EL PENSAMIENTO DE JOHN LOCKE
Crítica a la existencia de ideas innatas de carácter especulativo
{COMENTARIO1}

El que Locke se defina y sitúe dentro de la corriente empirista no quiere decir que defendiera que únicamente podemos conocer las representaciones que tienen su base en los sentidos ya que este filósofo pensaba que todas las creencias y opiniones del ser humano debían comparecer ante el tribunal de la Razón. Por consiguiente, ya desde el principio, debería desterrarse la idea de que la diferencia entre racionalistas y empiristas reside en que los primeros únicamente confían en la razón ( lo cual tampoco es cierto ), mientras que los segundos únicamente confían en los sentidos ( lo cual es manifiestamente falso ).
Ahora bien, esto no quiere decir que no existan diferencias entre la filosofía racionalista y la filosofía empirista. Una de esas diferencias reside en la concepción distinta que ambas corrientes tienen sobre el origen de las ideas y sobre el alcance y los límites del conocimiento. En este contexto, es claro que las diferencias existentes entre racionalistas y empiristas del siglo XVII son evidentes. Mientras que los primeros defienden, por ejemplo, que el origen de las ideas tiene una dimensión innata y que el alcance del conocimiento humano es ilimitado, los empiristas, como Locke, señalan la necesidad de someter a crítica tales creencias. No es de extrañar, por tanto, que ya desde el mismo principio del Ensayo sobre el entendimiento humano, Locke, señale, tanto en su Epístola al lector, como en la Introducción al Capítulo I, que es necesario investigar la capacidad real del entendimiento ya que resulta evidente que los hombres con frecuencia gastan sus energías intelectuales abordando problemas que superan su capacidad intelectual. Por ello se hace necesario limitar la capacidad de atención e investigar únicamente aquellos aspectos de la realidad que caen dentro del alcance de nuestro entendimiento. Para llevar a cabo tal tarea, piensa Locke, es necesario investigar sobre el origen de nuestras ideas ( Psicología ) así como sobre el fundamento de nuestras creencias y opiniones ( Epistemología ).
Por lo que se refiere a la ideas innatas, Locke, critica duramente la tesis que defiende la existencia de tales ideas, es decir,  el pensar que en el entendimiento existen ciertos principios innatos o nociones primarias que actúan como caracteres impresos en la mente humana y que el alma recibe como su primer ser y que trae consigo al mundo desde el momento en que uno nace. Locke señala que los defensores de la existencia de ideas innatas piensan que estos principios tienen, por un lado, carácter especulativo ( una misma cosa no puede ser y no-ser ) y, por otro lado, carácter práctico - moral ( hay que hacer el bien y evitar el mal ). Pues bien, con el objeto de refutar la tesis de la existencia de las ideas innatas, Locke, escribe el Libro I del Ensayo del entendimiento humano,  titulado De las nociones innatas, y que divide en 3 capítulos:

  1. No hay principios innatos.
  2. No hay principios prácticos innatos
  3. Otras consideraciones relativas a los príncipios innatos, tanto especulativos como prácticos.

En relación con el Capitulo I, titulado De las nociones innatas, Locke, señala que aunque son muchos los que piensan que hay ciertos principios seguros, tanto especulativos como prácticos, que las almas de los hombres reciben en su primer ser, como algo innato, él está dispuesto a exponer la razones que le hacen dudar de esa opinión. Señala, además, que el principal argumento en el que se basa la creencia en las ideas innatas reside en el consentimiento algo que, según Locke, resulta absurdo ya que, aunque fuera cierto que hubiese verdades asentidas por toda la humanidad, ello no probaría que fueran innatas ya que siempre sería posible demostrar porque los hombres llegaron a un acuerdo universal sobre las cosas que aceptan sin, por ello, tener que postular la existencia de tales ideas.
Ya hemos señalado que Locke habla de ideas innatas de carácter especulativo e ideas innatas de carácter práctico o moral. Señala que comenzará analizar los PRINCIPIOS DE TIPO ESPECULATIVO como el que establece que lo que es, es; y es imposible que la misma cosa sea y no sea. Tales principios disfrutan, según Locke, de una reputación tan sólida que muchos consideran absurdo ponerlos en entredicho. Locke señala que él, sin embargo, va tomarse la libertad de afirmar que esas proposiciones andan tan lejos de tener asentimiento universal y de ser algo innato, que gran parte de la humanidad ni siquiera tiene noción de ellos. {Ver texto1a}
Las RAZONES que Locke esgrime para fundamentar su tesis son las siguientes:

