de su alumno Baumgartner en Lörrach, donde encontró en la señora Marie
Baumgartner la mujer solícita que habría de necesitar tan imprescindiblemente en
los malos años venideros.
MUERTE DE VISCHER
Hubo de contribuir mucho a este distanciamiento interno de la
universidad y en general de Basilea la muerte, el 5 de julio de 1874, de su protector el
senador profesor Wilhelm Vischer-Biffinger, que murió ---con sólo 66 años-- de
una enfermedad grave y dolorosa de riñón y vejiga. «'I'odos estamos muy tristes,
sobre todo yo, que sé cuánto he perdido con él. Su sucesor previsibiemente pertenezca
al partido del "Amigo del pueblo"», se queja Nietzsche el 9 de julio a
Gersdorff.
ANIMÁNDOLE A CONTRAER MATRIMONIO
Gersdorff informa el 29 de mayo: «... en tomo al 21 de mayo
aumentó de tal modo el cosquilleo en mis piernas que empaqueté mi hato y me fui a
Bayreuth en buenos expresos... La nueva casa ("Wahnfried") está ya acabada
excepto la gran sala, y ya va siendo tiempo de que vayas a Bayreuth para conocerla. Wagner
lo desea mucho y no comprende que no salgas de tu rincón de Basilea. En todo caso sería
muy bueno para tu salud que en las vacaciones de verano dieras un fuerte tirón y fueras a
Wahnfried. He visto por desgracia por tu última carta a la señora Wagner que la
depresión en que habías caído, no se ha convertido ahora en auténtica resignación,
sino en una especie de violento aturdimiento... Tus protestas de que te va bien no te
salen del corazón como sería de desear... Hay algo de alegría forzada en esa última
carta que nos preocupa más seriamente que nunca... Algún día habrás de abandonar tu
puesto... ¿Pero ha llegado ya el momento?... Oigo hablar de Rothenburg sobre el Tauber.
Pero ¿qué pretendes allí? ¿Llevar una vida retirada, sin amigos, con relaciones
absolutamente estrechas, vida en la que no tendrás el sentimiento de libertad ... ?
Wagner no sabe darte otro consejo sino que deberías casarte bien... La señora Wagner es
también de esa opinión... Para ello hacen falta dos... buscar la apropiada es asunto
tuyo... Este verano vendrás a Bayreuth y adquirirás nuevos ánimos, en caso contrario,
como represalia, yo no iré este otoño a Suiza.»
DESAGRADO DE NIETSCHE ANTE LA IDEA DEL MATRIMONIO
El 1 de junio, responde a esta exhortación matrimonial, surgida de una preocupación
realmente sentida y de un enjuiciamiento realista de las cosas, de modo
evasivo-humorístico en carta a Gersdorff: «Realmente encantadora la idea de
imaginaros, a tí y a los de Bayreuth, reunidos en una comisión de reflexión
matrimonial... ¿Debo hacer, como un caballero, una cruzada por el mundo para llegar a ese
país tan alabado por tí? ¿O piensas que las mujeres vendrían hasta mí para pasarles
revista a ver si eran la apropiada? Encuentro este tema un poco imposible... En el verano
quiero ir, pues, a Bayreuth- temo sólo sufrir por el calor.»
CANCIÓN TRIUNFAL DE BRAHMS
Wagner y Brahms habían compuesto músicas triunfales bajo
la irnpresión de la victoria militar alemana de 1871: Wagner la corta Marcha
del emperador, Brahms el más amplio oratorio Canción triunfal (siguiendo
el modelo del Te deum de Detting de Hándel). Ambas obras apenas se encuentran hoy
día, a pesar que la de Brahms es una obra valiosa. Wagner no actuaba
del todo seriamente con sus composiciones ocasionales... No le eran precisamente
simpáticos ni el «imperio» ni el «emperador Hohenzollern», pero esperaba con este
homenaje demostrativo inclinar al joven emperador y, más aún, a su canciller Bismarck, a
favor de la empresa de Bayreuth. Ambas cosas fallaron: el homenaje, es decir, la
composición, y la «inclinación». Finalmente tuvo que volver a intervenir el rey Luis
de Baviera para asegurar financieramente la obra. Por el contrario, Brahms
compuso su pieza con la más profunda convicción, por admiración y orgullo por el
«imperio» y la dinastía. El daba su asentimiento al gobierno prusiano y continuó
dándoselo.En este contexto, el orfeón de Basilea la eligió para su tercer concierto
festivo, el 9 de junio de 1874 en la catedral de Basilea, con motivo del 50 aniversario de
su existencia. Nietzsche asistió al concierto, y quedó muy impresionado por la
obra. Nietzsche informa sobre el concierto a Rohde el 14 de junio: «Ultimamente
estuvo aquí tu compatriota Brahms; oí muchas cosas suyas, sobre todo su canción
triunfal, que dirigió él mismo. Fue para mí una de las mayores pruebas estéticas de
conciencia el entenderme con Brahms.»
