TOMAS DE AQUINO
(Textos)

NOTAS ACLARATORIAS

Tanto en estos textos como en otros muchos de la Summa aparece una estructura formal recurrente que consiste en dividir el contenido de los artículos en apartados, de modo que en cada uno de ellos se recogen argumentos a favor en contra de la tesis a debate. Dicha estructura es la siguiente:

1º)Título: Se condensa la tesis a debatir. Por ejemplo: Si la existencia de Dios es verdad de evidencia inmediata.

2º)Dificultades: Se recogen argumentos en contra de la tesis defendida por el autor. Por ejemplo, ante la tesis tomista de que la existencia de Dios no es algo evidente en sí, las dificultades recogen argumentos en contra que parecen demostrar que si lo es.

3)Por otra parte: Se recogen argumentos de otros autores (citas bíblicas, patrísticas, etc)) de apoyo a la tesis defendida por el autor. Por ejemplo, el apoyo del Salmista sirve para mostrar que la existencia de Dios no parece verdad evidente.

4)Respuesta: Se recogen argumentos desarrollados por el propio autor que o bien establecen distinciones que permiten la no contradicción entre las dos posturas enfrentadas expuestas en los apartados anteriores y/o abren nuevas vías de solución, dejando así el camino abierto para la refutación definitiva de las "dificultades" que se exponen en el apartado siguiente de Soluciones.

5)Soluciones: Se recogen argumentos que responden explícitamente (refutándolos) a los argumentos expuestos en "'Dificultades".

 

DIOS

ARTÍCULO I (Título)

Si la existencia de Dios es verdad de evidencia inmediata

TEXTO PRIMERO: Dificultades sobre si la existencia de Dios es algo evidente.

DIFICULTADES: Parece que la existencia de Dios no es cosa evidente por si misma.

1º)Decimos que es evidente por sí aquello cuyo conocimiento nos es connatural, como es el que tenemos de los primeros principios. Pues bien: el conocimiento de que Dios existe está naturalmente inserto en todos, como dice el Damasceno. Luego que Dios existe es evidente por sí mismo.

2º)Se llama evidente lo que se comprende con sólo conocer sus términos, cualidad que el Filósofo atribuye a los primeros principios de demostración; y así, sabido lo que es todo y lo que es parte, en el acto se comprende que el todo es mayor que cualquiera de sus partes. Pues sabido lo que significa este término, Dios, en el acto se comprende que Dios existe, porque con este nombre expresamos lo que es más grande que cuanto se puede concebir, y más grande será lo que existe en el entendimiento y en la realidad que lo que sólo existe en en e! entendimiento. Por consiguiente, si por el hecho de entender su nombre existe Dios en el entendimiento, síguese que existe también en la realidad. Luego que Dios existe es evidente por sí.

3º)Es evidente que existe la verdad, porque quien niega su existencia concede que existe, ya que, si la. Verdad no existiese, seria verdad que la verdad no existe, y claro está que, si algo es verdadero, es preciso que exista la verdad Pero Dios es la misma verdad. como se dice en San Juan: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Luego la existencia de Dios es de evidencia inmediata.

Por otra parte, nadie puede concebir lo opuesto a lo que es verdad evidente, como enseña el Filósofo al tratar de los primeros principios de demostración. Pero lo contrario de la existencia de Dios se puede pensar, como leemos en el Salmista: Dijo el necio en su corazón: no hay Dios. Luego la existencia de Dios no es verdad evidente.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo I. Dificultades

TEXTO SEGUNDO: Respuesta a las dificultades sobre evidencia existencia Dios.

RESPUESTA: Una proposición puede ser evidente de dos maneras: en sí misma, pero no con respecto a nosotros, o en sí misma y para nosotros. La causa de que una proposición sea evidente es porque el predicado está incluido en el concepto de sujeto; por ejemplo, el hombre es animal, pues animal entra en el concepto de hombre. Si, pues, todos conociesen la naturaleza del sujeto y la del atributo de una proposición cualquiera, ésta sería evidente para todos, como lo son los primeros principios .... Pero si hay quienes ignoran cuál es la naturaleza del sujeto y la del predicado, la proposición en sí misma será, sin duda, evidente, pero no lo será para quienes ignoran aquellos extremos ..... Por consiguiente, digo que la proposición Dios existe, en sí misma es evidente, porque en ella el predicado se identifica con el sujeto, ya que, como veremos más adelante, Dios es su mismo ser. Pero con respecto a nosotros, que desconocemos la naturaleza divina, no es evidente, sino que necesita ser demostrada por medio de cosas más conocidas de nosotros, aunque por naturaleza sean menos evidentes, es decir, por sus efectos.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo I. Respuestas

TEXTO TERCERO: Soluciones a las dificultades sobre evidencia existencia de Dios.

SOLUCIONES:1º)Verdad es que tenemos naturalmente cierto conocimiento confuso de la existencia de Dios, en el sentido de que Dios es la felicidad del hombre, y puesto que el hombre, por ley de su naturaleza, quiere ser feliz, ha de conocer naturalmente lo que naturalmente desea. Pero esto no es, en realidad, conocer a Dios, como tampoco conocer que alguien llega no es conocer a Pedro, aunque sea Pedro el que llega; y de hecho muchos piensan que el bien perfecto del hombre .... consiste para unos en la riquezas; para otros, en lo placeres ..... 2º) Es muy posible que quien oye pronunciar la palabra Dios no entienda que con ella se expresa una cosa superior a cuanto se puede pensar, pues ha habido quienes creyeron que Dios es cuerpo. Pero, aún supuesto que todos entiendan por el término Dios lo que se pretende, no por esto se sigue que entiendan que lo designado con este nombre exista en la realidad, sino sólo en el concepto del entendimiento.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo I. Soluciones

ARTICULO II

Si se puede demostrar la existencia de Dios

TEXTO PRIMERO: Dificultades sobre si es posible demostrar existencia de Dios.

DIFICULTADES: Parece que la existencia de Dios no es demostrable.

1º)La existencia de Dios es un articulo de fe. Pero lo que es de fe no se puede demostrar porque la demostración hacer ver, y la fe es de lo que no vemos, como enseña el Apostol. Luego la existencia de Dios no es demostrable

2º) La base de la demostración es la naturaleza del sujeto, o lo que el sujeto es. Pero de Dios no podemos saber lo que es, sino más bien lo que no es, como dice el Damasceno. Luego, no podemos demostrar la existencia de Dios.

3º) Si se demostrase que Dios existe, sólo cabría hacerlo por sus efectos. Pero sus efectos no guardan proporción con El, ya que El es infinito y los efectos son finitos .... Si, pues, no se puede demostrar una causa por un efecto desproporcionado a ella, parece que tampoco se puede demostrar la existencia de Dios.

Por otra parte, dice el Apostol que lo inevitable de Dios se alcanza a conocer por lo que ha sido hecho. Pero esto no sería posible si por las cosas hechas no se pudiese demostrar que Dios existe, pues lo primero que hay que averiguar acerca de una cosas es si existe.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo II Dificultades

 

TEXTO SEGUNDO: Respuesta a las dificultades sobre si puede demostrarse la existencia de Dios.

RESPUESTA: Hay dos clases de demostraciones. Una llamada propter quid o por lo que, que se basa en la causa y discurre partiendo de lo que en absoluto es anterior hacia lo que es posterior. La otra, llamada demostratio quia, parte del efecto, y se apoya, en lo que es anterior únicamente con respecto a nosotros si, pues, partiendo de un efecto cualquiera, puede demostrarse la existencia de su causa propia, porque, como el efecto depende de la causa, si el efecto existe es forzoso que su causa le preceda. Por consiguiente, aunque la existencia de Dios no sea verdad evidente respecto a nosotros, es, sin embargo, demostrable por los efectos que conocemos. Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo II. Respuesta.

 

TEXTO TERCERO: Soluciones a las dificultades sobre si puede demostrarse la existencia de Dios. SOLUCIONES: 1º)La existencia de Dios y otras verdades análogas que acerca de Él podemos conocer por discurso natural.. .. no son artículo de fe, sino preámbulos a los artículos, y de esta manera la fe presupone el conocimiento natural, como la gracia presupone la naturaleza, y la perfección, lo perfectible. Cabe, sin embargo, que alguien acepte por fe lo que de suyo es demostrable y cognoscible, porque no sepa o no entienda la demostración.

