SEGUNDA PARTE DEL TEETETO
[PRINCIPAL]


Desechada la hipótesis que identificaba Saber y Percepción, el diálogo del Teeteto inicia otra andadura en la investigación acerca de la pregunta planteada por Sócrates, al principio, ¿cual es la naturaleza del conocimiento o ciencia?
Enlazando con lo dicho anteriormente acerca de que la ciencia debería de llegar a saber acerca del "ser" de lo que se investiga. Sócrates afirma a continuación que la investigación al principio, aunque tenga carácter negativo, sin embargo, ha servido para mostrarnos el camino a seguir: "no en la sensación sino en ese acto ... por medio del cual el alma se aplica a la consideración del ser" Tal acto, señala Teeteto, no es otra cosa que tener la capacidad de formular juicios verdaderos. Por ello, el conocimiento o ciencia sería: LA DISCIPLINA QUE FORMULA JUICIOS VERDADEROS. Teeteto sugiere que se tome de nuevo tal definición como hipótesis a investigar con el fin de intentar descubrir su veracidad o su falsedad.
Evidentemente Sócrates no se da totalmente por satisfecho con tal definición. Por ello le plantea a Teeteto lo siguiente:
A) Si la ciencia o el conocimiento en si consiste en la capacidad de formular juicios verdaderos, ello quiere decir que se da por supuesto que existen juicios falsos. Ahora bien, ¿cómo es posible que se formulen juicios falsos? Es esta, señala Sócrates una cuestión que hay que dilucidar antes de hablar de los juicios verdaderos.
B) A partir de aquí se inicia una larga disgresión la cual tiene como objeto la investigación acerca de la naturaleza de los JUICIOS FALSOS. Algunos de los aspectos a destacar serían los siguientes:
1º) La opinión falsa no puede basarse, como suele creerse muchas veces, en el NO-SABER. Evidentemente tampoco en EL SABER. ¿Por qué? Porque el que no-sabe no tiene sentido decir que tiene opinión falsa (sencillamente no la tiene).Y el que sabe, parece evidente que tampoco debería tener opinión falsa. La hipótesis a investigar es que ciencia es igual a opinión verdadera; pero no podemos olvidar que Sócrates comienza por investigar la naturaleza de las opiniones falsas. Estas, no tienen su causa ni el no-saber ni el saber.
2º)La investigación sobre la naturaleza de las opiniones falsas no tienen su base principal sobre el saber o no-saber sino sobre el SER o NO-SER. Ahora bien, no tiene sentido hablar de opiniones falsas (o verdaderas) cuando éstas se dirigen al no-ser. Por lo tanto, sólo queda el camino del ser. Por todo ello, la opinión falsa es aquella que, confundiendo mentalmente un ser con otro, afirma la realidad de uno en vez de la realidad del otro. Al hacer esto, opina justamente sobre algo,(ser) pero su opinión recae indebidamente sobre un determinado ser. He aquí la fuente del error y de lo que se denomina opinión falsa o engaño.
3º)Pero tampoco esto último satisface totalmente a Sócrates. La definición última lo que dice realmente es: opinión falsa y engañarse ante la consideración de algo son lo mismo. Pues bien, se pregunta Sócrates, ello significa que entonces resulta posible tomar en el pensamiento el "ser" de una realidad por el "ser" de otra. Pero el pensar o pensamiento es un discurso que el que desarrolla uno consigo mismo y acerca de las cosas que son objeto de tal pensar. Por ello, el acto de opinar es el acto de pensar uno consigo mismo. Ahora bien,¿cómo es posible pensar que alguien que dialogue consigo mismo en busca de opinión, llegue ni siquiera a poder pensar (confundiéndose=opinión falsa),por ejemplo, en que un buey es un caballo o dos que es uno? Parece, por tanto, que quien definiese la opinión falsa como el JUICIO que toma una cosa por otra, no diría nada con sentido, después de lo que acabamos de decir. El núcleo central de la argumentación de Sócrates es el siguiente: a) aceptamos que opinión falsa es igual a confusión entre sensación e imagen mental. B) Si aceptamos lo anterior, entonces si yo se lo que es el número 11 y el número 12,y, por otra parte, aprendo que 5+7=12,¿cómo es posible que pueda tener una opinión falsa si afirmo que 5+7=11. Y es que en este caso no intervienen para nada sensaciones ni confusión entre sensación e imagen. En definitiva:¿cómo es posible que se produzca confusión o equivocación entre algo que se sabe con otra cosa que se sabe?
4º)Rechazada o, al menos, cuestionada la hipótesis anterior, Sócrates se muestra dispuesto a someter a análisis otra, por ver, sin con ella podemos saber algo más acerca de la naturaleza de los juicios falsos.