  1. Que los principios innatos no están impresos naturalmente en el alma lo demuestra el hecho de que son totalmente desconocidos por los niños, los idiotas, etc. Ahora bien, si ello es así, entonces nos encontraríamos con que, por un lado, se dice que hay verdades impresas en el alma, y, por otro, que el alma no las percibe ni comprende lo que resulta muy difícil de entender. Por otro lado, si es cierto que los niños y los idiotas tienen alma, ello quiere decir que tienen mentes con impresiones,  por lo que es inevitable que deberían percibirlas y conocerlas. Lo que pasa es que eso no sucede; por lo que, según Locke, parece evidente que no existen tales impresiones. {Ver Texto 1b}
  2. Los principios especulativos no son nociones naturalmente impresas, por lo que resulta imposible entender que puedan ser  innatas. Y es que si lo fueran, ¿cómo pueden ser desconocidas?  Y es que, según Locke, decir que una noción está impresa en la mente, y, afirmar, al mismo tiempo, que la mente la ignora y que incluso no la advierte, es igual que reducir a la nada esa impresión. {Ver texto 1c}
  3. Para evitar estas dificultades los defensores de la existencia de las ideas innatas señalan que aunque estas verdades están impresas en la mente como algo innato sólo son conocidas  realmente por los hombres cuando tienen uso de razón y les dan su asentimiento. Locke responde que esta tesis es también incomprensible. Y es que tal afirmación tiene que significar dos cosas: o bien que es el uso y el adiestramiento de la razón es lo que ayuda a los hombres a descubrir tales principios innatos; o bien que los hombre llegan a conocer las supuestas inscripciones innatas al tener uso de razón. Locke intentará demostrar que no es cierto ni una cosa ni otra. {Ver texto 1d}
    Por lo que se refiere a la primera parte del dilema, es decir, la que establece que es el adiestramiento de la razón el que ayuda a descubrir los principios innatos, Locke, señala que defender esto nos llevaría a tener que admitir que todos los principios de la matemática, y, los teoremas que de ella deduce la razón, deberían ser considerados también como innatos ya que a tal descubrimiento se llega mediante el uso de la razón. Además, si ello fuera así, entonces resulta que el uso de la razón le descubriría al hombre algo que ya sabía antes ( al modo de la reminiscencia de Platón? ), lo que nos llevaría de nuevo al absurdo de que los hombres tienen impresas ideas innatas, con anterioridad al uso de la razón, y sin embargo las desconocen hasta llegar al uso de tal de razón, lo que equivale a decir que los hombres las conocen y las desconocen al mismo tiempo. Por otro lado, si fuera cierto lo que algunos afirman al señalar que los principios innatos son diferentes de las proposiciones matemáticas porque éstas necesitan de prueba y demostración, para darles asentimiento, mientras que las ideas innatas son algo que se percibe de modo natural y si esfuerzo, entonces ¿como hacer compatible esto con la tesis de que es el adiestramiento de la razón la que ayuda a descubrir los principios innatos? {Ver Texto 1e}
    Por lo que se refiere a la segunda parte del dilema, es decir, defender la opinión de que  los hombre llegan a conocer las supuestas inscripciones innatas al tener uso de razón, Locke, señala que tal creencia es algo falso y gratuito. Es falso porque es evidente que tales principios no se encuentran presentes en el ser humano en una época tan temprana como la del uso de razón, ya que parece cierto que, por ejemplo, en los niños aparece mucho antes el uso de razón que el descubrimiento del principio de que es imposible que una misma cosa sea y no sea al mismo tiempo. Por lo tanto, concluye Locke, es aceptable afirmar que los hombres llegan al uso de razón antes de alcanzar el descubrimiento de esas verdades generales; pero es rechazable pensar que cuando los hombres llegan al uso de razón asistimos al momento de su descubrimiento. Afirmar que los hombres dan asentimiento a las verdades generales cuando llegan al uso de razón, únicamente quiere decir que tales verdades no se las conoce ni acepta antes del uso de razón, sino que son aceptadas en un momento posterior aunque resulta difícil poder decir en que momento exacto de la vida. {Ver texto 1f}
  4. Además, según Locke, aunque fuese cierto ( que no lo es ) que es la llegada al uso de razón cuando el hombre descubre tales verdades, ello no querría decir que tales verdades fueran innatas. Tal modo de argumentar es, según Locke, frívolo y falso. El PROCESO que lleva a la mente a descubrir y dar su asentimiento a ciertas verdades es mucho más largo y más complejo: se inicia cuando los sentidos dan entrada a ideas particulares y van llenado un receptáculo aún vacío ( tabula rasa ) de la mente. La repetición de tales experiencias son alojadas en la memoria y se les va dando un nombre. Más adelante, la mente realiza un proceso de abstracción, a partir de tales ideas particulares de las cosas, y aprende el uso de nombres generales que las designan. De este modo, la mente del sujeto llega a surtirse de ideas y de lenguaje. A medida que este proceso se amplia es cuando el uso de la razón aparece más visible. Ahora bien, según Locke, pensar que las ideas que surgen a partir de este proceso son innatas es algo absurdo ya que tales ideas no son innatas sino ADQUIRIDAS. En este contexto, si un niño asiente ante la afirmación de que 3+4=7 no se debe a que en él exista la capacidad de poseer ideas innatas que, al modo platónico, le llevan ( como sucedía con el esclavo del Menón ) a descubrir lo que ya llevaba dentro. Para que tal asentimiento sea posible sería necesario, según Locke, que tal niño supiera contar hasta 7 y entendiera lo que significa el nombre de igualdad. Únicamente cuando llega a comprender todo esto es cuando admite y da su consentimiento ante tal proposición. Por lo tanto, el asentimiento no se debe a que en el niño existan ideas innatas; tampoco a que faltase en él el uso de razón, sino a que la verdad se le hace patente tan pronto como ha establecido en su mente las ideas claras y los distintos significados de los nombres atribuidos a los objetos. {Ver texto 1g}