2º)Cuando se demuestra la causa por el efecto, es imprescindible emplear el efecto como definición de la causa, y esto sucede particularmente cuando se trata de Dios. La razón es porque en este caso, para probar la existencia de alguna cosa es preciso tomar como medio lo que su nombre significa y lo que es, ya que antes de preguntar qué es una cosa, primero hay que averiguar si existe. Pues bien, los nombres que damos a Dios, los tomamos de sus efectos.

3º)Aunque por los efectos desproporcionados a una causa no pueda tenerse un conocimiento prefecto de ella, sin embargo, por un efecto cualquiera puede demostrarse, sin lugar a dudas, la existencia de su causa, y de este modo es posible demostrar la existencia de Dios por sus efectos, aunque éstos no puedan dárnoslo a conocer tal como es en su esencia.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo II Soluciones

 

 

ARTICULO III

Si Dios existe (Título)

TEXTO PRIMERO: Dificultades sobre si existe Dios.

DIFICULTADES: Parece que Dios no existe

1º)Si de dos contrarios suponemos que uno sea infinito, éste anula totalmente su opuesto. Ahora bien, el nombre o término Dios significa, precisamente, un bien infinito. Si, pues, hubiese Dios, no habría mal alguno. Pero hallamos que en el mundo hay mal. Luego Dios no existe.

2º)Lo que pueden realizar pocos principios, no lo hacen muchos. Pues en el supuesto de que Dios no exista, pueden otros principios realizar cuanto vemos en el mundo, pues las cosas naturales se reducen a su principio, que es la naturaleza, y las libres al suyo, que es el entendimiento y la voluntad humana. Por consiguiente, no hay necesidad de recurrir a que haya Dios.

Por otra parte, en el libro del Exodo dice Dios de si mismo: Yo soy el que soy

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo III. Dificultades

TEXTO SEGUNDO: Respuesta a las dificultades sobre si Dios existe

RESPUESTA: La existencia de Dios se puede demostrar por cinco vías.

La primera y más clara se funda en el movimiento. Es innegable, y consta por el testimonio de los sentidos, que en el mundo hay cosas que se mueven. Pues bien, todo lo que se mueve es movido por otro, ya que nada se mueve más que en cuanto está en potencia respecto de aquello para lo que se mueve. En cambio, mover: requiere. estar en acto; ya que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la la potencia al acto, y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto, a la manera como lo caliente en acto (fuego) hace que un leño que esta caliente en potencia, pasé a estar caliente en acto. Ahora bien, no es posible que una misma cosa esté, a la vez, en acto y en potencia. .... Por ejemplo, lo que es caliente en acto no puede ser caliente en potencia, sino que en potencia es, a la vez, frío. Es, pues, imposible que una cosa sea por lo mismo y de la misma naturaleza motor y móvil, como también lo es que se mueva a sí misma. Por consiguiente, todo lo que se mueve es movido por otro. Pero si lo que mueve a otro es, a su vez, movido, es necesario que lo mueva un tercero, y a éste otro. Más no se puede seguir indefinidamente, porque así no habría un primer motor y, por consiguiente, no habría motor alguno, pues los motores intermedios no mueven más que en virtud del movimiento que reciben del primero, lo mismo que un bastón nada mueve si no lo impulsa la mano. Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie, y éste es el que todos entienden por Dios.

Tomás de Aquino. Summa teológica. Artículo III. Respuesta (1ª vía)

La segunda vía se basa en la causalidad eficiente. Hallamos que en este mundo de lo sensible hay un orden determinado entre las causas eficientes; pero no hallamos que cosa alguna sea su propia causa, pues en tal caso habría de ser anterior a sí misma, y esto es imposible. Ahora bien, tampoco se puede prolongar indefinidamente la serie de las causas eficientes, porque siempre que hay causas eficientes subordinadas, la primera es causa de la intermedia sea una o muchas, y ésta causa de la última; y puesto que, suprimida una causa, se suprime su efecto, si no existiese una que sea la primera, tampoco existiría la intermedia ni la última. Si, pues, se prolongase indefinidamente la serie de las causas eficientes, no habría causa eficiente primera, y, por tanto, ni efecto último ni causa eficiente intermedia, cosa falsa a todas luces. Por consiguiente, es necesario que exista una causa eficiente primera, a la que todos llaman Dios. Tomas de Aquino. Suma teológica. Articulo III. Respuesta (2ª vía)

 

La tercera vía considera al ser posible o contingente y el necesario, y puede formularse así. Hallamos en la naturaleza cosas que pueden existir o no existir, pues vemos seres que se producen y seres que se destruyen, y, por tanto, hay posibilidad de que existan y de que no existan. Ahora bien, es imposible que los seres de tal condición hayan existido siempre, ya que lo tiene posibilidad de no ser hubo un tiempo en que no fue. Si, pues, todas las cosas tienen la posibilidad de no ser, hubo un tiempo en que ninguna existía. Pero, si esto es verdad, tampoco debiera existir ahora cosa alguna, porque lo que no existe no empieza a existir más que en virtud de lo que ya existe, y, por tanto, si nada existía, fue imposible que empezase a existir cosa alguna, y, en consecuencia, ahora no habría nada, cosa evidentemente falsa. Por consiguiente, no todos los seres son posibles o contingentes, sino que entre ellos, forzosamente, ha de haber alguno que sea necesario. Pero el ser necesario, o tiene la razón de su necesidad en sí mismo o no la tiene. Si su necesidad depende de otro, como no es posible, según hemos visto al tratar de las causas eficientes, aceptar una serie indefinida de cosas necesarias, es forzoso que exista algo que sea necesario por sí mismo y que no tenga fuera de sí mismo la causa de su necesidad. a lo cual todos llaman Dios.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo III. Respuesta (3ª vía)

 

 

La cuarta vía considera los grados de perfección que hay en los seres. Vemos en los seres que unos son más o menos buenos, verdaderos y nobles que otros ..... Pero el más y el menos se atribuye a las cosas según su diversa proximidad a los máximo, y por esto se dice lo más caliente de lo que más se aproxima al máximo calor. Por tanto, ha de existir algo que sea verísimo, nobilísimo y óptimo, y por ello ente o ser supremo ..... Ahora bien, lo máximo en cualquier género es causa de todo lo que en aquel género existe, y así el fuego, que tiene el máximo calor, es causa del calor de todo lo caliente, según dice Aristóteles. Existe, por consiguiente, algo que es para todas las cosas causa de su ser, de su bondad y de todas las perfecciones, y a esto llamamos Dios.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Articulo III. Respuesta (4ª vía)

La quinta vía se toma del gobierno del mundo. Vemos, en efecto, que cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran por un fin, como se comprueba observando que siempre, o casi siempre, obran de la misma manera para conseguir lo que más les conviene; por donde se comprende que no van a su fin obrando al acaso, sino intencionadamente. Ahora bien, lo que carece de conocimiento no tiende a un fin si no lo dirige alguien que..entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a su fin, y a éste llamamos Dios.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo III. Respuesta (5ª vía)

 

TEXTO TERCERO: Soluciones a la cuestión de si existe Dios.

SOLUCIONES:1º) Dice S.Agustin que, siendo Dios el bien supremo, de ningún modo permitiría que hubiese en sus obras mal alguno si no fuese tan omnipotente y bueno que del mal sacase bien. Luego pertenece a la infinita bondad de Dios permitir males para de ellos obtener bienes.

2º) Como la naturaleza obra para conseguir un fin en virtud de la dirección de algún agente superior, en lo mismo que hace la naturaleza interviene Dios como causa primera. Asimismo, lo que se hace deliberadamente, es preciso reducirlo a una causa superior al entendimiento y voluntad humanos, porque éstos son mudables y contingentes, y lo mudable y contingente tiene su razón de ser en lo que de suyo es inmóvil y necesario, según hemos dicho.

Tomás de Aquino. Suma teológica. Artículo III. Soluciones.