La nueva hipótesis de Sócrates tiene que ver. Con la MEMORIA o recuerdo de las SENSACIONES y PENSAMIENTOS. Puede ser que los juicios falsos-tengan su causa en:
a) no tener delante la percepción o sensación aunque si el recuerdo. En este caso parece que no hay motivos para la formulación de juicios falsos. Si lo hay, la causa habría que buscarla en el olvido. Pero si hay olvido absoluto. tampoco puede haber juicio:"supón que Sócrates conoce a Teodoro y a Teeteto, aunque no ve a uno ni a otro, ni tiene de ellos sensación actual.¿va por eso a creer en su interior que Teeteto es Teodoro?
b) no tener conocimiento de una realidad y desconocimiento de otra y, además no tener sensación o percepción de ninguna de las dos. En este caso, parece que tampoco tiene sentido el afirmar que uno puede formular un juicio equivocado por CONFUNDIR lo que conozco con lo que desconozco. Nadie puede confundir lo que conoce con lo que desconoce.
c) no tener conocimiento NI tener SENSACION de ninguna de dos realidades. En este caso, también es absurdo decir que alguien puede formular juicios falsos sobre tales realidades.
d) queda, por último, otro caso que si parece explicar mejor la posible causa de los juicios falsos: confundir una percepción o sensación actual con la imagen mnemotécnica: alguien puede juzgar equivocadamente estar viendo a un amigo suyo por pensar que la imagen o recuerdo que tiene de él es la misma que la que está viendo en la percepción actual. Pero con esta conclusión volvemos de nuevo al punto siguiente: opinión falsa es igual a engañarse; precisamente lo establecido y rechazado ya al principio de este análisis. Esto produce de nuevo una gran perplejidad y desasosiego, aunque no desánimo, en Sócrates.
La conclusión a la que anteriormente llega Sócrates le produce perplejidad por lo siguiente: la confusión entre recuerdo o imagen y objeto parecido a tal imagen (que en realidad no es tal imagen y, de ahí, el juicio falso) podría explicar aquellos casos en donde se relaciona el recuerdo o pensamiento interno y la percepción o sensación externa. Ahora bien,¿qué sucede en aquellos casos en donde se producen juicios falsos acerca de pensamientos solamente internos? En los casos, por ejemplo. de juicios falsos en las ciencias formales, tal falsedad nada tiene que ver con objetos externos. No puede decirse, por tanto, que la causa esté en la descompensación entre recuerdo o pensamiento y sensación externa. Esta nueva problemática le lleva a Sócrates a iniciar un nueva investigación acerca de lo que puede ser la causa de juicios falsos en aquellos casos en los que únicamente interviene el pensamiento consigo mismo. 
Sócrates introduce ahora el famoso "simil de la pajarera" como ejemplo de lo que él piensa sobre este asunto. De modo esquemático el contenido del símil podría resumirse así:
a) establece una diferencia entre "poseer" y "tener" (se puede ser dueño de un vestido y decir que no lo tiene por no llevarlo puesto).
b) Puede ser posible, por tanto, poseer la ciencia y, sin embargo, no tenerla.
c) el símil de la pajarera intenta explicar mejor todo esto: se pueden cazar palomas y metérlas en un palomar o pajarera. Se podría decir que las poseemos a todos ellas, pero que, sin embargo solamente las tenemos cuando, por ejemplo las tomamos una por una en nuestras manos para hacer con ellas lo que quisiésemos (darles de comer, soltarlas, curarlas ... etc.
d) el alma es como un palomar en donde situamos los diferentes saberes o ciencias "cazadas" o aprendidas. Ahora bien, como las palomas. tales ciencias o saberes: ¿puede decirse que las poseemos pero no las tenemos? Si decimos que si, entonces nos encontramos con la contradicción de que sabemos y no-sabemos, es decir, decimos que hemos aprendido algo que es necesario aprender de nuevo con el objeto de recobrar paso a paso lo aprendido. Es ilógico, piensa Sócrates, que no se sepa lo que se sabe . Sócrates concluye esta parte del diálogo diciendo que no tiene sentido intentar buscar las causas de la opinión falsa sin haber aclarado primeramente acerca de la NATURALEZA DE LA CIENCIA.
NOTA: la discusión sobre la naturaleza de los juicios falsos es continuada en el Sofista.
Sócrates llega a la conclusión de que no tiene sentido investigar acerca de la naturaleza de las opiniones falsas sin haber aclarado antes cual es la naturaleza del conocimiento o ciencia. Ahora bien, esta pregunta nos vuelve a situar en el momento en que Teeteto respondía que tal naturaleza consistía en la formulación de JUICIOS VERDADEROS. Pues bien, esta es la línea que Sócrates se decide investigar a partir de estos momentos:¿PUEDE DECIRSE QUE EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO CONSISTE EN LA FORMULACIÓN DE JUICIOS VERDADEROS?
Teeteto propone de nuevo, por tanto, como definición de conocimiento o ciencia a aquella que formula juicios verdaderos.
Al examinar tal definición, sin embargo, Sócrates encuentra también dificultades para aceptar que el conocimiento o ciencia sea lo que Teeteto propone. En resumen, tales dificultades serían las siguientes:
lº) un juicio puede ser verdadero aún cuando su verdad no incluya el conocimiento de ella por parte del sujeto que hace el juicio. Por ejemplo: si yo emito el siguiente juicio: "el presidente del parlamento gallego está hablando por teléfono, en estos momentos, con el señor Fraga",es evidente que podría ser verdad, pero tal verdad no necesitaría de conocimiento, sino que, en el caso de ser verdad, sería fruto de la adivinación o casualidad. Consiguientemente, ciencia y juicio verdadero pueden no marchar juntos, lo que invalida la definición propuesta por Teeteto. Otro ejemplo:un hombre puede ser llevado a los tribunales a responder de un crimen del que no es culpable, pero, en donde los indicios contra él son tan fuertes, que le es muy difícil probar su inocencia. De todos modos, una abogado, hábil y persuasor, logra del juez el veredicto de "no culpable". Tal veredicto sería un juicio verdadero, pero tal juicio estaría más bien basado en la persuasión que en el conocimiento, ya que las pruebas estaban contra él.
Teeteto es invitado por Sócrates a hacer otra sugerencia respecto de la definición adecuada de conocimiento o ciencia. {Ver Texto}


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