  5. Ahora bien, el dar asentimiento a los principios generales no implica que éstos sean innatos. Locke critica a aquellos que se empeñan en aducir el argumento del asentimiento universal, con respecto a estos principios, para concluir que existen las ideas innatas. Si ello fuera cierto, continúa señalando Locke, entonces deberían ser consideradas como innatas todas aquellas proposiciones ( por ejemplo, que lo dulce no es amargo ) a las que se les da asentimiento. Locke afirma que el asentimiento universal que se otorga a ciertas proposiciones, al comprender sus términos, es algo evidente; ahora bien, que sean algo evidente no depende de la existencia de impresiones innatas. {Ver texto 1h}
  6. Locke niega también que las impresiones particulares evidentes - por ejemplo que 1+2=3 o que lo verde no es rojo - se reciban como consecuencia otras proposiciones más universales que se consideran como principios innatos. Y es que, según Locke, la experiencia nos muestra que existe gente que acepta esas proposiciones particulares como evidentes y que, sin embargo, desconoce absolutamente la existencia de principios generales como el de no-contradicción. Además, según Locke, son precisamente esas proposiciones generales generales y abstractas las más extrañas y más alejadas de toda comprensión, por lo que el entendimiento tarda más en concederles su asentimiento que a las particulares. {Ver Texto 1i}
  7. Locke define como falacia la tesis de aquellos que afirman que a los principios innatos se les presta asentimiento sin haberlos aprendido antes y sin necesidad de ninguna prueba o demostración, sino gracias a la explicación de los términos en que están concebidas. Locke niega la suposición de que, aquellos hombres que dan su asentimiento, no hayan aprendido nada antes ya que es de manera gradual como aprendemos sobre las ideas y sobre los nombres. Así, por ejemplo, si un niño asiente con prontitud a la afirmación de que una manzana no es el fuego, es evidente que, antes de dar su asentimiento al principio que establece que es imposible que una cosa sea y no sea a la vez, tuvo que haber aprendido el significado de los términos manzana y fuego. Y es que para aprender lo primero,  que es mucho más general y abstracto, antes tuvo que tener familiaridad con lo concreto. Pero de lo que no hay duda es que tales principios generales y abstractos son también fruto del aprendizaje y no producto de impresiones innatas presentes en el alma desde siempre. {Ver Texto 1j}
  8. Con el objeto de mostrar que las proposiciones generales, lo que es, es; y es imposible que la misma cosa sea y no sea, no son algo innato, Locke, hace referencia de nuevo al hecho de que tales proposiciones no son lo que aparece en primer lugar en las mentes infantiles. Y es que resulta evidente que, cuando los niños comienzan a pensar, lo cierto es que no conocen para nada tales principios. Ahora bien, si ello es así, ¿resulta lógico - se pregunta Locke - suponer que los niños ignoren unos caracteres que la naturaleza misma se encargó de imprimir de una forma indeleble? Si eso fuera cierto, entonces ello equivaldría a pensar que la naturaleza ha hecho un trabajo inútil. Un niño - señala Locke - llega a saber, en un momento determinado, que la nodriza que le alimenta no es el gato, y es completa su seguridad acerca de que una manzana es distinta del picante o la pimienta. Ahora bien, resultaría absurdo afirmar que el niño otorga asentimiento a estos conocimientos en virtud de la presencia en él de un principio general innato que le informa que es imposible que una misma cosa sea y no sea a la vez. {Ver Texto 1k}
  9. Además, según Locke, si existieran las ideas innatas éstas deberían mostrarse de una forma clara y limpia precisamente en aquellas personas que se encuentran menos corrompidas por los hábitos y opiniones recibidas, tal como puede ser el caso de los niños, los idiotas o los salvajes. Dado que en ellos la educación y el estudio no han forjado aún, en nuevos moldes, sus pensamientos innatos, éstos deberían brillar en todo su esplendor. Lo que sucede es que la realidad nos muestra todo lo contrario. Quien espere - señala Locke - encontrar en un niño o a un joven salvaje esos principios generales abstractos lo más seguro es que muy pronto se verá desengañado. {Ver Texto 1l}
  10. En definitiva, concluye Locke, no existe fundamento para poder pensar que los dos célebres principios generales citados sean principios innatos ya que no son asentidos de manera universal. El asentimiento que se les otorga es igual al que reciben otras muchas proposiciones que, sin embargo, no se consideran innatas debido a que dicho asentimiento se produce por otras causas que nada tienen que ver con el innatismo. {Ver texto 1m}