 

UNIVOCO,EQUIVOCO ANALOGO:

El conocimiento analógico de Dios

Es imposible decir cosa alguna de Dios y de las criaturas en sentido unívoco.

La razón de esto es porque todo efecto desproporcionado con el poder activo de su causa agente, recibe la semejanza del agente, no total y perfecta, sino deficiente, de tal manera que las perfecciones que en los efectos son múltiples y están divididas, en la causa están unidas y simplificadas, a la manera como el sol con una misma energía produce en los seres inferiores formas varias y multiformes. Pues de la misma manera, las perfecciones que en las criaturas están diseminadas y dispersas, pre­existen y están identificadas en Dios, según ya hemos dicho; y, por tanto, cuando a las criaturas se aplica algún nombre de perfección, éste la significa o expresa como cosa de naturaleza distinta de todo lo demás que hay en aquella criatura. Por ejemplo, cuando aplicamos a un hombre el calificativo de «sabio, significamos una perfección distinta de su esencia, de su poder, de su ser y de todo lo demás. Pero cuando aplicamos este calificativo a Dios, no pretendemos significar cosa distinta de la esencia, del poder o del saber divinos; y por esto, cuando el término «sabio») se aplica al hombre, en cierto modo circunscribe y diferencia la cualidad significada; pero cuando se aplica a Dios, deja la cualidad significada como algo no delimitado que desborda el significado del término. Por donde se ve que el término «sabio», y otro cualquiera, no se aplica en el mismo sentido al hombre y a Dios, y, por tanto, que no hay término alguno que se aplique unívocamente a Dios y a las criaturas.

Mas tampoco se les aplican en sentido puramente equívoco, como han querido algunos, pues en este caso no sería posible conocer ni demostrar cosa ninguna referente a Dios, y se incurriría siempre en la falacia llamada de equivocación, todo ello opuesto, lo mismo a los filósofos, que demuestran muchas cosas de Dios, que al 'Apóstol cuando dice: «Lo invisible de Dios se alcanza a conocer por medio de las criaturas.»

Por consiguiente, se ha de decir que estos nombres se aplican a Dios y a las criaturas por modo de analogía, o sea, de proporción, que, tratándose de nombres, puede ocurrir de dos maneras: o porque muchos términos guardan proporción con uno solo, v gr., el término «sano»; que se aplica a la medicina y a la orina -porque ambas cosas dicen orden y guardan proporción con la salud del animal, una como signo y otra como causa-, o bien porque uno guarda proporción con otro, como el 'mismo término «sano, que se aplica a la medicina y al animal, por cuanto la medicina es causa de la salud del animal. Y de este segundo modo es como decimos algunas cosas de Dios y de las criaturas, en sentido no unívoco ni puramente equívoco, sino analógico, pues, según hemos dicho, no podemos denominar a Dios más que por las criaturas. Por consiguiente, lo que se diga de Dios y de las criaturas, se dice en cuanto hay cierto orden de la criatura a Dios como a principio y causa en la que preexisten de modo más elevado todas las perfecciones de los seres.

Este modo de ser común ocupa el lugar medio entre la pura y la simple univocación, pues los términos análogos ni tienen exactamente el mismo sentido, como sucede a los unívocos, ni sentido totalmente diverso, como pasa a los equívocos, sino que el término que así se aplica a muchos expresa diversas relaciones y proporciones con uno determinado, como el término "sano" es aplicado a la orina significa indicio de la salud del animal, y aplicado a la medicina designa la causa de la misma salud. (Tomás de Aquino. Summa Theologica, 19-13, a.5)

De la analogía de proporcionalidad.

Por consiguiente los nombres que se dicen de Dios en sentido metafórico, antes se aplican a las criaturas que a Dios, porque, aplicados a Dios, no significa más que tienen algún parecido con las criaturas; pues, así como el verbo «reír», aplicado a una pradera. no significa mas que, cuando se cubre de flores, se parece en lo placentero al hombre cuando ríe, con semejanza de proporcionalidad, así también el nombre "león", aplicado a Dios, no significa mas que Dios despliega en sus obras un vigor parecido al que pone el león en las suyas.

Esta misma razón razón podría valer para los nombres que se aplican a Dios en sentido no metafórico, si únicamente se le aplican en sentido causal como han querido algunos, pues en tal caso decir que Dios es bueno» equivaldría a decir que «es causa de la bondad» de las criaturas, y, por tanto, el término «bueno» incluiría en su concepto la bondad de la criatura, y se diría de ella antes que de Dios. Pero hemos demostrado que estos nombres no designan solamente la causalidad divina. sino también su esencia, y por esto, al decir que Dios es bueno y sabio , no sólo expresamos que es causa de la sabiduría o de la bondad, sino que estas cosas preexisten en El de modo más elevado. Pues, según esto, se ha de sostener que, en cuanto a la cosa significada por el nombre, se dicen de Dios antes que de las criaturas, porque las perfecciones que expresan derivan de Dios a las criaturas; pero en en cuanto a la aplicación del nombre, primero las aplicamos a las criaturas, porque las conocemos» antes, y por ello su modo de significar es, según hemos dicho, el que compete a las criaturas.(Summa Theologica, 19.13,a,6.)

 

SOBRE LA ETERNIDAD DEL MUNDO

TEXTO: Sobre la creación temporal del mundo.

Argumentos en favor de la creación temporal del mundo.

DIFICULTADES. Parece que no es artículo de fe, sino conclusión demostrable el hecho de que el mundo ha comenzado a existir.

1. Todo lo que es hecho, tiene principio de su duración. Mas se puede demostrar apodícticamente que Dios es la causa efectiva del mundo, como lo admitieron los más acreditados filósofos. Luego puede probarse apodícticamente que el mundo ha comenzado a existir.

2. Si es necesario admitir que el mundo ha sido hecho por Dios, o lo hizo de la nada o lo hizo de algo. Mas no pudo hacerlo de algo, porque en este caso la materia del mundo precedería al mundo; contra lo cual militan las razones de Aristóteles con las que prueba que el mundo es ingénito. Luego necesariamente se ha de decir que lo hizo de la nada, y, por tanto tuvo ser después de no ser. Luego comenzó a ser.

3. Todo ser que obra intelectivamente, obra partiendo de algún principio, como es de ver en todas las obras de arte. Dios es un agente intelectual. Luego al obrar, parte de algún principio. El mundo, por consiguiente, que es efecto de Dios, no existió siempre.

4. Es cosa indubitable que algunas artes y regiones habitables han comenzado desde tiempos determinados. Mas esto no sería así si el mundo hubiese existido siempre. Luego es manifiesto que el mundo no ha existido siempre.

5. Es absolutamente cierto que nada puede igualar a Dios. Mas si el mundo hubiese existido siempre, igualaría a Dios en la duración. Luego es cierto que el mundo no ha existido siempre.

6. Si el mundo existió siempre, infinitos días han precedido al presente. Mas es imposible rebasar el infinito. Luego hubiese sido imposible llegar al día presente lo cual evidentemente es falso.

7.Si el mundo fue eterno, también ha habido eternamente generación. y, por tanto, ha habido una serie infinita en la generación humana. Ahora bien, el padre es causa eficiente del hijo. Luego es posible una serie infinita en las causas eficientes; lo cual nadie admite.

8. Si el mundo y la generación humana han existido siempre, han precedido a infinitos hombres. Mas el alma humana es inmortal luego existen ahora infinitas almas actualmente; lo cual es inadmisible. Puede demostrarse pues con evidencia ineludible que el mundo no ha existido siempre.

POR OTRA PARTE, los artículos de la fe no se pueden demostrar apodícticamente, porque la fe, según San Pablo, tiene por objeto lo que no se ve. Ahora bien, que Dios sea el creador del mundo de tal modo que el mundo haya comenzado a existir, es un articulo de fe; pues decimos en el símbolo de la fe: Creo en un solo Dios, etc y, además dice San Gregorio que Moisés habló en sentido profético sobre el pasado al decir: En el principio creó Dios el cielo y la tierra, en lo cual va incluido el origen temporal del mundo. Luego la novedad del mundo se conoce solamente por la fe, y, por consiguiente,, no puede demostrarse apodícticamente.