El 4 de agosto llegó a Bayreuth, via Rorschach, enfermo. «Yo, por mi parte, traía
de mi viaje un fuerte dolor de estómago y de vientre y me tuve que meter en la cama nada
más llegar. Pero ahora el cólico está ya amainando ----eso espero», relata el 9
de agosto a Overbeck, a quien invita a visitarlo. Esto es lo único que sabemos por
Nietzsche mismo de ese y sobre ese tiempo. El 14 de agosto llega Overbeck, que tenía
todavía vacaciones en la universidad, mientras que Nietzsche tuvo que marcharse el 15 por
causa del pedagogio. Fue una despedida para dos años, puesto que sólo en el verano de
1876 volvió otra vez, la última.
Sobre los acontecimientos de aquellos
once días hay diferentes informes de memorias que son citados como auténticas
descripciones de lo sucedido. Sin descender a detalles podemos deducir de ellos, como
suceso fundamental, que Nietzsche intentó insistentemente, con la versión para piano de
la Canción triunfal, acercar Wagner a Brahms, y que Wagner reaccionó a
esa proposición con cólera y gritos. Sólo la diplomacia, bondad y amor de Cosima
consiguió evitar la ruptura abierta en la disputa. La decepción fue mutua y, al menos en
el caso de Wagner, sus motivos no están sólo en el incidente -Brahms. Cosima puede
anotar: «Pasamos juntos una tarde alegre.» Al día siguiente la conversación se
centra primero en las preocupaciones editoriales de Nietzsche, en los ataques de la prensa
como consecuencia del Strauss, después en la situación de la universidad y de la
literatura en Alemania, que es tal «que el señor Du-Bois-Reymond de Berlín ha hecho la
propuesta de una Academia, donde se caracteriza a Goethe como corruptor de la lengua
alemana, frente a Schelling.» También se manifiestan reparos sobre la Alemania de
Bismarck, dirigida prusianamente.Por la tarde Wagner toca la escena de la Hija del
Rin del final del Crepúsculo de los dioses, ¡y entonces es cuando aparece Nietzsche con
la Canción triunfal de Brahms! Más torpemente no se lo podía haber montado.
«Richard suelta una gran carcajada porque se hubiera puesto música a la palabra
"justicia".» Después se guarda silencio durante un día sobre el asunto. El
sábado 8 de agosto llega la hora decisiva. «Por la tarde tocamos» («tocamos»:
Cosima con seguridad, pero ¿quién más? ¿Wagner, Nietzsche o Paul Klindworth, que
trabaja en la versión para piano del Crepúsculo de los dioses?) «la Canción
triunfal de Brahms; gran sobresalto por esa composición que nos había elogiado el propio
amigo Nietzsche; Hándel, Mendelssohn y Schumann envueltos en piel; Richard se enfada
mucho y habla de su deseo de encontrar algo en la música; también de la superioridad del
Cristo (por Liszt), en quien sí se encuentra un impulso creativo, un sentimiento que
habla al sentimientos. Por la noche toca Wagner trozos de óperas de Auber y al final su
Marcha del emperador.» Con ello parece acabada la discusión en torno a
Brahms.