    Capítulo 1
    Comentarios
    Ensayo




















































































































































































TEXTO 1A

Es una opinión establecida entre algunos hombres, que en el entendimiento hay ciertos principios innatos;  algunas nociones primarias, ( poinai ennoiai ) , caracteres como impresos en la mente del hombre; que el alma recibe en su primer ser  y que trae en el mundo con ella. Para convencer a un lector sin prejuicios de la falsedad de esta suposición, me bastaría como mostrar ( como  espero hacer en las partes siguientes de este Discurso ) de que modo los hombres pueden alcanzar, solamente con el uso de sus facultades naturales, todo el conocimiento que poseen, sin la ayuda de ninguna  impresión innata, y pueden  llegar a la certeza, sin tales principios o nociones innatos......Sin embargo, como a  un hombre no  le es permitido seguir impunemente  sus pensamientos propios en busca de la verdad, cuando  le conducen, por poco que sea, fuera del camino habitual, expondré  las razones que me hicieron dudar de la verdad de aquella opinión para que sirvan de excusa a mi equivocación, si en ella he incurrido, cosas que dejo al juicio de quienes, como yo, están dispuestos a  abrazar verdad dondequiera que se halle.....Nada se presupone más comúnmente que el que haya unos ciertos principios seguros, tanto especulativos como prácticos, ( pues se habla de ambos ), universalmente aceptados por toda la humanidad. De ahí se infiere que deben ser unas impresiones permanentes que reciben las almas de los hombres en su primer ser, y que las traen al mundo con ellas de un modo tan necesario y real como las propiedades que les son inherentes.....Empezaré con los principios especulativos,  ejemplificando el argumento en esos celebrados principios de demostración, "toda cosa que es, es y de que es imposible que la misma cosa sea y no sea, que me parece que, entre todos, tendrían el mayor derecho al título de innatos. Disfrutan de una reputación tán sólida de ser principio universal que me parecería extraño, sin lugar a dudas, que alguien los pusiera en entredicho. Sin embargo, me tomo la libertad  de afirmar que esas proposiciones andan tan lejos de tener asentimiento universal, que gran parte de la humanidad ni siquiera tiene noción de ellos.
Comentario1


























































































































































































