Exposición de la tesis tomista según la cual no hay razones suficientes para demostrar racionalmente la eternidad o no-eternidad del mundo.

RESPUESTA. Que el mundo no ha existido siempre, lo sabemos sólo por la fe, y no puede demostrarse apodícticamente; lo mismo que hemos dicho anteriormente sobre el conocimiento del misterio de la Santísima Trinidad. La razón de esto es porque el comienzo el mundo no puede tener una demostración tomada de la naturaleza misma del mundo. En efecto, el principio de la demostración es la definición o esencia misma de la cosa demostrada. Ahora bien, cualquier cosa, considerada en cuanto a su esencia o especie, prescinde del tiempo y del espacio; por lo cual se dice que los universales son en todo lugar y tiempo. Luego no puede demostrarse que el hombre, o el cielo, o la piedra no hayan existido siempre. Tampoco se puede demostrar por parte de la causa eficiente, por ser ésta un agente que obra a voluntad. La voluntad de Dios es ciertamente inescrutable para la razón humana, a no ser sobre aquellas cosas que es absolutamente necesario que Dios las quiera, y Dios no quiere de este modo nada de cuanto se refiere a las criaturas, según ya lo hemos probado anteriormente.

Puede, sin embargo, la voluntad divina manifestarse al hombre mediante la revelación, en la cual se funda nuestra fe. Por consiguiente, que el mundo ha comenzado a existir, es creíble; pero no es demostrable ni objeto de la ciencia humana.

Respuestas a los argumentos expuestos en las dificultades.

SOLUCION. Como refiere San Agustin, hubo dos clases de opinión entre los filósofos que defendían la eternidad del mundo. Pues unos afirmaban que la substancia del mundo no procedía de Dios; cuyo error es intolerable y por necesidad se la de rechazar. Otros sostenían que el mundo es eterno, pero afirmando al mismo tiempo que el mundo había .sido hecho por Dios. Estos tales no querían admitir comienzo de duración para el mundo; pero admitían principio de creación, de tal suerte que se esté siempre haciendo de un modo apenas inteligible. Insinuaban ellos cómo entendían esto, del modo siguiente, según refiere el propio San Agustin: A la manera , dicen, que, si el pie estuviese desde toda la eternidad sobre el polvo, habría tenido siempre bajo sí su huella, la cual nadie dudaría haber sido estampada por el que allí pisara, así también el mundo ha existido siempre, porque existe siempre el que lo ha hecho. Para entender este razonamiento se debe observar que la causa eficiente que obra. con movimiento, precede temporalmente a su efecto; porque el efecto no existe hasta el termino de la acción, de la cual necesariamente es principio el agente. Pero. si la acción es instantánea y no sucesiva, no es necesario que el agente preceda en duración a aquello que hace, como lo vemos en la iluminación. Por lo cual dicen que no es necesario que Dios preceda al mundo en duración aunque sea causa activa del mismo; porque la creación, mediante la cual produjo Dios el mundo, no es una mutación sucesiva, conforme se ha dicho más arriba.

2. Los que admitiesen que el mundo es eterno, dirían que el mundo fue hecho de la nada por Dios; no en el sentido de que el mundo haya sido hecho después de la nada, según lo que nosotros entendemos por la creación., sino porque no ha sido hecho de algo. Y en este sentido no rehúsan algunos admitir el nombre de creación, como, por ejemplo, Avicena, en su Metafísica.

3. Esta es la razón que aduce Anaxagoras, citado por Aristóteles. Pero no concluye necesariamente, si no es tratándose del entendimiento, que averigua mediante deliberación que es lo que se debe hacer, lo cual se asemeja al movimiento. Así obra el entendimiento humano, pero no el divino, según ya queda probado.

4. Los que admiten la eternidad del mundo admiten también la posibilidad de que algunas regiones hayan pasado infinitas veces de inhabitables a habitables y viceversa. Asimismo admiten que las artes han sido infinitas inventadas y desaparecidas debido a decadencias y otras causas diversas. Por donde dice Aristóteles que es ridículo tratar de fundar alguna opinión sobre la novedad del mundo en conjunto a base de estos cambios particulares.

5. Aunque hubiese existido el mundo siempre, no por eso seria igual a Dios en cuanto a la eternidad., como dice Boecio; porque la existencia divina es toda a un mismo tiempo, mientras que la del mundo siempre sería sucesiva.

6. Todo tránsito se: verifica de un término a otro. Ahora bien, cualquier día pasado que se tome, desde él hasta el día presente hay un numero ilimitado de días que puede pasarse. La objeción, por el contrario, supone que entre ambos extremos hay infinitos medios.

7. En la serie de causas eficientes que dependen esencialmente unas de otras en el obrar, es posible proceder hasta el infinito, de tal modo que se multipliquen infinitamente las causas que se requieren para la producción de algún efecto; por ejemplo, que la piedra sea movida por el bastón, éste por la mano, y así indefinidamente. Mas no se ve la imposibilidad de tal serie indefinida si se trata de causas que dependen accidentalmente unas de otras, de tal modo que todas las causas que se multiplican indefinidamente equivalen a una sola.,multiplicándose accidentalmente., como en el caso de que el carpintero utilice accidentalmente muchos martillos porque se van rompiendo unos después de otros; en este caso se ve que es puramente accidental el que un martillo obre después de la acción de otro. Otro tanto sucede al engendrar un hombre después que él ha sido engendrado por otro, pues engendra en cuanto que es hombre y no en cuanto hijo de otro hombre. Todos los hombres que engendran tienen, en efecto, un mismo rango en la escala de causas eficientes, es decir, el de agentes particulares. No es, pues., imposible que el hombre engendre al hombre indefinidamente. Seria imposible esto si la generación de tal hombre dependiera en el obrar de otro hombre, y del cuerpo elemental del sol y así indefinidamente.

8. Los que admiten la eternidad del mundo evaden de diversos modos la fuerza de esta razón.

Algunos no creen imposible que existan actualmente infinitas almas humanas: por ejemplo., Algazel, en su Metafísica, el cual aduce como razón que éste seria un infinito accidental Mas esto ya queda reprobado anteriormente. Otros afirman que las almas se corrompen con los cuerpos. Otros dicen que de todas las almas no queda mas que una subsistente después de la muerte. Otros creen por este motivo, según refiere San Agustín, que existe una especie de circunvolución de las almas, de tal suerte que, separadas de los cuerpos, después de determinados cientos de años vuelven de nuevo a ellos. De todas estas doctrinas habremos de ocuparnos en su lugar correspondiente. Por ahora es suficiente advertir que la objeción tiene un alcance particular. Puede uno, en efecto, pensar que el mundo, o, por lo menos, algunas de las criaturas, por ejemplo, los ángeles, son eternos, sin que lo sea el hombre. Nosotros, empero, discutimos la cuestión en general, es decir, si alguna criatura ha existido ab aeterno. (Summa theologica, I, q. 46, a. 2)

 

CIENCIAS TEÓRICAS Y NIVELES DE ABSTRACCIÓN

Las ciencias teóricas habían sido clasificadas por Aristóteles en tres grandes grupos: la Física, la Matemática y la Metafísica. Tomás de Aquino justifica esa división por los tres grados esencialmente distintos de abstracción o precisión de la materia que puede llevar a cabo nuestro entendimiento. En el primero se prescinde de la material individual (es decir, de este individuo o de aquel otro, como este árbol o aquel caballo). pero no se prescinde de la materia común sensible (o sea, de la sustancia corporal con todas sus cualidades sensibles, como el color, el sabor, el sonido, la dureza, etc.); y en este grado de abstracción está colocada la Ciencia Física (o Natural) con todas sus partes. En el segundo grado se prescinde de la materia común sensible, pero no de la llamada materia común inteligible (a saber, la sustancia corporal con la extensión, el número, la figura, el tamaño, etc, que constituyen las llamadas cualidades sensibles comunes y que se distinguen de las propias de cada sentido); y en este nivel de abstracción está colocada la Ciencia Matemática, también con todas sus parte. Finalmente, en el tercer grado se prescinde de toda materia (como ocurre con las nociones positivamente inmateriales de espíritu y de Dios, y con las nociones comunes a todos los seres, que sólo son inmaterial es de modo precisivo, como las de esencia, de sustancia, de causa, de potencia y acto, etc.); y en este plano de abstracción está colocada la Ciencia Metafísica, la más elevada de todas. Pero veamos algunos textos del propio Tomás de Aquino en los que se confirma lo que acabamos de decir:

Hay que distinguir dos clases de materia, a saber, la común y la individual. Es materia común, por ejemplo, la carne y los huesos; e individual, esta carne y estos huesos. Pues bien, el entendimiento abstrae la esencia, de la materia sensible individual, no de la materia sensible o común. Así abstrae la esencia de hombre, de esta carne y de estos huesos, que no pertenecen a la esencia específica, sino que son partes del individuo, no entrando, por lo mismo, en su noción esencial. No puede el entendimiento, en cambio, abstraer la esencia de hombre, de la carne y de los huesos [primer grado de abstracción]. Sin embargo, el entendimiento puede abstraer las esencias matemáticas no sólo de la materia individual. sino también de la sensible común, aunque no de la materia inteligible común, sino solamente de la individual. Se llama, en efecto, materia sensible a la materia corporal en cuanto sujeto de cualidades sensibles, como el calor, el frío, la dureza, la blancura, etc., y materia inteligible a la sustancia en cuanto sujeto de la cantidad. Ahora bien, no cabe duda de que la cantidad sobreviene a la sustancia antes que las cualidades sensibles. Por eso, las cantidades, como los números, las dimensiones y las figuras que son sus limites, pueden ser consideradas sin las cualidades sensibles, lo cual es abstraerlas de la materia sensible; más no pueden concebirse sin la referencia a la sustancia sujeto de la cantidad, lo cual sería abstraerlas de la materia inteligible común. Sin embargo, no es precisa la referencia a ésta o aquella sustancia, lo que equivale a abstraerlas de la materia inteligible individual [segundo grado de abstracción]. Por último, hay esencias que pueden ser abstraídas hasta de la materia inteligible común, como son el ente, la unidad, la potencia y el acto, y otras similares que también pueden existir sin materia alguna, como sucede en las sustancias inmateriales [tercer grado de abstracción).
(I, 85. 1, ad 2)

 

Hay ciertas esencias que no pueden darse en la realidad sin la materia, ni tampoco definirse sin ella. Hay otras que, si bien no pueden existir sin la materia sensible, no incluyen sin embargo a dicha materia en su definición ( ... ). Hay otras, por fin, que no dependen de la materia ni en su realidad ni en su definición, bien porque nunca existen en la materia, como Dios y las sustancias espirituales, bien porque no se realizan universalmente en la materia, como la sustancia, la potencia y el acto y el mismo ente. Pues bien, acerca de estas últimas versa la Metafísica. Acerca de aquellas que dependen de la materia sensible según el ser, pero no según la definición, se ocupan las Matemáticas. Y, por último, acerca de aquellas que dependen de la materia no sólo según el ser, sino también según la definición, trata la Ciencia Natural o Física.
(In I Physic., lect. 1, n. 3)

 

 

Pues bien, hay algunas cosas cuyo ser depende de la materia y no pueden definirse sin la materia; hay otras, en cambio, que aunque no puedan existir más que en la materia sensible, sin embargo, en su definición no entra la materia sensible.)Estas dos clases de seres difieren entre sí como lo curvo y lo chato. Lo chato, en efecto, existe en la materia sensible, y en su definición tiene que entrar la materia sensible, ya que chato es una nariz curva: de esa clase son todos los seres naturales como el hombre, la piedra. En cambio. lo curvo. aunque no puede existir más que en la materia sensible, sin embargo, no entra en su definición la materia sensible: a esa clase pertenecen todos los seres matemáticos, magnitudes y figuras. Hay otras cosas que no dependen de la materia ni en el ser existir ni en el concepto, o porque nunca existen en la materia, como Dios y las demás sustancias separadas, o porque no están siempre en la materia, como la sustancia, la potencia y el acto; y el ser mismo.

De esta última clase de seres trata la metafísica; de los que dependen de la materia sensible en el ser y no en el concepto (o definición), trata la matemática; y de los que . dependen de la materia no sólo en el ser, sino también en el concepto (o definición), trata la natural, que tiene por nombre Física.

Y como lo que tiene materia es móvil, se sigue que el ser móvil es el sujeto de la Filosofía natural. La Filosofía natural trata, en efecto, de los seres naturales, y seres naturales son aquellos cuyo principio es la naturaleza; naturaleza es el principio del movimiento y del reposo en el sujeto en el cual se halla. Pues bien: la ciencia natural trata de los seres que tienen en sí el principio del movimiento.

 

Hay alguno objetos especulables que dependen de la materia en el existir, ya que no pueden existir más que en la materia. Entre éstos, hay dos clases: pues unos dependen de la materia en el existir y en el concepto, como son aquellos en cuya definición se pone la materia sensible, de suerte que no se les puede pensar sin que entre en ellos la materia; así, por ejemplo, en la definición de hombre hay que incluir la carne y los huesos. De esa clase de objetos trata la física o ciencia natural.
Otros hay que, aunque dependen de la materia en el existir, no dependen en el concepto, ya que en su definición no se pone la materia sensible, como son la línea y el número: de esa clase de objetos trata la matemática.
Otros objetos especulables hay, en fin, que no dependen de la materia en el existir, porque pueden existir sin la materia, o porque nunca existen en la materia, como Dios y el ángel, o porque en unos casos existen en la materia y en otros no, como, por ejemplo, la sustancia, la cualidad, el ente, la potencia, el acto, la unidad y la pluralidad y similares. De todos estos objetos trata la teología, esto es, la ciencia divina, porque el principal de los objetos conocidos en ella es Dios, y que por, otro nombre se llama metafísica, es decir, más allá de la física (trans fhysicam), porque en el orden de la enseñanza para nosotros está después de la física, ya que debemos llegar a lo insensible partiendo de lo sensible

 

 

METAFISICA

ACERCA DEL SER

EL SER NO PUEDE SER GÉNERO

El ente no puede ser un género Pues ninguna diferencia participa del género, ya que el género se toma de la materia, mientras que la diferencia, de la forma ( ... Y la forma no se incluye en acto en la materia, sino sólo en potencia. Igualmente la diferencia no pertenece a la naturaleza del género, sino que el género contiene a sus diferencias en potencia; y por eso la diferencia no participa del género, porque cuando digo racional» significo algo «que tiene razón», y no entra en la noción de «racional» que sea «animal». En cambio, aquello de que se participa entra en la noción del participante. Pero no puede darse ninguna diferencia en cuya noción no entre el ente. De donde es manifiesto que el ente no puede tener diferencias como el género. Por ello el ente no es género, sino que es algo predicable analógicamente de todo. Y lo mismo hay que decir de los demás trascendentales.
(De natura generis, cap. I)

EL SER ES ANALOGO

El ente o lo que es se dice de muchas maneras. Pero adviértase que cuando algo se predica de muchas maneras respecto de cosas diversas, unas veces se hace según una noción completamente la misma, y entonces decimos que se predica unívocamente, como animal, de un caballo y de un buey; otras veces según nociones completamente diversas, y entonces decimos que se predica equívocamente, como perro, de una constelación y de un animal; y otras veces según nociones que en parte son diversas y en parte no diversas (. .. ), y entonces decimos que se predica analógicamente ( ... ). y el ente, aunque se diga de muchas maneras, no se dice equívocamente, sino por respecto a algo uno [es decir, analógicamente].
([In IV Met., lect. 1, nn. 535-536)

[En los análogos] el mismo nombre se predica de cosas diversas según una noción que en parte es la misma y en parte diversa. Diversa en cuanto a los diversos modos de relación. La misma en cuanto al término de la relación ( .. .l. Y por esto se llaman análogos porque están proporcionados a algo uno. Esto es lo que sucede con las múltiples significaciones del ente. Pues el se dice de manera absoluta de aquello que en sí tiene ser, es decir, la sustancia; y a las otras cosas se les llama entes porque son algo de la sustancia, como la pasión o el hábito, o algo semejante. Pues no se dice a la cualidad ente porque ella misma tenga ser, sino porque por ella la sustancia tiene una u otra disposición; y lo mismo de los demás accidentes.
(In XI Met.,lect. 3, n.2.197)