Nietzsche está todavía una semana en Bayreuth y se marcha el 15, «después de haber
proporcionado a Richard algunas horas difíciles. Entre otras cosas afirmó no encontrar
gusto alguno por la lengua alemana, preferir hablar latín, etc.» No se trata sólo,
pues, de la canción triunfal de Brahms, sino de la visión de su calamitoso
desgarro interno que ofrece a los bayreuthianos y que dio allí motivos para grandes
reparos - reparos no «ruptura», puesto que Wagner y Cosima reciben con gran
compasión en los días siguientes el informe de Overbeck sobre el aislamiento de su amigo
en el círculo de sus colegas de especialidad. «Todo el anatema de la universidad ha
caído sobre él.» Cosima no menciona nada en el diario sobre si Nietzsche tocó sus
composiciones durante esa visita. Sólo 13 años más tarde escribe a Felix Mottlsl: «Un
Himno a la amistad fue lo que comenzó propiamente la ruptura. El llegó a Bayreuth y era
muy triste ... » Pero ¿cuándo «llegó» ese himno a Bayreuth? En
1874 todavía no estaba acabado. Es posible que la forma definitiva, que tomó la
composición en el otoño siguiente, se base en la crítica y en los consejos de Wagner
sobre el proyecto. Todavía en noviembre de 1876 se encuentran en Sorrento y con la
antigua cordialidad, al menos por parte de Wagner. Entonces no se percibe nada que pudiera
significar una «ruptura», lo más recelo, como ya ahora en agosto de 1874 y después, de
nuevo, en 1878 en el episodio del doctor Eiser. La «ruptura» comienza con el rechazo de Nietzsche de la filosofía de Schopenhauer y
con su Humano, demasiado humano, antes no hay, a lo más, otra cosa que
distanciamiento o «extrañamiento».
Por el contrario, la decepción, por parte de Nietzsche, va relacionada, sobre todo, con
el suceso-Brahms. De pronto el sublime «maestro» apareció despojado de toda majestad y
«grandeza» como un pequeño déspota celoso, no suficientemente fuerte como para
apreciar las posibilidades de otro sin tener que temer por la propia valía. Sea lo que
sea lo que sucedió aquí, Nietzsche experimentó en ese verano de 1874 aquello de lo que
él más tarde (en el Zaratustra, De la virtud que regala) advierte a sus adeptos:
«Vosotros me respetáis; pero ¿qué si algún día vuestro respeto se derrumba? Guardaos
de que una estatua no os aplaste.»
CAMBIO DE EDITOR
Desde el feliz encuentro de Año Nuevo, las relaciones
del editor Fritzsch con su joven y extravagante autor debieron enfriarse
rápidamente. En todo caso, Nietzsche informa inesperadamente de dificultades en este
orden; así el 26 de julio a Gersdorff: «... por desgracia, el bueno de Fritzsch se
ha vuelto imposible como editor para mí y para Overbeck -porque, por motivos de fuerza
mayor, quiere interrumpir su actividad editorial. Es verdad que había aceptado también
la núm.3, pero con la cara más agria y más malhumorada del mundo: de modo que vi
cerrado y malogrado mi ciclo de Intempestivas.» Entonces sucedió algo
inaudito: apareció una carta de un joven editor y, como parece, admirador, E.
Schmeitzner, -de Schlosschemnitz, en Sajonia; y ahora ya está todo en orden: tengo para
todas las Intempestivas un editor muy solícito y previsiblemente activo. Así
puedo proseguir sú penoso trabajo diario, ¡el destino me ha dado realmente un signo
favorables Schmeitzner había escrito el 8 de julios: «... me perdonará
amablemente si me permito importunarle con este escrito. Estoy en la idea de fundar una
editorial, que dirigirá su atención fundamentahnente a publicaciones en el campo de la
filosofía, estética y literatura. Me dirijo por ello a usted, estimado señor profesor,
con el ruego de que apoye amablemente mi empresa transfiriéndome la publicación de una
obra surgida de su pluma.» Nietzsche aprovecha inmediatamente la oportunidad
contestando el 15 de julio: «Ya en agosto pienso poderle enviar un manuscrito, con
este título aproximado: Arthur Schopenhauer. Si me es permitido suponer que usted conoce
mis últimos escritos publicados, también me permitirá la pregunta: ¿Estaría
eventualmente en condiciones de hacerse cargo de la continuación de mi ciclo de
Consideraciones intempestivas?» Y Schmeitzner consiente en ello el 21 de
julios: «Me ofrece usted un manuscrito para el mes de agosto. ¡Le doy sinceramente
las gracias por ello! Conozco exactamente sus tres obras aparecidas hasta ahora y sé
apreciar totalmente cómo me honra usted al transferirme la edición de sus próximas
obras. Me resulta especialísimamente amable también que me quiera confiar asimismo la
continuación de las Consideraciones intempestivas, puesto que, consideradas sólo por lo
que respecta al mercado editorial, las considero como posible "negocio
rentable".» Con ello Nietzsche se había separado del editor de Wagner,
Fritzsch, aunque no definitivamente puesto que le publicó todavía en 1887 el Himno a
la vida.