TEXTO 1B

Porque, primero, es evidente que todos los niños no tienen la más mínima aprehensión o pensamiento de aquellas proposiciones, y tal carencia basta para destruir aquel asenso universal, que por fuerza tiene que ser el concomitante necesario de toda verdad innata. Además, me parece caso contradictorio decir que hay verdades impresas en el alma que ella no percibe y no entiende, ya que estar impresas significa que, precisamente, determinadas verdades son percibidas, porque imprimir algo en la mente sin que la mente lo perciba me parece poco inteligible. Si, por supuesto, los niños y los idiotas tienen alma, quiere decir que tienen mentes con dichas impresiones, y será inevitable que las perciban y que necesariamente conozcan y asientan aquellas verdades; pero como eso no sucede, es evidente que no existen tales impresiones. Porque si no son nociones naturalmente impresas, entonces, ¿cómo pueden ser innatas? Y si efectivamente son nociones impresas, ¿cómo pueden ser desconocidas?  Decir que una noción está impresa en la mente, y afirma al tiempo que la mente la ignora y que incluso no la advierte, es igual que reducir a la nada esa impresión.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1C

Porque si no son nociones naturalmente impresas, entonces, ¿cómo pueden ser innatas? Y si efectivamente son nociones impresas, ¿cómo pueden ser desconocidas?  Decir que una noción está impresa en la mente, y afirma al tiempo que la mente la ignora y que incluso no la advierte, es igual que reducir a la nada esa impresión. No puede decirse de ninguna proposición que está en la mente sin que ésta tenga noticia y sea consciente de aquella......... Porque si estas palabras: «ser en el entendimiento» tienen algún sentido recto, significan ser entendidas. De tal forma que ser en el entendimiento y no ser entendido; ser en la mente y nunca ser percibido, es tanto como decir que una cosa es y no es en la mente o en el entendimiento. Por tanto, si estas dos proposiciones: cualquier cosa que es, es, y es imposible que la misma cosa sea y no sea, fueran impresas por la naturaleza, los niños no podrían ignorarlas. Los pequeños y todos los dotados de alma tendrían que poseerlas en el entendimiento, conocerlas como verdaderas, y otorgarles su asentimiento.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1D

Para evitar esta dificultad, se dice generalmente que todos los hombres conocen esas verdades y les dan su asentimiento cuando alcanzan el uso de razón, lo que es suficiente, continúan, para probar que son innatas. A ello se puede contestar......Porque para aplicar aquella réplica con algún sentido aceptable a nuestro actual propósito tendría que significar alguna de estas dos cosas. O bien que, tan pronto como los hombres alcanzan el uso de razón, esas supuestas inscripciones innatas llegan a ser conocidas y observadas por ellos; o bien que, el uso y el adiestramiento de la razón de los hombres les ayudan a descubrir esos principios y se los dan a conocer de modo cierto.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1E