EL SER ES UN TRASCENDENTAL

Por su parte, la negación, en forma absoluta, que acompaña a todo ente es la indivisión y ésta se expresa por medio de la palabra UNO: en efecto, uno no es sino el ente indiviso. En segundo lugar, está la relación de conveniencia de un ente con otro, la cual no puede tener lugar a no ser que haya algo a cuya naturaleza corresponda convenir con todo ente. Este algo es el alma que, como se dice en el libro III acerca del alma, es, de algún modo, todas las cosas. Pues bien, en el alma hay una facultad cognitiva y facultad tendencial. Y así, la conveniencia del ente con la facultad tendencial la expresa la palabra BUENO, como se dice al principio de la Ética: bueno es aquello a que todas cosas tienden. Pur su parte, la conveniencia del ente con el entendimiento se expresa por la palabra VERDADERO. (Acerca de la Verdad, cuestio. 1ª.art.1º)

ACERCA DE LA SUBSTANCIA

El ente propiamente dicho tiene dos acepciones. Una, la del ente que se divide en los diez géneros; otra, la del ente que significa la verdad de las proposiciones. La diferencia entre ellos está en que puede llamarse ente en el segundo sentido todo aquello sobre lo cual puede formarse una proposición afirmativa, aun cuando no tenga en sí ninguna realidad: en ese sentido, se llaman ente las negaciones y las privaciones. Así, decimos que la afirmación se opone a la negación y que la ceguera está en el ojo. En el primer sentido, en cambio, no se puede decir que algo es ente si no tiene en sí alguna realidad: por lo mismo, en ese sentido, no son ente la ceguera y demás negaciones.

Pues bien: el nombre de esencia no se deriva del ente tomado en el segundo sentido, pues hay algunos entes en este sentido que no tienen esencia, como se ve en la privación; sino que se deriva del ente tomado en el primer sentid. Por eso, el Comentador dice en ese mismo pasaje: El ente dicho en el primer sentido, es lo que significa la sustancia de la cosa,

Y como según queda dicho, el ente tomado en este sentido se divide en los diez géneros, la esencia debe significar algo común a todas las naturalezas, por las cuales los diversos entes se ordenan en los diversos géneros y especies, como, por ejemplo, la humanidad es la esencia del hombre.

De las substancias, unas son simples y otras compuestas; y en unas y en otras se da la esencia, pero en las simples de un modo más verdadero y noble, por tener también un ser más noble, ya que son causa de los seres compuestos, al menos la sustancia primera y simple, Dios.

Pero como las esencias de esas sustancias nos están más ocultas a nosotros, por eso debemos empezar por las esencias de los compuestos.

En las sustancias compuestas nos son conocidas la forma y la materia, como, por ejemplo, en el hombre, el alma y el cuerpo. Ahora bien, ninguna de las dos sola es la esencia. Que no lo sea la materia sola, es cosa palmaria; ya que una cosa es cognoscible por su esencia y por ella se coloca en su especie o en su género, y la materia no es principio de conocimiento, ni tampoco por ella es determinado algo a su especie o a su género; esto lo hace sólo aquello por lo cual algo está en acto. Tampoco la forma sola puede ser la esencia de la sustancia compuesta, por más que muchos se empeñen en sostener esto. En efecto, por lo que llevamos dicho, es claro que la esencia es aquello que la definición significa; mas la definición de las sustancias materiales no incluye tan sólo la forma sino también la materia.

En conclusión, pues, el nombre de esencia en las substancias compuestas, significa el compuesto de materia y forma. Con esto concuerda la afirmación de Boecio en el comentario a los Predicamentos, de que ousia significa el compuesto: ousia es el término griego correspondiente al latino essentia.

 

MATERIA PRIMA Y SEGUNDA

Tanto aquello que está en potencia respecto del ser sustancial, como lo que está en potencia respecto al ser accidental, puede llamarse materia( ... ). Pero difieren en esto: que lo que está en potencia respecto al ser sustancial se llama materia ex qua, pero lo que está en potencia respecto al ser accidental se llama materia in qua. Además, propiamente hablando, lo que está en potencia respecto al ser sustancial, se llama materia prima; mientras que la que está en potencia respecto al ser accidental se llama sujeto o materia segunda. Pues el sujeto da el ser al accidente, o sea, lo hace existir, ya que el accidente no tiene ser sino por el sujeto; y por eso se dice que los accidentes están en el sujeto, .pero no se dice que la forma substancial está en el sujeto.(....) Así como todo lo que está en potencia puede decirse materia,, así también aquello por lo que algo tiene ser, ya sea sustancial, ya accidental, puede decirse forma( ... ). Y como la forma hace ser en acto, por eso se dice que la forma es acto: La que hace ser en acto sustancial se llama forma substancial y la hace ser en acto accidental se llama forma accidental. Para que algo se genere (o cambie) se requieren tres cosas: el ente en potencia, que es la materia; el no ser en acto, que es la privación, y aquello por lo que algo se hace en acto, que es la forma ( ... ). Tres son, pues, los principios de la naturaleza, a saber, la materia, la forma y la privación; de los cuales uno, saber. la forma, es aquello por lo que se hace la generación, y los otros dos, aquello de lo que se hace la generación. Por donde la materia y la privación son lo mismo en la realidad, pero difieren conceptualmente. (De principis naturae, cap.1)

ACERCA DE LA MATERIA PRIMA

Hay que determinar qué entendemos por el nombre de materia. Es cosa clara que, como potencia y acto es una de las divisiones del ente, y también de todo género, se suele llamar materia prima lo que en el género de la sustancia es a modo de potencia concebida como algo distinto de toda especie y forma, pero a la vez sujeto receptor de formas y privaciones

ACERCA DEL PRINCIPIO DE INDIVIDUACIÓN

Más como la materia es el principio de la individuación, podría parecer que de aquí se sigue que la esencia, que comprende a la vez a la materia y a la forma, es sólo particular, y no universal, lo que llevaría consigo el que los universales no tienen definición, si es verdad que la esencia es lo que significa la definición. Por eso, hay que tener en cuenta que la materia es principio de individuación no tomada de cualquier manera. sino tan sólo la materia signada (signata). Llamo materia signada a la materia en cuanto que es considerada bajo determinadas dimensiones. Esa materia no entra en la definición del hombre en cuanto hombre, pero sí que entraría en la definición de Sócrates, si Sócrates tuviese definición. En la definición de hombre se pone la materia no signada; así, no ponemos en la definición de hombre estos huesos y esta carne, sino huesos y carne en general, que son la materia no signada del hombre.(Tomás de Aquino. De ente et essentia)

 

SOBRE LAS SUBSTANCIAS INTELECTUALES Y NO-INTELECTUALES.

Es evidente que el primer ser, que es Dios, es un acto infinito, ya que posee en sí toda la plenitud de ser, no contraída a una naturaleza genérica o especifica. Luego su ser no debe estar como vinculado a alguna naturaleza que no sea su ser, porque entonces quedaría coartado a esa naturaleza; de ahí que digamos que Dios es su mismo ser (ipsum suum esse). Esto no se puede afirmar a propósito de ninguna otra cosa. En efecto: así como es imposible concebir que se den muchas blancuras separadas, pero, si existiese la blancura separada de todo sujeto que lo recibe, sería sólo una, así también es imposible que el mismo ser subsistente no sea único. Por lo tanto, todo lo que es inferior al primer ser tiene el ser recibido en otro, con lo cual resulta contraído el ser mismo. Consiguientemente, en todo ser creado son algo distinto la naturaleza de la cosa que participa el ser y el ser participado. Y como todo ser participa por asimilación del acto primero en cuanto que tiene el ser, se sigue que, al ser participado en cada uno, se halla, respecto de la naturaleza que lo participa, en relación de acto a potencia. La naturaleza de los seres corporales no participa por sí el ser sino por la forma, pues la forma, al sobrevivir a la materia, la hace ser en acto, como, por ejemplo, el alma al cuerpo.

 

ACERCA DE LAS SUBSTANCIAS INTELECTUALES

Pues de que las substancias espirituales no tengan materia, no se sigue que no se distingan; suprimida en ellas la potencialidad de la materia, todavía queda en ellas una cierta potencialidad, en cuanto que no son el ser (esse) mismo, sino que participan de él... Por ningún capítulo, pues, este orden mencionado entre los seres incluye que las substancias espirituales requieran para su realización (ad esse suum) la materia prima, que es el ser más incompleto de todos, sino que se hallan elevadas muy por encima de toda materia y de todos los seres materiales

Así que es evidente que en las substancias espirituales no puede ser parte constitutiva esa materia prima que de por sí carece de toda especie. No obstante, si se da en llamar materia y forma a todo lo que se halla en relación de potencia y acto, no hay ninguna dificultad, no haciendo problema de la terminología, en que se diga que en las sustancias espirituales se da materia y forma.

Cómo pueda pueda ser ,eso, es fácil de ver. Cuando hay dos seres que tienen entre sí la relación de causa y efecto, el que es causa puede existir sin el otro, pero no a la inversa. Pues bien, ésa es la relación que se da entre la materia y la forma: la forma confiere el ser (esse) a la materia. Y por eso es imposible que exista la materia sin la forma; mientras que no lo es que exista la forma sin la materia .La forma, en efecto, en cuanto forma, no depende de la materia; y si se dan algunas formas que no pueden existir sino en la materia, eso lo tienen por la distancia que las separa del primer principio, que es el acto primero y puro. Pero las formas que más se acercan al primer principio, son formas que subsisten por sí sin la materia; no es propio de la forma en toda su extensión el necesitar de la materia.

Las sustancias materiales son finitas de dos maneras: por parte de la de la forma, que es recibida en la materia, y por parte del ser, del cual participa según su modo propio, resultando de esa suerte finita, podríamos decir, hacia arriba o por la parte superior, y hacia bajo o por la parte inferior. En cambio, la substancia espiritual es, sí, finita hacia arriba, en cuanto que participa del primer principio el ser según su modo propio, pero es en algún modo infinita hacia abajo, en cuanto que no es participada por un sujeto. Y el primer principio, Dios, es infinito absolutamente.

Así, pues, en los seres compuestos hay lugar a considerar dos actos y dos potencias. En primer lugar, la materia tiene carácter de potencia respecto de la forma, y la forma es su acto; y, a su vez, la naturaleza constituida por materia y forma tiene carácter de potencia respecto del ser, en cuanto que es el sujeto que lo recibe. De esta manera, la naturaleza de la substancia espiritual que no está compuesta de materia y forma, tiene carácter de potencia respecto de su ser; y asimismo se da en ella composición de potencia y acto, y, por consiguiente, de forma y materia, si damos en llamar forma a toda potencia,

En las substancias intelectuales creadas, en las cuales el ser( esse) es distinto de su esencia, aunque la esencia existe sin materia. Su ser, por tanto, no está separado, sino que es recibido y, por lo mismo, limitado y restringido a la capacidad de la naturaleza que lo recibe; en cambio, su naturaleza o quididad es absoluta (o separada), no residiendo en alguna materia. Por eso se dice en el libro De causis que las inteligencias consideradas hacia abajo son infinitas, y consideradas hacia arriba, finitas. Son finitas en cuanto a su ser, que lo reciben de una causa superior; pero no son finitas en la perspectiva hacia abajo, ya que sus formas no están coartadas a la capacidad de alguna materia que las reciba......En las sustancias compuestas de materia y forma, en las cuales no sólo el ser es recibido y finito, porque

también tienen el ser causado por otro, sino que, además, su naturaleza o quididad es recibida en la materia designada. Por eso son finitas en ambas perspectivas, hacia arriba y hacia abajo; y además, a causa de la división de la materia signada son posibles muchos individuos en una sola especie.

En las substancias intelectuales.....la forma es aquello que es; pero la existencia es el acto por el cual es la forma; y, en razón de ello, en las substancias intelectuales solamente hay una composición de acto y potencia, a saber, la composición de substancia y existencia.....En las substancias compuestas de materia y forma, sin embargo, hay una doble composición de acto y potencia, primero, una composición en la substancia misma, que está compuesta de materia y de forma, y segundo, una composición de la substancia misma, ya compuesta, con la existencia.
Tomás de Aquino. Contra Gentiles. 2,54

ESENCIA Y EXISTENCIA

Pues bien: esas sustancias, aunque sean sólo formas sin materia, no son, sin embargo, absolutamente simples, como actos puros, sino que se da en ellas mezcla de potencia.

Esto se ve claro por lo siguiente: Todo lo que no pertenece al concepto de la esencia o quididad viene de fuera y entra en composición con ella, ya que ninguna esencia se puede concebir sin sus partes esenciales. Ahora bien, toda esencia o quididad puede ser concebida sin que se piense en su ser (o existencia) (esee); así, yo puedo pensar qué es el hombre o el fénix, y no saber si existe en la realidad. Luego es evidente que el ser (o existencia) (esse) se distingue de la esencia o quididad.

Es imposible que el ser (esse) mismo sea causado por la forma o quididad misma de la cosa, entendida como causa eficiente, porque enton una cosa sería causa de sí misma, y se daría la existencia a sí misma, lo cual es imposible. Luego cada cosa, cuyo ser (esse) se distinga de su naturaleza, debe recibir el ser (esse) (o la existencia) de otro. Y, como todo lo que existe por otro se reduce.como a causa primera, a lo que existe por sí, tiene que existir algún ser que sea causa de la existencia para todas las cosas, por ser él sólo ser (esse); de lo contrario, se entablaría un proceso infinito en el orden de causas, puesto que toda cosa que no sea sólo ser (esse), tiene causa de su ser (esse) (o existencia), como hemos dicho. Queda, pues, claro que la inteligrncia es forma y ser (ess), y que tiene el ser (esse) recibido del primer ser, que es solo ser (esse): este es la causa primera que es Dios.

PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO

Planteamiento del problema:

«Tal vez pudiera parecerle a alguno inadmisible que una misma sustancia, a saber, la de nuestra alma, esté en potencia para todo inteligible, cosa perteneciente al entendimiento posible, y que convierta lo inteligible en acto, que es propio del entendimiento agente, pues nadie obra cuando está en potencia, sino cuando está en acto. Esto parece excluir la posibilidad de una coexistencia del entendimiento agente y del entendimiento posible en una una sustancia del alma.

Solución tomista: entendimiento agente y posible poseen sentidos distintos. El entendimiento paciente está en potencia con respecto a los inteligibles en acto. y el agente está en acto con respecto a los fantasmas

"Pero si uno considera esto rectamente, no encontrará dificultad ni inconveniente. Pues nada impide que esto con respecto a aquello esté, en cierto sentido, en potencia, y en otro sentido, en acto; por ejemplo, en las cosas de la naturaleza vemos que el aire es húmedo en acto y seco en potencia., y la tierra viceversa. Esta es la comparación que hay entre el alma intelectiva y los fantasmas, porque el alma intelectiva posee unas veces en acto lo que el fantasma tiene en potencia, y otras está en potencia con respecto a lo que en el fantasma se encuentra en acto. La sustancia del alma humana posee la inmaterialidad, y, como consta por lo ya dicho, por esto tiene naturaleza intelectual, pues toda sustancia inmaterial es intelectual Sin embargo, esto no le basta para que se asimile a esta o aquella cosa determinada.,requisito necesario para que nuestra alma conozca esta o aquella cosa determinada, porque todo conocimiento es el resultado de la asimilación de lo conocido por el cognoscente. Luego el alma intelectiva permanece en potencia respecto a determinadas semejanzas de las cosas cognoscibles, que son las naturalezas de las cosas sensibles. Y estas determinadas naturalezas de las cosas sensibles son las que en realidad nos presentan los fantasmas. Sin embargo, carecen todavía de inteligibilidad, porque son semejanzas de las cosas sensibles según sus condiciones materiales, es decir, las propiedades individuales.,y están aún en los órganos materiales.. No son, pues, inteligibles en acto. Y, no obstante, como es posible tomar en este hombre, cuya semejanza representan los fantasmas, la naturaleza universal despojada de todas las condiciones individuales; son ya inteligibles en potencia. Luego tienen la inteligibilidad en potencia.,pero una determinada semejanza de las cosas en acto. En el alma intelectiva se da lo contrario. porque en ella hay una potencia activa respecto de los fantasmas, que los hace inteligibles en acto, y se llama entendimiento agente; y hay otra que está en potencia para recibir las semejanzas determinadas de las cosas sensibles.. y es el entendimiento posible.