Si quieren decir que los hombres pueden descubrir esos principios por el uso de la razón y que eso basta para probar que son innatos.... y que por el uso de la razón, somos capaces de llegar a un conocimiento cierto de ellos y aceptarlos, entonces no habrá diferencia alguna entre los principios de la matemática y los teoremas que se deducen de ella. A unos y a otros habría que concederles que son innatos, ya que en ambos casos se trata de descubrimientos hechos por medio de la razón y de verdades que una criatura racional puede llegar a conocer con certeza, con sólo dirigir correctamente sus pensamientos por ese camino..... De manera que hacer que la razón descubra esas verdades así impresas es tanto como decir que el uso de la razón le descubre al hombre lo que ya sabia antes; y si los hombres tienen originariamente esas verdades impresas e innatas, con anterioridad al uso de la razón, y sin embargo las desconocen hasta llegar al uso de razón, ello equivale a decir que los hombres las conocen y las desconocen al mismo tiempo........Quizá se diga aquí que las demostraciones matemáticas, y otras verdades que no son innatas, no gozan de asentimiento cuando nos son propuestas, y que en eso se distinguen de aquellos principios y de otras verdades innatas......Pero entonces, desde el momento en que todo razonar es búsqueda y mirada en torno y requiere disposición y dedicación,  ¿cómo, entonces, se puede suponer con algún sentido, que lo impreso por la naturaleza para servir de fundamento y guía de nuestra razón, está necesitado del uso de la razón para descubrirlo?
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1F

Sí conocer y aceptar esos principios, cuando llegamos al uso de razón, quiere decir que éste es el momento en que la mente los advierte, y tan pronto como los niños llegan al uso de razón alcanzan también a conocerlos y a aceptarlos, esto es asimismo falso y gratuito. En primer lugar es falso porque es evidente que esos principios no están en la mente en una época tan temprana como la del uso de razón y, por tanto, se señala de manera falsa la llegada del uso de razón como el momento en que se descubre. ¿Cuántos ejemplos podríamos citar de uso de la razón en los niños, mucho antes de que tengan conocimiento alguno del principio de que «es imposible» que la misma cosa sea y no sea a la vez? ..... Admito, por tanto, la necesidad de que los hombres lleguen al uso de razón antes de alcanzar el conocimiento de esas verdades generales; pero niego que cuando los hombres llegan al uso de razón, sea el momento en que las descubran.....En definitiva, a esos principios jamás se las conoce ni se las advierte antes del uso de razón, sino que posiblemente pueden ser aceptadas en algún momento posterior de la vida de un hombre; pero, cuándo, es incierto decirlo.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1G

Pero, en segundo lugar, aun siendo cierto que el momento preciso en el que el hombre alcanza el uso de razón fuera aquel en que se conocen esos principios y se les presta asentimiento, tampoco eso probaría que son innatos. Semejante modo de argumentar es tan frívolo, como falso.... Así pues, estoy de acuerdo con esos señores que defienden los principios innatos en que en la mente no hay ningún conocimiento de esos principios generales y de por sí evidentes hasta que no se llega al ejercicio de la razón; pero niego que alcanzar el uso de razón sea el momento preciso en que por primera vez se advierten esos principios...ya que no estamos más que ante la formulación de ideas abstractas y la comprensión de nombres generales.... Inicialmente, los sentidos dan entrada a ideas particulares y llenan un receptáculo hasta entonces vacío y la mente, familiarizándose poco a poco con alguna de esas ideas, las aloja en la memoria y les da nombre. Más adelante, la mente la abstrae y paulatinamente aprende el uso de los nombres generales. De este modo, llega a surtirse la mente de ideas y de lenguaje, materiales adecuados para ejercitar su facultad discursiva. Y el uso de la razón aparece a diario más visible, a medida que esos materiales que la ocupan, aumentan.... Admito que el conocimiento de algunas verdades aparecen en la mente en una edad muy temprana; pero de tal manera que se advierte que no son innatas porque si observamos veremos que se trata de ideas no innatas sino adquiridas... Un niño no sabe que tres más cuatro son igual a siete hasta que puede contar hasta siete y posee el nombre y la idea de igualdad, y sólo entonces, cuando se les explican esas palabras, admite aquella proposición o, mejor dicho, percibe su verdad. Pero no es que asienta a ella de buena gana, porque se trate de una verdad innata; ni tampoco que su asentimiento faltase hasta entonces por carecer de uso de razón, sino que la verdad se hace patente tan pronto como ha establecido en su mente las ideas claras y los distintos significados de aquellos nombres.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1H