Diferencia entre la acción del entendimiento agente y la de los agentes naturales

«Hay, sin embargo, una diferencia entre lo que se encuentra en el alma y lo que se encuentra en los agentes naturales. Porque en ellos, uno está en potencia para algo, tal como esto se encuentra en acto en el otro; así, la materia del aire está en potencia para recibir la forma del agua tal como en el agua se encuentra dicha forma. Y, por esto, los cuerpos naturales, que tienen materia común, en el mismo orden obran y padecen, respectivamente. Ahora bien, el alma intelectiva no está en potencia para recibir las semejanzas de las cosas que hay en los fantasmas tal como están allí, sino en cuanto tales semejanzas adquieren una forma superior, es decir, cuando son abstraidas de las condiciones individuales materiales, por lo que se hacen inteligibles en acto. Y por esto la acción del entendimiento agente en el fantasma precede a la recepción del entendimiento Y así la primacía de la acción no se atribuye a los fantasmas, sino al entendimiento agente. Por eso dice Aristóteles que es con respecto al posible lo que el arte es a la materia.

 

EJEMPLIFICACIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE EL ENTENDIMIENTO AGENTE Y PACIENTE

Tendríamos un ejemplo absolutamente semejante de esto si el ojo, a la vez. que es diáfano susceptivo del color, tuviera tal cantidad de luz. que pudiese hacer los colores visibles en acto, como se dice de ciertos animales, que con la luz. de sus ojos iluminan suficientemente los objetos, y por eso ven más de noche que de día; pero son débiles de ojos, pues se mueven con poca luz. y, sin embargo, con mucha se confunden. Algo parecido pasa con nuestro entendimiento, que respecto de lo evidente es como el ojo de la lechuza frente al sol; y así, una luz. inteligible pequeña, que no es connatural, basta para nuestro entendimiento

Que la luz inteligible connatural a nuestra alma baste para activar el entendimiento agente, lo ve quien considere la necesidad de contar con el entendimiento agente. Porque el alma aparecía en potencia respecto de los inteligibles, como el sentido respecto de los sensibles; y así como no sentimos siempre, tampoco .entendemos siempre. Y estos inteligibles que entiende el alma intelectiva humana, dijo Platón que eran en sí mismos, es decir, ideas; y no era necesario contar con el entendimiento agente para los inteligibles. Mas, si esto fuera verdadero, seria necesario que cuanto más inteligibles son algunas cosas, mas las entendiéramos, y esto es falso, pues resulta que lo más próximo al sentido es para nosotros lo más inteligible, cuando, considerado en si, es realmente menos inteligible. De donde Aristóteles decidióse a establecer que lo inleligib1e para nosotros no es por si mismo inteligible, sino que nace de las cosas sensibles. Por esto fue necesario que pusiera una potencia o facultad para hacer esto. Y es el entendimiento agente. Luego el entendimiento agente está para hacer los inteligibles proporcionados a nosotros. Esto no excede el alcance de la luz inteligible que nos es connatural. Luego nada impide atribuir la acción del entendimiento agente a la luz de nuestra alma, y sobre todo, cuando Aristóteles compara el entendimiento a la luz. (Summa contra gentiles, lib.2, cap. 77.)

ACERCA DEL ALMA

Como los cuerpos físicos parecen ser en grao máximo sustancias, y todo cuerpo que vive es un cuerpo físico, habrá que sostener necesariamente que todo cuerpo que vive es sustancia. Y como es ente en acto, tendrá que ser sustancia compuesta. Más como al decir «cuerpo que vive», decimos dos cosas, que es cuerpo, y que es cuerpo de tal índole, es decir, que tiene vida) no se puede sostener que la parte del cuerpo que posee vida y que se llama cuerpo sea el alma. Por alma, en efecto, entendemos aquello por lo cual lo que tiene vida vive; por lo tanto, hay que concebirla como algo que está en un sujeto, entendiendo aquí sujeto en sentido amplio, no sólo en cuanto que se llama sujeto algo que es ente en acto conforme a lo cual se dice que el accidente está en un sujeto, sino también en el sentido en que a la materia prima que es ente en potencia, se le llama sujeto. El cuerpo, en cambio, que recibe la vida) tiene más el carácter de sujeto y materia que el de algo que está en un sujeto.
Así que, como hay tres clases de sustancias, el compuesto, la materia y la forma, y como el alma no es el compuesto, que es el cuerpo que tiene vida; ni la materia, que es el cuerpo que como sujeto recibe la vida, queda, por exc1usión, que el alma es sustancia como la forma o especie de tal cuerpo, es decir, del cuerpo físico que tiene en potencia la vida.(Tomás de Aquino)

 

 

Ley eterna. Ley natural. Ley positiva

Es manifiesto que todo el conjunto del universo está sometido al gobierno de la razón divina. Por consiguiente, esa razón del gobierno de todas las cosas, existente en Dios como supremo monarca del universo, tiene carácter de ley. Y como la razón divina no concibe nada en el tiempo, sino que su concepción es eterna, por fuerza la ley de que tratamos debe llamarse eterna. (Suma teológica).....

La criatura racional está sometida a la divina providencia de una manera especial...Participa, pues, de la razón eterna; esta le inclina naturalmente a la acción debida y al fin. Y semejante participación de la ley eterna en la criatura racional se llama ley natural .... Muchos dicen: ¿quién nos mostrará el bien?;y respondiendo a esta pregunta dice (el salmista):la luz de tu rostro ,Señor, ha quedado impreso en nuestras mentes, como si la luz natural, por la cual -discernimos lo bueno de lo malo [tal es el fin de la ley natural] no fuese otra cosa que la impresión de la luz divina en nosotros. Es, pues, evidente que la ley natural no es más que la participación de la ley eterna en la criatura racional (Suma teológica).-

Lo que primeramente cae bajo nuestra consideración es el ente ... Por eso el primer principio indemostrable es el siguiente: "no se puede afirmar y negar a la vez una misma cosa";principio que está basado en las nociones de ser y no-ser ..... Pues bien, como el ser es lo primero que cae bajo toda consideración, así el bien es lo primero que aprehende la razón práctica, ordenada a la operación (todo agente opera por un fin: bien).Por tanto, el primer principio de la razón práctica será el que se funda en la naturaleza da bien Este será, pues, el primer precepto de la ley: se debe obrar y proseguir el bien y evitar el mal. Todos los demás preceptos de ley natural se fundan en este. (S.Teológica)

Puesto que el bien tiene naturaleza de fin, y el mal naturaleza de lo contrario, todas las cosas hacia las que el hombre siente inclinación natural son aprehendidas como buenas .... Por tanto, el orden de los preceptos de la ley natural es paralelo al orden de las inclinaciones naturales ..... En primer lugar, siente una inclinación hacia un bien .... pues todos los seres apetecen su conservación .... Por razón de esta tendencia, pertenecen a la ley natural todos los preceptos que contribuyen a conservar la vida del hombre. (suma teológica)

... En segundo lugar, hay en el hombre una inclinación hacia bienes más particulares .... ;y en virtud de esta inclinación decimos que pertenecen a la ley natural aquellas cosas ..... tales como la comunicación sexual, la educación de la prole etc. Finalmente, hay en el hombre una inclinación al bien correspondiente a su naturaleza racional, inclinación que es específicamente suya, .... tendencia natural a conocer las verdades divinas y a vivir en sociedad .... (Suma teológica

Toda ley humana tendrá carácter de ley en la medida en que se derive de la ley de la naturaleza; y si se aparta en un punto de la ley natural, ya no será ley, sino corrupción de la ley ... (Suma teológica).-

Aquino