Puesto que la afirmación de que el asentimiento general se concede en el momento en que los hombres llegan al uso de razón no es válida como prueba, ya que no distingue entre las ideas que se suponen innatas y las otras verdades que se adquieren y se aprenden más tarde, los defensores de esta tesis se han empeñado en aducir el argumento del asentimiento universal con respecto a esos principios, afirmando que, tan pronto como se propone y se entiende el significado de los términos propuestos, se les concede general asentimiento.....Como réplica a lo anterior, pregunto: ¿es que, acaso, el asentimiento que se concede de inmediato a una proposición cuando se le escucha por vez primera, y cuando se entienden sus términos, puede tenerse por prueba de que se trata de principios innatos? ....Si fuera así, será preciso entonces que se admita que son proposiciones innatas todas aquellas a las que generalmente se concede asentimiento en el momento en que se escuchan, con lo que nos encontramos llenos de principios innatos.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1I

Tampoco puede decirse que esas proposiciones más particulares y que de suyo son evidentes, a las que se concede asentimiento al ser escuchadas, tales que uno más dos son igual a tres, que lo verde no es rojo, etcétera, se reciben como consecuencia de esas otras proposiciones más universales consideradas como principios innatos, porque quien se toma el trabajo de observar que sucede en el entendimiento podrá ver que aquellas proposiciones menos generales y otras parecidas son conocidas con certeza y asentidas firmemente por gente que ignora de manera total los otros principios más generales....En tanto que son más generales, eso sólo hace que estén mas lejos de ser innato; porque las ideas generales y abstractas son más extrañas a nuestra primera compresión que las proposiciones más particulares, de suyo evidente, y, por tanto, se tarda más en que el entendimiento, que esta en desarrollo, las admita y les conceda su asentimiento.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1J

Me temo que existe esta otra debilidad en dicho argumento, mediante el que se pretende persuadirnos para que aceptemos como innatos aquellos principios que los hombres admiten en una primera audición, porque son proposiciones a las que conceden su asentimiento sin haberlas aprendido antes, y sin que las acepten por la fuerza de ninguna prueba o demostración, sino gracias a una simple explicación de los términos en que están concebidas. En esto me parece que se oculta una falacia, a saber: que se supone que a los hombres no se les enseña nada y que nada aprenden de nuevo cuando en realidad se les enseña y aprenden algo que ignoraban antes. Porque, en primer lugar, es evidente que han aprendido los términos y su significado, ya que no nacieron con ninguna de esas dos cosas..... Es de manera gradual como nos hacemos con ideas y nombres, y como aprendemos las conexiones adecuadas que hay entre ellos;.....Porque, si es cierto que un niño asentirá con prontitud: una manzana no es el fuego», cuando, por trato familiar, tenga ya impresas en la mente las ideas de esas dos cosas distintas, y haya aprendido que los nombres «manzana» y «fuego» la significan, quizá pasarán algunos años antes de que ese mismo niño conceda su asentimiento a la proposición: «es imposible que una misma cosa sea y no sea a la vez», porque, aun suponiendo que las palabras sean igualmente fáciles de aprender, sin embargo, como su significado es más amplio, más abstracto y menos comprensivo que el de los nombres dados a aquellas cosas sensibles con las que el niño tiene un trato familiar, tendrá que transcurrir más tiempo antes de que pueda aprender el sentido preciso de esos términos abstractos y necesitará, efectivamente, más tiempo para forjar en su mente las ideas generales que dichas palabras significan. Mientras no suceda esto en vano, se encontrará que el niño concede su asentimiento a una proposición de términos tan generales; sin embargo, una vez que haya adquirido esas ideas y haya aprendido sus nombres captará con igual facilidad las dos proposiciones que hemos mencionado.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1K

Pero para que no se me acuse de que argumento apoyado en los sentimientos de los niños que no conocemos y de sacar conclusiones de lo que sucede en sus entendimientos antes de que ellos mismos lo digan, añadiré que aquellas dos proposiciones generales no son las verdades que aparecen en primer lugar en las mentes infantiles,... Ahora bien,  ¿ puede, acaso, suponerse de manera racional que ignoren esos caracteres que la naturaleza misma se encargó de imprimir en su interior? ¿Pueden, acaso, recibir nociones adventicias y asentir a ellas, pero a la vez ignorar esas nociones que se supone están insertas en el tejido mismo de su ser, e impresas allí con caracteres indelebles, como fundamento y norma de todos sus conocimientos adquiridos y de todos sus raciocinios futuros? Esto equivaldría a pensar que la naturaleza ha hecho un trabajo inútil o, por lo menos, que imprime defectuosamente, ya que sus caracteres no pueden ser leídos por esos ojos que, sin embargo, ven perfectamente otras cosas. Y es completamente falso el suponer que esos principios sean la parte mas luminosa de la verdad y el fundamento de todos nuestros conocimientos, puesto que esos principios no es lo primero que conocemos, y dado que, sin ellos, es posible alcanzar el conocimiento cierto de otras cosas. El niño sabe, sin duda alguna, que la nodriza que le alimenta no es ni el gato con el que juega, ni el coco que tanto temor le causa, y es completa la seguridad con que conoce que la pimienta o el picante que rechaza no son la manzana ni el azúcar que pide; pero ¿ habrá alguien que sostenga que el niño otorga su asentimiento a esos y otros conocimientos suyos con tanta seguridad, en virtud del principio general de que es imposible que una misma cosa sea y no sea a la vez?, ¿habrá alguien que se atreva a decir que el niño posee ya alguna noción o comprensión de esos principios en una edad en que, sin embargo, está claro que conoce otras muchas verdades? A quien sostenga que los niños ya se dedican a esas especulaciones en la edad del biberón y del sonajero quizá podrá considerársele con justicia más apasionado y celoso de sus propias opiniones y menos sincero que una criatura de aquella tierna edad.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1L

Pero aún queda otro argumento contra el que sean innatas: que si tales características fueran impresiones innatas y originarias aparecerían más limpias y claras en aquellas personas en las que, sin embargo, no encontramos ninguna huella de ellas. Y ésta es, a mi parecer, una argumentación fuerte contra él que sean innatas, ya que resultan menos conocidas, para aquellos que si se trataran de impresiones innatas, necesariamente deberían mostrarse con mayor fuerza y vigor. Como los niños, los idiotas, los salvajes y la gente analfabeta, son entre otros los menos corrompidos por los hábitos y por las opiniones adquiridas,.... seria razonable imaginar que, en sus mentes, esas nociones innatas estarían expuestas a la vista de todos, como en realidad sucede con los pensamientos de los niños..... Pero, desgraciadamente, ¿cuáles son los principios generales que se encuentran en los niños, los idiotas, los salvajes y en los absolutamente ignorantes? ... Un niño conoce a su niñera y a su cuna, y poco a poco a todos los juguetes que corresponden a una edad más avanzada; y el joven salvaje, quizá, tiene la cabeza llena de amor y de cacerías, según los hábitos de su tribu. Pero quien espere encontrar en un niño aún no educado o en un salvaje que habita los bosques esos principios abstractos y esos acreditados principios de la ciencia, mucho me temo que se verá desengañado. Es raro que semejante clase de proposiciones se escuchen en las chozas de los indios; menos aún han de encontrarse en los pensamientos de los niños, y no se advierte ninguna impresión de ellas en las mentes de los hombres en estado primitivo. Son el idioma y el trabajo de las escuelas y de las academias en las naciones cultas, habituadas a semejante clase de discursos o estudios, donde las disputas se hacen frecuentes, porque se trata de principios aptos para polemizar en el arte de convencer; aunque, a decir verdad, en ningún caso conducen al descubrimiento de la verdad o al avance del conocimiento.
Comentario1














































































































































































































TEXTO 1M

Considerado este asunto en su totalidad, no veo fundamento para poder pensar que esos dos célebres principios sean innatos, puesto que no son asentidos de manera universal; puesto que el asentimiento que se les otorga tan generalmente no es sino el mismo que reciben otras proposiciones que no se consideran innatas y porque dicho asentimiento se produce de otro modo y no por causa de una inscripción natural, como no vacilaré en demostrar claramente en lo que sigue a continuación.

Comentario1